¿Tenemos el prime time que nos merecemos?

Son dí­as de cambio en la televisión española y, más concretamente, en la ficción. Las cadenas comienzan a apostar por productos más arriesgados, alejándose de lo que el público ha estado consumiendo hasta el momento y ofreciendo algo que pretende ser nuevo, distinto; pero, ¿es esto cierto? ¿Realmente estamos ante el renacimiento de la ficción en España?

Si analizamos los últimos dos grandes éxitos de audiencia de las dos cadenas privadas más grandes de nuestro paí­s, llegamos a dos callejones sin salida: el miedo y la complacencia. Por un lado, ‘Sin identidad’, la serie que se emite los martes en Antena 3, podrí­a haber sido una copia muy bizarra (y disfrutable, una cosa no quita a la otra) de ‘Revenge’; pero, el miedo ha hecho que todo derive en una nueva entrega de ‘Niños robados’ con una pequeñí­sima dosis de venganza que, se intuye, llegaremos a conocer en algún momento. Sin embargo, ¿estaba el público preparado para un ‘Revenge’ a la española? Siguiendo los comentarios de los televidentes en las redes sociales, podemos llegar a la conclusión de que no, de que las tramas complejas no son bien recibidas por la audiencia de este paí­s que se sienta ante el televisor para disfrutar de un momento agradable, sin necesidad de tener que usar nada más que sus músculos maxilares en lugar de su cerebro. Y no, no estoy llamando al público español tonto, sino malacostumbrado. Y la prueba más evidente la tenemos en el segundo caso: ‘El chiringuito de Pepe’, la serie con mejor estreno en Telecinco desde ‘Motivos personales’.

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Esta serie cómica, mezcla de ‘Los Serrano’ y ‘Verano Azul’ con un poquito de ‘Pesadilla en la cocina’, consiguió batir el pasado lunes al estreno en televisión de ‘Tengo ganas de ti’, una pelí­cula que en cines cosechó casi doce millones de euros. Son curiosas las diferencias entre esta serie y ‘Motivos personales’, la que tení­a el record hasta el momento, y entre la sociedad de ahora y la de que aquel momento, hace casi diez años; e, incluso, son increí­bles las diferencias que encontramos entre la televisión de ambos tiempos. ¿Por qué?  Porque no hay prácticamente ninguna.

Seguimos produciendo una y otra vez las misma series. En aquel año, por poner algunos ejemplos, se estrenaron ‘Aida’, ‘Los hombres de Paco’ y ‘Abuela de verano’. Este año, tras el cierre de la primera, se preparan dos nuevas series en Mediaset: ‘Gym Toni’, ambientada en ‘un alocado gimnasio’ y el nuevo proyecto de Globomedia sobre los empleados de un barco (BARCO, loop); además, seguimos con el género policí­aco (aunque sin el contenido cómico, eso es un win) y produciendo series con alto contenido coral y familiar en la que los niños son protagonistas. Y la gran pregunta es: ¿hay más gente que odia las tramas infantiles en las series de prime time o es sólo algo mí­o y de toda la gente que está a mi alrededor?

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Teniendo en cuenta todo lo expuesto, ¿para qué ha comprado Antena 3 los derechos de emisión de ‘True detective’? ¿De verdad alguien piensa que puede triunfar en la televisión española? No hay nadie que desee más que esta serie rompa los audí­metros que yo, y ojalá me confunda, pero todo apunta a que el público no está preparado para ese tipo de series. No porque no sea capaz de seguir la trama, sino porque no es lo que espera ver: la costumbre y el miedo, los dos grandes problemas de la producción en España. ¿Quién quiere salirse del tiesto y arriesgarse a perderlo todo? De ahí­ que todas las series partan de una premisa interesante y deriven hacia la complacencia del público menos interesado en algo nuevo. Sin embargo, tenemos un ejemplo muy reciente, de este mismo año: ‘El prí­ncipe’. En esta serie no confiaba nadie, nadie pensaba que pudiera triunfar. Y es que hay algo que se les olvida a las cadenas y es el hecho de que su público no se ha quedado estancado en los noventa, ellos sí­.

Por lo tanto, las audiencias reflejan no el prime time que merecemos sino el prime time que nos permiten que nos merezcamos y, mientras la oferta siga siendo la misma, claro, el público seguirá consumiendo lo que tenga en el plato. A todos nos gusta mancharnos comiéndonos una hamburguesa grasienta. A todos nos gusta saborear un buen solomillo. En dar la posibilidad de elegir lo segundo ante lo primero está la diferencia.

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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