«˜Inside Llewyn Davis’: el gato de los Coen

Al Hollywood más tradicional no le suelen gustar las pelí­culas tristes, ni los antihéroes, ni los perdedores, para eso ya está el cine independiente o de autor. Qué paradoja, resulta que ese cine independiente, en su mayor parte, es el Hollywood de la industria disfrazado de independiente. Por una razón clara: a pocos les gusta reconocer sus miserias y miedos, y menos pagar para verlos reflejados de manera tan directa en pantalla grande. ¿Pero es que acaso todo el mundo triunfa en la vida? ¿No tropezamos todos más de dos veces con la misma piedra? ¿Somos tan idiotas que nos gusta hacer de la vida un drama continuo? ¿Por qué necesitamos que alguien nos de un puñetazo para darnos cuenta de que ese no es el camino? Y por eso es que Hollywood es el reflejo de tantos, porque nada es lo que aparenta. Hollywood es Dios. Y esto no es una canción folk.

La canción folk es Inside Llewyn Davis, historia de perdedores en el Nueva York triste y gris de principios de los 60′. Oscar Isaac es un maldito fracasado que da vueltas en la vida sobre el mismo eje del que no puede ni se atreve a salir. Dice la RAE que el folk es: música moderna inspirada en temas o motivos de la música folclórica. Lo que serí­an hoy las covers de Youtube, vaya. Para Llewyn Davis el folk era la ví­a de escape a su melancolí­a y amargura que contagia desde el primer segundo con la ya «canción para tarde de lluvia» Fare Thee Well que canta a dúo con Marcus Mumford de Mumford & Sons, casado con Carey Mulligan. Carey Mulligan, aquí­ repite el contraste femenino con Oscar Isaac en Drive (2011) y hace casi un cameo especial de la amargada impresentable y pesada que tanto gusta a los Coen. Entre tanta tristeza te puedes parar a pensar si la Peggy Olson de la primera temporada de Mad Men no serí­a amiga del personaje de Carey: amargadas en Nueva York. Ojalá. El contrapunto a tanta desolación es Justin Timberlake que hace del folk una ví­a de escape diferente, la de la juventud que cantaba por su libertad y en desacuerdo con un Gobierno obsesionado por Vietnam. Con ese genial Please Mr. Kennedy, y momento épico de la pelí­cula. Las dos caras del sueño americano, la doble moral. Nadie querí­a el folk triste y desilusionado de Llewyn Davis en la era pre-Dylan, todos cantaban el folk esperanzador de Timberlake.

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«Si no es nuevo y nunca envejece, entonces es una canción folk»

¿Y entonces qué pinta un gato en todo esto? Buena pregunta. El gato es él, Llewyn Davis. El gato que se escapa de casa, que anda sin rumbo, que no sabe ni donde vive, ese es él. Ese gato que vive en la sociedad del sueño americano que él ni disfruta ni encuentra. El gato de los Coen.

Como un manager musical de los 60′, buscando nuevas estrellas folk de público masivo, dice Boyero en El Paí­s«No entiendo por qué me tengo que pasar 2 horas con alguien que desde el principio no tiene ningún atractivo para mí­» Vaya por dios, que poco le gustan a Boyero las historias de necios, ¿eh? «No veo dinero aquí­» le espeta Grossman, productor musical. Y John Goodman, en su corta aparición le escupe: «Eres cantante de folk y tienes un gato. ¿Eres marica?» con el que puede ser un verí­dico, por triste, eslogan de los gatos. Son las piedras del camino de Llewyn Davis, una tristeza que no llueve a gusto de todos, pero que es universal.

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 TOP6 SPOILER:

1. El principio y el final es el mismo. En modo bucle. Eso explica lo atrapado que está Llewyn Davis en su propia vida.

2. Creedme si digo que hay gente que no entiende el punto 1.

3. Carey Mulligan está amargada, pero esto ya no es spoiler.

4. Spoiler es que Carey tiene una aventura con Llewyn, se queda embarazada, dice que el plan es abortar, pero miente. Ahí­ la razón de su malhumor.

5. Todas las mujeres de las pelí­culas de los Coen están amargadas y estorban en la vida del macho. Eso se explica con la misoginia.

6. El gato se llama Ulises: https://twitter.com/El_Gato_Ulises 

Top10: El mejor cine de 2013

1. GRAVITY (Alfonso Cuarón)

Alfonso Cuarón demuestra que no todo está inventado en el cine. Gravity es la adrenalina del mejor parque de atracciones. Sandra Bullock y George Clooney los reyes del mundo. Quien se la haya perdido en cine 3D lo lamentará de por vida. La pelí­cula del año.

 

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2.  THE MASTER (Paul Thomas Anderson)

The Master es, indiscutiblemente, la pelí­cula de la anterior carrera de premios. Infravalorada por la mayorí­a, el tiempo pone todo en su lugar. Paul Thomas Anderson, remueve conciencias y regala otra vez una buena clase del nuevo cine americano. En 2014 vuelve con Joaquin Phoenix en Inherent Vice.

