Alberto Jiménez (Miss Caffeina): «‘Detroit’ es el disco de mis sueños»

    “Hervidero de la escena independiente a principios de la década del 2010, el madrileño barrio de Malasaña no solo acoge eventos musicales y contraculturales de todo tipo, sino que también es el hogar de un buen puñado de artistas”

Así encabeza Apple Music una playlist donde Vetusta Morla, Izal, León Benavente o Hinds encadenan dos horas de pura etiqueta indie. De esa que ha hecho que miles de jóvenes, y milennials, se aficionen al pitillo, al black cotton y a los festivales; al tatuaje y a la barba, a lo que sea que nos haga hipsters y modernos, diferentes.

Malasaña es culpable, como ya lo fue en los 80, de nuevas filias estetas y de carnavales ideológicos masificados que no cesan de facturar tendencias. Y al igual que entonces, ha conseguido exportar al mainstream un pop-rock independiente variado y de calidad que bien merece playlists que lo unifiquen y artículos que lo retraten.

En la misma lista aparece Miss Caffeina, una banda que ha sabido mantenerse fiel al «sonido de Malasaña» al mismo tiempo que ha ido consolidando con plena libertad creativa un legado de canciones pop de las buenas. Química, buen rollo, diversión u oscuridad que han sabido materializar en buenos hits y baladas memorables, pero también en rasgado de cuerdas, en acústicos sorprendentes y en una voz, la de Alberto Jiménez, que lo envuelve todo bajo un sello inconfundible que arrasa en el directo. Miss Caffeina tienen la fórmula y nosotros, a tres semanas del lanzamiento de «Detroit», lo tenemos a él.

Alberto Jiménez en una imagen inédita de «Detroit», nuevo trabajo de Miss Caffeina.
Empecemos por el rubio ceniza que has estrenado. ¿Surge de la necesidad de mostrar una imagen más divertida o simplemente te has dejado llevar por el poder rubio que tanto funciona desde la llegada de Ylenia a la música?

(Se ríe) ¡No! Con «De Polvo y Flores» todo era oscuridad y solemnidad y en este  disco hay mucha más luz y color; así que me apetecía dar otra imagen, marcar una nueva época. Siempre he admirado a los artistas que llevan a cabo todo el concepto, desde el sonido hasta la imagen.

Lo de divertida lo decía porque el primer single de «Detroit» suena más bailable y divertido que el anterior trabajo del que aún resuena en nuestras cabezas aquella espectacular Intro tan oscura…

Desde luego, este disco es una invitación a bailar incluso en las canciones más tristes, ¡que la mierda te pille bailando! Es nuestro disco más pop y en el que nos tomamos menos en serio. Supongo que este tipo de álbum siempre aparece en épocas socialmente deprimentes y en las que el mensaje final sea mandar todo a la mierda.

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¿Qué hay de esa nueva rebeldía en el próximo trabajo y dónde está la fidelidad con los anteriores? No se puede obviar que con ‘De Polvo y Flores’ Miss Caffeina consolidó una legión importante de fans que os siguieron por festivales y conciertos, que rodeaban las Fnac de cada ciudad donde lo presentabais.

Sí, digamos que hemos pasado por una época de mucha tensión. Acabamos muy quemados al final de la gira anterior y tras un año de parón nos ha apetecido arriesgar y llevar el sonido por un lugar más desconocido para la banda. No tenemos ni idea de cómo lo acogerá la gente, pero nosotros nos hemos divertido mucho haciendo este disco y una vez más hemos hecho lo que nos ha dado la gana. Personalmente, es el disco de mis sueños. No hay más que una pura pretensión pop.

¡Pretensión pop! En otra ocasión hablábamos justo del sello indie que irremediablemente lleváis impreso, pero como amante libérrimo del pop comercial que te considero, me surge la duda. ¿Está llevándote Miss Caffeina al lugar donde soñabas como cantante?

Puede que este álbum esté más cerca de lo que suelo escuchar en mi casa, pero también es cierto que con cada uno de los anteriores hemos hecho lo que nos ha salido. Estamos en un momento dulce y muchas veces me paro y veo lo bien que van las cosas. Nos imagino en lugares más grandes, obviamente, pero me siento muy afortunado; tengo el mejor trabajo del mundo y un público muy fiel.

