Las 9 mejores películas ‘found footage’ antes de ‘Blair Witch’

Cámara en mano a cargo de los propios protagonistas. Movimiento constante. Mareos. Sensación de verdad y de fatiga. Imagen descuidada. Descontrol. Casi todo lo interesante sucede fuera de plano… niños y niñas, bienvenidos al maravilloso mundo del subgénero del found footage. Ya sabéis: se supone que todo lo que vais a ver es real, encontrado en grabaciones perdidas que nos permiten hacernos una ligera idea del destino (terrible) que corrieron sus protagonistas. Y ya sabéis: es un truco que, aunque parezca que lo inventó «El proyecto de la bruja de Blair» a finales de los 90, es (casi) tan viejo como el propio cine de terror.

Esto no quita que el subgénero nos haya dejado unas cuantas historias para no dormir que Bface queremos reivindicar, algunas tan obvias que no podemos ignorarlas y otras tan cutres y demenciales que se merecen, al menos, una mención. Y es que el estreno de «Blair Witch» y el éxito de la última (y espléndida) temporada de «American Horror Story» bien lo valen. Vamos allá, pulsad el [REC] de su cámara de vídeo y preparaos para pasarlo (deliciosamente) mal:

1. «The St. Francisville Experiment» (2000)

Esta película merece estar aquí por la poca vergüenza y el morro que le echó al asunto. Concebida como una copia descarada y rápida de «El proyecto de la bruja de Blair», plagia exactamente el mismo modelo pero cambiando los bosques de Blair por una mansión sureña donde se torturaba y descuartizaba a esclavos. No esperéis originalidad ni grandes artificios… pero lo sorprendente es que funciona y tiene un par de sustos que harán que os lo penséis dos veces si os despertáis en mitad de la noche con ganas de ir al baño.

2. «[REC]» (2007)

El alumno que superó al maestro. Probablemente una de las películas más aterradoras de la historia del cine, capaz de jugar con las reglas que implantó la bruja de Blair y darles la vuelta para hacerlas pasar por nuevas. Copiada hasta la saciedad, su primera parte es un clásico y una de las experiencias más acojonantes que se pueden vivir en una pantalla de cine. Y ya sabéis… «Pablo, grábalo todo, por tu puta madre».

3. «Monstruoso» (2008)

La superproducción del subgénero. O la mezcla más extraña posible entre la bruja de Blair y Godzilla. Curiosa a ratos, aburrida a otros y espléndida cuando quiere ir al grano (la secuencia en el metro o la sangre salpicando el plástico transparente bien justifican los fallos de ritmo de la película), este blockbuster de Matt Reeves ha generado toda una legión de fans que la han convertido en una de las grandes películas de culto de la década pasada.

4. «Troll Hunter» (2010)

Una rara avis que merece la pena descubrir. Unos estudiantes acompañan a un cazador de trolls y descubren a unas bestias sedientas de sangre ocultas en los bosques de Noruega. Despiporre de efectos especiales, humor negro y un insólito sentido del horror.

5. «El último exorcismo» (2010)

La aportación demoníaca al found footage. Parece una película más del subgénero pero es una interesantísimo aproximación a los límites de la fe y la religión mal entendida, con unos investigadores que se enfrentan a un posible caso de posesión en una adolescente que vive con su padre en una granja perdida de la América más rural. Durante gran parte del metraje no sabremos si lo que ven los protagonistas es fruto de la realidad o de su propia sugestión… hasta que llega el clímax y nos quedamos sin uñas. Terror puro.

6. «Paranormal Activity 3» (2011)

Superior a su (sobrevaloradísimo) original, esta secuela es capaz de generar mal rollo sólo con el uso de una sábana que no sabemos lo que oculta. Ambientada en los años 80, ahora tan de moda, usa el VHS para generar grano en la imagen y fueras de foco donde pasan cosas que no vemos pero oímos… y que probablemente nos provoquen unas cuantas pesadillas cuando apaguemos la luz. Mención especial merece la escena del baño con una puerta que se resiste a cerrarse y una oscuridad que no se olvidará tan fácilmente.

7. «La Cueva» (2012)

Película a reivindicar desde ya. Cinco amigos viajan a una isla para pasar unos días de desconexión regados con sexo, alcohol y pocas luces. Las mismas pocas luces que les harán jugar a meterse en una cueva para ver hasta dónde llega… y ahí, al ser incapaces de recordar el camino de vuelta hacia la salida, cuando empieza un infierno en la oscuridad. Porque a veces el ser humano es el monstruo más peligroso y terrible de todos. Asfixiante, claustrofóbica, muy bien interpretada y con un desenlace que hiela la sangre.

8. «La Visita» (2015)

El delirio más incomprensible de Shyamalan. Y eso que el pobrecito tiene unos cuantos delirios en su filmografía. Seamos sinceros ¿hay alguien que no se oliera el giro final a los cinco minutos? ¿Alguien sintió el más mínimo escalofrío en algún momento de la historia de estos dos hermanos que van a visitar a unos abuelos bastante peculiares a los que nunca han visto? Entonces ¿por qué la incluimos en este ránking? Porque es tan absurda que lo merece, aunque sea por el detalle del protagonista de sustituir los insultos por nombres de divas del pop. Si es que Shyamalan, eres too much.

Y no, no vamos a obviar a la maestra:

«El proyecto de la bruja de Blair» (1999)

Aún hoy es capaz de provocar odios y pasiones a partes iguales por su sentido de la narración cinematográfica, su transgresión entre formatos, su apuesta por el fuera de campo y por su ausencia absoluta de sangre y efectismos baratos. Y aún hoy, al menos para el que esto suscribe, es capaz de provocar angustia, imágenes perturbadoras que creamos nosotros mismos en nuestra cabeza y la sensación de estar viendo algo que no deberíamos, algo prohibido… Lo que viene siendo una obra maestra del género.

Cuando el maquillaje se convierte en mala leche

En unos días llega a los cines españoles la última película que dicen las malas lenguas que es tan terrible que Dani se niega a promocionarla de Dani Rovira, «El futuro ya no es lo que era». Hace meses, cuando se publicó el póster y el tráiler, se habló mucho del muy discutible look que lucía en pantalla nuestro actor más taquillero. La verdad, no entendemos muy bien tanto jaleo…

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… bueno, quizás algo sí que entendemos.

