Llega un Gobierno de músicos políticos

Está de moda hablar de política. De tema rancio, estirado al máximo y de conversación de señores con carajillo en mano que sabrían arreglar el mundo pero no les pilla bien hoy, a conversación entre jóvenes, señoras, adolescentes, señores con o sin carajillo en mano… Tema que sustituye al maldito tiempo en el incómodo ascensor. Todos hemos visto posibilidades de ser partícipes en un cambio claro y evidente.  En una revolución que puede, o no, llevarnos por caminos de otro color.

Pero aún parece quedar mucho para encontrar el partido político perfecto. Ése que haga ponernos a todos de acuerdo. Ese que haga de este circo un mundo mejor. Un mundo que ellos parecen tener claro que necesita un lavado de cara. O más bien, un lavado a presión. Expertos en presionar a través de canciones. Canciones que les hacen ser aspirantes perfectos a formar el Gobierno que movilizaría el país. Por unos u otros motivos, ellos dominarían el mundo de la mejor forma: con música.


Izal - BFace Magazine

Ministerio de Economía y Competitividad

Si hay quienes entienden de economía -al menos, eso suponemos después de hacer cuentas de la taquilla que han debido facturar en los últimos dos años con sus discos y conciertos-, son Izal. Siempre presente ese sonido reivindicativo hablen de lo que hablen. Voz desgarradora y ritmos que invitan a brincar la vida. Perfectos para ocupar el cargo de Ministros de Economía y Competitividad y trabajar para sacarnos de la crisis. Sí, es posible.


Miss Caffeina - BFace Magazine

Ministerio de Empleo y Seguridad Social

Son chicos que igual te llenan un auditorio, que te componen la BSO de una película, que lo mismo te venden una guitarra en una tienda de música, o te publican a nivel mundial un estudio sobre el metabolismo económico regional español. Estamos ante un caso de expertos nivel máximo en sobrevivir, compaginar trabajos y no volverse locos en el intento. Y, aunque de esto último no estamos completamente seguros, Miss Caffeina son nuestros elegidos para ser Ministros de Empleo y Seguridad Social.


Amaral - BFace Magazine

Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente

Ningún partido político puede estar falto de mujeres. Ellas son quienes (no en todos los casos) aportan frescura, cercanía, transparencia y empatía. Amaral nunca han ocultado su rechazo hacia las “fiestas” taurinas. Más de una de sus canciones dejan claro que las plazas estarían mejor aprovechadas usándose para conciertos que para el controvertido espectáculo. Así que, con permiso de Juan, Eva Amaral se convierte en nuestra Ministra de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente.


Supersubmarina - BFace Magazine

Ministerio de Justicia

Les encanta revindicar. Hacer gritar en sus conciertos a sus cientos de seguidores, a los que llaman “bichos del XXI», y levantar el puño con las ganas suficientes como para levantar el país y cambiar todo lo que falla entre todos. Supersubmarina, con Chino a la cabeza, dejarían bien alto el pabellón como Ministros de Justicia. Si se tiene en cuenta quiénes serían sus predecesores (Alberto Ruiz-Gallardón y Rafael Catalá), no les costaría demasiado.


Vetusta Morla - BFace Magazine

Presidencia

Todos están a la altura según sus canciones para convertir el país en lo que todos en algún momento imaginamos. Todos son expertos en movilizar, concienciar y llegar directos a esa neurona que parece activarse solo con melodías que no paramos de tararear y que parecen arreglar cualquiera de esos días que pensábamos no arreglaría ni el mejor de los festivales del año. Todos serían capaces de dar ese golpe maestro que ansiamos. El golpe que acaba con las mentiras, las falsas promesas y los atracos perfectos.

Y ellos han plasmado en una de sus canciones de forma sublime el descontento, la rabia y la ira hacia los que nos han intentado robar las ganas de vencer. Por ser dueños del “Golpe maestro”, encabezan nuestro partido los indestructibles Vetusta Morla. Presidentes de un Gobierno que, si cumple con el programa electoral que inunda nuestros oídos a diario,  será un éxito rotundo.


