Transparent: El amor líquido

Mañana, viernes 23 de septiembre, regresa a la plataforma de streaming de Amazon la dramedia Transparent, con los diez episodios de su tercera temporada. La ficción sigue los pasos de la familia Pfefferman, a partir del mismo momento en el que el patriarca le confiesa a sus hijos que ha decidido vivir siendo lo que siempre ha sentido que es: una mujer. Tras este punto de partida el relato explora los miedos, deseos, frustraciones y sentimientos de la madre y sus hijos, sumidos todos ellos en una honda crisis de personalidad. ¿Y quién no lo está hoy en día?

La serie de la irreverente, inconformista, provocadora y sensible Jill Soloway ha sacudido el panorama televisivo gracias a la valentía, personalidad y compromiso con los que su autora y su equipo la producen. El pasado domingo la propia Soloway y el protagonista de la serie, Jeffrey Tambor, revalidaron los dos premios Emmy que habían conseguido en 2015, mejor directora y mejor actor de comedia, confirmando así el éxito de una de las ficciones más influyentes e interesantes de la actualidad.

El filósofo Zygmunt Bauman abordó los problemas de nuestras sociedades actuales adoptando el concepto de sociedad líquida para incidir en la carencia de solidez que encontramos en lo que nos rodea. En el mundo globalizado y acelerado en el que nos ha tocado vivir, nada parece ser permanente, duradero o sólido. Las instituciones se resquebrajan y con ellas nuestra imagen del mundo, de los demás y de nosotros mismos. La familia siempre ha parecido ser la institución social inquebrantable. Al fin y al cabo, la sangre es más densa que el agua. Sin embargo, desde las artes en general, y desde el audiovisual en particular, se ha indagado en los cimientos de la institución familiar para descubrir que, efectivamente, estos también son líquidos. Transparent pone a prueba, una y otra vez, el amor que se profesan Maura (Jeffrey Tambor) y sus hijos, un amor lastrado por el egoísmo y la incomprensión. Hemos dejado de saber cómo comunicarnos entre nosotros, hasta ser incapaces de ponernos en el lugar del otro y, en última instancia, de entenderlo.

transparent-2Como consecuencia de ello, nos sentimos terriblemente solos, lo cual nos lleva a aislarnos aún más en nuestras frustraciones. Y a que cada vez nos resulte más difícil saber qué queremos realmente y cómo podemos lograrlo. Así, si las relaciones entre los Pfefferman son convulsas, las relaciones que tienen cada uno de ellos con otras personas: parejas, exparejas, amigos, amantes… son un completo desastre. Soloway hace un terrible y clarividente estudio de las relaciones en el S.XXI, del amor líquido. De cómo de volátiles pueden ser nuestros anhelos. Sexo, deseo, cariño y romance se entrecruzan. Si el amor es líquido, la sexualidad, un elemento central en Transparent, también lo es. Cuando no tenemos nada claro, todo nos parece (im)posible.

Así, los tres hijos de Maura se van estrellando, constantemente, contra sus propias carencias, ya sea en el terreno sexual o sentimental. La vida duele, sobre todo si no eres capaz de entenderte a ti mismo. La hija mayor, Sarah (Amy Landecker), está sumida en una honda crisis de la mediana edad, que afecta a todas sus relaciones. La pequeña, Ali (Gaby Hoffmann), ha explorado su sexualidad y su vocación profesional, intentando llenar el vacío de una existencia sin metas. El hijo, Josh (Jay Duplass), un adicto al amor como concepto romántico, destruye una relación real y profunda, por ser incapaz de discernir lo relevante de lo banal.

TransparentTransparent no viene a certificar que el amor eterno no existe, sino a explorar lo frágil, difícil, caprichoso y complejo que puede llegar a ser el hecho de amar a alguien. Al igual que nuestra sociedad, nuestro amor por los demás es líquido, viene y va, fluctúa, es escurridizo y puede llegar a congelarse o a diluirse. Si ya nada es duradero, seguro, estable: ni nuestro trabajo, ni nuestro hogar, ni nuestro futuro… ¿Por qué lo iba a ser nuestro amor por los demás, aunque fueran los miembros de nuestra familia? Quizás, parecía sugerirnos Soloway al final de la pasada temporada, porque la familia es irrenunciable. Ni nosotros la hemos elegido a ella, ni ella nos ha contratado a nosotros. Incluso cuando la relación con los miembros de nuestras familias son tirantes, difíciles o directamente inexistentes, siguen estando ahí, sobre nosotros, sobrevolando nuestras vidas. ¿No queríamos algo duradero que nos diera cierta sensación de continuidad en medio de las turbulencias de la vida contemporánea?

Luís Ogando
Luís Ogando

Redactor

Periodista que no ejerce, doctorando a medio cocinar, picapleitos a largo plazo. Me crié en el ala oeste de una cueva que estaba a dos metro bajo tierra. Heredero natural de la loca de los gatos. Todo es mejor con queso y/o Allison Janney de por medio.

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