Rovira no es el primer actor que sufre en carnes, cabeza y extensiones capilares una penosa caracterización. El cine está lleno de momentazos, algunos dignos de olvido pero otros incluso merecedores de un Oscar, donde actores y actrices han tenido que ver como el sillón de maquillaje y peluquería se convertía en un auténtico potro de tortura. ¿Quiénes?

1. Uma Thurman disfrazándose de Poison Ivy con un traje digno del mejor chino de Lavapiés. No culpamos a la Diosa Uma, recordemos que en «Batman y Robin» hasta los trajes del murciélago tenían pezoneras.

2. Johnny Depp en… bueno, Johnny Depp a secas.

3. Taylor Lautner en sus primeras apariciones en «Crespúsculo», demostrando que si la naturaleza ha sido cruel contigo en lo referente a cara y pelo siempre te puedes apuntar al gimnasio. Aunque recuerda esa gran frase que se susurra de padres a hijos desde los tiempos de Altamira: «no hay gimnasio para las caras».

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4. Toni Cantó en «Todo sobre mi madre». Normal cari que acabaras en política y en UPyD. Normal…

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5. Angelina Jolie rubia y con rastas en «60 segundos» antes de saber que se vivía mucho mejor con Brad Pitt en la cama y pariendo niños monísimos.

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6. Will Ferrel llevando la mirada azul acero a nuevos límites capilares en «Zoolander 2».

7. A John Travolta le perdonamos su look de travesti de Torremolinos en «Hairspray» por la gracia que tiene el jodío…

8. Hacer de lesbiana en estado terminal en «Freeheld» no justifica esto querida Julianne…

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9. ELLA…

10. Y no, no voy a terminar con algo tan obvio como… bueno ¡qué cojones! Fue el primer actor español en ganar un Oscar y su horrible pelo en «No es país para viejos» tuvo mucho que ver así que aquí va…

Y como bonus track:

Prozac y gore para desear el invierno

Las redes sociales de los gays del Gymage la mayoría de la población española empiezan a preparar el crespón negro de cara a la vuelta de vacaciones. Ya no más playas, piscinas, fotos enseñando el culo acompañadas de un texto profundo, terrazas, ventiladores a máxima potencia hasta las cinco de la mañana y todo un abanico de excusas baratas con las que enseñar carne en Instagram. El verano se acaba y llega el Prozac para sobrellevar el otoño, la tez blanquecina y los pingüinos dando los buenos días en el pasillo de casa. Y en Bface nos solidarizamos para que no tengáis que echar mano de los orfidales, ni aunque sea mezclados en un gazpacho…

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… y os queremos invitar a repasar esas películas donde las vacaciones acaban siendo poco menos que un infierno tal como la carrera de Chayo Mohedado. Así os daréis cuenta de la suerte que tenéis de volver a vuestras oficinas y dejar atrás esas semanas de ocio que, sólo a veces, pueden acabar como un programa de Tele5 presentado por Pilar Rubio.

Las colinas tienen ojos (2006)

Sí, somos de los partidarios de que este remake supera con creces al original. Se os quitarán las ganas de vacaciones cuando veáis como a esta familia, típicamente americana durante un viaje típicamente americano, se les estropea la caravana en medio de ninguna parte y son masacrados por una familia de caníbales. En pocas ocasiones pasarás tanto miedo como en la escena del primer ataque de los asesinos a la caravana.

Thelma y Louise (1991)

Que sí, que en el fin de semana libre que se toman Thelma y Louise cabe la posibilidad de acabar en la cama con un jovencísimo Brad Pitt, todo abdominales y sólo vestido con un sombrero de cowboy. Y muchos, casi que más que muchas, daríais vuestra mano izquierda y vuestro iPhone por poneros en el lugar de Thelma. Pero, a riesgo de que me llaméis aguafiestas, voy a tener que recordaros como acaba su fin de semana:

Viernes 13 (1980)

¿De verdad no preferís estar sirviendo BigMacs antes que pasar vuestras vacaciones en un agradable campamento en mitad de la naturaleza mientras Jason os enseña los peligros de perder la virginidad?

Vicky Cristina Barcelona (2008)

El Prozac lo vais a necesitar no al regresar del verano sino al pasarlo junto a María Elena (Penélope Cruz) y su bipolaridad digna de ganar un Oscar. Estaréis deseando hacer la maleta y regresar a la rutina antes de que ella os vuelva a gritar otra vez eso de…

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Tiburón (1975)

Pasar julio en AmityVille te asegura volver a la ciudad moreno… y en pedacitos. No querréis pisar más una playa en vuestra vida después de nadar en las aguas del tito Steven.

Hostel (2005)

Si sois de los que preferís el interior y el mochileo para disfrutar de vuestra época de relax, no os preocupéis… también tenemos material para amargaros la estancia. En «Hostel» los jóvenes mochileros de road trip por Europa acaban así:

Piraña 3D (2010)

¿No playa? ¿No montaña? ¿No campo? En el lago seguro que no pasa nada… a no ser que un terremoto libere a unas pirañas prehistóricas con especial debilidad por las carnes adolescentes en bañador.

Eden Lake (2008)

Nunca estrenada en España, esta joya del terror psicológico nos enseña lo que pasa cuando una adorable pareja decide tomarse unos días libres y se topa con unos quinceañeros, máxima expresión de los ninis, con ganas de gresca. Sin hacer spoilers, sólo diré que nunca jamás podréis ver un cutter de la misma manera. Ah, y el protagonista es nuestro Michael, él, el Dios, nuestro sol y nuestro eje, nuestro Fassbender…

Y ahora, después de esta lista de vacaciones jodidas, ¿a qué ya no os importa tanto que llegue septiembre?

El verano del comeback

Os voy a ser sincero: probablemente hayas leído esta entrada ya en una gran cantidad de variantes, y en mil sitios diferentes, a lo largo del último mes. No, no las he escrito yo todas pero la red es así de poco original cuando algo se pone de moda. Y el verano de 2016 será recordado por los hastags usados por Juan Camus ser el verano en que nos enamoramos de la nostalgia. Estoy hablando, por supuesto, de «Stranger Things».