Vivimos un momento en el que la industria musical es más poliédrica que nunca en cuanto a los gustos de la gente y la facilidad de combinaciones… ¿cuál es tu playlist de Spotify más loca y qué joyitas contiene?

Utilizo mucho la sesión privada porque aunque a veces me rebelo y me da igual lo que piensen, reconozco que hay un sector muy talibán al que trato de evitar. Tengo listas de reproducción que incluyen a Bowie, Massive Atack, Peaches, Rocío Jurado, Beyoncé, Extremoduro, The Bangles… Lo verdaderamente flipante es tener la suerte de poder disfrutar con todo tipo de música.

Y en ese poliedro, también de festivales, ¿en cuáles veremos a Miss Caffeina este 2016? ¿Qué esperáis de «Detroit»?

Ya sabes cómo va el tema confirmaciones, así que sólo te puedo contar los que ya están confirmados como el Arenal Sound. Sí te puedo decir que tenemos ya como 12 festivales y luego la gira de salas. Los próximos 2 años van a ser una puta locura.

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Cartel (pendiente de confirmaciones definitivas) del Arenal Sound 2016

 

[small_title title=»Doce festivales en un año suena a barbaridad que puede envolver a cualquiera en una tediosa rutina, pero si hay un festival que sin duda quedará en el imaginario de muchos y del propio Alberto, ése es el Sonorama’ 14. Raphael, actualizado como nuevo icono hypster, se desvirgaba como festivalero y el líder de Miss Caffeina lo bautizaba ante un público que dominaba de sobra:»]

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¿Qué siente un joven de Talavera cuando se baja de un escenario donde acaba de cantar con Raphael?

Es un sentimiento muy raro, porque es uno de esos momentos de felicidad absoluta en el que piensas: ¿cómo coño ha pasado? ¿Cómo he llegado hasta aquí? Recuerdo que cuando canté mi parte y después volvía a cantar él yo le miraba con una sonrisa muy tonta, me sentía como un niño pequeño. Aquello quedará dentro de mí para siempre.

Finalmente, pongámonos en un futuro desolador en el que Miss Caffeina deja de vender discos y cae en el olvido como tantas otras bandas y artistas. En esa situación ficticia, ¿qué escogerías: reality al uso o Tu Cara Me Suena?

Tu Cara Me Suena, pero en casa con amigos (se ríe). En realidad, sería el momento de hacer música en solitario o, por qué no, de actuar. Siempre he tenido esa inquietud, ya sea en teatro o cine; es una cosa que quiero hacer algún día. En definitiva, haría algo relacionado con el show business, pero no sería un reality…

Y si aún vamos más allá, con realidades virtuales y giras fantasma… ¿Con qué holograma te marcarías un dueto?

David Bowie. Aún no me creo que ya no esté.

Me consta que eres gran admirador suyo, pero compartirás un poco mi opinión de que vivimos una época en la que las redes sociales han ayudado al surgimiento de una corriente necrofanática por la que la muerte de cualquier artista provoca exageradas lamentaciones y un fanatismo póstumo instantáneo que en ocasiones resulta muy impostado…

Nunca he sido de los que se apunta a la pose de venerar a un artista por el simple hecho de que muera, pero sí me reconozco muy mitómano y, por ejemplo, descubrí la grandeza de Kurt Cobain a raíz de su morbosa muerte. Si esa fue la excusa para descubrir tanto talento, bienvenida sea; tan mal me puede parecer ese fanatismo póstumo impostado como el apuntarlo con un dedo acusador

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Miss Caffeina lanza «Detroit» el próximo 26 de febrero, pero ya hay pre-venta disponible en iTunes para fans, talifanes y caffeinos y para todo aquél que disfrute del pop patrio, suene al barrio de moda que suene.

[small_title title=»Fast Test:»]

[blockquote author=»» pull=»normal»]Rym: WTF?

Pablo Iglesias: Esperanza

Premios Goya: Sueño

Los Chichos en Primavera Sound: Maravilla

Bertín Osborne: Pereza[/blockquote]

‘The Campos’. Anna Dello Russo tiene las claves para que el reality funcione.