Arreglar el país es una tarea difícil. Pero ellos parecen estar seguros de lo que cantan. Lo que no arregla la música no tiene arreglo.


Reinas del pop nacional

Ellas, normalmente, no tienen que reponerse de una imponente caída desde unas escaleras en plena actuación televisada mundialmente. Ni de un rapado de cabeza en un momento de rebeldía personal. Ni siquiera tienen que evadir constantemente a fotógrafos que pretenden sacar la foto de su peor cara al salir de un bar con un par -o tres- copas de más.

Nuestras reinas del pop se bastan con sus canciones. Melodías que todos sabemos tararear, coreografías que todos bailamos en el momento clave en que no podemos resistirnos a ser semi poseídos por ellas. Artistas que, solas o acompañadas, rubias o morenas, siempre con personalidad arrolladora, se convierten en auténticas reinas de la música española. ¿Quiénes son?


Mónica Naranjo - BFace MagazineMónica Naranjo

No hay un solo año que no tenga que dar las gracias por la efusividad de eurofans empeñados en verla recibir los 12 points de media Europa en Eurovisión. Su carrera ha sido ejemplo de perseverancia, transgresión, rebeldía y hasta de incoherencia. Pero esa fusión de factores han hecho que la pantera siga siendo la eterna aspirante al puesto de reina del pop.


Malú - BFace MagazineMalú

La corona es tan difícil de entregar como negar que Malú es, desde hace unos años, la artista que más se ha ganado la coronación. Nos cautivó rubia, nos enamoró morena y nos rendimos a sus pies con cualquiera de los looks que elija en cualquiera de sus apariciones públicas. Su esencia flamenca, su garganta rasgada, la firmeza de sus directos y la transparencia como coach en La Voz hacen que sea una evidente ganadora del reinado musical en español.


Marta Sánchez - BFace MagazineMarta Sánchez

Pudo ser la artista española más comentada en redes sociales durante su participación como jurado en Tu cara me suena. Y, aunque parecía poco adaptada al formato, creemos que Marta Sánchez intentó desmarcarse de la imagen de rubia explosiva que llevamos asumiendo toda la vida. Si le salió mal o bien, nos importa poco. Su indiscutible don vocal y su actitud “ande yo caliente ríase la gente” hacen que la queramos viva y coleando.


Amaia Montero - BFace MagazineAmaia Montero

Junto a sus compañeros de La Oreja de Van Gogh reinó la era dorada del pop español  actual. Y, precisamente, ironizaron sobre una reina del pop en su segundo álbum. Luego vinieron los malos entendidos. O la necesidad de caminar en otro rumbo. Lo hizo a través de sonidos positivos y han ido derivando en letras que desnudan completamente su situación personal. Y, para muestra, el título de su último disco: “Si Dios quiere, yo también”. Nosotros también queremos.


Pastora Soler - BFace MagazinePastora Soler

Ha sabido conducir su carrera expresamente en la dirección que se ha propuesto. Pocas artistas de aire andaluz serían capaces de convertirse en la actuación más valorada de Eurovisión de los últimos -muchísimos- años. En cuestión de voces, no hay opinión contraria posible a que es probablemente la mejor voz española. Y, por su coraje para afrontar una de sus etapas personales más difíciles como lo ha hecho, nos quedamos con ella.


Ruth Lorenzo - BFace MagazineRuth Lorenzo

Después de que el jurado de la octava edición de The X Factor la destacara como protagonista de una de las actuaciones más brillantes de la historia del programa y de verse con la energía y el proyecto necesario para poder volver, hizo que confiáramos en su arriesgada apuesta para Eurovisión. Décimo puesto y la satisfacción de volar con sus propias alas. Hasta un dueto con Miguel Poveda en su “Planeta azul” que acaba con un  “tú la reina… y yo el rey”.