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Con la serie de los empotradores hermanos Duffer hemos vuelto a los 80, a los walkie-talkies (que en su ficción funcionan con una precisión que ríete tú de cualquier invento de Steve Jobs), a los pósters de «Cristal Oscuro», los juegos de rol, los días enteros montados en bici y las excursiones secretas al bosque. Aunque quizás lo mejor que se puede decir de «Stranger Things» es que hace pasar todo eso por nuevo, como si jamás lo hubiéramos visto o como si los Duffer hubieran sido los primeros en convertir la nostalgia en subgénero cinematográfico o televisivo. «Stranger Things» tiene muchos remiendos, demasiado refritos y homenajes pero también un corazón enorme y un alma carismática que convierte los recuerdos en emoción genuina. Y, como todos hemos caído enamorados de la moda juvenil de esa Eleven callada a la que es mejor no cabrear, la red se ha llenado de cantos de amor a los 80 y al cine de esa década. Pero desde BFace lanzamos nuestro granito de arena a la poca originalidad del verano de 2016 y también proponemos nuestro particular decálogo de esas 10 bombas nostálgicas de los 80 que deberían regresar al cine o a la televisión de la era del WhatsApp y el Grindr las aplicaciones para ligar.

1. Melanie Griffith

Aunque ahora la conocemos más por lucir el peor, y más relamido, tatuaje de Hollywood, Melanie fue una de las grandes estrellas de los 80. Y con razón. Para los más jóvenes, ojalá ardáis en el infierno por vuestra belleza y lozanía de los nacidos en los 90, os aconsejo revisar la maravillosa «Armas de mujer» donde Melanie lucía uno de los cardados más icónicos del cine y, de paso, se marcaba una de las mejores actuaciones de la década.

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2. Un buen asesino en serie

Con la honrosa excepción de la aparición de Ghostface en 1996, no vemos un buen asesino de niñatos en nuestras pantallas desde que en 1984 Fred Krueger afilara sus cuchillos. El cuerpo ya nos pide adolescentes fornicando y psicópatas rebanándoles el pescuezo.

3. El vestuario 

El cine de los 80 nos dejó algunas perlas en el vestuario que harían las delicias de los tres estilistas de Cámbiame. Nuestras retinas aún conservan la primera vez que Johnny Depp apareció en una película.

4. Los malos divinos

Fueron muchos y variados. Pero nos quedamos con el andrógino rey de los Goblins de David Bowie. Ya no se hacen malos tocapelotas así…

5. Las frases míticas

«Me llamo Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre, prepárate para morir». Poco más que añadir a esto.

6. Los bichitos adorables

Todos tenemos en mente los Gremlins. Pero en BFace somos más partidarios de la casquería y el gore que podían llegar a provocar su marca blanca, los Critters. Menos estilosos pero mucho más demenciales y divertidos si se ve la película con unas copichuelas de más. Se les echa de menos…

7. Las feas

Porque sí. Porque en la era de la tiranía de Instagram y sus fotos de abdominales, se debería reivindicar a las heroínas de las películas pastel de los años 80 con su B-Queen a la cabeza, Jennifer Grey. Era una buena década para pensar que los patitos feos podían ser las que dictaran las reglas. No lo neguéis, estáis pensando en «Dirty Dancing» y en las veces que acabasteis en Urgencias con una brecha en la cabeza por intentar que vuestro amigo os levantara como Patrick a Jennifer…

8. Los thrillers con chicha

Si en instagram abunda la carne, en el cine del 2016 impera la corrección política. Los 80 eran otra cosa, con sus thrillers con giro final demencial llenos de carne, mamellas y culetes de estrellas. Ahora nos escandalizamos con la casi Disney «50 sombras de Grey» pero antes hasta «Atracción fatal» sabía a poco…

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9. Almodóvar en estado puro

Los 80 fueron suyos. Nunca volverá a ellos porque es nuestro director que mejor ha sabido evolucionar y reinventarse pero no negaremos que mataríamos por volver a revivir con él los tiempos de «La ley del deseo» o «Mujeres al borde de un ataque de nervios». Y nos volveríamos locos por volver a probar un buen gazpacho repleto de orfidales.

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10. El cine

Y si algo tenía que volver de los 80 es el cine. Así, tal cual. El rito de sentarse frente a una pantalla, de ir todas las semanas, de soñar, de disfrutar, de no verlo en pantallas diminutas y como vulgares rateros… porque sin el cine ni existiría «Stranger Things» ni toda una generación hubiéramos crecido pensando que podíamos hacer cualquier cosa. Y eso sí que se echa de menos.

Triunfitos cinéfilos antes del #sufrocomoGeno

El mundo gay se ha visto sacudido durante las últimas semanas porque han descubierto que a Instagram se pueden subir fotos con camisetas o sin estar en la piscina de la Complutense por la noticia del reencuentro de OT. El formato musical que nos descubrió lo que era un talent-show cumple 15 años y TVE lo festejará con tres documentales, una peineta a Juan Camus y un concierto multitudinario en Barcelona. Todo así, de golpe, nostalgia en vena y sin anestesia.

Y nosotros, que somos muy de vivir en el pasado y en el cine, queremos recordar algunos de los momentos más gloriosos que nos dejó OT: la película. Sí, porque en 2002 hubo película dirigida por dos jóvenes promesas de aquel momento, unos Jaume Balagueró y Paco Plaza mucho antes de enseñarnos el horror de un bloque de edificios en [REC]. Ejerzamos de abogado defensor de causas perdidas, evitemos chistes malos (del tipo que OT: la película es la mejor cinta de terror que han dirigido sus directores) y repasemos algunos de los momentos gloriosos que nos dejó este guilty pleasure por excelencia del cine español.

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La galería de los horrores

Ni los 80 ni los 90. La época oscura de la moda fue el principio del nuevo siglo. Y de eso deja bien constancia «OT: la película» que es una galería de los horrores de todos los atentados contra el buen gusto imaginables. Pañuelos en la cabeza, cinturones falda, camisas arrugadas, zapatos negros de boda para combinar con cualquier cosa si eres chico, coletas a lo Lolita trasnochada, botas altas para cualquier ocasión… EL HORROR hecho vestuario. Y lo peor es que todos los imitamos. TODOS. Merecemos el exterminio.

