TV or not to be: True Detective y otras series ¿imprescindibles?

Durante ocho semanas, hemos vivido un estallido en la ficción televisiva y ese estallido llevaba por nombre ‘True Detective‘. El lunes llegó a su final, consiguiendo ser la segunda serie mejor valorada de la historia por los usuarios de IMDB y dividiendo al público entre aquellos que se postran ante su calidad y aquellos que sólo ven pedanterí­a y lentitud. Tanto si eres de unos como de otros, lo que sí­ que hay que reconocer es que si no has visto ‘True Detective’, no eres nadie, dando lugar a un fenómeno en el que la sociedad se divide en dos clases: los que ven la serie del momento y los que no, los renegados, los herejes, los apartados.

Aunque en España ya hemos vivido este tipo de sucesos con la muerte de Chanquete o la de Marcial, no fue hasta ‘Lost‘ cuando este fenómeno tomó fuerza y empezó a crear la distinción que señalaba unas lí­neas más arriba. La serie monopolizaba las conversaciones hasta tal punto de temer ese momento en que, aterrorizado, llegabas a clase sin haber podido ver el capí­tulo emitido y no sabí­as si llegarí­as al final del dí­a habiendo esquivado todos los posibles spoilers. Y sí­, os hablo de la época en que no hací­amos aún uso de Twitter: ese campo de minas enemigo de todo aquel que ose no estar al dí­a de la serie del momento. Ahora, cuando una serie llega a su fin, más te vale ser de los primeros en ver el capí­tulo o regresar al paleolí­tico y dejar durante unas horas todo aparato electrónico con el que la gente pueda comunicarse contigo.

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Pero, ¿le damos más importancia de la que se merece a estas series? ¿Se nos va de las manos este fenómeno fan? Antes de discutir sobre ‘True Detective’, tendrí­amos que hablar de la otra gran serie que paró el mundo: ‘Breaking bad‘. No eres nadie si no sabes quién es Heisenberg, si no sabes el taco preferido de Jesse o si no te sabes la letra de la canción de Heisenberg, del derecho y del revés. Ya con Twitter en nuestra mano, la serie se convirtió en la más alabada de nuestra generación y un imprescindible para las relaciones sociales. De hecho, responder a la pregunta “¿Has visto ‘Breaking Bad’?” fue trending topic en las calles, discotecas, panaderí­as, peluquerí­as y demás sitios en los que una conversación banal puede tener lugar. La sociedad habí­a cambiado.

Ahora, con ‘True Detective’, vivimos de nuevo en un binomio social, separado entre fans y haters, que ha roto más matrimonios que ‘Cincuenta sombras de Grey’. Pero, ¿ha sido para tanto esta serie? Veamos. A favor podrí­amos contar con las innegables interpretaciones del reparto, un guión muy solido y un gusto a la hora de dirigir exquisito. Sin embargo, nadie puede negar cierta pedanterí­a en sus monólogos/diálogos, sobre todo los que salen de la boca de McConaughey. Sí­, es hipnótico verle hablar pero, tres de cada cinco parlamentos son imposibles de entender. Perdonando este aspecto, ‘True Detective’, al igual que las otras dos series antes mencionadas, han generado tal ‘boom’ de una forma más que merecida pero no por ser obras maestras (que también) sino por su forma de arriesgar en una televisión en la que el espectador está cansado de lo tradicional y recibe con entusiasmo propuestas arriesgadas, ya sean en una isla, con un narco calvo o, como en el último caso, con un asesinato satánico.

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Jonathan Espino
Jonathan Espino

cine@bfacemag.es

Volé en el Oceanic 815, bailé con Billy Elliot y me enamoré de Satine en el Moulin Rouge. Ahora, comparto despacho con Alicia Florrick y canto en las barricadas en mis ratos libres.

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