No nos quedamos sin nombres y, evidentemente, las candidatas podrían ser muchas. Como en los certámenes de belleza, nos podríamos quedar solos entregando bandas a voces femeninas que, sin duda, se han ganado a pulso la corona de reina del pop español.

Y, aunque hablamos de voces españolas, no podemos negar mención especial a una italiana. Por ganárselo en tan solo unas semanas y veinte años de trayectoria, por el descubrimiento de una inigualable Laura Pausini. Por alegrarnos la vida desde su incorporación de coach en La Voz y por ser la auténtica revolución del año en lo que a reinas se refiere.


8 canciones para ser feliz

Hay canciones creadas especialmente para emocionar. Otras para hacernos bailar hasta que lloremos del dolor de pies. Unas con historias ajenas que adaptamos a las nuestras y otras, que sin saber cómo ni cuándo, juraríamos haber escrito nosotros mismos. Pero hay canciones que, suenen en el momento en que suenen, despiertan esa sensación de que todo pasa.

Puede ser por necesidad, ganas o intención de transmitir esa energía tan necesaria en estos tiempos, lo que ha hecho que Efecto Pasillo se conviertan en expertos de canciones To Be Happy. Desde que se presentaron con No importa que llueva o Pan y mantequilla, dejaron clara la intención de la que hablamos y contra las dudas de que pudieran encontrar un nuevo himno a la altura, Cuando me siento bien se convierte en la apuesta de los canarios para estrenar el verano con la sonrisa puesta.

El mensaje es claro y, en ocasiones, un aliciente de amor hace que la combinación sea idónea para ponerle BSO a la historia que vivimos o que, en algún caso, nos imaginamos durante la propia canción. Si vas en el coche y hasta alargas la mano hacia el asiento del copiloto buscando pierna que tocar con la complicidad propia de una bonita pareja y no hay pierna, ni linda pareja, no te preocupes. Nada que no solucione una canción To Be Happy.

En inglés, con una intensidad propia de canción perfecta para despojarse de todo lo negativo que sobra y de parte de cinco chicos que se siguen ganando a medio mundo. Un casi impronunciable Saturday I’m in love con la etiqueta de canción contra días malos.

No todas las canciones To Be Happy tienen una letra que refleje alegría y alboroto. Incluso pueden ser negativas. Pero por su ritmo, esencia, o sin motivo aparente, se convierte en canción imprescindible para nuestro momento musical depurativo lo nuevo de Maroon 5. Por supuesto, en su versión explícita, que ya tenemos una edad: This Summer’s Gonna Hurt Like A Motherf****r.

No todo es amor, amistad, viajar y sonreír. Nuestra vida está repleta de momentos que desearíamos vivir bastante menos que una vez al mes. Gracias a LunchMoney Lewis, hasta pagar facturas es divertido. O, al menos, eso pretende él.

Todas tiene en común una cosa: arreglan el mundo durante unos minutos. Y si suenan a arena, mal, olas y tablas de surf, la apuesta es segura y contundente. El culpable de que este año vayamos en bañador al trabajo sin darnos cuenta es Calum.

Suenan a verano y con ello a vacaciones e irremediablemente a sonrisas. Y sin dúo no hay verano. Y sin ella tampoco. Nos tiene mal acostumbrados y nos encanta… Y a Jason Derulo también. Hemos intentado no dejarnos llevar por el arte seductor que ambos deben tener desde nacimiento, pero… ¿Quién se resiste a la invitación de intentar seguir viendo la vida a través de canciones que hacen que por momentos parezca que todo tiene arreglo?