 

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3. SPRING BREAKERS (Harmony Korine)

La decadencia actual de la generación Mtv retratada en 2013 por dos expertos en la adolescencia: Harmony Korine y Sofia Coppola. The Bling Ring, con mucha tristeza, se queda fuera del top por no estar a la altura y quedarse a medio gas. «Sprang Brake forevah, beeetches» con su crí­tica directa a las adolescentes actuales armadas y convertidas en terroristas del pop se lleva la palma. «My loneliness is killing me»

 

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4. STOKER (Chan-Wook Park)

La aventura estadounidense del director coreano se merece, por méritos propios, estar entre lo mejor del año. Wasikowska viene directa a gritar que su relevo generacional es de los más potentes. Cannes 2014 la espera con Cronenberg y la sátira sobre Hollywood: Maps to the Stars.

 

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 5. LA VIDA DE ADíˆLE (Abdellatif Kechiche)

La historia de amor del año. La última ganadora de Cannes desgarra la mente de muchos y el alma de todos. El escándalo por lo explí­cito de sus escenas sexuales demuestra lo mucho que falta por avanzar y la necesidad de pelí­culas así­. Adí¨le Exarchopoulos es la revelación europea de 2013.

 

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6. AMOUR (Michael Haneke)

Si Adí¨le descubrí­a el amor por primera vez y ganaba en Cannes, un año antes se llevaba el logro, una vez más, Haneke con su devastador retrato del fin de los dí­as del amor de toda una vida. No todas las mentes están preparadas para alguien como Michael Haneke.

 

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7. LA CAZA (Thomas Vinterverg)

Otra vez, es en el festival de Cannes donde se debe poner la mirada si se quiere disfrutar del mejor cine del año. Dinamarca, con autores como Vinterberg o Von Trier está más en alza que nunca. En La Caza, la sociedad injusta y manipuladora sobrecoge a cualquiera.

 

stockholm

8. STOCKHOLM (Rodrigo Sorogoyen)

Stockholm demuestra que se puede hacer un buen cine español interesante y con un público bastante amplio sin caer en el intento de comparación con el cine estadounidense. Divierte, sonroja y no te deja dormir.

 

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9. EL IMPOSTOR (Bart Layton)

Cuando la realidad supera a la ficción. Con el género documental más de moda que nunca, 2013 es testigo de un renacimiento del documental al tratar temas sociales tan controvertidos: Searching for Sugar Man, The Queen of Versailles, The Act of Killing. El Impostor es una de las mayores locuras vividas. Prometido.

 

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 10. ANTES DEL ANOCHECER (Richard Linklater)

Jesse y Céline ya son amigos de toda la vida. Si alguien quiere dar algún tipo de significado al amor la trilogí­a de Linklater  es obligatoria. Antes del Anochecer pone sobre la mesa los miedos a los que cualquier relación siente como destino.

 

  [youtube]http://youtu.be/YU8CvjIwAlY[/youtube]

 

La «˜Nymphomaniac’ de Lars Von Trier

«Esta versión corta y censurada de Nymphomaniac cuenta con el apoyo de su director, Lars Von Trier, pero no con su participación». Así­ arranca la polémica obra de la que se supo por primera vez en 2011, en la más polémica todaví­a, rueda de prensa del director en Cannes con su Melancholia y su posterior «persona non grata» que tantos, y tantos, rí­os de tinta derrochó. Después, fundido a negro y música atronadora que te saca de unos segundos de confusión mental. Eso es Lars Von Trier, locura a la europea.

Si la genial campaña promocional de Nymphomaniac Vol. 1 ha conseguido el objetivo deseado, enhorabuena. Pero olvida todo lo que has imaginado, y deseado, porque Von Trier regala un cuento de la Caperucita que se convierte en loba. La ninfomaní­a con sentimiento de culpa vestida de poesí­a visual. Charlotte Gainsbourg es la loba que recuerda a modo de flash-backs la vida que le ha llevado hasta su estado deprimente. Y aquí­ termina la trilogí­a de la depresión danesa después de Antichrist y Melancholia. Esa vida escandaliza, hipnotiza, divierte y enloquece en los primeros cuatro capí­tulos que la protagonista relata a un comprensivo Stellan Skarsgí¥rd, que con su aparente vida tranquila de hombre culto y solitario intenta dar luz y significado a los problemas de Gainsbourg. Nymphomaniac se convierte en un desfile de referencias culturales, desde el cine o  la música clásica hasta la comparación de la pesca con el arte de ligar rozando el erotismo de un capí­tulo especial de Jara y Sedal. Probablemente, esa división de capí­tulos y sobre todo, en dos partes, juegue en su contra y convierta a Nymphomaniac en un telefilm de mucha calidad, pero nada puede frenar el placer perverso de Von Trier cuando consigue que el espectador se divierta ante lo inmoral, o lo que se supone inmoral.

Para el propio Skarsgí¥rd «Nymphomaniac no es una pelí­cula para masturbarse», sino un análisis del sexo en la actualidad.