En España no tenemos buenas viejas. Es decir; aquí no hay una Kris Jenner en condiciones que haga que un reality funcione ni tampoco tenemos sagas dispuestas a entregarse a la causa. Sí que hay, y siempre según Fran Rivera, linajes; pero son linajes ancestrales, de costumbres muy raras para con sus hijas, totalmente innecesarias en cualquier show televisivo que pretenda ser actualidad. Naftalina.

Las Campos sí. Al parecer viven como una de esas grandes sagas de nombre y de fondos, con súper chalets en el extrarradio madrileño de postín por los que se pasea lo más florido de la tercera edad televisiva y del papel couché. Ellas son de las que cenan con el director de Hola!, de las que comparten mesas de la Cruz Roja con infantas y de las que se suben a barcos en Marbella. No son suyos pero se suben; la cuestión es subirse. Ahora también se suben al carro del reality show, noticia sorprendente que las coloca en una posición un tanto extraña.

Terelu incómoda

Y es que la tradición de telerrealidad española viene marcada por formatos clásicos que aguantan bien el tiempo, por chungas adaptaciones playeras o por dating shows capaces de exportar personajes esperpénticos con tan solo un par de efectos de sonido, pero el primer problema con las Campos surge paradójicamente de su primera gran baza: ELLAS YA SON ESPERPENTO. Ellas ya son tróspidas, casposas y desactualizadas, tres elementos que serían un filón para cualquier productor televisivo de no ser por el pudor y la soberbia que se les intuye a las dos protagonistas. Se desconocen los términos en los que habrán aceptado el rodaje del capítulo piloto, pero puede que sea la primera vez en la historia del género en la que el esperpento termine siendo producido como perfil serio. Error.

Tranquilidad, hay esperanza. En nuestro intento de evitarlo a toda costa hemos descubierto que el manual de estilo de Anna Dello Russo, Fashion Shower, tiene todas las claves del éxito para la moda, la televisión y para la vida misma. No hay más que verla a ella y recordar una premisa importante: la Televisión es más auténtica cuanto más se parece a lo que el público soñó con ver.

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[small_title title=»Lesson Number 1. Fashion is a declaration of your own freedom.»]

Libertad y Campos. A priori no casa, es decir, no nos imaginamos a los cámaras de Mediaset pudiendo acceder a cualquier rincón de las casas y grabando todo cuánto quieran mientras Terelu mira de reojo al cámara que está enfocando sus babuchas de andar por casa.

Por otro lado, si la moda es libre, la pequeña de The Campos es anarquía hecha doctrina. Por mucho postín que desprendan, las Campos son probablemente el máximo esplendor de la nueva rica. Marcas, logos, alhajas y print, mucho print. Enseñarlo será un punto a favor.

Las Campos en un alarde de libertad estilística.

[small_title title=»Lesson Number 2. Between style and fashion? Absolutely SHOW.»]

Sí, la decrépita italiana grita con fuerza que entre estilo y moda: ¡¡siempre moda!! O sea, circo. En el género reality lo traducimos a ‘¿entre periodismo y show?… SIEMPRE SHOW’. Seamos francos, los primeros datos que se avanzan del programa apuntan a un formato a caballo entre reality y programa de entrevistas, a lo Bertín o Pepa Bueno. Muy bien tienen que conseguir el equlibrio entre la Mari Tere que desayuna huevos en bata y la que por la tarde entrevista a personajes tipo Mario Vargas Llosa para conseguir éxito y difusión.

El periodismo es necesario y la televisión necesita de todos los talk show y Late Motiv de calidad que aparezcan, sí, pero de The Campos lo último que esperamos es un alarde tardío del buen hacer periodístico de Terelu, francamente.

Terelu es periodista.

[small_title title=»Lesson Number 3. Fashion is always uncomfortable.»]

Tan incómodo como un Jeffrey Campbell pero tan lucido como un Louboutin. La moda in extremis es de todo menos cómoda. El reality, como género televisivo más extremo e hiperrealista también ha de serlo. Incómodo de grabar, pues por muchas cláusulas que uno negocie también pesan, y más, las que admite. Conociendo a Mediaset y a sus dos grandes damas sin duda habrá momentos tensos, de incomprensión e incluso de arrepentimiento.

Alguien deberá explicarle muy bien a la soberbia de las Campos que en este género cuanto más se enseñe mejor. Dello Russo rules: if you feel comfortable, you never get the look.

[small_title title=»Lesson Number 4. Fabulous at every age.»]