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The Walking Dead

Estos éramos nosotros en 2002: una horda de zombies capaz de dejar el bus de los triunfitos atascado en medio de una orgía de gritos y nombres pintados en la cara. Les queríamos vivos… al menos a la gran mayoría.

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La humildad según los triunfitos

Manu Tenorio habla a cámara diciendo que él habla con toda la humildad de la que es capaz. La entrevista se para porque suena su móvil con el politono de su propia canción. Y hasta aquí podemos leer…

 

El spanglish como modo de vida

El fracaso escolar en la década del 2000 se puede explicar de muchas maneras, entre ellas por todas las veces que los niños vieron a los triunfitos cantar en inglés. Si eso era inglés, claro. En OT: la película las chicas cantan, en algo que podría ser la lengua de Shakespeare o un dialecto del Congo colonial, lo que se supone que es el Lady Marmalade.


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Rosa, ELLA

La ganadora demuestra en el documental que es, de lejos, la más inteligente y lúcida de todos los concursantes. Ella protagoniza los únicos momentos del documental en que se trasciende del simple producto de márketing, como cuando suelta la mayor perla de todo el metraje: no entiendo cómo te puedes sentir sola rodeada de tanta gente, a mí esto antes no me pasaba. No todo era tan bonito y Rosa ya se daba cuenta de por dónde iban los tiros.

 

Triunfitos de clase B

Tampoco hay que negarle al documental que se moja en los aspectos más crueles de la fama. Y de eso se encarga Javián, que admite que muchas fans le piden a él autógrafo porque no llegan hasta Bustamante. En estos momentos cuando pedimos a gritos todo ese material descartado que no se montó, porque ahí es donde tienen que estar las peleas, los odios, los escupitajos, los empujones por las escaleras, las frustraciones, el «apárate de mí que no eres más que la segunda expulsada», los verdaderos trozos de reality convertido en infierno.

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Geno mucho antes del #sufrocomoGeno

La película abre con un primer plano de Geno, muy intensa ella, y una pregunta lanzada a bocajarro contra la cantante que abrió y cerró el ciclo de Operación Triunfo (primera expulsada en 2001 y última en 2011): Geno ¿tú eres feliz?. Ella no contesta pero luego la vemos llorando en el baño del hotel y diciendo que no puede más. En 2002 aún no sabíamos lo que era un hastag pero en «OT: la película» asistíamos, sin saberlo, al nacimiento del mítico #sufrocomoGeno.

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Armarios cerrados

El documental termina con Juan Camus, ese hombre, subiendo a una fan enloquecida al escenario a berrear «Mi música es tu voz» junto a los concursantes. Y aquí nos enfadamos. ¿Por qué siempre una chica tirando a choni y futura madre adolescente? No estamos diciendo ¡dios nos libre! que Juan hubiera preferido subir a un robusto hombre, de brazos fuertes y torso firme. ¡¡No, no decimos eso!! Pero sólo hay que darse un paseo por cualquier timeline de cualquier red social para darse cuenta de que el concierto del reencuentro va a parecer la plaza de Pedro Zerolo en pleno Orgullo. Y los triunfitos en el documental desaprovecharon ese filón, no fueron inteligentes de ver que si hay brilli brilli, canciones de divas, catfights intuidos detrás del escenario y aspirantes a juguetes rotos… el público gay era al que tenían que subir a ese escenario.

Cuando el caloret aprieta en la pantalla

El ser humano es un animal de costumbres. Y de estupideces. O de ambas cosas, en bucle todo el rato. La mitad del año se lo pasa deseando que llegue el calor, pero cuando este hace acto de presencia, la cosa va de quejarse todo el rato de que la ciudad es un horno y deseando que alguien apague el botón de la calefacción. Es como cuando nos arañamos la cara porque no encontramos un hombre decente pero cuando lo hacemos tardamos en darle boleto dos actualizaciones de facebook y un botellón que se nos va de las manos.

Pero el cine nos ha enseñado que los calores se pasan mejor en el agua, con poca o ninguna ropa. Así que hoy le pegamos un repaso a los 10 baños más cinéfilos para sobrellevar mejor julio, agosto y un poco de septiembre (matadme por usar frases que harían las delicias de Federico Moccia).


1. El helicóptero de Nomi

Piscina, palmeras con luces de neón, champagne por las tetas los pechos desnudos de una stripper con ínfulas de Eva Harrington (buscadlo en google si no sabéis quién es, panda de catetas, que os lo tenemos que dar todo hecho) y uno de los polvos más delirantes y celebrados del cine. Nomi Malone acuñó el término «helicóptero» para que los espectadores pudiéramos entender ese orgasmo a base de espasmos y meneos circulares de cabeza. El sexo acuático nunca volvió a ser el mismo.

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2. Arriba el rollo bollo

«Juegos salvajes « son los noventa en estado puro. Neve Campbell, en uno de sus descansos de ser perseguida por psicópatas adictos al móvil, y Denise Richards, antes de encamarse con Charlie Sheen, sofocaban el calor de los pantanos de Florida dándose un paseo por el lado oscuro del lesbianismo pasado por agua.

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3. El balconing de Disney

Antes de que los mismos ingleses que votaron por el Brexit sin saber ni lo que era llegaran a Mallorca para despeñarse mientras hacían balconing, Disney ya lo puso de moda entre sus princesas para bajar las temperaturas de tanto revolcón campestre Colores en el viento.

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4. «Está esperándote»

Llegar de after a un chalet con piscina, quitarse la ropa (o dejarse el calzoncillo en caso de ser femme fatale con pene) y crear una de las secuencias más perturbadoras y eróticas de toda la filmografía de Pedro Almodóvar. Y eso ya es decir mucho. Fele Martínez y Gael García Bernal dispararon nuestra imaginación a límites incendiarios en la piscina de «La mala educación».