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Hemos convertido esta sociedad en una sociedad asexuada, en la que ver a dos personas practicando sexo sin una sábana por encima ya es pornografí­a. El año pasado, Hollywood vendió al mundo una supuesta comedia «original y divertida» de una ninfómana en recuperación (J-Law) sin una maldita escena de sexo. Resultado: Silver Linings Playbook se convirtió en la religión de 2012. Probablemente, esas escenas se quedasen en la sala de montaje en ¿favor? de aumentar un target, o de evangelizar a toda una población. Pero lo que queda claro es que escandalizar en masa con algo tan natural como el acto sexual siempre ha resultado tarea bien sencilla. Y eso es algo que Lars Von Trier sabe aprovechar muy bien apoyándose en una campaña promocional que vende Nymphomaniac como porno de salas comerciales. Si en Shame de Steve McQueen, el pene de un Fuckbender, también enfermo del sexo, se convertí­a en principal protagonista de la función, y no pudimos saber nada de las razones de ese estado más que una hermana depresiva con tendencia al incesto, en Nymphomaniac no se permite que el espectador acabe con una sensación de vací­o como la generalizada por McQueen. Von Trier viene a contar La vida de Joe al estilo de La vida de Adí¨le. Pero cuidado, no se puede caer en la trampa de la comparación libre tan solo por compartir escenas sexuales explí­citas. Las dos son la vida de dos mujeres que descubren el amor y el desamor, pero en el sentido más opuesto y en direcciones contrarias.

«Mea vulva, maxima vulva»

 La versión í­ntegra de esta Nymphomaniac se podrá ver por primera vez en Febrero en la Berlinale, y unos meses más tarde, cruzando los dedos, y rezando el «Mea vulva, maxima vulva», en edición especial de Blu-ray. Totalmente necesaria.

 TOP6 SPOILER:

1. Todos los prepucios circuncidados juntos hacen un viaje de ida a vuelta a Marte.

2. Shia LaBeouf está circuncidado. 

3. Pero el pene no es suyo, así­ que no se sabe a ciencia cierta.

4. Una pena.

5. Pena la de Uma Thurman, que utiliza a sus hijos como instrumento de venganza de infidelidad.

6. Mea vulva, maxima vulva.

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La esclavitud de Steve McQueen

Steve McQueen

Con solo tres pelí­culas, Steve McQueen ha conseguido revolucionar el mundo entero a base de mostrar los extremos más radicales del ser humano. Alejado del estilo de Hollywood, este videoartista británico, logra remover conciencias con cada una de sus obras de arte. 12 años de esclavitud tiene la intención de ocupar en la historia del cine el lugar oscuro de una de las mayores vergí¼enzas de la humanidad. Hollywood ha tratado en varias ocasiones el tema de la esclavitud: Raí­ces, Amistad o Django desencadenado. Epopeyas épicas o comedia. Claro, que cuando se trata de retratar en primera persona algo tan grave y tan escrito en la identidad estadounidense como la esclavitud no resulta tarea fácil olvidarse de los miedos. Por eso, no es casualidad que el punto definitivo al holocausto nazi fuese rodado por ojos ajenos (los de Spielberg). Poca casualidad también los dedos acusadores que apuntan al filme de McQueen como influencia directa del propio Spielberg, a lo que una ví­ctima grita: ¿QUí‰? Cuidado, estar influenciado por el bueno de Steven no es nada lejos del mal, el problema viene cuando la acusación es tan gratuita. En ese caso, probablemente estarí­amos hablando de un Solomon Northup como protagonista con la cara de un renovado Jamie Foxx, o a las malas un Forest Whitaker. Lo que hace McQueen con 12 años de esclavitud es escupirnos a la cara y dejarnos bloqueados en la butaca sin conocer la palabra respiro o emoción. Y todo consiguiendo elevar tal masacre a una obra de museo. Impensable en otro tipo de cine. Ya fuera del museo, el tema que se trata puede atraer más o menos, pero si 12 años de esclavitud consigue ganar la carrera de 2013 será una de las más dignas ganadoras de lo que llevamos de siglo, que no son muchas.

Podemos titular las tres primeras pelí­culas de McQueen como «la trilogí­a de la vergí¼enza». La vergí¼enza del ser humano llevada al lí­mite. Si la cárcel real que encerraba a Fassbender en Hunger conseguí­a llevarle a la locura más extrema, su libertad aparente en Shame ocultaba la cárcel de un hombre libre como enfermedad. En 12 años de esclavitud Fassbender vive prisionero de la sociedad que le toca vivir, el hombre como esclavo de unos valores y normas inculcadas a favor de una raza dominante. Su verdadera prisión es la de estar enamorado de una esclava negra,  a la que somete a tremendas agresiones fí­sicas, consecuencia de su gran dilema interno al que solo encuentra solución con una botella de alcohol. Su personaje como dueño poderoso de una plantación vive como tí­tere del siglo XIX, ese siglo en el que conviví­an una Constitución que proclamaba la libertad del hombre con la mayor de las atrocidades. Una doble moral surrealista con una sombra que aún pervive en el paí­s de las oportunidades.

 

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12 años de vergí¼enza

Cuenta el omnipresente, James Franco, en la edición digital de Vice USA cómo tres rodajes compartieron escenarios en los campos de Louisiana: 12 años de esclavitud, Django Desencadenado y This is the end. Cada fin de semana tocaba fiesta con Jamie Foxx como Dj. Sinceramente, un productor en sus cabales no hubiese desaprovechado tal oportunidad de grabar semejante evento y convertirlo en extras de Blu-ray. Algo así­ no se puede apreciar de otra manera que no sea en la más alta definición. Un corrillo con Lupita Nyong’o y Kerry Washington, y Fassbender a la caza. Joya. Claro, que también cuenta James Franco el disgusto que se llevó con Shame al ver en pantalla grande a un hombre «enfermo» de necesidad continua de sexo: «El no era un adicto en mi opinión. Quiero decir, ¿qué hizo?, ¿ver porno y tirarse un puñado de personas a la semana? Yo podrí­a apuntar a bastante gente que hace eso». Mal, James. El mismo que este 2013 criticaba la falta de naturalidad del sexo en el cine con la muy recomendable «Interior. Leather Bar» acusa a una pelí­cula abanderada de la naturalidad del tema como contraria a la causa. Ni tanto ni tan poco.