La banda sonora de tu nueva vida

Hay costumbres que cumplimos casi a raja tabla –o, al menos, nos proponemos cumplir con un tuit al año- que, sin saber por qué, se convierten en costumbres mundiales y casi obligatorias. Cambiar nuestra vida el día uno de todos los enero. Y si todos los primeros de año hacemos el propósito, intuyo que mucho cambio entonces no conseguimos durante el resto de días para que al siguiente queramos volver a cambiar. Y digo yo, que si no me gusta mi vida, ¿por qué esperar al uno de enero para cambiarla? ¿Y si el dos de enero ya no te gusta lo que tienes? ¿Vas a esperar un año para ponerle remedio? Acertaste. La respuesta es “no”.

Hoy es día de creer que la vida es una película americana de esas que siempre acaban bien. Las de argumento fácil y banda sonora recordada por los siglos de los siglos. Y se empieza metiendo tu vida en cajas de cartón. Sonriendo, con poca ropa –aunque fuera llueva-, como recién levantado, pero cuidadamente peinado. Que alguna foto caerá en el proceso.

¡Bien! (Mean Girls)

Suena Outside (Calvin Harris ft. Ellie Goulding) y doblar ropa se convierte en una fiesta de llenar tu casa de tus conjuntos favoritos. De cambiarte una y otra vez. Hasta de disfrazarte de ti mismo en momentos emblemáticos de tu vida. De recordar dando vueltas en el salón rodeado de tus mejores galas.

Pero toca recogerlo. Así que suena Sugar (Maroon 5) para ponerle ese toque necesariamente melancólico al darte cuenta de que, en la vida real, no hay transacción que pase a la siguiente escena, en la que ya todo está perfectamente ordenado. Y te entretienes con fotos, cartas, pulseras de los festivales del año pasado en los que te querías quedar a vivir. Y envías fotos de esos recuerdos a tus grupos de Whatsapp donde todos os regodeáis en esa tortura de rememorar tiempos mejores. Pero eres feliz porque estás cerca del cambio.

Y necesitas Sparks (Hilary Duff) para descolgar los cuadros, regar las flores y pasar de puntillas por la cocina. Porque en ninguna película que se precie se limpia la cocina. Ni el baño.

Cierras las cajas con precinto, las rotulas con letras enormes, dibujas cosas que solo entiendes tu y cuando creías que lo tenías todo, miras la estantería repleta de discos con cara de saber lo que llega. Wannabe (Spice Girls) es tan necesaria en una mudanza como tener claro que la fianza del piso jamás volverá a tu cuenta.

Y con ellas, el momento de mirar a tu alrededor, con tu vida en cajas de cartón y un suspiro justo al acabar la canción. El último de tu triste vida. Llenas el coche con Sanseacabó (Bravo Fisher). Le dices adiós literalmente a tu calle con las ventanillas bajadas, sonriendo como pocas veces en tu vida, disfrutando del momento.

Y, cuando metes tercera, el modo aleatorio selecciona la mejor canción con la que puedes volverte completamente adicto a mudarte: Style (Taylor Swift). Cantas a pulmón, improvisas coreografías mirándote en el retrovisor. Casi rozas la perfección en el falsete del estribillo. Hasta echas alguna lagrimilla de felicidad. Te bajas las gafas de sol para guiñarle al conductor del coche de al lado en el último semáforo en rojo que vas a encontrar durante todo el largo camino.

Con la visión reducida de tu coche de tres puertas lleno de cajas, das el frenazo más violento de tu vida. El coche de delante ahora forma parte del frontal del tuyo. El humo que sale es de tu motor. Huele a rueda quemada. Y el conductor al que has golpeado sale del coche alzando la voz. No, no es guapo. Ni siquiera joven. No baila Style ni te besa apasionadamente. Te pide los papeles del seguro y parece que vas a tener que bajar el volumen de la radio para el indeseado trámite.

Fin de las escenas divertidas de la película. Llega la grúa. Subes sin ánimos. Ni siquiera miras quien conduce. Pero de repente suena All About That Bass (Meghan Trainor) y algo te dice que lo mejor está por llegar. Toda la belleza que le faltaba a tu nuevo amigo de carretera, la tiene tu salvador. La sonrisa más perfecta que nunca jamás has visto. El guiño que casi se ilumina con efecto estrellita y Uptown Funk (Mark Ronson ft. Bruno Mars).