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5. El secretito de Bruce

Corría 1995 cuando todos nos quedamos loquers al ver El color de la noche. No tanto por la calidad inexistente de la película sino por ese revolcón en el agua donde a Bruce Willis se le veía su pequeño secreto… en un estado de relajación completamente contradictorio con el supuesto calentón de su personaje.

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6. Empezar el día con Michael

Fassbender es nuestra religión, no vamos a sorprender a nadie diciéndolo. Y Michael, nuestro Michael, tenía la sana costumbre en Shame de empezar el día relajándose bajo el agua que querríamos ser tod@s de la ducha.

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7. La vida hay que vivirla a tope

Mario Casas, antes de ser Mario Casas, y Yon González en una playa hablando de que «la vida hay que vivirla a tope, tío, a tope». Después se quitaban la ropa y salían disparados hacia el agua. Era el inicio de «Mentiras y gordas» y bueno… es «Mentiras y gordas», para qué vamos a decir nada más.

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8. Declaración de amor acuática

Porque sí, nosotros también tenemos nuestro corazoncito. Helado, de hierro, duro como el corazón de Mila Ximénez… pero lo tenemos. Y soportar el calor tirando a la piscina al chico del que estás enamorad@ para decirle bajo el agua que te gusta… es muy top, para qué negarlo. Lo hacía Sandra Martín en La gran familia española y nos enamoraba para siempre.

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9. Blanco sobre cloro

Gael García Bernal y Diego Luna se pasaban su último verano de adolescencia entre la playa y los trampolines de su piscina. Nadaban, tomaban el sol, hacían carreras acuáticas… y se masturbaban mientras dejaban que su semillita cayera sobre el agua en uno de los más míticos planos de la obra maestra de Cuarón, Y tu mamá también.

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10. Sexo pasado por sudor

Y terminamos con un poco de alta cultura, que sólo sabéis hablar de Supervivientes y de los putos Pokemon. William Hurt y Kathleen Turner encendieron el séptimo arte en los ochenta con sus polvazos culpables y fatales durante un verano de insoportable calor. Nada de planos bonitos, ellos sudaban como cualquiera de nosotros practicando el sexo culpable sin aire acondicionado. Mítica como pocas «Fuego en el cuerpo» para entender los baños veraniegos en el cine.

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Orgullo, Disney, divas y cintas de vídeo

Los votantes de las urracas gaviotas respirarán aliviados porque Madrid ya no huele pis, ya no hay gente desnuda por las calles, Recoletos está abierto al público y las señoras de bien pueden merendar allí sus ensaimadas y sus churros con chocolate. Oh, wait! ¿Churros con chocolate? A lo mejor tienen más en común con nosotros de lo que ellas se piensan:

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Para el resto de los mortales, Madrid esta semana está más triste porque tiene un poquito menos de libertad en las calles, porque la tolerancia no se pide a gritos, porque el respeto se tiene que volver a exigir y no se respira como algo normal y básico del ser humano. De cualquier ser humano. Y porque tenemos que volver a recordar que muchos derechos civiles se nos niegan en partes del mundo, no tan lejanas, donde nuestro nacimiento nos puede llegar a marcar con la muerte. Porque eso es el Orgullo.

Y como Madrid está triste por el post-Orgullo (es como la bajona de las drogas que sufrimos todos después de la final de OT 1), qué mejor que hacer un repaso cinéfilo por esos momentos de nuestra infancia que nos hicieron despertar dentro de nosotros una luz rosa, aunque ni lo supiéramos.

1. La familia monoparental

Sí, todos pensamos lo mismo ahora. Pero en el 94, era enternecedor ver a una pareja de hecho criar a un hijo ellos solos. Y no, el niño no les salió «rarito» sino que creció heterosexual, tolerante y llegó a ser alguien importante… tal que un rey.

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2. Catfight de divas

Una de las películas más cristianas de los 90, producida por uno de los grandes gays de Hollywood. Claro, ya se las apañó él para que el videoclip fuera más recordado que la propia «El príncipe de Egipto». A nosotros nos dio igual la historia de Moisés, nosotros queríamos ser Whitney Houston y Magaya Mariah Carey cantando «When you believe».  A esta canción le debemos mucho, sobre todo acabar siendo carnaza de galas de Operación Triunfo (un besito para Marey, Cristie, Lorena, Soraya y Silvia)


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3. ÉL y ÉL. El hombre

Todos tenemos la sospecha de que eran la misma persona, sólo que con flequillazo o despeinado. Y con lentillas para disimular el color de ojos. Ya sospechábamos que algo pasaba en nuestro interior cuando nos interesaba más ÉL que la melena pelirroja de ARIEL o el pelazo de Jasmine. Pero muchos de nuestros sueños húmedos nuestras ilusiones infantiles se las debemos a ÉL:

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Y a ÉL:

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4. Orgullo trans

¡Que vivan los cambios de sexo! Mucho antes de Transparent ya estaba ella en nuestras vidas de niños:

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5. Dentro del armario

A ver, que sí, que a uno de ellos le pusieron un plumero (ejem, ejem) de novia. Pero no nos engañaban. En el palacio de la Bestia había demasiados armarios pero estos dos pedían a gritos salir:

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Y, aunque nos lo tomemos con humor, no debemos olvidar que el Orgullo es algo muy serio. Porque afecta a nuestras vidas, a nuestros derechos, a nuestra dignidad y a nuestra VIDA. Feliz post-Orgullo a todos ¡Qué coño! Que el Orgullo se mantenga 24 horas al día, 365 días al año. ¡¡FELIZ VIDA!!

Facebook mató al cine de los 90

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy muy lejana, una mujer vestida de gitana no significaba nada más que eso… una mujer vestida de gitana. Y para quedar con alguien había que citarse en un lugar concreto, a una hora concreta, bajo riesgo de quedarse esperando porque tu cita te había visto de lejos y había salido por patas si tu cita era impuntual. En esa galaxia había que llamar a los amigos al teléfono fijo de su casa, siempre a horas decentes, y bajo riesgo de que tu madre se pusiera hecha una hidra si veía luego la factura. En aquella lejana era la mierda no tenía ojitos ni boquita sonriente, las infidelidades se descubrían por gilipollas y no tirar las cartas a la basura con mucha menos frecuencia y las palabras cara y libro juntas no decían absolutamente nada. En los 90, aquella época gloriosa del cine que ahora los treinteañeros vemos como los nuevos 80, el culmen de la modernidad tecnológica era esto:

Y parándonos a pensar un momento… ¿cuántas películas de los 90 son las culpables de que muchos de los directores noveles de ahora se quieren dedicar al cine? Sí, la maravillosa «ShowGirls» también cuenta (un besito para los pezones erectos de Nomi). Pero ¿sería posible rodarlas hoy en día con la explosión de las redes sociales en nuestra vida? ¿Cómo cambiarían esas historias que nos enamoraron?