Ni tanto ni tan poco pensaba yo a la salida del cine. 12 años de esclavitud aguanta con fuerza el hype causado por la tremenda avalancha de menciones en todos los premios de la temporada desde su primer pase en Telluride a finales de Agosto, seguido del triunfo en Toronto, convertido en los últimos años en el festival de los festivales (siempre después de Cannes), que da oficialmente el pistoletazo de salida a la carrera. «Si no está en Toronto no existe».

El primero de los miedos a los que uno se enfrenta ante una pelí­cula de esta magnitud viene de mano de un tráiler destinado a elevar todo por mil. La banda sonora compuesta por un habitual de la manipulación de las emociones y la potencia del altavoz, Hans Zimmer, vive en ese tráiler como en un mercadillo de anteriores pelí­culas (La delgada lí­nea roja, Pearl Harbor, Origen…). Para sorpresa, todo ese pánico desaparece enseguida. La pelí­cula pide a gritos el cruce perfecto entre tensión y calma, porque lo que los ojos del espectador ven durante 2 horas no necesitan otra cosa. Todas esas emociones contenidas se transforman en un nudo en la garganta que no se suelta tan fácil. No hay respiro en este espectáculo de barbaridades contra la especie humana, un desfile de villanos que convierten de lo salvaje su medio de vida. Michael Fassbender, aunque rechace hacer campaña después del nulo resultado de Shame, es nominado merecidamente por su tremendo trabajo, pero jamás se llegará a reconocer el gran poder de Paul Dano y Sarah Paulson en la pelí­cula de McQueen. Basta con que sus monumentales escenas sobrevivan en las peores pesadillas.

De momento, el que escribe este artí­culo (yo) necesita revivirlas pronto.

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TOP6 SPOILER:

1. El único inconveniente de la pelí­cula son los 12 años como esclavo de Solomon que parecen 2 veranos.

2. 12 años de torturas que salva Brad Pitt. Alguien bueno tení­a que haber en el siglo XIX.

3. Tortura la de Lupita, violada continuamente por Fassbender.

4. En la pelí­cula violada, los rumores apuntan a que repitió fuera de cámara.

5. El catfight de Sarah Paulson vs. Lupita es épico.

6. Arma: Jarrón de cristal a la cara.

Fassbender es el consejero de todos los males

Hollywood es adicto a las malas pelí­culas, los malos guiones. ¿Qué hace Hollywood cuando tiene un guión malo entre manos? A. Tirarlo a la basura B. Llenar la pelí­cula de estrellas. Probablemente hayas elegido la opción correcta. El principal problema viene cuando ese guión pertenece a uno de los autores norteamericanos más reconocidos en todo el planeta. Algo pasa.  A Cormac McCarthy, en su primer trabajo cinematográfico, se le ha olvidado lo más importante, y es precisamente eso, que está en el cine.  Sus novelas han sido adaptadas a la gran pantalla en varias ocasiones con éxito irregular. Todos los Caballos Bellos (2000) resultó ser una farsa y un intento fallido de Hollywood en hacer de Penélope Cruz una estrella de la noche a la mañana. Intento fallido la pelí­cula, Penélope consiguió el objetivo. Matt Damon fue la primera ví­ctima, y de su publicista. La Carretera (2009) con Viggo Mortensen y Charlize Theron no resultó ser el éxito esperado y la crí­tica no se portó del todo bien. La tradición de Charlize en levantar cualquier pelí­cula mediocre que se ponga en su camino quedó dañada. No es casualidad que sean pelí­culas de encargo a directores desconocidos. Por eso tampoco es casualidad que el mayor éxito de una adaptación de McCarthy venga de mano de algún director de renombre como los hermanos Coen. No es paí­s para viejos (2007) arrasó con todo en su temporada de premios. Los Coen le dieron a la novela el estilo personal que les caracteriza. Probablemente lo que haga falta en una adaptación al cine es cambiar el registro, porque ni la literatura es cine, ni el cine es literatura. Algo que parecen olvidar no pocos.

 

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Y eso es lo que me lleva a una conclusión clara: ¿está sobrevalorado Ridley Scott? Sí­. El director tan de capa caí­da de El Consejero hace una pelí­cula vací­a sin ningún tipo de interés por atraer al espectador más allá de lo que cuenta McCarthy en el guión. Fassbender es un abogado en Nuevo México al que la avaricia por el poder y el dinero le adentra en el tráfico de drogas. Pero como Fassbender es tan bueno de corazón, se arrepiente a media pelí­cula, aunque ya es tarde. Sí­, esa es la historia. Bueno, y Cameron Diaz.

Cuando el mayor reclamo es ver a Cameron Diaz abierta de piernas encima de la luna de un coche es que algo falla. Y no es ella. Porque Penélope Cruz con el piloto automático de «esposa latina ingenua» ya no es ningún reclamo. Cameron se come la pelí­cula, es la estrella. En una realidad paralela, Cameron Diaz por El Consejero y Kristin Scott Thomas por Only God Forgives ganarí­an un Globo de Oro ex aequo por interpretar el mismo papel. Presente y futuro.

