Las brujas más maravillosas del cine

Después de su exitoso paso por el festival de Sundance y de inaugurar la última edición del festival de cine fantástico de Sitges, por fin llega a nuestras pantallas La bruja, el debut del diseñador de vestuario estadounidense Robert Eggers con el que se alzó como mejor director en el certamen de cine independiente. Una historia que nos traslada a la Nueva Inglaterra de 1630, en la que una familia de colonos cristiana se enfrentará a la desaparición de su hijo recién nacido y al mal sobrenatural que les acecha en el frondoso bosque cercano. Un título elocuente y explícito que nos sirve como excusa perfecta para repasar algunas de las mejores brujas de la historia del cine. Una travesía hechizante que nos demuestra que sus poderes mágicos no son solo terreno del terror. Las brujas han sido y son un género propio, un reclamo que sigue embelesando a buena parte del público.


La bruja icónica

El mago de OzEs la viva imagen de la bruja arquetípica, la de disfraz de Halloween, la Malvada Bruja del Oeste, antagonista de la mítica El mago de Oz y muy pronto protagonista de su propia película. Tras su exitoso paso por Broadway, el musical Wicked tendrá su adaptación cinematográfica en breve, aunque, a falta de conocer a la actriz que encarnará a la pesadilla de Dorothy (en Oz Rachel Weisz, Mila Kunis y Michelle Williams interpretaron a las tres brujas del mundo de fantasía), sólo ha trascendido su director: Stephen Daldry.


La bruja de los niños

La bruja novataAntes de convertirse en Jessica Fletcher, Angela Lansbury protagonizó en 1971 otro de esos personajes que permanecen en el imaginario colectivo de varias generaciones. Eglantine Price, la bruja novata, se ve obligada a alojar a tres niños durante la Segunda Guerra Mundial, pero lo que ellos desconocen es que se trata en realidad de una joven aprendiz que recibe sus lecciones de magia por correo. Versión amable y disneyniana de las brujas que llegaba pocos años después del éxito desbordante de Mary Poppins.


La bruja más bella

Charlize Theron BlancanievesLo han sido recientemente Julia Roberts (Mirror, mirror), Angelina Jolie (Maléfica) o Rachel Weisz (El mago de Oz), pero no hay duda de que la bruja más bella del reino, la que convierte en insultante cuestionárselo ante un espejo, es Charlize Theron en Blancanieves y la leyenda del cazador (2012), la enésima adaptación del cuento de los hermanos Grimm cuyo único aliciente, además del tono oscuro a lo Juego de tronos, es la presencia de esta belleza incuestionable de Hollywood.


Las brujas y el amor

Prácticamente magiaY la comedia romántica se adueñó también de la brujería. En Prácticamente magia (1998), Sandra Bullock y Nicole Kidman encarnan a dos huérfanas que viven bajo la maldición de sus antepasados y que comporta la muerte trágica de los hombres de los que se han enamorado. Ambas viven con sus tías, que son brujas, pero una de ellas estará dispuesta a alejarse de la magia práctica para vivir con el amor de su vida. Un cruce entre el drama romántico y la intriga sobrenatural que logró fama y recuerdo gracias a su irrepetible plantel protagonista.


La bruja inexistente

El proyecto de la bruja de BlairInauguró un nuevo capítulo en el género del terror psicológico, el del falso documental, convirtiéndose en todo un fenómeno a finales de los 90. El proyecto de la bruja de Blair, por su realismo y, a la vez, su falta de explicitud, sigue siendo objeto de estudio y de imitaciones. Las grabaciones amateur de un equipo de cineastas en busca de la leyenda local de La bruja de Blair trastocaron los cimientos del género echando mano de la máxima “menos es más”. Todo ello, sin la aparición de ni una sola bruja.


La bruja vasca

Las brujas de ZugarramurdiCuriosamente, en cuanto aparecen las protagonistas que dan título a Las brujas de Zugarramurdi desaparece el ingenio que destila la primera parte del título con el que Álex de la Iglesia quiso llevar a su terreno el género de la brujería en 2013. El desfile de brujas que encabezaban Carmen Maura y Carolina Bang se convierte en un desfase, en una innecesaria desmesura, que desacredita por completo todo el esfuerzo previo de humor desternillante. Las brujas no suponen una excepción para la filmografía del bilbaíno, que vuelve a desembocar una buena comedia en todo un desfase.


La bruja Anjelica

Anjelica Huston brujaQuien creciera con La maldición de las brujas entenderá por qué Anjelica Huston se ha convertido en una de las mejores encarnaciones de estos seres mitológicos. En la retina de toda una generación permanecerá esa convención de brujas calvas y horrendas, de manos deformes y pies cuadrados repletos de muñones, en la que el pobre niño protagonista es transformado en ratón. Simpática película de los 90 que, a pesar de su tono infantil, merece un hueco de honor en la lista.


La bruja blanca

Tilda Swinton Las crónicas de NarniaAntes de los largos inviernos de Juego de tronos estuvieron los 100 años de nieve a los que sometió Jadis al pueblo de Narnia. La denominada Bruja blanca es la antagonista principal de Las crónicas de Narnia: el león, la bruja y el armario, la adaptación de la novela de C.S. Lewis que en 2005 tuvo el acierto de contar con Tilda Swinton como fantástica villana. Lástima que las dos secuelas posteriores, El príncipe Caspian (2008) y La travesía del viajero del alba (2010), fueran menguando paulatinamente el ingenio de la primera entrega.


El trío de brujas

Las brujas de EastwickCher, Susan Sarandon y Michelle Pfeiffer. ¿Se puede mejorar el casting para una película sobre brujas? Pues sí, se puede, tal y como demostró George Miller en 1987 al incorporar a Jack Nicholson como diablo seductor en esta cinta ochentera que no pasaría de ser una chorrada intrascendente si no fuera por el magnetismo de sus intérpretes. Destaca Nicholson con un personaje que hoy no pasaría el filtro del machismo más casposo tratando de conquistar a las tres brujas de la aburrida y conservadora población de Eastwick.


La bruja tirana

WillowSometido todo su imperio a juicios secretos, purgas y ejecuciones públicas, la malvada reina Bavmorda ordena capturar a todas las mujeres embarazadas tras conocer la profecía mediante la cual un recién nacido acabará con su reino de terror. La pequeña Elora Danan nace entre mazmorras y con la señal en el brazo que la identifica como la elegida, pero su madre logra alejarla de las garras de la bruja y consigue que llegue en balsa a una pequeña aldea poblada por Nelwyns. Así comienza Willow, la alternativa con la que George Lucas quiso desquitarse de su imposible adaptación de El hobbit. No alcanzó la gloria de Peter Jackson pero sí consiguió producir una de las historias de aventuras más legendarias de los años 80.


La bruja muda

Maribel Verdú BlancanievesSin abrir apenas la boca, Maribel Verdú nos regala una de las mejores brujas de la historia del cine, la que encarna en esa obra maestra del cine mudo que dirigió Pablo Berger en 2012. Esta fusión entre toros, flamenco y el popular cuento de los hermanos Grimm puede parecer una combinación imposible, un despropósito más de otro cineasta cool con ganas irrefrenables de llamar la atención. Pero tras el visionado de esta original versión de Blancanieves podemos afirmar que Berger no busca el experimento o la provocación sino que persigue, y así lo plasma, el buen gusto, el sentido del humor y la emoción.

¿Cuál será el blockbuster del verano 2016?

Este viernes arranca la contienda. El desembarco de la todopoderosa Capitán América: Civil War desencadenará una guerra todavía más encarnizada, la que debe coronar al mayor taquillazo de la época estival. La enésima producción de Marvel da el pistoletazo de salida a la temporada más codiciada de Hollywood, que ya se extiende desde mayo hasta principios de septiembre. El año pasado, con una recaudación de 1.500 millones de euros en todo el mundo, el reinado perteneció a los dinosaurios de Jurassic World, seguidos muy de cerca por Los Vengadores: La era de Ultrón (1.250 millones) y Los minions (1.032 millones). Este 2016 parece imposible de batir el inminente duelo entre el Capitán América e Iron Man, pero un vistazo a los estrenos de verano con los que la industria pretende reventar la taquilla hace prever una lucha encarnizada y puede que algo imprevisible.


X-Men Apocalipsis

Estreno: 20 de mayo

A favor: La tendencia alcista de la saga: Días del futuro pasado (663 millones de euros en todo el mundo) dobló en recaudación internacional a X-Men: Primera generación (313 millones).