Eduardo Manostijeras (1990)

Al pobre Eduardo le caería la del pulpo hoy en día con Youtube. Los amiguitos de Winona Ryder le grabarían con sus iPhones, le pondrían hastags rollo #tijeritafreaky, y empujarían al mítico personaje de Tim Burton a un nuevo concepto de bullyng. Y Eduardo, por su parte, se abriría en Facebook una página para promocionar sus cortes de pelo a las vecinas del barrio… aunque apostamos a que su funda del móvil, dentro del universo Tim Burton, sería algo así:

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Thelma y Louise (1991)

El selfie más famoso de la historia del cine ya no se haría con una polaroid. Todos lo sabemos.

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Parque Jurásico (1993)

Diría muchas cosas pero la magnífica os joda a quien os joda «Jurassic World» lo definió a la perfección el año pasado: ahora el público estaría más interesado en grabar con sus móviles a los dinosaurios que en verlos frente a ellos.


Antes del amanecer (1995)

La gran paja de los antiguos mamarrachos-actualmente llamados hipsters película romántica de los 90. La gran obra maestra de Richard Linklater. La gran historia de amor de nuestra generación… sería absurda si se escribiera y rodara hoy en día. Jesse y Celine no volverían  a quedar un año después en Viena, a una hora determinada, sino que se buscarían en Facebook nada más separarse, se seguirían en twitter, se pondrían canciones melosas uno a otro en sus respectivos muros y se harían selfies para sus respectivas fotos de perfil. Vamos, el fin del amor.


Los puentes de Madison (1995)

La película que enamoró a todas las amas de casa noventeras y a todos los niños que aspiraban a ser gays. Si se rehiciera en 2016, la separación de Francesca y Robert no sería tan dolorosa porque seguramente Robert tendría un instagram donde colgaría sus fotos artísticas y allí dejaría mensajes secretos de amor para Francesca. Y ella likearía todas sus imágenes mientras suspira desde su cocina de ama de casa frustrada. Y nosotros ya no sufriríamos gritándole como locas a la pantalla: «¡¡abre la puta puerta de la furgoneta y sal corriendo con él!!»


Los amantes del círculo polar (1998)

Todos los modernos actuales se quedarían sin película favorita porque la historia de amor eterna entre Otto y Ana terminaría tan fácilmente como un whatsapp de él a ella preguntándole en qué parte de Finlandia está. Y seguramente en el mensajito Otto incluiría el emoticono de la gitana para aligerar un poco la intensidad de Julio Medem.


El proyecto de la Bruja de Blair (1999)

La película de terror de los 90 no hubiera durado más de quince minutos si los sufridos protagonistas hubieran tenido a su alcance un smartphone. Google Maps los hubiera sacado del bosque antes de que la bruja de Blair, y sus acojonantes niños aficionados a tocar tiendas de campaña en mitad de la noche, hubieran hecho su aparición. Pero qué pena si nos hubiéramos perdido la película que nos enseñó cuánto de terroríficos podían ser unos mocos…


El sexto sentido (1999)

Ni niño muerto ni giros retorcidos a lo Shyamalan. Bruce Willis se hubiera dado cuenta mucho antes de todo el pastel si hubiera mirado cuánto tiempo llevaba sin actualizar su estado de Facebook.


CONCLUSIÓN: las redes sociales hubieran matado hoy en día a nuestras añoradas películas de las noventa. Las redes sociales son la encarnación del mal más absoluto. Voy a escribir un tweet ahora mismo al respecto mientras pienso qué filtro ponerle a la foto para instagram qué le hecho a mis entradas de cine.

Todos queremos a Ali

Imaginemos entrar en el dormitorio de Alicia Vikander. En la mesita de noche, donde el resto de los mortales tenemos los condones, «El Secreto» y el vibrador la dormidina, ella tiene un Oscar. Y sobre las sábanas, donde nosotros tenemos la nada, ella tiene a Michael Fasspene Fassbender. Tal cual, para ella solita. Sólo por eso, Vikander siempre tendrá nuestro odio eterno respeto, así que cuidadito con la mujer que quiso ser Bella en los Oscar (un besito para Emma Watson).

Alicia Bella

¿Y qué hace una actriz después de ganar un Oscar? Pues, según la elevada condición moral de gran parte de los cinéfilos, hacer cine serio. Claro, claro… Porque todos, todos, sabemos que La Chica Danesa, y todo su almíbar y pomposidad, era mejor que, por ejemplo, Cincuenta sombras de Grey y su descacharrente poco sentido del ridículo, ¿verdad? Pues no, amigas, una actriz seria después de ganar un Oscar… quiere dinero y fama. Y a Michael Fasspene Fassbender en la cama…. pero ya sabemos que eso Alicia ya lo tiene.