¿Pero qué pasa cuando una pelí­cula con reparto de estrellas resulta tan barata? (Barata de argumento, no de dinero). Que ni los propios actores saben donde están. Probablemente el director de casting se haya preocupado más de ajustar fechas de disponibilidad que en la quí­mica. Sí­, existe una pareja con menos quí­mica que Penélope Cruz y Matt Damon: Penélope Cruz y Michael Fassbender. Este artí­culo lo escribe alguien que ha llegado a amenazar, gritar, insultar… a dejarse de hablar meses con amigos por defender a Penélope Cruz, la aparentemente indefendible. Pero Pé, en serio… ¿qué haces con tu vida? Un fan dolido puede ser peor que cualquier enemigo.

Resulta curioso como a principios de año, una pelí­cula como El Consejero lideraba las encuestas de los gurús de los premios, y la vuelta de Ridley Scott a la primera liga. Pero eso es Hollywood, y por eso tiene el poder de manipular los sueños del mundo entero. Porque jamás sabrás cual será el siguiente capí­tulo.

Manual del principiante:

–       ¿Qué hacer cuando se va al cine a ver una pelí­cula con tan malas crí­ticas? (Se puede aplicar también a prácticas caseras).

–       La respuesta más directa y efectiva es: SCARY MOVIE.

Scary Movie es un género de por vida. Lo que empezó siendo una parodia de las pelí­culas de terror, se ha convertido por derecho propio en la parodia de cualquier tipo de género. Si este mismo 2013 tenemos The Butler como la principal abanderada del Scary Movie de los dramas de negros, El Consejero vendrí­a a ser la Scary Movie del narcotráfico (Traffic, 21 Gramos, El precio del poder). Esa es la clave, si como espectador quieres disfrutar de una pelí­cula de la que a priori ya sabes que es mala, existe una opción clara para pasarlo bien. Hazme caso.

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TOP6 SPOILER

1. El secreto de Fassbender es beber solo zumo de tomate.

2. Cameron Diaz es rusa con ganas de venganza.

3. Venganza que sufre la luna de un coche (esto ya no es spoiler).

4. La peluca de Javier Bardem tampoco es spoiler.

5. Spoiler es que Penélope es secuestrada y torturada.

6. Por culpa de la avaricia de Fassy.

 

Azul oscuro muy negro para Cate Blanchett

Hollywood es adicto a la miseria humana, actrices en decadencia con aires de soberbia, estrellas en paro con hambre de ser la sombra de lo que algún dí­a fueron, los recuerdos que se convierten en pesadillas, pelucas y narices postizas, cirugí­a… la vida misma. Pero cuidado, lejos de confundir a estos fieles lectores, vosotros, tu mismo, esta no es la portada del Hollywood de los blockbusters, el Hollywood que todo lo cubre. Esta industria, en el intento de hacer creer al pueblo llano lo humilde que es fabricando «grandes pelí­culas» dirigidas a tres targets esenciales: familia, adolescentes y mujeres (gays), amasa gran taquilla con ellas para dar paso al verdadero juego. La cara b de los estudios hollywoodienses es el show-bussiness real, el que da el prestigio que Hollywood necesita para seguir viviendo hasta la eternidad. Ambas caras del asunto forman un verdadero equipo, una da el dinero y la otra el reconocimiento y respeto. Sony Pictures Classics distribuye Blue Jasmine de Woody Allen, ¿y a quién creéis que pertenece SONY Pictures Classics? Probablemente la taquilla de The Amazing Spider-Man haya pagado la campaña de Blue Jasmine, pero nadie protesta, esto es un «juego limpio» que todos respetan, y ya está el público para disfrutarlo.

CATE BLANCHETT. LA ESTRELLA

Cate Blanchett no es una ajena al juego, sabe muy bien de lo que hablo, como también sabe perfectamente cual es su estrategia a la hora de afrontar una campaña. En unas declaraciones recientes a Fotogramas deja clara su postura de indiferencia: «No sé muy bien qué es Hollywood. Supongo que se identifica con las grandes producciones y las cintas de acción, que es un tipo de cine que no he hecho nunca». La misma hipocresí­a que caracteriza a Hollywood con las grandes y pequeñas producciones, la llevan tatuada a fuego no pocos actores. Quizá ese juego obtenga su triunfo en algunas ocasiones, pero no necesariamente siempre. Ni mucho ni poco. Leonardo DiCaprio mendiga nominaciones todos los años y la respuesta de la industria es una patada en la boca. Joaquin Phoenix es nominado por pelí­culas con mala acogida y una actitud de asco. Lo siento, Leo. Lo que parece que desconoce Cate, o su publicista tiene el cuento muy bien aprendido, es que quien lee esas declaraciones es un público entregado con una revista en la mano izquierda y un iPhone en la derecha con la app de IMDb a punto de llevarle la contraria y descubrir su falsa moral. La escuela privada de los hijos de Cate está pagada con blockbusters, la mayorí­a de dudosa calidad y taquilla basura: El Señor de los Anillos,  Indiana Jones, Robin Hood, El Hobbit, la próxima Cenicienta… En fin, Cate. El Oscar es tuyo desde que descolgaste la llamada de Woody Allen.