María Teresa es una señora muy digna a su edad. Y tal.

[small_title title=»Lesson Number 5. Wearing night cloths in the day time is unexpected.»]

Fracaso seguro. Si algo gusta a las Campos es ir siempre vestidas para matar. Faja, tacón y perfume son su idiosincrasia más esencial, sea la hora que sea y vayan donde vayan. Además sus matices profesionales siguen la misma regla, es decir, entrevistan de la misma forma a Mariano Rajoy que a Oriana de Mujeres y Hombres… Si el reality pretende seguir la ‘seriedad’ periodística desactualizada de sus protagonistas tendrá un futuro más que corto, el caso Patiño lo confirma.

[small_title title=»Lesson Number 6. Somebody wearing your same outfit? Wonderful, you did the right choice.»]

La sexta regla básica es copiar los aspectos positivos de formatos similares que triunfan. Es decir, se necesitará mucho elemento Kardashians o Alaska & Mario con el que el público identifica el género reality para poder seguir adelante. El tema entrevistas ya damos por hecho que prácticamente calcará el formato de En tu casa o en la mía… así que el programa puede resultar cómodo y triunfar precisamente por las bajas cotas de riesgo que asuma o bien fracasar estrepitosamente en un copia y pega de formatos dirigido por el erróneo ideal de televisión que aún mantiene mamá Campos.

[small_title title=»Lesson Number 7. You must wear outfit once.»]

O sea Campos, de repetir nada. Y repetir es, por ejemplo, entrevistar a Rocíito primero y después a Chayo Mohedano, o primero a Esperanza Gracia y segundo a Meli Camacho, la mujer menos creíble para dar consejos de belleza de la historia de la televisión. Eso es repetir. Only once please.

[small_title title=»Lesson Number 8. Wear coat as a dress.»]

Hay que estar muy segura para usar un trench como vestido. Segura de una misma, de lo que muestra y de lo que esconda. Se llama pisar fuerte y las Campos solo conseguirán que su reality funcione si dejan de un lado complejos y éticas profesionales caducas. Ahí se está a lo que se está, al reality, y ese será su mejor abrigo si consiguen dejar las vergüenzas en el armario.

[small_title title=»Lesson Number 9. It doesn’t matter the size of your body. Fashion flatters everything.»]

No importa nada, nada. Si hasta ahora las Campos han permanecido en la cresta de la ola con diferentes edades, pesos y mechas, estamos seguros que el nuevo proyecto tampoco nos apartará definitivamente de su lado. La historia de la televisión tiene un capítulo reservado para ellas y tanto público como prensa responderían con el mismo énfasis al éxito o al fracaso. Puede que sobre todo al fracaso, pero en cualquier caso será rentable.

[small_title title=»Lesson Number 10. Fashion jewels personalize your style. Gold, sumptuous, excess.»]

Exceso, brillo, sí. Ya que a nadie se le ha ocurrido filmar a las Tablada, no le perdonaríamos al show una versión aséptica de las Campos que para nada imaginamos. Ellas son Moraleja, restaurante tailandés, chupito de tequila, paquete de Marlboro Light, marcos dorados y personal de servicio con uniforme. Este punto es vital para que nos volquemos con el reality a golpe de gif y retweet. Si las Campos nos defraudan con ésto, nos quedamos sin programa en mitad de temporada.

 

Las Tablada son una familia adinerada cuya heredera saltó a la popularidad por perseguir, y conseguir, al ‘triunfito’ más cotizado de la década de los 2000. A Elena Tablada la hemos visto sumar novios, gastar el bono-familia quirúrgico con frecuencia, crear líneas de moda y hasta caerse borracha en la noche madrileña. Mediaset, aún estáis a tiempo.

 

En definitiva, hay muchas maneras de hacer del esperado reality todo un éxito y casi todas dependen de las propias protagonistas. No esperamos una realización divertida a las que nos tiene acostumbrados Eyeworks, ni siquiera un beso tímido en los labios de Bigote al amanecer. Lo que esperamos es que las protagonistas estén a la altura de un reality que tantos, por mucho tiempo, hemos estado soñando.

