Entre todos: ¿telemendicidad?

Muchos habrán oí­do hablar de Toñi Moreno, la presentadora del programa de la discordia. Muchos la habrán visto defenderlo hasta la saciedad; otros, desenvolverse con mucha soltura en un entorno de celebración. Para bien o para mal, Entre todos es tendencia.

Desde que comenzase a emitirse en agosto de 2013, el programa de TVE no ha sido capaz de librarse de las crí­ticas. Desde Salvados, donde llegó a defenderse que Entre todos se construí­a en torno a la telemendicidad, hasta el PSOE, que ha pedido en determinadas ocasiones la retirada del programa a causa de la violación de la ley del menor o el fomento de la violencia machista.

Y es que son muchos los que no ven ético ni moral que sea una televisión pública la que deba emitir un programa centrado en cubrir carencias que han surgido a raí­z de los recortes. Los detractores del programa no aceptan que se llame a la caridad –que, en ningún caso, combatirá las desigualdades ni pondrá fin a la crisis– para solucionar los problemas causados por el propio Gobierno.

Distintas asociaciones de discapacitados o trabajadores sociales han presentado quejas ante un formato que, según ellos, no trata con dignidad a las personas, sino que se centra en las desdichas de cada uno para montar un espectáculo en directo. Los beneficios a costa del sufrimiento.

De forma más rebuscada, hay quienes defienden la idea de que el programa de Toñi Moreno no es más que una tapadera, una bomba de humo, una distracción que trata de convencer al espectador de que, más allá de la dura crisis, hay soluciones inesperadas que pueden volver a cambiarnos la vida.

[youtube]http://youtu.be/ZGi4ONHgfpE[/youtube]

Pero en el propio programa se han criticado duramente los recortes llevados a cabo por el Gobierno, haciendo hincapié continuamente en cuestiones de educación, sanidad o trabajo. Entre todos surge para ayudar, de una forma u otra, a esas personas que no reciben la ayuda necesaria para seguir adelante.

En sus primeras 150 emisiones, logró ayudar a 377 familias; facilitó el camino a 166 emprendedores; permitió la apertura de 86 negocios abiertos. Todo gracias a un total de 90.000 llamadas solidarias, a un programa que no tiene otra intención que hacer lo que está en sus manos: hacer lo que otros no han hecho.

Entre tantas opiniones, parece no tener fin el debate que ha surgido. Entre todos: ¿telemendicidad o ayuda social? En el fútbol los gastos son mayores y nadie parece decir nada.

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Gabriel Garcher
Gabriel Garcher

musica@bfacemag.es

Canario, que no africano. Freelance a tiempo completo; escritor en mis ratos libres. Nunca sonrío en las fotos, y no pasa nada. La vida sigue.

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