 

Cuando una actriz como Cate Blanchett se come una pelí­cula como Blue Jasmine es que: a) La pelí­cula es muy buena b) La actriz lo da todo. Respuesta b. Blue Jasmine es Cate Blanchett desde el guión que Woody Allen escribió para ella. Un guión que escarba en la miseria humana de una mujer fracasada, el reverso de la vida cómoda. Lo que demuestra, tristemente, que si la apaleada muy injustamente en 2011, Young Adult, hubiese ido más a por el fracaso como mujer de Charlize Theron no habrí­a problema con un segundo Oscar. Y ese es el mayor acierto de Blue Jasmine, convertir a su protagonista en el centro de atención constante, alguien a quien odiar y amar a la vez.

 Pero si Blanchett se hubiese visto obligada a rechazar a Woody por algún blockbuster urgente, cosa poco probable, todo serí­a diferente. Con Blue Jasmine con la cara de una Julia Roberts, incluso una Sandra Bullock, la pelí­cula se convertirí­a en una comedia barata difí­cil de vender, muy actual sí­, pero surrealista. Por eso Blue Jasmine es Cate Blanchett. Ese es el trabajo más valioso de una actriz, hacer creer al público que nadie más en todo el planeta podrí­a ser ese personaje. Aunque Penélope Cruz dijo adiós a Lars von Trier en Melancholia (2011) y a un papel escrito expresamente, por un cheque Disney que le darí­a para mantener a dos hijos durante décadas. Algunas buscan el prestigio, otras la supervivencia. Pero mientras Penélope vení­a de tenerlo todo y sin ningún blockbuster en el camino, lo que Cate necesitaba en este momento era una pelí­cula hecha a medida de su lucimiento y capacidad de loba escénica.

Cate Blanchett in Woody Allen's Blue Jasmine

WOODY ALLEN. EL MAESTRO

Blue Jasmine llega en un momento en el que la filmografí­a de Woody Allen necesitaba un gran soplo de aire fresco. Después de un tour europeo con altibajos y el tremendo éxito de Midnight in Paris, no se habí­a visto ninguna de sus pelí­culas nominadas al Oscar de Mejor Pelí­cula desde Hannah y sus hermanas en 1987, pero lo que Woody y su público pedí­an a gritos era volver a cruzar el charco.

La filmografí­a de Woody Allen está repleta de tópicos: Nueva York, dinero, tenis, virilidad, gafapastas snobs, literatura, novias bohemias, Europa, ricos con problemas… En Blue Jasmine «˜los ricos también lloran, y tanto, se lleva al lí­mite. Un lí­mite especial. En 1978, la Eve de Geraldine Page en la obra maestra Interiores, bien podrí­a ser el futuro de la Jasmine de Cate Blanchett. Podemos poner Blue Jasmine como una precuela futurista de Interiores, a lo Bates Motel. No es una idea tan loca. Ambas mujeres reúnen muchas similitudes en su miseria, tan neuróticas, depresivas, a las que les quitan todo en la vida de la noche a la mañana, egoí­stas, crueles, malas madres, con la decoración de interiores como la pasión de Jasmine y la profesión de Eve. Todo para no conseguir el cariño de ningún espectador, y sin embargo lograr lo imposible: no olvidarse jamás de su recuerdo.

«Todas esas habitaciones tan exquisitamente amuebladas, esos interiores tan cuidadosamente diseñados, todo tan controlado… No habí­a lugar en ellos para los sentimientos humanos» Interiores (Woody Allen, 1978)

Y si hacemos un flashback a 1978, Jane Fonda le quita el Oscar a Geraldine Page. Fonda serí­a la Bullock de 2013, Page la Blanchett. ¿Por qué? Jane Fonda, en ese momento, representaba el poder de Hollywood, Page el poder de las actrices de carácter forjadas en los teatros. El mundo ha cambiado mucho desde entonces, pero, ¿quién dijo que Brokeback Mountain no era lo mejor de 2005?

Wooden Allen directs Cate Blanchett in his latest film Blue Jasmine

TOP6 SPOILER

1. Nadie soporta a Cate Blanchett.

2. Cate Blanchett es ví­ctima de infidelidad y se entera.

3. Su venganza es avisar a la policí­a de las estafas de su marido.

4. Así­ que ella es la culpable de quedarse sin dinero.

5. Su marido se suicida en prisión.

6. Ana Mato, la mujer de Bárcenas, Ana Botella.

Only God Forgives el juego de Hollywood… o no

Hollywood tiene un eslogan claro y no se molesta en esconderlo: ¡Si quieres triunfar, ponte cachas! Eso es algo que el agente de Ryan Gosling sabe muy bien y lo explota al máximo. ¿Pero qué se esconde detrás de todo esto?, ¿en qué momento se decidió cambiar el rumbo de su carrera?, ¿es este el único ejemplo a seguir para ser alguien?, y lo mejor de todo: esto es un juego sucio que la sociedad acepta con los brazos abiertos. No son estadí­sticas, es la realidad. Hollywood es capaz de manipular todo el mundo conocido con unos buenos pectorales. El caso Gosling no es el único, ni lo será.

¿QUIí‰N ES RYAN GOSLING?