En contra: Las imágenes promocionales de esta tercera entrega de la franquicia reseteada en 2011 por Matthew Vaughn hacen prever un bajón significativo de ingenio que ya se percibió en la anterior entrega, dirigida por Bryan Singer.


Alicia a través del espejo

Estreno: 27 de mayo 2016

A favor: Su predecesora, dirigida por Tim Burton, se convirtió en todo un fenómeno inesperado de taquilla, recaudando 910 millones de euros en todo el mundo. Todo ello a pesar de la imaginación en horas bajas de Burton.

En contra: A pesar de contar con el mismo elenco, encabezado por Mia Wasikowska y Johnny Depp, la dirección a cargo de James Bobin, responsable de adaptar sin mucha chispa a Los teleñecos, no presagia nada bueno para una historia de cuento que no parece disponer de mayor recorrido.


Buscando a Dory

Estreno: 22 de junio

A favor: Es una reivindicación histórica de los millones de fans de Buscando a Nemo, que ya en 2003 recaudó la friolera de 829 millones de euros en todo el mundo.

En contra: Las secuelas de Pixar, a excepción de Toy Story, no suelen estar a la altura, tanto en ingenio como en calidad de imagen, de las producciones originales.


Independence day: Contraataque

Estreno: 1 de julio

A favor: Es un hit indiscutible de los años 90, la obra cumbre del director más destructor de Hollywood, un Roland Emmerich que ha encontrado en las catástrofes el filón que (casi) siempre logra reventar las taquillas.

En contra: El rescate de antiguos blockbusters, ya sea en forma de remake o de secuela, no suele funcionar, puede que porque las nuevas generaciones están totalmente desvinculadas de fenómenos que deberían permanecer en la nostalgia (ahí están las nuevas versiones de Robocop y Godzilla para corroborarlo).


La leyenda de Tarzán

Estreno: 22 de julio

A favor: Warner Bros está poniendo toda la carne en el asador para convertirla en un fenómeno. Promoción, despliegue de efectos especiales y un reparto que encabeza Alexander Skarsgard, podrían auparla a lo más alto del podio este verano.

En contra: Un precedente similar que le está ganando terreno por el simple hecho de haber aterrizado antes. No son pocos los que acuden a ver El libro de la selva esperando la aparición del fornido Tarzán. La adaptación de Disney lleva recaudados en sólo diez días 472 millones de euros.


Jason Bourne

Estreno: 29 de julio

A favor: Nunca es tarde para volver a los orígenes. Más si la fórmula funcionaba como un tiro y la última entrega, sin Matt Damon ni Paul Greengrass, hizo saltar las alarmas, convirtiéndose en la menos vista de las cuatro. El regreso del equipo original podría funcionar.

En contra: El filón de Jason Bourne puede que perdiera fuelle con El legado de Bourne, un intento de mantener viva a la gallina de los huevos de oro que, con Jeremy Renner al frente, no terminó de funcionar. El espectador puede que no perdone el resbalón.


Escuadrón suicida

Estreno: 5 de agosto

A favor: Parecía una malísima idea. Sin embargo, gracias al goteo incesante de material promocional, que comenzó con la imagen de Jared Leto reconvertido en el nuevo Joker, el universo DC ha logrado crear un hype que podría dar la campanada esta temporada.

En contra: En el duelo entre Marvel y DC en la gran pantalla, la franquicia que encabezan Batman y Superman sale siempre perjudicada. Su último encontronazo lleva recaudados ‘sólo’ 753 millones de euros.


Cazafantasmas

Estreno: 12 de agosto

A favor: Rescatar una pieza clave del cine comercial de los 80, que forma parte del imaginario colectivo de varias generaciones, no es tarea sencilla. El tráiler desprende fidelidad al original con un aliciente innovador: el protagonismo de grandes figuras femeninas de la comedia.

En contra: Cazafantasmas es más un reducto nostálgico para una gran minoría que un fenómeno de masas. Ya el primer filme, estrenado en 1984, recaudó únicamente 261 millones de euros.


Star trek: más allá

Estreno: 19 de agosto

A favor: La buena mano de J.J. Abrams le ha sentado de fábula a una saga que languidecía sola por la galaxia. Prueba de ello, son los buenos resultados, con tendencia al alza, que han obtenido en taquilla las dos entregas estrenadas hasta la fecha (340 millones en 2009 y 413 en 2013).

En contra: La frescura que insufló Abrams en el reseteo de la franquicia se perdió por el camino en Into the darkness. Además, Star Trek es y seguirá siendo la hermana ignorada de Star Wars.


Ben-Hur

Estreno: 2 de septiembre

A favor: ¿Hacía falta el remake de un clásico que forma parte de la historia del cine y que se mantiene espléndido en el tiempo? Seguramente no, pero los anhelos del gran público a veces son caprichosos y esta nueva versión, aunque sólo sea por comparativa, podría dar el campanazo.

En contra: Precisamente las comparaciones pueden ser odiosas y este nuevo Ben-Hur cargado de cromas y efectos digitales podría provocar el efecto contrario al deseado: un frontal rechazo por parte de los puristas del clásico universal.

Las 10 mejores interpretaciones de Julia Roberts

Hace ya tiempo que su mera aparición en cartel ya no siempre es sinónimo de éxito. Pasaron los años 90, la comedia romántica y el drama encontraron nuevos rostros, y la que fuera su musa ha ido delatando más su presencia en pantalla, compartiendo el protagonismo con otros grandes nombres de Hollywood. Tal es el caso de El secreto de una obsesión, el remake estadounidense de El secreto de sus ojos que se estrena este viernes, y en el que también aparecen como reclamos Nicole Kidman y Chiwetel Ejiofor.

Su periodo de reinado, aquellos finales de los 90 y principios de 2000 en los que era la actriz más rentable del cine occidental, parece que se van diluyendo, pero su hipnótica mirada y esa sonrisa que le otorgó el título oficial de Novia de América permanecen inalterables, enganchando a los millones de espectadores que todavía guardan a fuego en la memoria sus ya míticas interpretaciones. Julia Roberts es historia viva del cine, garantía quizá no de éxito pero sí de solvencia y de profesionalidad. Prueba de ello son las diez mejores películas que, a continuación, demuestran por qué se ha convertido en una de las actrices favoritas para el gran público.


10. Quédate a mi lado (1998)

Julia Roberts Quédate a mi ladoLa protagonista indiscutible de la función era, sin duda, Susan Sarandon, enferma de un cáncer terminal que debe lidiar con la nueva novia de su exmarido y sus hijos para que el futuro sin ella resulte más reconfortante. No era fácil hacerle sombra a una actriz con tanta fortaleza y, sin embargo, Julia Roberts no sólo lo consigue sino que además logra conquistarnos con el difícil papel de madrastra en un melodrama perfectamente ingeniado para hacernos llorar. Juntas dignificaron un telefilme de sobremesa y convirtieron en meramente anecdótica la presencia de Ed Harris.


9. Magnolias de acero (1989)

Julia Roberts Magnolias de aceroMás complicado lo tuvo una prácticamente desconocida Julia Roberts para destacar en un plantel de mujeres que incluía a, entre otras, Sally Field, Shirley MacLaine y Daryl Hannah, y, sin embargo, lo consiguió. Su papel en esta dramedia coral y plenamente femenina, en el que encarnaba a una joven diabética a la que los médicos le aconsejan no tener hijos, le otorgó ya en 1990 su primera nominación al Oscar y su primer Globo de Oro. Fue el preludio de una meteórica carrera que se iniciaría un año más tarde, en 1991, con Pretty Woman.


8. La boda de mi mejor amigo (1997)

Julia Roberts La boda de mi mejor amigoLa comedia romántica es el género que le dio dinero y fama, la fórmula por la que Julia Roberts será siempre recordada. Sin embargo, La boda de mi mejor amigo no se encuentra entre las predilecciones de su público, a pesar de que la actriz despliega todo su arsenal de sonrisas y lágrimas para conquistar el amor de su amigo, que está a punto de casarse con una chica de la alta sociedad a la que encarna Cameron Díaz. Gracias a su carisma, Roberts consiguió que destacara hasta el sosísimo (y olvidado) Dermot Mulroney, pero el gancho de la película se encuentra sin duda en su irrepetible química con Rupert Everett.