[blockquote author=»» pull=»normal»][…] el primer problema con las Campos surge paradójicamente de su primera gran baza: ELLAS YA SON ESPERPENTO.[/blockquote]

 

El show televisivo de los Goya

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Se acerca la única fecha del año en que nuestro cine se hace tele y objeto de interés puntual pero seamos francos; en un panorama sin Candela Peña, sin guerras importantes a la vista y sin Eva Hache al frente, ¿qué tienen de interesante los Goya? En Bface no queremos que desesperes y te damos las claves para disfrutar de la XXX Edición de los Premios de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España como el espectáculo televisivo de altura que aunque sus numerosas cagadas hagan que no te des cuenta.

El factor sorpresa no es precisamente el mejor santo al que encomendarse en una gala de varias horas a priori tediosas en las que los premiados a las categorías menos relevantes intentarán ganar relevancia con sus discursos. Aquello del minuto de gloria, que está muy bien, pero que nunca es un minuto. La retahíla de padres, hermanos o abuelos que escucharemos esa noche no ha de frenarnos a la hora de entregarnos a la única entrega de premios que por suerte, y por franja horaria, no requiere de despertador ni cafeteras para su disfrute. Por si no es suficiente, ahora se celebra en sábado; un guiño indiscutible a la cultura del botellón, así que reúne a tu gente, compra alcohol del bueno y entrégate a un espectáculo televisivo digno de análisis. Nosotros te dejamos las claves del éxito, ¿qué tienen los Goya que los hace únicos?

[small_title title=»CANDELA PEÑA»]

Y sus discursos. Sí, Candela Peña es arte en movimiento, regalo divino para cinéfilos pero también todo un animal televisivo que merece una y mil menciones especiales por sus apariciones. Acerca de los recortes en sanidad puso voz televisada contra la política del Gobierno en un discurso que pasará a la historia. La posterior campaña mediática contra la artista contribuyó a convertirlo en un hito del surgimiento de la ola hypsterpolitóloga en la que todos nos vimos envueltos después. Por si fuese poco, Candela también presume de haber enunciado uno de los speech más emocionantes de cuantos se han televisado en nuestro país al recoger el premio a Mejor Actriz Protagonista en 2006 por su memorable prostituta de Princesas. A día de hoy tan sólo ha sido igualado por el grandioso momento en el que Nerea Barros inundara las redes en la pasada edición por lo psicotrópico ‘alegre’ de su grandilocuencia. Candela además nos tiene acostumbrados a grandes looks que no pasan por showroom o pre-acuerdo con marcas (ha llegado a lucir un vestido diseñado y confeccionado por su propia tía)y en definitiva es indispensable en una buena gala de premios que se precie… esperemos que aparezca por allí.

[small_title title=»Looks imposibles»]

Paz Vega, ¡pechos fuera!. Como si de una consigna de personaje manga se tratase, el pecho de Paz salió disparado de aquél vestido imposible en el que se metió la sevillana (y por entonces actriz querida) cuando recogió el premio más importante de su carrera hasta la fecha; mejor actriz revelación por Lucía y el Sexo. Aunque ya no aparezca por España ni para anunciar yogures, su primera vez en los Goya será recordada por la eternidad de la era activia.

La alfombra de los Goya, sea del color que sea, es además uno de los momentos más divertidos por razones que poco atienden al buen gusto.La primera por la cantidad de reporteros de dudoso conocimiento del medio que manda TVE a cubrir las llegadas; errores, gazapos, nombres de diseñadores inventados… de todo puede suceder (‘oit points‘). La segunda por el morbo de observar los horrores de estilo que destilan nuestras grandes estrellas y que plagarán la red de memes en los días consecutivos. Juega con tus amigos a adivinar quién será la peor vestida de la noche, pero recuerda una premisa importante: ‘fallarás seguro, siempre pueden aparecer Loles León con algo en la cabeza o Massiel captando adeptos entre los militantes del Partido Animalista’

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[small_title title=»Parejas estelares»]

Los Goya son de las pocas ocasiones que tenemos de ver en televisión a parejas de altura que viven ajenos al universo Sálvame. Penélope y Bardem, por ejemplo, reciben todo tipo de halagos, alusiones y mofas cada vez que acuden, acentuando así el hecho de que nuestra Academia es aún bastante cateta en esto de creer en su propio star system.