Así que Vikander se va a enfundar en breve las botas camperas, los shorts cortitos y las mamellas de todo un icono de la cultura pop de los últimos veinte años…

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No, ELLA no…

Alicia ha sido la elegida para ser ELLA:

Ali, porque para nosotros ya es nuestra Ali, sigue los pasos de Angelina, que, tras ganar el Oscar a mejor actriz secundaria por una película de prestigio, Inocencia Interrumpida, se convirtió en Lara Croft. Y le llovieron hostias como panes críticas por todos lados, acusándola de ramera de Babilonia vendida y estupideces similares. Porque aquí todo el mundo opina muy fácil, pero habría que ver qué haríamos todos si se nos presentan en la puerta de casa con un cheque millonario para protagonizar una superproducción donde tendrás caravana propia, asistentes propios, peluqueros propios, becarios esclavos auxiliares de producción propios y chófer propio. Y no han sido ellas las primeras que tomaron decisiones así, vamos a pensar un poco…

Penélope. Nuestra Pe. Ella. Esa mujer que grew up in a place called Alcobendas. Aunque a la pobre le llueven críticas haga lo que haga, nosotros siempre la defenderemos a muerte por ser una bestia parda de actriz, por cantar Los piconeros en alemán, por rodar en español en cuanto puede y por enseñarnos lo que hay que hacer cuando una se olvida los lexatines en casa…

… pues Pe le dio plantón a Lars Von Trier, que había escrito Melancolía para ella, por irse a rodar Piratas del Caribe 4, un poco después de ganar el Oscar a mejor actriz secundaria por Vicky Cristina Barcelona. Pero intentemos ponernos en su piel morena y pensar qué haríamos nosotros: ¿irnos a rodar con un director que volvió más loca a Bjork, hasta el punto de que ésta se comió un vestido en el rodaje de Bailar en la oscuridad? ¿Pasarnos meses con Lars al borde del colapso mental y del suicidio o irnos a Hollywood a rodar con un cheque millonario y mucha parafernalia, incluyendo un cheque con el que luego Pe produjo una película en Españistán España? Pues eso, no id de divinas porque todos haríamos lo mismo…

Charlize Theron cambió el prestigio y el Oscar de Monster por irse a rodar Aeon Flux, a la que pusieron fina y que se la pegó en taquilla, pero que le dio uno de los looks más espectaculares de su carrera. Cate Blanchett se llevó la estatuilla por su desquiciada y maravillosa Blue Jasmine y luego se fue a contar el dineral que le pagaron por hacer de madrastra malvada y fashion victim en la muy gay friendly Cenicienta. A Julianne Moore se lo perdonamos todo, hasta pasar del Oscar de Still Alice a la parte final de Los juegos del hambre. Y es bastante probable que Brie Larson cambie el bajo presupuesto de Room, perfecta ganadora a mejor actriz este año, por la lluvia de billetes que le caerá por ser Captain Marvel. Jennifer Lawrence, Sandra Bullock, Catherine Zeta Jones… o hasta nuestra idolatrada Marion Cotillard han cambiado el Oscar por los millones. Incluso en el caso de Marion, hasta esa decisión se volvió imagen icónica:

Y Halle Berry o Hillary Swank… bueno, ellas deberían despedir a su representante directamente.

Así que ojito con Alicia. Todos somos Alicia. Alicia ha hecho lo que todos haríamos. Alicia va a ser Lara Croft después de ganar un Oscar. Y Alicia tiene esto todos los días en su casa:

… así que TODOS QUEREMOS A ALICIA VIKANDER.

Premios Goya 2014. Lecciones por aprender

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Me resulta muy complicado, por no decir imposible, ser objetivo con estas Nominaciones a los Goya 2014. Primero porque debuté en esta revista entrevistando a una extraordinaria actriz, Natalia De Molina y hoy la veo nominada, justamente y deberí­a ser la ganadora, a la mejor actriz revelación por «˜Vivir es fácil con los ojos cerrados’, pelí­cula que merecí­a mucha mejor suerte en taquilla y que deberí­a tener una segunda vida con el aluvión de nominaciones que le han caí­do (para mí­, es la mejor cinta española del año junto a «˜Stockholm’). Natalia es talento, luz, carisma y factor X. Todo junto en un nombre que se convertirá en indispensable para el cine español. Estoy seguro, tiempo al tiempo…

'Stockholm'.
‘Stockholm’.

Por otra parte, no puedo dejar de quitarme la sensación agridulce de que nuestra Academia se sigue rigiendo por favoritismos, amiguismos y favores personales. Disculpadme si me meto en terrenos pantanosos pero mi cerebro de rubio (quizás sea por eso, por el color del pelo) sigue sin entender la presencia en las candidaturas más importantes de ’15 años y un dí­a’, pelí­cula aburrida, fallida, pretenciosa y hecha con desgana y sin ningún tipo de personalidad. Señores académicos, mí­renme a los ojos y respóndanme si la labor de Gracia Querejeta al frente de esa cinta es más meritoria que el titánico trabajo de ílex de la Iglesia dirigiendo «˜Las brujas de Zugarramurdi’, una de las grandes salvadoras de la cuota de cine español del año y una de las grandes olvidadas en estas nominaciones, más allá de premios técnicos o de una Terele Pávez inmensa y que es la gran favorita a mejor actriz secundaria. Intenten recordar un solo plano, uno sólo, de ’15 años y un dí­a’ y después respóndanme sobre si esa sucesión de planos medios colocados y montados sin interés y sin riesgo se merecen una nominación a mejor dirección, más allá del nombre de quien firma la pelí­cula.

Brujas de Zugarramurdi Premios Goya
‘Las Brujas de Zugarramurdi’.

Estamos en una época complicada, difí­cil, donde las nuevas generaciones están abriendo camino y sentando cátedra sobre el futuro del cine español. Y, sin embargo, la Academia sigue ignorando en sus principales candidaturas a historias que necesitarí­an ese empujón para llegar al gran público. Vale, han optado por nominar a mejor pelí­cula a «˜La herida’ pero, como dirí­a Hamlet, «˜algo huele a podrido en la sede’. Uno no se quita la incómoda sensación de que los nombres y los «˜amigos’ valen más que el trabajo bien hecho y se pregunta, y se vuelve a preguntar, si los académicos ven las mismas pelí­culas que el resto de los mortales españoles. ¿No se merecí­an nominaciones a mejor pelí­cula «˜Stockholm’, «˜Las brujas de Zugarramurdi’ o, si me apuráis, hasta «˜3 Bodas de más’ que es divertidí­sima y está maravillosamente bien escrita como comedia? Si nuestro cine quiere sobrevivir no va a poder seguir retroalimentándose de nombres, de viejas glorias, de «˜voy a votar a éste/a porque se lo debo’ y de «˜hay que nominar a ésta porque es seria o porque estuvo en Toronto y eso mola mucho’. Hay que darle paso a, no ya a los jóvenes, sino a las pelí­culas, a ver una cinta y valorarla por lo que cuenta, por lo que consigue, por lo que transmite, por cómo está dirigida o por cómo se ha escrito. Sin favoritismos de patio de colegio que lo único que consiguen es seguir poniendo en entredicho la credibilidad del cine español.