¿En qué momento se decidió que este chico acaparase todas las portadas? Hollywood, en su libro de reglas, sigue unas pautas muy bien marcadas (aunque variables):

 1. Estrella infantil: paso clave, no siempre obligatorio, pero de vital importancia, es ser una estrella infantil. El 90% se queda a mitad de camino, la mala vida, el dinero rápido. Pero si consigues superar esta primera fase, si de verdad consigues formar parte de ese 10% ganador: ¡Enhorabuena!, porque el cielo te espera (Leonardo DiCaprio, Joseph Gordon-Levitt, Will Smith). Del Mickey Mouse Club, con los que todos ya sabemos, a series de culto teen como Pesadillas y El Club de Medianoche. El Joven Hércules no se da por válida.

 2. Jóvenes inadaptados: siguiente paso clave en la fórmula, tu nuevo agente que se ocupará de ti durante la adolescencia decidirá sin opción de protestar, porque «tú aún no entiendes el show business»,  los papeles más apropiados, que serán adolescentes y jóvenes inadaptados en la dura sociedad: Asesinato… 1-2-3 (2002) o The United States of Leland (2003). (Jake Gyllenhaal sabe de lo que hablo).

ryan ok

 3. Drama romántico (si es de Nicholas Sparks mejor): si has pasado con aprobado el anterior paso tu agente se matará por meterte en ese proyecto de «drama romántico basado en best-seller» que todos los estudios se rifan. ¡Genial, ya estás dentro! Ya solo falta la chica. Los dramas indies no te han dado suficiente poder y todaví­a no tienes la capacidad de llenar los cines, necesitamos una cabeza de cartel, alguien de moda. En 2004 si algo estaba de moda era Chicas Malas, y Rachel McAdams se convirtió de la noche a la mañana en eso que llaman: «lanzar al estrellato». No nos engañemos, la estrella de El Diario de Noah era McAdams, y lo siguió siendo durante años. ¿Cuál es la diferencia entre los dos? Mientras que Ryan se dedicó a perfeccionar su gesto melancólico en pelí­culas independientes: Half Nelson (2006) o Lars y una chica de verdad (2007), Rachel se dejó manejar por los grandes estudios en comedias absurdas, pero de buena taquilla y buen cheque: La Joya de la familia (2005) o Más allá del tiempo (2009). Resultado: paso 4.

 4. Cheque gimnasio: el momento ha llegado, ya estás listo. Después de ganar por méritos propios un status en el circuito indie, el paso más importante es conquistar al resto. ¿Y cuál es el modelo a seguir? Proteí­na. Tu cuerpo más vivo que nunca. El proyecto más apropiado para lucir tu nuevo aspecto es unir el género del que vienes y el mainstream: drama indie. Blue Valentine (Derek Cianfrance – 2010) es lo que la carrera de Ryan necesitaba en el momento exacto, y así­ fue. El mundo ya se habí­a Goslinizado sin marcha atrás y relevo a largo plazo.

 5. El firmamento: ya estás aquí­, todo es tuyo y de momento nadie te lo va a quitar, pero aún te falta lo más importante en una carrera: una pelí­cula de culto. Es raro que no la hayas conseguido en tu etapa indie, pero no pasa nada, porque en este momento: puedes. Y llegó DRIVE. Pelí­cula de encargo que terminó en manos de un director danés hasta entonces desconocido por las masas, pero con un gran estilo, y eso es lo que necesitamos para una pelí­cula de culto al fin y al cabo. Hugh Jackman está metido de lleno en el proyecto, pero tu agente es competitivo. Hugh tiene una familia que mantener, así­ que se le sube un poco el cheque de Marvel y conseguido. Dentro. Drive ya es Ryan Gosling, y Ryan Gosling revoluciona el mundo, y la cultura pop. (Suena Nightcall de Kavinsky de fondo).

ryan laugh

 

 

¡ONLY GOD FORGIVES!

En 2011 crí­tica y público se arrodillan ante Drive. El camino empieza en Cannes con el premio a Mejor Director para Nicolas Winding Refn. El planeta hipnotizado por el fenómeno de culto. ¿Qué no has visto Drive? ¿En serio? Ese era el pan de cada dí­a, hasta que todo el mundo tragó. Así­ funciona el hombre, la naturaleza te obliga a formar parte de una sociedad. Y la sociedad se vio obligada a consumir.

El mismo equipo enseguida se pone en marcha para ampliar ese mundo creado. Esta vez el proyecto es personal, Winding Refn vuelve con Gosling, y se van de vacaciones a Tailandia. Lo que en un primer momento se vendió como la continuación de Drive, resultando una estrategia errónea, acaba siendo lo contrario. Si en Drive destacaba la belleza de la violencia con historia romántica, Only God Forgives es el poder de la familia y la venganza. Menos accesible. Ryan Gosling  conoce sus puntos fuertes y su gesto insí­pido lo saca de paseo. La reina de la función, Kristin Scott Thomas, se come la pelí­cula como una Real Housewive de Miami. Si el mundo fuera justo, que no lo es, Kristin estarí­a presente en la temporada de premios. Otra serí­a la que se pagase una campaña, pero Kristin está por encima.