7. La guerra de Charlie Wilson (2007)

Julia Roberts La guerra de Charlie WilsonEs uno de los papeles más reverenciados de Julia Roberts, probablemente porque era la primera vez que encarnaba a un personaje poco amable, alejado de su imagen impoluta, el de una ferviente y adinerada anticomunista que en los años 80 trató de ayudar al congresista Charlie Wilson para evitar el avance comunista en Afganistán. Nuevamente dirigida por Mike Nichols tras Closer, y con otro inteligente guión a cargo de Aaron Sorkin, logró otra de sus ocho nominaciones a los Globos de Oro.


6. Notting Hill (1999)

Julia Roberts Notting hillPuede que simplemente sea por tratarse de uno de los grandes clásicos de la comedia romántica, un básico que asociamos a toda visita a Londres, el gran legado, junto a Love actually del guionista Richard Curtis. El caso es que esta película, cuyo simple recuerdo ya despierta una sonrisa, permanecerá para siempre ligada a Hugh Grant y a Julia Roberts, el librero de Notting Hill que se enamora de la estrella cinematográfica Anna Scott. La química entre ambos actores, aunque parezca increíble, forma ya parte de la historia del género.


5. Erin Brockovich (2000)

Julia Roberts Erin BrockovichEs el papel que le otorgó por fin la preciada estatuilla dorada, aunque, como suele ocurrir, no sea la mejor interpretación de su carrera. El Oscar llegó probablemente por una conjunción de circunstancias favorables, como que la cinta esté basada en un caso real de lucha contra la impunidad de las grandes compañías, que la dirigiera un director de culto como Steven Soderbergh y que fuera una de las favoritas de aquella edición. Pero, sin duda, la extravagancia del personaje, tanto en las maneras como en la indumentaria, contribuyó a que Julia Roberts se luciera como nunca alejándose de su patrón habitual.


4. The normal heart (2014)

Julia Roberts The normal heartNo fue su primera aparición en televisión, tuvo varios pequeños papeles en los inicios de su carrera, pero, sin duda, fue su regreso triunfal al medio en plena época dorada de la ficción televisiva y tras convertirse en una estrella consolidada de la gran pantalla. Supo escoger. Telefilme de la HBO sobre los primeros años del sida dirigido por Ryan Murphy con un reparto de lujo, Roberts encarnó a la Dra. Emma Brookner, inspirada en la médica parapléjica que luchó para que las autoridades se tomaran en serio el avance de la enfermedad en la comunidad gay de California. Su monólogo para conseguir fondos para la investigación es una las mejores escenas de toda su carrera.


3. Pretty woman (1990)

Julia Roberts Pretty WomanSeguir siendo un hit cada que vez que se repone en televisión, 26 años después de su estreno, es un rara avis cinematográfico con poquísimos rivales. Buena parte del mérito le corresponde a ella, que con esta historia de cuento de hadas consiguió embaucarnos de por vida. Vivian Ward, la prostituta rescatada de las calles por un adinerado caballero (ojo al machismo que rezuma el planteamiento) es ya un icono de la historia del cine, gracias a una Roberts que desprende todo su encanto durante todo el metraje. Un despliegue de sonrisas y meteduras de pata que la convierten en una encantadora víctima del perfecto Pigmalión.


2. Closer (2004)

Julia Roberts CloserEs indudable que de no ser actriz, a Julia Roberts le encantaría ser fotógrafa. Si en Quédate a mi lado encarnaba a una fotógrafa de moda, aquí cuenta ya con su propio estudio artístico, uno de los epicentros de este cuadrilátero amoroso dirigido por Mike Nichols y en el que se brinda uno de los reflejos más fieles sobre las relaciones de pareja modernas. Roberts ofrece en Closer un trabajo comedido, triste y sutil, junto a un elenco de cuatro grandes actores en estado de gracia. Su discusión con un soberbio Clive Owen, en un guión plagado de enormes diálogos, es ya antológica.


1. Agosto (2013)

Julia Roberts AgostoOtro ejemplo que demuestra que si Julia Roberts está espléndida en comedia, está directamente esplendorosa cuando contiene su enorme sonrisa. Otro papel comedido, introvertido, amargado, que le da la réplica sin titubear a la mismísima Meryl Streep, en esta amarga historia sobre las miserias familiares que azotan todo hogar. De ahí que ambas estuvieran nominadas al Oscar, Streep por encarnar a una madre enferma y apisonadora y Roberts por llevar el peso de ser la hermana mayor, cargada de contenciones, sufrimiento y reproches. Memorable el «Eat the fish!» con el que da comienzo la gran pelea entre madre e hija.

J.J. Abrams, luces y sombras del niño mimado de Hollywood

Su éxito en televisión, auspiciado por el fenómeno Perdidos, le abrió las puertas de Hollywood de par en par, cuando Tom Cruise confió en él en 2006 para revitalizar la saga Misión imposible en su tercera entrega. Diez años más tarde, y recién consagrado su buen olfato con el taquillazo Star Wars: El despertar de la fuerza, J.J. Abrams nos presenta un nuevo proyecto revestido de expectación y misterio, dos de los rasgos con los que este gurú audiovisual ha sabido encandilarnos a lo largo de su meteórica carrera. Calle Cloverfield 10 es una especie de secuela de Monstruoso, la cinta que produjo en 2008 y que no respondió a toda la campaña viral previa. Ambas representan, a juzgar por las primeras críticas, los pros y los contras de un creador que algunos ya han equiparado al eterno rey Midas de Hollywood, un Steven Spielberg que ya lo bendijo como posible sucesor tras colaborar con él en Super 8. ¿Un merecido reconocimiento o una precipitada exageración? A continuación, algunos de los rasgos, para algunos meritorios, para otros handicaps, de un cineasta que si algo ha sabido es mantenerse en la cresta de la ola.


Rescatador de sagas

J.J. Abrams Star Wars

Suplió con creces la tarea encomendada por Tom Cruise, aportando a Misión imposible algunas de las señas de identidad que le dieron fama. De repente, el agente Hunt era testigo de primera mano de una nueva forma de narración en sus tramas, plagadas de flashbacks y flashforwards que convirtieron a la tercera entrega en una de las más vibrantes de la saga. La siguiente en llegar fue Star trek, con la que Abrams obró aún más el milagro revitalizando un clásico de la ciencia ficción que muchos daban por muerto. Toda la frescura e ingenio que vertió en la nueva Star trek se disipó en cierta forma en la segunda parte, que aunque contaba con el aliciente de Benedict Cumberbatch como malvado, perdió en el camino parte del efecto sorpresa. Sin embargo, la gran tarea, el más difícil todavía, le llegaría en 2013, cuando Disney anunció que estaría al frente de la resurrección de la intocable Star Wars. Tamaño reto, con millones de susceptibilidades que herir, lo ha vuelto a superar sin apenas pestañear, demostrando que es todo un experto reformando franquicias.


¿Un visionario de la televisión?

J.J. Abrams Lost

Debutó en 1998 con la teleserie romántica Felicity, un producto en las antípodas del sello personal con el que se labró un hueco indispensable en la industria de la televisión. La serie de espías Alias llegaría en 2001 para mostrar algunas de sus obsesiones, como las grandes conspiraciones o los misterios sin resolver. Pero fue Perdidos la obra que, sin duda, marcó y marcará para siempre la carrera de J.J., el fenómeno global con el que se hizo un nombre en Hollywood. Un ejemplo perfecto de sus virtudes y sus defectos como creador que no se ha vuelto a repetir en televisión, ni siquiera en su prolífica carrera como productor en el medio. Desde Fringe (2008-2013), con una discreta acogida de audiencia pero una gran legión de fans, y Vigilados: Person of interest, Abrams ha encadenado más fracasos que éxitos en la pequeña pantalla. Undercovers, Alcatraz, Almost human, Revolution y Believe son las últimas y ambiciosas propuestas de la factoría Bad robot que se han estampado tras una o dos temporadas de emisión, poniendo en entredicho el olfato de un hombre que hizo historia en la televisión.


Mago del hype

10 cloverfield lane

Si alguien dio valor al concepto cliffhanger, ese fue sin duda J.J. Abrams. Los seguidores de Perdidos fuimos testigos de ello, comprobando cómo el fenómeno iba creciendo con cada nuevo misterio, con cada giro de guión, con cada vuelta de tuerca. Pero la serie también es un exponente perfecto de hasta qué punto las enormes expectativas pueden frustrarse sin una buena resolución. Los fans, las teorías y el ruido mediático terminaron devorando a una serie que no supo responder a la expectación que ella misma había creado, dejando una sensación decepcionante en la mayoría de sus fieles espectadores. Algo parecido ocurrió con la increíble campaña viral con la que se dio a conocer el ultrasecreto proyecto Monstruoso, que finalmente sólo resultó ser una decepcionante mezcla entre Godzilla y El proyecto de la bruja de Blair. Exactamente la misma estrategia que han seguido ahora con la inminente Calle Cloverfield 10 que, al parecer, sí podría responder positivamente al hype generado. Una arriesgada táctica, la de generar ruido, que tanto puede resultar eficaz, como ha demostrado el goteo incesante de noticias sobre la nueva Star Wars, como doblemente frustrante.