Clara Lago y Dani Rovira tampoco quedaron ajenos al chascarrillo general y pese a que el malagueño fue además el conductor de la pasada edición, no dudaron en ofrecer el momentazo Carbonero que mucha gente esperaba frente a sus televisores. La naturalidad y la euforia del ganador son buenos aliados del espectáculo y enemigos declarados del pudor. Y bueno, luego están apariciones sorprendentes como Chenoa cuando acompañó, y quiso dejar constancia de que así fue, a su entonces novio Álex González o la diversión hecha pareja en Macarena Gómez y Aldo Comas; mítica fue su aparición ante los micros el año que venían directitos de la boda de Andrea Casiraghi… ellos son así:

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Sin duda, este año ha sido la reciente confirmación de que Isabel Preysler y Mario Vargas Llosa acudirán juntos  a la gala el golpe de efecto necesario para que más de uno se pegué al televisor el próximo 6 de febrero ansioso por escuchar las bromas que Rovira pueda hacer al respecto de la pareja geriátrica más famosa del momento. Peloteo máximo asegurado.

[small_title title=»Sketches y numeros musicales»]

Algunos son terribles, otros muy de factura del Club de la Comedia y alguno que otro reivindicativo, quizás demasiados. Hay para todos los gustos. Entre las reinas de la conducción hemos tenido a Rosa María Sardá, tan mítica que algunos crecimos pensando que era ella la única presentadora de las galas pese a haberlo hecho solo en tres ocasiones, o Eva Hache, que incapaz de aparcar su trabajo en la Sexta termina haciendo su propio show de humor al margen de la gala. Tan brillante Eva como brillante aquél Paco León de Raquel Revuelta poniendo el auditorio patas arriba con una presentación de premio memorable.

Para los estudiantes de cine o comunicación, los diferentes téasers editados para la ocasión a propósito de los guiones de las películas nominadas pueden ser un atractivo. Si bien algunos se revelan como auténticos truños de primero de carrera, en ocasiones están muy bien realizados y además tiran de los famosos más mediáticos y simpáticos que encuentran en la Academia.

Finalmente, si eres uno de esos románticos y fanáticos de los clásicos estilo Broadway o simplemente un melómano declarado, los guionistas de la gala siempre tienen algún regalo para ti aunque termine siendo envenenado para sus protagonistas. No se recuerda número musical que no haya sido duramente criticado y ridiculizado, sin embargo desde BFace queremos ser justos y defender a nuestros actores que se dejan las vergüenzas para crear un show televisivo que sirve de gran homenaje tanto para amantes del cine español como de la mítica Al Salir de Clase, pues es de las pocas ocasiones en que vemos a Lucía Jiménez con vida. Nunca falla:

[small_title title=»Rostros televisivos»]

Gente del cine, obvio, pero también de la música, de la tele, de la nada, Aída Nízar acompañando a Amenábar… de todo se ha visto en los Goya y se seguirá viendo mientras haya representantes que mueven bien sus hilos para que los personajes de mayor proyección mediática del momento aparezcan esa noche entregando premios, que no recibiéndolos. En dichas apariciones hay mucha promoción y en ocasiones mucho morbo; que en la pasada edición Loles León actuara y entregase estatuilla meses después de haber sido expulsada de TVE por su apoyo explícito a la huelga de los trabajadores internos no fue en absoluto fortuito.

Éste año apostamos fuerte porque Berta Vázquez suba a entregar algún cabezón y así quitarnos el mono de Vis a Vis pese a que Mario Casas haya declinado la invitación a la gala tras el pobre trato recibido en las nominaciones por Palmeras en la Nieve. Otra televisiva como Adriana Ugarte, a punto de estrenar la última de Almodóvar, será otro de los rostros que habrá colocado en el escenario su particular Toño Sanchís  representante. Estas apariciones suelen ser frescas y divertidas, pues no van acompañadas de nervios, y nos dejan ver a nuestras actrices de forma relajada, especialmente las ‘chicas Almodóvar’ de toda la vida, siempre ordinarias y divertidas. ¿Acaso imagináis a cualquiera de las nuevas generaciones haciéndose un Bibiana? Nuestro cine gana adeptos de la misma forma que pierde grandes mujeres espectáculo, es una realidad.