Y es que, como en toda buena película americana de esas que siempre acaban bien, la parte mala es siempre la más corta. ¡Feliz Año! Que diga… ¡Feliz nueva vida!


Los 5 mandamientos del éxito de Pitbull

Pasada la Semana más Santa del año, vuelta a la normalidad. Y con ella nuestros ritos musicales con los que acercarnos urgentemente a un fin de semana que nos devuelva a la vida impura que tanto necesitamos.

Volver a esa normalidad hace que volvamos a escuchar canciones que posiblemente no escuchamos durante los dí­as laborales -y, si me llevas la contraria, puedes empezar a plantearte ciertas cosas-. Canciones que te incitan a mover la cintura de una forma completamente contraria a la inercia natural. Sonidos que hacen que aguantes en cuclillas más tiempo del que jamás habrí­as imaginado. Subiendo y bajando… Perreando. Unos más y otros menos. Pero todos al ritmo de las mismas canciones. Las suyas. Las del Rey: Pitbull.

Y me ha dado por pensar en las claves de su éxito. En los mandamientos que cumple a raja tabla para poder mantener la corona verano tras verano. O, más bien, en los que no cumple. Porque una vez más, los malos ganan -los chicos malos, quiero decir-.


Santificarás el dí­a del Señor

Para Pitbull el dí­a del Señor podrí­a ser el sábado. O el viernes. Hasta el jueves si hay ambiente que le permita ser el alma de la fiesta. Santifica constantemente el dí­a en el que la vida es fiesta. Dí­a que goza y dí­a que se lleva con él a la «loca» –como suele llamar a sus chicas favoritas- que igual conoce bailando que parando un taxi. Definitivamente, de la Misa del Gallo del domingo no se habla jamás.

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Honrarás a tu padre y a tu madre

Dios nos libre -nunca mejor usada la expresión- de dudar del orgullo fraternal hacia Pitbull. Pero si mi hijo contara sus escarceos y aventuras a ritmo de golpe latino, no hablarí­a de él con mis vecinas en el mercado igual que de mi hijo -con dos carreras, un máster y un FP superior- que trabaja honradamente en el McDonald’s para pagar el piso compartido con siete amigos suyos.

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No robarás 

Confiamos plenamente en él y desconocemos sentencia perdida que le acuse de plagio. Pero tenemos que ser francos y robarse a sí­ mismo se considera robo. Y, obviamente, aceptamos que Pitbull podrí­a denunciarse a sí­ mismo por plagio en algunos –solo en algunos- de sus éxitos.

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No cometerás actos impuros 

No me extenderé mucho en este mandamiento. Sólo recordar que repasamos los que Pitbull NO cumple bajo ningún concepto como claves de su éxito. Sólo basta con escuchar cualquiera de sus temas -cualquiera- para tener claro que el de no cometer actos impuros es su favorito.

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No harás í­dolos

Todos quieren compartir canción con él. La lista de colaboraciones es interminable y los nombres con los que puede presumir haber grabado también. Pero cierto es que cualquiera con quien se una, sea de la talla que sea, queda eclipsado ante sus fraseos y tarareos. Pitbull nunca está en la sombra de rapero colaborador. Definitivamente, Pitbull es el verdadero í­dolo en cualquiera de sus trabajos.

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Y cuando me doy cuenta de que podrí­a casi completar los Diez Mandamientos que incumple Pitbull, con los que entendemos perfectamente las claves de su éxito, me quedo con un sexto. Concretamente, con «No dirás falsos testimonios ni mentirás», porque al fin y al cabo, ¿quiénes somos nosotros para dudar de la leal palabra del rey de nuestros findes más apoteósicos?


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