Maestro de la ciencia ficción

J.J. Abrams Star trek

Paradojas espacio temporales, ciencia al límite, alteraciones de las leyes de la física. Si hay un género en el que Abrams ha sabido manejarse como pez en el agua ese es, sin duda, el de la ciencia ficción. De hecho, es el único género, salvo la acción de Misión imposible, en el que ha querido embarcarse para poder dar rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, para poder equipararse a un todoterreno como Steven Spielberg, a J.J. todavía le falta demostrar su valía en multitud de géneros en los que el astro de Hollywood ya ha evidenciado su solvencia. ¿Podría el director de las gafas de pasta adentrarse en el thriller histórico, en el drama bélico o en la comedia? ¿Sería capaz de plasmar en imágenes, sin referentes previos, una fantasía tan icónica como Parque jurásico? Toda la creatividad e innovación que fue capaz de mostrar en Perdidos, todavía no ha terminado de verterla en la gran pantalla.


Rodeado de los mejores

J.J. Abrams Steven Spielberg

Si algo ha evitado J.J. Abrams es renegar de sus referentes, el más destacado de los cuales ha sido Steven Spielberg. De ahí que decidiera aliarse con él para producir un filme, Super 8, que era un claro homenaje a su filmografía, especialmente a una pieza clave del imaginario colectivo como E.T.. El resultado, sin embargo, no fue del todo satisfactorio, dando lugar a una obra impersonal que seguramente no satisfizo a ninguno de los dos implicados. En televisión también ha buscado rodearse de los mejores. Jon Favreau, recién ascendido por su labor al frente de Ironman, dirigió el piloto de Revolution, mientras que Stephen King ha colaborado mano a mano con él para la adaptación de 11.22.63. Ambos han obtenido resultados discretos. Su próximo proyecto no resulta menos ambicioso. Con Westworld se alía con la HBO para adaptar un guión de Michael Crichton junto a Jonathan Nolan. Alianzas a priori infalibles (con Lucasfilm quedó patente) pero que no siempre proporcionan el resultado esperado.

Así serían los Oscars ideales del 2016

Para muchos la de este año es una de las carreras más descafeinadas de la historia de los Oscar. La ausencia de una clara favorita, lejos de convertir en más apasionante e impredecible la competición, ha mermado el entusiasmo de los seguidores, que no encuentran entre las nominadas ninguna obra maestra a la que aferrarse. La opinión sobre las favoritas está tan dividida que tan sólo una cinta a priori tan poco escarizable como Mad max: Fury road ha logrado aglutinar a una legión de seguidores incondicionales. El resto se divide entre la espectacularidad de El renacido, el rigor de Spotlight y la irreverencia de La gran apuesta.

Pero ¿qué hubiera ocurrido si los académicos hubieran optado por otras propuestas? La lista final de nominadas al Oscar deja entrever la impresión de que este ha sido un año mediocre para el cine de Hollywood. Una concepción totalmente errónea. Los premios más importantes de la industria han perdido la oportunidad de ofrecer una contienda de alto copete. Una revisión de las grandes obras, y de las enormes interpretaciones, que han ido llegando a lo largo de los últimos meses permite confeccionar una lista de nominaciones alternativa que no sólo convertiría esta edición en mucho más emocionante sino que además les hubiera ahorrado a los académicos más de un quebradero de cabeza.


Mejor película

Oscar 2016 ideales

  • La gran apuesta / Carol
  • El puente de los espías / La chica danesa
  • Brooklyn / Los odiosos ocho
  • Mad Max: Fury Road
  • Marte / Sicario
  • El renacido
  • La habitación
  • Spotlight
  • Star Wars: El despertar de la fuerza
  • Steve Jobs

¿Había suficiente nivel este año para completar la lista de hasta diez nominadas al Oscar? No sólo eso sino que incluso eliminando cuatro de las candidatas actuales se lograba un repertorio alternativo mucho más sugerente que el oficial. El renacido y Spotlight encontrarían serias contrincantes en obras maestras que para muchos superan a las favoritas para este próximo domingo. Carol, Los odiosos ocho y Steve Jobs son todavía hoy las grandes vilipendiadas por los académicos de Hollywood. De la misma forma, tampoco se entiende por qué un thriller perfecto como Sicario ha quedado fuera de las quinielas desde prácticamente el inicio de la carrera. La chica danesa, por su parte, hubiera sido en cualquier otra edición una firme nominada, sobre todo si tenemos en cuenta que sigue la estela de la ganadora El discurso del rey. Por último, de la misma forma que Mad Max: Fury Road ha obtenido su reconocimiento por relanzar con maestría una mítica saga, ¿por qué no hacer los mismo con Star Wars, cuando además se ha convertido en pocos meses en la película más taquillera de la historia en Estados Unidos?


Mejor director

Directores Oscar ideales 2016

  • Adam McKay (La gran apuesta) / Todd Haynes (Carol)
  • George Miller (Mad Max: Fury Road) / Quentin Tarantino (Los odiosos ocho)
  • Alejandro G. Iñárritu (El renacido)
  • Lenny Abrahamson (La habitación) / Denis Villeneuve (Sicario)
  • Tom McCarthy (Spotlight)

La nominación de Adam McKay, así como el porrón de consideraciones hacia una cinta tan pavorosamente dirigida como La gran apuesta responde claramente al título de la película. Sobre todo si observamos que por su culpa quedaron fuera directores mucho más meritorios como Tarantino, que además homenajea a la historia del cine recuperando formatos caducos, o Todd Haynes, que si ya estuvo nominado en 2003 por Lejos del cielo también debería estarlo en esta ocasión por Carol. La exclusión de Lenny Abrahamson podría justificarse por la descompensación entre la primera y la segunda mitad de La habitación, mientras que la de George Miller responde más bien a criterios personales: Denis Villeneuve consigue con Sicario la enésima perfección, mientras los Oscar siguen ignorando su labor en todas y cada una de las maravillas que propone.


Mejor actor

Actores Oscar ideales 2016

  • Bryan Cranston (Trumbo)
  • Matt Damon (Marte) / Michael Caine (La juventud)
  • Leonardo DiCaprio (El renacido)
  • Michael Fassbender (Steve Jobs) / Michael Fassbender (Macbeth)
  • Eddie Redmayne (La chica danesa) / Jacob Tremblay (La habitación)

Este sería el año de Michael Fassbender si no fuera porque Leonardo DiCaprio aguarda desesperado su más que merecida estatuilla. El alemán, en todo caso, ha presentado este año dos interpretaciones memorables, la de Steve Jobs y la aún más poderosa de Macbeth, por la que podría haber obtenido incluso una doble nominación. Más discutible, en cambio, es la presencia de Matt Damon en el combate por un papel, el del astronauta Mark Watney en Marte, que no sobrepasa en ningún momento lo simpático, mientras quedaban fuera de las nominaciones dos actuaciones imprescindibles: una en forma de veteranía (Michael Caine en La juventud) y otra en forma de grata sorpresa, el jovencísimo y entrañable Jacob Tremblay en La habitación.


Mejor actor secundario

Actores secundarios Oscar ideales 2016

  • Christian Bale (La gran apuesta) / Samuel L. Jackson (Los odiosos ocho)
  • Tom Hardy (El renacido)
  • Mark Ruffalo (Spotlight) / Robert Redford (La verdad)
  • Mark Rylance (El puente de los espías)
  • Sylvester Stallone (Creed)

Dos papeles histriónicos que, para colmo, parten de interpretaciones previas. Es el caso de Christian Bale, que parece emular todo el rato al Matthew McConaughey de El lobo de Wall Street en La gran apuesta, y de Mark Ruffalo, que se autoparodia constantemente a sí mismo en Spotlight. Dos injustamente nominados que se podrían suplir perfectamente con la presencia de un veterano como Robert Redford, que lleva a cabo un papelón absolutamente menospreciado en La verdad, y de Samuel L. Jackson, epicentro del plantel de grandes secundarios de Los odiosos ocho. Un papel imprescindible que además hubiera evitado el movimiento #OscarSoWhite, no para rellenar unas absurdas cuotas, como puede que suceda el año que viene, sino porque realmente el actor presenta una de las mejores interpretaciones de su carrera.