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[small_title title=»Los perdedores»]

Momento sublime para morbosos y una pantalla partida en cuatro para que a nadie se le escape la reacción de los perdedores. Memorables fueron la decepción del Niño Jesús Sánchez tras perder frente a Dani Rovira o la de Antonia San Juan ante la absoluta injusticia que dejaba a La Agrado sin premio el año que la actriz condujo la gala. Este año, si las apuestas siguen colocando a La Novia de favorita, veremos a Inma Cuesta pasear curvas sin retoques hacia el escenario mientras la foto fija de Juliette Binoche será la única que no muestre el gesto de una perdedora pero serena Penélope o de una Natalia de Molina sonriente y nerviosa.

No hay que venirse arriba; con la buena educación a la que nuestras estrellas nos tienen acostumbrados no se puede esperar un Gaga-DiCaprio a la española, seamos francos, pero por muy actor que uno sea, las emociones nacen del corazón y puede resultar tarea difícil la de aguantar un primer plano amable cuando no es tu nombre el del vencedor … hay esperanza.

[small_title title=»Momento dulzón»]

Para melancólicos y necrófilos, perfil tan de moda ahora que cada muerte de famoso nos parece un drama insuperable, el gran momento llega sin duda con el homenaje a las gentes del cine que han fallecido a lo largo del último año. A veces son tantos que casi se te escapa la cara del artista más querido de entre todos los fallecidos, pero tranquilos, que siempre ha habido clases y la realización de la gala no permitirá que nadie se quede sin honrar a Lina Morgan.SÍ

Con una gala así, con unos actores que cada vez fluyen más entre el cine y la televisión y con las polémicas que cada año persiguen a la celebración de la ceremonia, ¿quién dijo aburrimiento? El aburrimiento es un estado para necios y en la retransmisión de esta gala lo único que amenaza con matarnos a bostezos será la clásica cobardía de nuestra Academia a la hora de repartir premios. Olvídate de los Óscar o los Globos de Oro, aquí la especialidad es ignorar a las películas más taquilleras, menospreciar a los personajes cómicos (ya lo dijo Machi..) o no reconocer a las chicas más molonas nominadas al Goya revelación; aún no perdonamos haber dejado sin premio a La Juani de Verónica Echegui, por mucho que pongan la gala un sábado y terminemos viendo doble a Bayona cuando habla José Sacristán.

 

Alaska & Mario, una ‘burger party’ prefabricada

El diluvio es probablemente uno de los recursos literarios más simbólicos y utilizados. El evocador diluvio; purificador o justiciero, regalo del cielo o castigo divino. Dudo mucho que el equipo de MTV que produce ‘Alaska y Mario’ pensase en pasar por agua el Topichella Indie Travesti Festival tras una temporada que más bien andaba necesitada de un buen broche de oro cargado de sol y de sonido. El diluvio ni purificó ni maldijo el festival ‘improvisado’ por Topacio y amigos, tan solo lo ensombreció vilmente aunque de la jodienda saliese vencedora una Alaska que se mostraba por fin real. La cara de decepción de la diva ante la circunstancia meteorológica ha sido de lo más natural que hemos vivido en la última temporada del reality. Bendito diluvio.

Analizamos ciertos aspectos que nos han desencantado de la última temporada de un reality show que pierde naturalidad y realidad a partes iguales:

Desgana y apatía. ‘Cariño, si yo lo que quiero es quedarme aquí durmiendo contigo’ bostezaba un Mario cansado, inaudito en ninguna de las anteriores ediciones, por la tremenda pereza que le suponía afrontar la fiesta de Silvia Superstar en Ibiza. Si bien es cierto que tras varias horas de retraso de vuelos e incertidumbre la moral no está en alza, sorprende mucho que sea Mario quien no encuentre fuerzas para un acto social de los que la audiencia ya presupone son de sus favoritos.

Personajes estrella, decepciones bomba. Tamara Falcó rebuscando en sus pueriles recuerdos para contarnos cómo Enrique Iglesias se abrazó al televisor la famosa Nochevieja de las tetas de Sabrina es un ejemplo. Sosa, inverosímil y un poco flipada por estar allí sentada sin tener muy claro en base a qué contrato había terminado devorando hamburguesas frente a unas gentes con las que no comparte absolutamente nada.

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Tampoco la visita a Belén Esteban fue del agrado del público. Lo forzado de las citas con la rubia en Benidorm hizo asomar en ésta una timidez totalmente nueva para la audiencia. Lo de interpretar no es su fuerte, ya quedó claro en Torrente.