'Vivir es fácil con los ojos cerrados'.
‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’.

Poco más que decir. Mi gran favorita de las nominadas, sin duda, es «˜Vivir es fácil con los ojos cerrados’ y espero que «˜Stockholm’ rasque algún premio porque va a ser una pelí­cula a la que muchas generaciones van a mirar para inspirarse.

Y, por supuesto, espero ver a Natalia subir y recoger su Goya por dar vida a esa inolvidable Belén, fuerte y frágil a la vez, tierna y amarga, inolvidable…

And now, the show must go on

[/vc_column_text][retrobox text=»Mejor pelí­cula
– ’15 años y un dí­a’
– ‘Caní­bal’
– ‘La herida’
– ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’
– ‘La gran familia española’

 

Mejor director
– Gracia Querejeta, ’15 años y un dí­a’
– Manuel Martí­n Cuenca, ‘Caní­bal’
– David Trueba, ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’
– Daniel Sánchez Arévalo, ‘La gran familia española’

 

Mejor director novel
– Fernando Franco, ‘La herida’
– Neus Ballus, ‘La plaga’
– Jorge Dorado, ‘Mindscape’
– Rodrigo Sorogoyen, ‘Stockholm’

 

Mejor actor protagonista
– Tito Valverde, ’15 años y un dí­a’
– Antonio de la Torre, ‘Caní­bal’
– Eduard Fernández, ‘Todas las mujeres’
– Javier Cámara, ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’

 

Mejor actriz protagonista
– Inma Cuesta, ‘3 bodas de más’
– Marian ílvarez, ‘La herida’
– Nora Navas, ‘Todos queremos lo mejor para ella’
– Aura Garrido, ‘Stockholm’

 

Mejor actor de reparto
– Carlos Bardem, ‘Alacrán enamorado’
– Antonio de la Torre, ‘La gran familia española’
– Juan Diego Botto, ‘Ismael’
– Roberto ílamo, ‘La gran familia española’

 

Mejor actriz de reparto
– Susi Sánchez, ‘10.000 noches en ninguna parte’
– Maribel Verdú, ’15 años y un dí­a’
– Nathalie Poza, ‘Todas las mujeres’
– Terele Pávez, ‘Las brujas de Zugarramurdi’

 

Actor revelación
– Berto Romero, ‘3 bodas de más’
– Javier Pereira, ‘Stockholm’
– Hovik Keuchkerian, ‘Alacrán enamorado’
– Patrick Criado, ‘La gran familia española’

 

Actriz revelación
– Belén López, ’15 años y un dí­a’
– Olimpia Melinte, ‘Caní­bal’
– Marí­a Morales, ‘Todas las mujeres’
– Natalia de Molina, ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’

 

Mejor guión original
– ‘3 bodas de más’
– ‘La gran familia española’
– ‘La herida’
– ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’

 

Mejor guión adaptado
– ‘Alacrán enamorado’
– ‘Caní­bal’
– ‘Todas las mujeres’
– ‘Zipi y Zape y el club de la canica’

 

Mejor música original
– »A night in Old Mexico’
– ‘La mula’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’
– ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’

 

Mejor dirección de producción
– ‘3 bodas de más’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’
– ‘Zipi y Zape y el club de la canica’
– ‘Los últimos dí­as’

 

Mejor montaje
– ‘3 bodas de más’
– ‘La gran familia española’
– ‘La herida’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’

 

Mejor diseño de vestuario
– ‘3 bodas de más’
– ‘La gran familia española’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’
– ‘Los amantes pasajeros’

 

Mejor sonido
– ‘Caní­bal’
– ‘La gran familia española’
– ‘La herida’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’

 

Mejor pelí­cula de animación
– ‘El extraordinario viaje de Lucius Dumb’
– ‘Futbolí­n’
– ‘Justin y la espada del valor’
– ‘Hiroku: Defensores de Gaia’

 

Mejor pelí­cula iberoamericana
– ‘Azul y no tan rosa’
– ‘El médico alemán’
– ‘Gloria’
– ‘La jaula de oro’

 

Mejor cortometraje de ficción español
– ‘De noche y de pronto’
– ‘El paraguas de colores’
– ‘Pipas’
– ‘Lucas’
– ‘Abstenerse agencias’

 

Mejor cortometraje documental español
– ‘El hombre que estaba allí­’
– ‘La alfombra roja’
– ‘La gran desilusión’
– ‘Minerita’

 

Mejor canción original
– ’15 años y un dí­a’
– ‘A Night in Old Mexico’
– ‘Alegrí­as de Cádiz’
– ‘La gran familia española’

 

Mejor dirección de fotografí­a
– ’15 años y un dí­a’
– ‘Caní­bal’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’
– ‘New York Shadows’

 

Mejor dirección artí­stica
– ‘Alacrán enamorado’
– ‘Caní­bal’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’
– ‘Zipi y Zape y el club de la canica’

 

Mejor maquillaje y/o peluquerí­a
– ‘3 bodas de más’
– ‘Grand Piano’
– ‘La gran familia española’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’

 

Mejores efectos especiales
– ‘La gran familia española’
– ‘Las brujas de Zugarramurdi’
– ‘Los últimos dí­as’
– ‘Zipi y Zape y el club de la canica’

 

Mejor pelí­cula documental
– ‘Con la pata quebrada’
– ‘Guadalquivir’
– ‘Las Maestras de la República’
– ‘Món petit (Mundo pequeño)’

 

Mejor pelí­cula europea
– ‘Amor’
– ‘La caza’
– ‘La gran belleza’
– ‘La vida de Adí¨le’

 

Mejor cortometraje de animación español
– ‘Blue & Malone, detectives imaginarios’
– ‘Cuerdas’
– ‘O xigante’
– ‘Ví­a tango’

 

Goya de Honor
– Jaime de Armiñán» type=»dotted» title=»Lista de Nominados Premios Goya 2014″ icon=»icon-cinema» height=»1″ el_class=»center»][/vc_column][/vc_row]

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