Mejor actriz

Actrices Oscar ideales 2016

  • Cate Blanchett (Carol)
  • Brie Larson (La habitación)
  • Jennifer Lawrence (Joy)
  • Charlotte Rampling (45 años)
  • Saoirse Ronan (Brooklyn)

¿Para qué modificar la absoluta perfección? Esta es, sin duda, la categoría más apasionante de uno de los Oscar menos apasionantes de la historia. Tan sólo podría cuestionarse la ausencia de Rooney Mara entre las cinco candidatas a mejor actriz, pero esa decisión esta vez no perteneció a los miembros de la Academia de Hollywood sino a unas productoras que en campaña pierden el norte para obtener el máximo de candidaturas posible. Una lástima perder la opción de una doble nominación para Carol en esa categoría cuando ni Blanchett ni Mara parten como favoritas este próximo domingo.


Mejor actriz secundaria

Actrices secundarias Oscar ideales 2016

  • Jennifer Jason Leigh (Los odiosos ocho)
  • Rooney Mara (Carol)
  • Rachel McAdams (Spotlight) / Daisy Ridley (Star Wars)
  • Alicia Vikander (La chica danesa) / Rachel Weisz (La juventud)
  • Kate Winslet (Steve Jobs)

Cualquiera que haya visto Spotlight se preguntará todavía qué sutileza se le habrá escapado de la anodina interpretación de Rachel McAdams para poder entender su nominación. Menos justificado es excluir a una de las claras favoritas al Oscar como mejor actriz secundaria, Alicia Vikander. Mientas muchos se cuestionan la credibilidad de Eddie Redmayne en La chica danesa, son muy pocos los que se preguntan si realmente el papel de la sueca en la cinta de Tom Hooper es tan meritorio. Partiendo de la base de que ninguna actuación supera a la de Jennifer Jason Leigh en Los odiosos ocho, no estaría de más otorgarle visibilidad a uno de los rostros del año, el de una debutante Daisy Ridley que despunta en El despertar de la fuerza. Rachel Weiz, por su parte, ha regresado a la primera línea con dos jugosos papeles, el de Langosta y el más breve pero más intenso en La juventud. Ambos perfectamente nominables.


Mejor guión original

  • El puente de los espías / Los odiosos ocho
  • Ex Machina / Sicario
  • Inside out
  • Spotlight
  • Straight outta compton / La juventud

Todavía parece imposible. Los Oscar ignoraron a Los odiosos ocho en prácticamente todas las categorías, incluida la más importante, en la que Tarantino realmente podía contar con grandes posibilidades. Su guión es prácticamente el mejor del año. En su lugar, los académicos prefirieron optar entre El puente de los espías, Ex machina y Straight outta compton, cuando la batalla hubiera resultado mucho más interesante si incluyera textos como el de Sicario o La juventud. Aun así, parece que la gran favorita de la noche es Spotlight, perfección milimétrica que competirá mano a mano con el ingenio de Inside out.


Mejor guión adaptado

  • La gran apuesta / 45 años
  • Brooklyn / Steve Jobs
  • Carol
  • Marte
  • La habitación

¿De qué te sirve ganar el Globo de Oro si no te asegura ni la nominación en los Oscars? Eso habrá pensando Sorkin tras ser olvidado en esta categoría, después de haber firmado uno de los guiones más brillantes del año. Dicen que la adaptación de McKay no tiene nada que ver con el texto original del superventas Michael Lewis. Poco importa, en realidad. El guión de La gran apuesta es tan burdo, tan pretendidamente ingenioso, tan falto de humor inteligente, que cualquier otra opción sería más deseable, sobre todo si la sustituta es un ejemplo de sutileza y brillantez como 45 años, justo con los atributos opuestos al despropósito que produce Brad Pitt. Pero no descartemos el peor escenario posible y es que La gran apuesta termine triunfando en la categoría de mejor guión adaptado. De producirse, esperemos que el trance no pase de ahí.

DiCaprio y otros Oscar que llegaron tarde

El próximo domingo 28 de febrero puede que se obre el milagro. Salvo sorpresa de última hora, Leonardo DiCaprio por fin subirá al escenario del Dolby Theatre para recoger un Oscar que hasta el momento se le ha resistido, levantando todo tipo de sospechas y de polémica en torno al ninguneo de la Academia de Hollywood hacia un actor que ya ha demostrado en numerosas ocasiones su tan merecido reconocimiento. Desde que en 1994 se diera a conocer como intérprete secundario por ¿A quién ama Gilbert Grape?, los académicos le han dado la espalda en otras tres ocasiones, incluida su mejor actuación hasta el momento, en El lobo de Wall Street. Este año, gracias a El renacido, su quinta nominación puede convertirse por fin en la preciada estatuilla dorada.

Un Oscar que llega tarde, más de 20 años después del inicio de una carrera absolutamente ligada a la historia del cine actual. Pero el de DiCaprio no es, ni mucho menos, un caso excepcional. De hecho, la historia de los galardones más importantes de la industria cinematográfica está plagada de casos en los que el premio gordo se ha hecho esperar tanto o más que en el caso del protagonista de Titanic. A continuación, sólo una muestra de diez actores y actrices que han sufrido más que nadie en el patio de butacas de la ceremonia de los Oscar.


Julianne Moore

Julianne MooreHace tan solo un año que una de las actrices más importantes de Hollywood obtuvo por fin su más que merecido Oscar. Lo hacía tarde, muy tarde, con un papel, el de Siempre Alice, que parecía confeccionado expresamente para romper la maldición. Después de una primera nominación que llegó en 1998 con Boogie nights, Julianne Moore aguantó estoicamente el desplante del año 2000 con El fin del romance y el doble plantón, mucho más doloroso, de 2003, cuando no obtuvo ninguno de los dos Oscar a los que optaba, el de actriz principal por Lejos del cielo y el de actriz de reparto por Las horas. Otros papeles, como los de Magnolia, Hijos de los hombres o Hannibal ni siquiera optaron al galardón.


Jeff Bridges

Jeff BridgesCasi 40 años tuvieron que pasar para que este veterano actor obtuviera por fin su merecido Oscar desde que fuera nominado por primera vez en 1972 por su interpretación secundaria en La última película hasta que lo alcanzara en 2010 por su actuación protagonista en Corazón rebelde. Entre ambas fechas, El Nota de El gran Lebowsky (papel por el que ni siquiera obtuvo nominación), tuvo que presenciar cómo otros compañeros le pasaban por delante en otras tres ocasiones: en 1975 por Un botín de 500.000 dólares, en 1985 por Starman y en 2001 por Candidata al poder.


Kate Winslet

Kate WinsletLa propia compañera de DiCaprio en Titanic, la misma con la que estos días ha compartido instantánea tras sus respectivos Globos de Oro y BAFTA y con la que podría repetir tándem el próximo 28 de febrero, tuvo que armarse de paciencia para obtener su ansiado Oscar. Cinco nominaciones previas acumulaba Kate Winslet hasta que por fin lo logró en 2009 por El lector. La estatuilla nuevamente llegaba a destiempo, después de haber ignorado algunos de sus papeles más memorables, como el primero por el que obtuvo nominación en 1996 (Sentido y sensibilidad), Titanic (1998), Iris (2002), ¡Olvídate de mí! (2005) y Juegos secretos (2007). Una actriz que perfectamente podría haber acumulado cinco nominaciones más. Criaturas celestiales, Jude, Quills, Un dios salvaje y, sobre todo, Revolutionary road, bien merecían el premio.


Alan Arkin

Alan ArkinEl caso de este neoyorquino de 81 años también es paradigmático. 40 años exactos tuvo que esperar para recibir un Oscar tras su primera nominación en 1967 por ¡Que vienen los rusos!. Un galardón que además le llegó veterano, en 2007, por un papel secundario en la simpática comedia Pequeña Miss Sunshine pero que no representaba en absoluto una trayectoria consagrada de Hollywood. En 1969 volvió a estar nominado por su actuación principal en El corazón es un cazador solitario. Desde aquél entonces, la Academia lo mantuvo ignorado hasta la llegada de la mítica furgoneta amarilla con la que al fin obtuvo su preciada estatuilla. En 2013, Arkin volvió a estar nominado, esta vez sin premio, por su papel en la ganadora Argo.