Reparto coral. Hay producciones magníficas cuyo acierto es encontrar un reparto coral de lujo. En Volver, de Almodóvar, el reparto influyó tanto en la grandeza de la peli que a la hora de premiar a sus actrices hubo de hacerlo en conjunto en muchos de los premios europeos a los que fueron nominadas. En Alaska y Mario han debido tomar nota y han tirado de ‘coro’ más que en ninguna temporada anterior. Es un acierto, pues jamás encontraremos exceso de Topacio Fresh o La Juanpe en nuestros televisores, pero evidencia que los dos protagonistas principales pierden chispa, o ganas, y que los secundarios funcionan mejor a la hora de mantener viva la esencia del reality. La visita ‘sorpresa’ de Topacio y cía. al retiro rural de la pareja protagonista evidencian el marcado carácter coral de la temporada.

Publicidad subliminal excesiva. Vale, la audiencia es inteligente y sabe cuándo Maria Barranco está promocionando su próxima obra abiertamente o cuándo habla de su alocada existencia, pero de ahí a tomarnos el pelo vilmente ha de haber un gran paso. Nadie se cree que el mejor regalo para Mario fuese la visita sorpresa de una chica Almodóvar a la que jamás habíamos visto anteriormente en su casa.

Topacio también saca un rédito incalculable como celebrity y como galerista de arte, cosa que estaría muy bien si los últimos benefactores fuesen los artistas que en ella exponen. Nada más lejos; se termina promocionando una élite ‘cultureta’ de difícil acceso. Por otro lado y en su faceta de amante del arte, Alaska usa la promoción para mostrarnos a artistas ya endiosados o asentados pero que ‘ha conocido por Instagram’ o cineastas como Alejandro Amenábar. Como dato, éste último se deja grabar con su novio recibiendo regalos y hablando de una boda de la que luego, como intuíamos, no veríamos absolutamente nada. Cebar un evento que jamás se emitirá es algo que sucede por primera vez en esta temporada.

Politiqueo insinuado. Han sido varias las ocasiones en las que Mario ha criticado con gracia a las nuevas formaciones políticas que copan el panorama sin mostrar al natural su postura ideológica real. Jugar a la insinuación política en un contexto en el que el país vive más politizado que nunca es una estrategia buena de dejar ‘asomar la patita’ y dar contenido variado y actual al programa.

En éste punto podríamos encasillar la extraña visita de Mariló Montero. Si bien no se habló de política, la Montero es toda política en sí misma. Polemista como pocas, exmujer de Carlos Herrera y clara simpatizante de todo lo que sea ‘dar que hablar’. Es quizá la visita más artificiada hasta la fecha, tanto que aún nadie sabe qué pintaba Melanie Olivares riéndole las gracias en aquél sofá…

Irreality show. El reality ha dejado de mostrar la ‘vida’ más normal de los protagonistas para dar paso a una estructura abiertamente guionizada en la que prácticamente cada capítulo se divide en tres secciones: Vacaciones wherever, visita de famosos y promoción del nuevo disco de Fangoria.

Vacaciones en Ibiza para promocionar lo de Silvia, en Marbella para que los jóvenes pongan cara, y nombre, a Elena Benarroch (marca peletera muy de capa caída en la actualidad), en Benidorm para jugar a ser vulgares con la Esteban y retiro rural en el campo para auparnos al auge ecologista que vive el país. Todo muy prefabricado y cada vez más alejado de la ‘realidad’ casera que en su día nos enganchó. ¿Asistimos al final del programa? ¿Se ha cansado la pareja de jugar a los Ousborne?

De aguantar el formato una temporada más, se augura un rumbo lógico en el cual las diferencias con un magacín matinal donde cada cuál va a hablar de su libro se harán apenas perceptibles. ¿Terminaremos asistiendo a una Burger party en la que Albert Rivera, mc pollo en mano, intente demostrar por quincuagésima vez que es él el nuevo cambio? Ya me imagino la parafernalia, el attrezzo y el guion del capítulo: desde la casa más moderna de España, combinando jeans y americana, la camisa bien planchada y una buena mesa llena de hamburguesas de pollo… de carne de pollo prefabricada.

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