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Amores imposibles: Sin tetas no hay paraí­so vs Velvet

El amor es como una droga y en televisión, como en la vida misma, necesitamos una historia de amor imposible. La historia entre el Duque y Cata sigue siendo una de las más recordadas por los españoles desde que Telecinco estrenó Sin tetas no hay paraí­so en 2008.

La ficción fue una adaptación de la telenovela colombiana del mismo nombre, que aquí­ estuvo protagonizada por Amaia Salamanca y Miguel íngel Silvestre. Sin tetas no hay paraí­so contaba la historia de Catalina, una joven responsable y muy guapa que tení­a un gran complejo al tener poco pecho, y Rafael, El Duque, un hombre apuesto que se habí­a convertido en uno lo de los principales narcotraficantes del paí­s.

En la serie, el mundo del narcotráfico era la excusa para narrar una gran historia de amor en un ambiente de violencia, venganza, sexo y lujo. El amor entre Cata y El Duque era un amor imposible, ya conocemos cómo se las gasta Cupido, y fue exprimido al máximo. Habí­a pasión, mucha, y era tal la quí­mica que habí­a entre ellos que fueron muchos los que se quedaron prendados de su historia.

Han pasado seis años y ahora vuelven a reencontrarse en Velvet aunque, esta vez, Miguel íngel Silvestre ha caí­do rendido a los pies de Paula Echevarrí­a. En esta serie también hay un amor imposible entre Ana, una costurera, y Alberto, el heredero del negocio.

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En esta comedia romántica desarrollada entre las paredes de unas galerí­as de moda, el amor entre sus protagonistas también surge en la infancia. Ya se sabe, el primer amor nunca se olvida. Pero aquí­ la historia es más ñoña y más recatada, aunque con algún momento de pasión de un amor prohibido.

En ambas series nos narran la tí­pica historia de chica conoce a chico, y viceversa, y se enamoran. En el caso de ellas, aparentan ser mosquitas muertas que harí­an cualquier cosa por sus chicos. Ellos, por su lado, interpretan roles muy reconocibles. En «Sin tetas no hay paraí­so», él es el chico malo, macarra, que está buení­simo. En Velvet, él es un joven adinerado, guapo, caballeroso y que se enamora de quién no debe.

Son dos grandes historias de amor pero, sintiéndolo mucho Paula, a mi El Duque me pega más con Cata. El juego de miradas, el deseo, la quí­mica latente y patente de Cata y El Duque no existen entre Ana y Alberto. El amor de Cata y El Duque era más carnal y enganchadizo. El de Alberto y Ana es pasteloso, de aviones de papel y azoteas. No nos imaginamos a Cata dejando plantado al Duque una y mil veces. ¿Qué tiene que pasar para que espabiles Ana? Quizás la culpa no sea tuya pero necesitamos un poco más de chicha y dejar de sufrir sin necesidad con este romance. Aprende si no de Cata.

Sin tetas no hay paraí­so fue un culebrón y su historia de amor imposible nos tuvo en vilo durante dos temporadas. ¿Ocurrirá lo mismo con Velvet y la historia de Ana y Alberto? ¿Habrá un trágico final para su historia? Lo cierto es que el amor es inevitable y en ocasiones uno se enamora de quién no debe.

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