Morgan Freeman

oscars5La historia de Hollywood no se concibe sin su rostro. Sin embargo, Hollywood no le abonó los servicios prestados hasta bien entrado en años, concretamente hasta los 67. Era 2005 cuando la Academia decidió premiarle por su entrañable papel en la ganadora de aquél año, la obra maestra de Clint Eastwood Million Dollar Baby, pero hasta el momento lo habían ignorado tanto en sus tres nominaciones previas (El reportero de la calle 42, de 1988; Paseando a Miss Daisy, en 1990, y en el que probablemente sea su papel más emblemático, el del recluso Red en Cadena perpetua, en 1995), como en otras interpretaciones que ni siquiera le fueron reconocidas (Seven o Sin perdón entre tantas otras). En 2010, otra cinta de Eastwood, Invictus, le volvió a situar entre los favoritos. Pero aquél fue el año precisamente de otro veterano largamente ignorado, Jeff Bridges.


Susan Sarandon

Susan SarandonOtro monstruo de la interpretación que no obtuvo el reconocimiento de la Academia de Hollywood hasta su quinta nominación, en 1996, por su arrebatadora interpretación de la hermana Helen en Pena de muerte, junto a Sean Penn. Y desde entonces (ya han pasado 20 años), el vacío. Si bien es cierto que su carrera se ha ido diluyendo con los años, sin prácticamente ningún papel oscarizable salvo quizá el de En el valle de Elah en 2007, Sarandon acumuló cuatro decepciones antes de llevarse el Oscar. Todas ellas suponían un gran bofetón a interpretaciones poderosas, las que imprimió en Atlantic City, Thelma & Louise, El aceite de la vida y El cliente.


Al Pacino

Al PacinoEste es probablemente el martirio más flagrante que ha tenido que padecer un actor en la historia de los Oscar. Uno de los intérpretes más importantes del séptimo arte vio perder su oportunidad de alcanzar la estatuilla dorada hasta en seis ocasiones, desde que en 1973 lo nominaran por primera vez por su papel en El padrino. Desde entonces le hicieron sufrir cuatro años consecutivos: en 1974 por Serpico, en 1975 por la secuela de El padrino y en 1976 por Tarde de perros. Cuatro años más tarde, con Justicia para todos, tampoco subió al escenario. Ni en 1991, por su actuación de reparto en Dick Tracy. Fue en 1993, con nominación doble como secundario en Éxito a cualquier precio y como principal en Esencia de mujer, cuando obtuvo finalmente su merecido Oscar por esta última. Y desde entonces, si te he visto no me acuerdo.


Paul Newman

Paul NewmanUno de los eternos galanes de Hollywood tampoco lo tuvo nada fácil para conseguir su Oscar. Paul Newman no obtuvo galardón por La gata sobre el tejado de zinc en 1959. Ni por El buscavidas en 1962. Ni por Hud en 1964. Ni por La leyenda del indomable (1968), Ausencia de malicia (1982) o Veredicto final (1983). Seis nominaciones tuvieron que pasar para que la Academia intentara solventar el error con ese mecanismo tan hiriente que es el Oscar honorífico, que decidieron otorgarle en 1986, justo un año antes de su primera estatuilla oficial, la que le llegó, con 62 años, por El color del dinero. Demasiado tarde.


Geraldine Page

Geraldine PageHe aquí el récord de nominaciones sin fruto. Tan dudoso honor lo sustenta una de las mejores actrices de la historia del cine, que acumuló nada menos que siete nominaciones hasta que finalmente lo obtuvo en 1986, 32 años más tarde de su primer intento. Era el año 1954. Geraldine Page optaba a la estatuilla por su interpretación de reparto en el western de John Wayne Hondo. Después vendrían Verano y humo (1962), Dulce pájaro de juventud (1963), Ya eres un gran chico (1967), Risas y lágrimas (1973), Interiores (1979), y Sed de poder (1985). Por ninguna de ellas consiguió la estatuilla. Fue Regreso a Bountiful, de Peter Masterson, la que finalmente consiguió que no se paseara en vano por la alfombra roja.


Shirley MacLaine

Shirley MacLaineOtra actriz que tuvo que esperar décadas para salir victoriosa de la gala de los Oscar. En 1959 la nominaron por primera vez por su papel principal en Como un torrente, junto a Frank Sinatra y Dean Martin. Dos años más tarde tampoco tuvo suerte con El apartamento, al igual que su compañero de reparto, Jack Lemmon, mientras la cinta y su director, Billy Wilder, salieron triunfantes de la ceremonia. Otro papel en una cinta de Wilder, el de Irma la dulce, volvió a dejarla plantada en el patio de butacas en 1964. Ya en 1978, la nominación por Paso decisivo tampoco la llevó a buen puerto. No fue hasta 1984 que alcanzó la gloria gracias a su inolvidable papel en La fuerza del cariño. Y desde aquél entonces se apagaron sus oportunidades.

Goya a los actores revelación: ¿trampolín o caída libre?

La Academia los incorporó en 1994 para dar visibilidad a los nuevos rostros del cine español, como una nueva oportunidad para que los recién llegados no tuvieran que competir cara a cara con los rostros consolidados de nuestro cine. Pero lo cierto es que el Goya al mejor actor o actriz revelación no siempre ha supuesto un espaldarazo para los que lograron el cabezón por una categoría que a veces pronostica una carrera imparable pero que en otras ocasiones supone prácticamente el punto y final para aquellas promesas incumplidas que logran alcanzarla. Este año, Miguel Herrán, por A cambio de nada, y Yordanka Ariosa, por El rey de La Habana, parten como favoritos para convertirse en los intérpretes revelación del año, pero el tiempo dirá si tan merecido reconocimiento relanza sus trayectorias o los introduce de lleno en el baúl de los recuerdos. A continuación, algunos ejemplos de actores y actrices cuyo Goya revelación les ha conducido por caminos radicalmente opuestos, el estrellato o el descalabro.


Goya revelación hacia el triunfo


Santiago Segura, por El día de la bestia

Santiago Segura El día de la bestiaEs el caso más excepcional de esta lista, con una trayectoria ascendente de lo más polifacética y rentable. Aunque su carrera como actor se remonta a 1989, el Goya al actor revelación que le brindó su papel de José Mari en El día de la bestia en el año 1996 marcó un punto y aparte a partir del cual se convirtió en un rostro imprescindible del cine y la televisión de nuestro país. Tres años más tarde, en 1999, se alzó con el Goya al mejor director novel por una saga, Torrente, que es la que le ha brindado sus mayores éxitos como productor. Su peculiar forma de promoción le asegura un hueco prácticamente perpetuo en los programas televisivos de entretenimiento, que, a pesar de las antipatías que despierta en una pequeña parcela del público, se lo siguen rifando para remontar las audiencias.


María Valverde, por La flaqueza del bolchevique

María Valverde La flaqueza del bolcheviqueHa protagonizado junto a Mario Casas la saga adolescente superventas de nuestro país, Tres metros sobre el cielo, y ha formado parte del reparto de una película de Ridley Scott, Exodus: Dioses y reyes. Por si fuera poco, estará presente en uno de los próximos proyectos más ambiciosos del cine español, Gernika, después de haber pasado por la comedia (Ahora o nunca, junto a Dani Rovira), la televisión (Hermanos y La fuga) y otras producciones internacionales. Todo ello le ha llegado a esta madrileña a punto de alcanzar la treintena tras debutar como actriz en La flaqueza del bolchevique, en la que Manuel Martín Cuenca la seleccionó entre más de 3.000 aspirantes para llevarla directamente al Goya a la mejor actriz revelación en 2004 con tan sólo 16 años.


Belén Rueda, por Mar adentro

Belén Rueda Mar adentroRostro televisivo imprescindible de los años 90, de la mano de Emilio Aragón, la eterna Clara de Médico de familia y de Periodistas debutó en el cine por la puerta grande, con un papel en la cuarta cinta de Alejandro Amenábar, Mar adentro, que le reportó el Goya a la mejor actriz revelación en 2005. A partir de entonces se ha convertido en la musa del cine de género en nuestro país, escogiendo muy bien sus papeles con directores debutantes que han sabido convertirla en la estrella de la película (El orfanato, Los ojos de Julia, El cuerpo). Aunque ha alternado con desigual fortuna sus papeles en cine y televisión, lo cierto es que nunca le ha faltado trabajo. Actualmente rueda en Medellín junto a Clara Lago y Álex González la ópera prima de Hatem Khraiche, Órbita 9.


Quim Gutiérrez, por AzulOscuroCasiNegro

Quim Gutiérrez AzuloscurocasinegroYa era una cara bien conocida en Catalunya, desde que debutara con tan sólo doce años en el primer culebrón de sobremesa de TV3, Poblenou, y lo encadenara con otras exitosas series como Rosa y El cor de la ciutat. Pero en 2007 dio el salto al ruedo español con Daniel Sánchez Arévalo y su brillante ópera prima Azuloscurocasinegro. Desde ese instante, ambos con un Goya bajo el brazo (el director como novel y el actor como revelación), formaron un tándem en nuestro cine que los ha llevado a colaborar en otras dos ocasiones (Primos y La gran familia española). Además de su don para la interpretación, sobre todo en un género tan complicado como la comedia (el ejemplo más reciente lo encontramos en Anacleto), Quim Gutiérrez se ha convertido en todo un icono de moda, protagonizando algunas de las campañas publicitarias más destacadas de nuestro país.


Natalia de Molina, por Vivir es fácil con los ojos cerrados

Natalia de molina Vivir es fácil con los ojos cerradosPrueba de que su Goya a la mejor actriz revelación en 2014 fue de lo más visionario es que tan sólo dos años más tarde, este próximo sábado, parte como favorita a mejor actriz principal por Techo y comida. Desde que debutara aquel año en Vivir es fácil con los ojos cerrados, esta joven jienense de tan sólo 25 años ha sabido aprovechar muy bien su tiempo, encadenando varios proyectos en cine con su papel en la serie de Antena 3 Bajo sospecha. Para este 2016 ya tiene dos proyectos en cola: las comedias Kiki, el amor se hace, de Paco León, y Los del túnel, del debutante Pepón Montero.


Goya revelación hacia el olvido


Ruth Gabriel, por Días contados

Ruth Gabriel Días contadosCon su papel de Charo en Días contados se convirtió en la primera actriz en lograr el Goya revelación. Incluso estuvo nominada también a mejor actriz principal por el mismo papel. Corría el año 1995 y la cinta de Imanol Uribe sobre la banda terrorista ETA arrasó en la ceremonia con ocho galardones. 20 años más tarde, ¿qué ha sido de Ruth Gabriel? Su prometedora carrera quedó diluida con el paso del tiempo, de ser una actriz con una gran proyección hoy sus papeles se han convertido en secundarios de películas y series con escasa repercusión. Su última actuación destacable fue como Flor en la serie Bandolera.


Andoni Erburu, por Secretos del corazón

Andoni Erburu Secretos del corazónNos conquistó a todos con su papel coprotatonista en Secretos del corazón, de Montxo Armendáriz, recogió su Goya al mejor actor revelación en 1998 con sólo diez años, pero terminó abandonando el mundo de la actuación. Aunque volvió a trabajar con el director navarro en 2001, en Silencio roto, esta jovencísima promesa se retiró por completo del panorama audiovisual para centrarse en sus estudios. Años más tarde confesó en una entrevista: «me sentía agobiado, me llegó todo muy de repente. Lo dejé todo, y no tengo intención de retomarlo».


Micaela Narváez, por Princesas

Micaela Narváez PrincesasSi te he visto no me acuerdo. Su carrera como actriz sí que se ciñe única y exclusivamente a su papel como prostituta puertorriqueña en la cinta de Fernando León de Aranoa Princesas y por el que obtuvo el Goya revelación. El director la descubrió trabajando en un restaurante de Nueva York como camarera, cuando ya tenía la edad de 32 años y ninguna relación profesional con el mundo del cine. El galardón que logró junto a su compañera de reparto Candela Peña le sirvió de bien poco. Hoy reside en Londres sin ninguna otra interpretación conocida.


Nerea Camacho, por Camino

Nerea Camacho CaminoUno de los casos más extraños de trayectorias dispersas. De protagonizar una de las mejores películas del cine español, encarnando con maestría el calvario de Alexia González-Barros en Camino, una de esas cintas milagro que se alzó con 6 Goya, incluido el suyo a la mejor actriz revelación, a convertirse actualmente en la reina del culebrón colombiano La esclava blanca. La suerte no le ha sonreído demasiado desde que Javier Fesser la seleccionara entre 5.000 candidatas. Aunque desde aquél 2009 rodó la fantástica Héroes, participó en Tres metros sobre el cielo y Tengo ganas de ti y estuvo presente en series como Los protegidos o El barco, su rosto no ha terminado de cuajar entre los espectadores de nuestro país.


Francesc Colomer y Marina Comas, por Pa negre

Francesc Colomer Marina Comas Pa negreFueron los últimos galardonados menores de 16 años con un Goya. A partir de 2011, cuando ambos subieron al escenario para recoger la estatuilla por su interpretación en Pa negre, la Academia decidió excluir a los menores de esa edad de los premios cinematográficos “para proteger al menor”, según palabras de su presidente por aquél entonces, Enrique González Macho. El tiempo termina dando la razón y lo cierto es que pocos niños prodigio de la interpretación terminan desarrollando grandes carreras a largo plazo. Francesc Colomer y Marina Comas debutaron ambos de la mano de Agustí Villaronga y, aunque todavía es pronto para pronósticos, sus carreras permanecen ancladas en papeles secundarios dentro de producciones catalanas.


Goya hacia no se sabe dónde


Paz Vega actriz revelaciónMás allá de actores y actrices que han salido claramente beneficiados o perjudicados tras su Goya revelación, lo cierto es que existe un punto intermedio en el que, a diferentes niveles, permanecen buena parte de los premiados en esa categoría. ¿Qué ha sido de Tamar Novas, galardonado junto a Belén Rueda por Mar adentro? ¿En qué punto se encuentran Fele Martínez, revelación en 1997 por Tesis, e Ingrid Rubio, también ese mismo año por Más allá del jardín? ¿Cuánto hace que no sabemos nada de Juan José “El Bola” Ballesta? ¿Podemos considerar un éxito la carrera de Paz Vega desde que en 2002 obtuviera su Goya revelación por Lucía y el sexo? Sus merecidas estatuillas sirvieron como reconocimiento para papeles memorables, les aseguraron un hueco en la historia de nuestro cine y dentro de la profesión, pero no predijeron necesariamente una carrera meteórica. Está visto que en el cine eso es fortuna de muy pocos.

Crítica | ‘Truman’: Los hombres también lloran

Las mujeres son las reinas del drama en el cine. Extrovertidas, emocionales e impulsivas, son mucho más agradecidas en pantalla que los hombres, siempre forzados por genética y convicción a ocultar más sus sentimientos. De ahí que orientar una carrera cinematográfica hacia las relaciones de afecto masculinas, siempre más cohibidas, más introvertidas, menos visuales, sea toda una hazaña, la que inició Cesc Gay con Una pistola en cada mano y se afianza ahora con Truman.

En esta ocasión, es la actitud frente a la enfermedad y la muerte la que sirve como punto de partida para adentrarnos en esa mentalidad del hombre tan poco explorada cinematográficamente, como si el hombre sólo existiera en pantalla para reforzar su rasgo más superficial, el de la impetuosidad. De ahí que la presencia de dos hombres tan poco susceptibles de desprender poca hombría como Ricardo Darín y Javier Cámara sea tan importante. Demuestra que ellos, nosotros, a nuestra manera, también somos capaces de querernos.

Truman

De nuevo, Gay cede todo el protagonismo a la palabra y el talento de unos actores que sabe escoger. El mejor camino para destapar los sentimientos que normalmente quedan ocultos, silenciosos, pero implícitos. Hay dos momentos, dos abrazos en el filme, que ejemplifican perfectamente esa comunicación basada en la introversión, el que se dan dos amigos como última despedida y el de un padre a un hijo. Dos instantes contenidos pero mágicos, altamente emotivos.

El director catalán, además, aborda una enfermedad tan sobada en el cine como el cáncer de la manera más pragmática posible, sin recurrir a reacciones fantasiosas y tan efectivas para la ficción como las que tiene la protagonista de la maravillosa Mi vida sin mí o al melodrama lacrimógeno de la más reciente ma ma. Aquí el personaje de Darín se preocupa por cuestiones reales, por el tamaño de la urna de sus cenizas o por dejarle el mejor hogar posible a su mejor amigo Truman. Qué gusto comprobar que la sensatez también tiene cabida en el cine y, sobre todo, qué gustazo saber que ni una sola coma del guión estará fuera de lugar.

Oscar 2016: las 5 virtudes ignoradas sobre La chica danesa

La crítica ha sido tajante. La cinta de Tom Hooper que narra la experiencia del primer transexual de la historia parecía buscar tan desesperadamente el favor de los académicos de Hollywood que, finalmente, ha conseguido el efecto contrario. La chica danesa no optará el próximo 28 de febrero al Oscar a la mejor película. Una decisión cuestionable desde el momento en que se basa en un prejuicio, ser un filme oscarizable, que en anteriores ocasiones no ha supuesto un problema para obtener la nominación. A continuación, repasamos los principales motivos por los que esta historia basada en hechos reales merecía su puesto en la categoría madre.


Los dos protagonistas están de lujo

La chica danesa

Mientras la actriz del momento Alicia Vikander se lleva la gran mayoría de halagos por encarnar a la sufrida esposa de Einar Wegener, el trabajo de Eddie Redmayne ha quedado un poco ensombrecido por su compañera de reparto y por las críticas hacia su hipotética sobreactuación. El ganador del Oscar el año pasado por La teoría del todo, en cambio, realiza en La chica danesa una interpretación ejemplar, que destila perfectamente la impotencia y la indefensión de todo aquél que debe enfrentarse al rechazo social. Un papel de Oscar que Redmayne ganaría de calle si no fuera por su anterior galardón y porque Leonardo DiCaprio aguarda con uñas afiladas su merecido reconocimiento.


Tom Hooper supera a El discurso del rey

La chica danesa

El director británico ha roto su racha de nominaciones a mejor película con ‘La chica danesa’. Si con su anterior propuesta, Los miserables, obtuvo ocho nominaciones, incluida la de mejor filme, con El discurso del rey alcanzó la gloria en 2010 agenciándose el máximo galardón y el de mejor dirección. Sorprende que una película que sigue a rajatabla la particular visión estética de Hooper, que incluso la supera, no haya entrado esta vez en la lista de hasta diez nominadas a mejor película. ¿Será quizá que esta vez ha roto las normas de toda historia de superación que exige el academicismo? El director no ha visto recompensado su esfuerzo por romper los moldes del cine más convencional, como por ejemplo mostrando sin tapujos y frente a un espejo el cuerpo desnudo de un hombre que se siente mujer.


Contiene todos los elementos para optar al premio gordo

La chica danesa

Esta es quizá su virtud más cuestionada. ¿Hasta qué punto debe ser evidente la búsqueda insaciable del mayor número de nominaciones posible? Es bastante palpable que Hooper ha buscado ir tachando de su lista todas las categorías de los Oscar a las que podía optar. Salvo algunos apartados técnicos, La chica danesa está confeccionada para abarcar el máximo de galardones, desde la banda sonora, a cargo del infalible Alexandre Desplat, hasta el vestuario de Paco Delgado, que ya obtuvo otra nominación gracias a Los miserables, también de Hooper. Lo que en principio podría ser un hándicap, la pérdida absoluta de autoría en favor de los gustos encorsetados de los académicos, no es más que una suma cuasi perfecta de los elementos que convierten a un filme de temática prácticamente marginal en una obra para todos los públicos.


Normaliza un tema que sigue siendo objeto de mofa

La chica danesa

Hablamos mucho de la marginación de los Oscar hacia la comunidad negra pero lo cierto es que si hay un colectivo que todavía sigue sin superar la barrera del premio a la mejor película es el que se esconde, al menos cinematográficamente, bajo las siglas LGTB (enseguida nos vendrá a la mente Brokeback mountain). Grandes interpretaciones, como la de Tom Hanks en Philadelphia o la de Sean Penn en Milk, han logrado su estatuilla. La máxima concesión que ha otorgado la Academia de Hollywood a las personas transgénero fue la nominación de Felicity Huffmann por su insuperable papel en Transamerica. Ahora que La chica danesa ha sido prohibida en varios países de Oriente Medio, Hollywood tenía una excelente ocasión para dar visibilidad a un filme que consigue normalizar una opción vital que todavía sigue siendo objeto de burla en los países supuestamente desarrollados.


Algunas de las nominadas son mucho peores

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Muchos todavía se rasgan las vestiduras con la inclusión de Brooklyn entre las finalistas. Algunos dudan de los méritos de Marte. Las múltiples opciones de El puente de los espías (otra que también podría recibir acusaciones de buscar desesperadamente su hueco en los Oscar) se antojan bastante desproporcionadas para otros. En un año claramente falto de obras maestras, no hubiera estado de más incluir a La chica danesa. Una cinta que en ediciones anteriores, y mucho más competitivas, habría entrado sin duda en esa lista de hasta diez seleccionadas que, más que para optar al gran premio, sirven para dar visibilidad a otro tipo de cine. La historia de Lili Elbe merecía, sin duda, ese reconocimiento.

Crítica | ‘Steve Jobs’: Tres mordiscos a la manzana

El género biopic puede provocar urticaria. Más todavía si se centra en la figura de la persona que planificó una imparable maquinaria de fabricación de gadgets y de fanáticos. Y es que pocas compañías dividen a la población entre seguidores y detractores de una forma tan radicalmente opuesta como lo hace Apple. Las biografías en el cine, por su parte, suelen tender a la mitificación, a la grandilocuencia, a la tergiversación. A la admiración mal entendida. Una película centrada en Steve Jobs corría el peligro de caer fácilmente en las alabanzas hacia un incuestionable y visionario hombre de negocios. La rendición al culto era más que probable. Y, sin embargo, el guionista Aaron Sorkin, tan dado a la trascendencia, decide emprender el camino intermedio, el que no deja un poso amargo pero tampoco culmina en regusto dulzón.

Steve Jobs no es un biopic al uso. De entrada, no ambiciona concentrar en dos horas la vida y milagros de un tipo que todos asumimos como un ejemplo de éxito económico. Nos ahorra los siempre tediosos años de infancia, elude un orden estrictamente cronológico y, muy acertadamente, ignora sus penurias finales. En vez de asumir las reglas no escritas del género, decide centrarse exclusivamente en tres momentos clave de su no tan meteórica trayectoria profesional, todos ellos con una presentación oficial como contexto. Tres años (1984, 1988, 1998) y tres productos (Mac, Next e iMac) para conocer en profundidad al hombre que hay detrás de la manzana.

jobs2Y no es un hombre cualquiera. Michael Fassbender supera el grandioso reto y no sucumbe a la caricatura o a la sobreactuación, dos de las salidas que semejante personaje podría inspirar a un actor. Pero este alemán lleva demostrando que no hay papel que se le resista desde el momento en que se dio a conocer. Y nos presenta a un Jobs iluminado, sí, pero también a un Jobs arrogante, caprichoso y engreído, un Jobs entre bambalinas que resulta mucho más interesante como protagonista que el que aparecía con zapatillas ante medio mundo para presentar su último juguete.

Es curioso que un director tan hiperactivo como Danny Boyle encajara el límite de espacios que imponía un guión como el de Sorkin, más dado a la hiperactividad verbal de sus personajes. Hay mucho de El ala oeste de la Casa Blanca y de The Newsroom en Steve Jobs. También, evidentemente, de La red social. El director inglés respeta en todo momento al autor pero tampoco se deja eclipsar por su verborrea, imprimiendo su particular huella en un montaje fascinante, embriagador, que incorpora los flashbacks como pinceladas intermitentes, que hilvana los tres actos al ritmo frenético de los titulares. Una cinta que vale más por lo que obvia (y por cómo lo ignora) que por lo que cuenta.

jobs3Porque es muy valiente y arriesgado pasar por alto los momentos cumbre hacia los que nos va conduciendo la cinta, interrumpiendo precisamente los puntos álgidos que podrían erizarnos la piel. Esos momentos apoteósicos que en todo biopic compensan el dolor sufrido, que abusan sobremanera de la banda sonora, que recurren al discurso triunfal. Steve Jobs elude esos instantes de manera intencional y probablemente por ello no ha pasado el filtro de las favoritas al Oscar, por ignorar por completo esas instantáneas que persiguen a la desesperada la fibra sensible.

Pero justo por esa voluntad de transgredir las normas del género adquiere relevancia la película. Un filme que se fundamenta en cuatro pilares básicos: Michael Fassbender, Kate Winslet, Aaron Sorkin y Danny Boyle. La fórmula infalible que ha resuelto lo que las matemáticas llevan años persiguiendo. La cuadratura del círculo.

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