Refn vuelve a contar con un maestro del neo-noir, Gaspar Noé (Irreversible, Enter the Void) como asesor. La escena de culto del ascensor en Drive en suya. Cliff Martinez (Spring Breakers) se encarga de la música oní­rica que causó furor en Drive. Only God Forgives es poesí­a visual, la poesí­a de una violencia provocada por la furia de la venganza. No apta para todas las mentes, pero sí­ para aquellos seleccionados. Los seleccionados snobs, como el propio Winding. Resultado: tibio. El mundo esperaba una secuela, pero lo que se encontró fue una venganza cruel por convertir en mainstream lo contrario.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=LDCt1V8T3To[/youtube]

 

TOP6 SPOILER 

1. Ryan Gosling mató a su padre.

2. Y por eso se fue a Tailandia, otro mundo.

3. Allí­ se gasta el dinero en chicas de pago.

4. Dinero que le da el mercado de la droga.

5. Droga que dirige su madre desde Miami.

6. Que también muere… asesinada!

 

Capitán Super Hanks

¿QUí‰ PASA CON CAPITíN PHILLIPS?

Algo pasa en Hollywood. Desde hace varios años un nuevo género se ha instalado en las oficinas de los grandes estudios: el docudrama. Ficción con estilo documental. Cada temporada potente de cine el docudrama de turno llega para hacer un alto en el camino. ¿Pero por qué ahora?, ¿por qué está de moda?. El docudrama siempre ha estado ahí­ de alguna manera, fue Kathryn Bigelow en 2009 la culpable de sacar de un saco oscuro el género. Cuando eres la primera mujer de la historia en ganar un Oscar como Mejor Director (a), con un estilo en principio dominado por hombres, todo apunta hacia ti y a tu forma de hacer cine. The Hurt Locker (En Tierra Hostil), ganando también el Oscar a Mejor Pelí­cula, cambió el rumbo del asunto.

Capitán Phillips viene orquestada por Paul Greengrass, un habitual del género. Con United 93 (2006), las claves del docudrama quedaron claras: historia real + estilo documental + thriller + reparto sin estrellas. Algo que se alejaba bastante de lo que Hollywood en ese momento pedí­a en un drama. Por algo es la mejor pelí­cula hasta la fecha del 11S. Con Capitán Phillips la fórmula se rompe, el director firma un pacto con el diablo y la pelí­cula pasa a ser un despliegue para el lucimiento de una estrella apagada con ganas de brillar: Tom Hanks. La historia es real, un buque estadounidense es secuestrado por piratas somalí­es. Lo tí­pico. La pelí­cula comienza con un estilo interesante, y una cámara nerviosa que te hace sentir en altamar y rehén de unos piratas con hambre de fortuna, para después convertirse en la superproducción que es y pasar a llamarse «Jerry Bruckheimer, el regreso». Tom Hanks, Prí­ncipe de las mareas. NO. El mensaje de la pelí­cula roza el ridí­culo con unos piratas somalí­es persiguiendo el sueño americano. Una vez más, los USA son los reyes. Error en el mensaje.

Protagonista del Festival de Cine de Nueva York, y con una buena acogida por parte de la crí­tica, compite directamente en taquilla con la bestia de Gravity, lo que ha impedido su reinado. Hasta ahora lleva amasados 65 millones en dos semanas.

Tom Hanks mask

 

¿Cí“MO HA LLEGADO TOM HANKS HASTA AQUí?

Tom Hanks durante dos décadas consiguió algo inalcanzable hoy en dí­a:

  1. Ser máxima estrella de Hollywood con comedias románticas sin aparecer en ningún top absurdo de los cuerpos más deseados del planeta es básicamente imposible en el siglo XXI, a no ser que seas Melissa McCarthy.
  2. Conseguir 2 Oscars a Mejor Actor Principal durante dos años consecutivos: Philadelphia (1993) + Forrest Gump (1994).

Pero para Tom Hanks no todo iba a ser un camino de rosas. En los últimos diez años lo más relevante que Tom ha dado al mundo ha sido la multa de tráfico por conducir una moto sin casco en el cartel de ese fiasco conocido como: Larry Crowne (2011), (con Julia Roberts de copiloto, ¡la culpa es de Julia!), y seguir casado con Rita Wilson, claro. Tom Hanks llega a Capitán Phillips como un ser humano, que por naturaleza tiende a exagerar el papel de superhéroe. Capitán Phillips es el bueno de Tom Hanks, pero también podrí­a ser  Nicolas Cage con una peluca naranja y ahora estarí­amos hablando de Jessica Chastain en la carrera de este año. Espera, déjí  vu, esto me suena. Jessica Chastain en Zero Dark Thirty ha pasado de ser una Carrie Mathison con trankimazin a la reina de los mares. Jessica, vuelve.

Tom Hanks

¿CUíLES SON SUS POSIBILIDADES?

Según las estadí­sticas generales , y las mí­as, Capitán Phillips se sitúa ahora mismo en tercera posición en el top oficial de la carrera 2013, detrás de 12 Years a Slave (Steve McQueen) y Gravity (Alfonso Cuarón). Paul Greengrass tiene casi asegurada su segunda nominación como Mejor Director después de United 93 en 2006 y a Sony Pictures con la salida de George Clooney y su The Monuments Men de la carrera de este año ya solo le queda pujar fuerte por Capitán Phillips y American Hustle (David O. Russell). Las posibilidades del doblete de Tom Hanks este año son altas. Actor protagonista por Capitán Phillips y secundario por Saving Mr. Banks donde tiene más opción, aunque complicada. Cuidado a la pelí­cula sobre la difí­cil pre-producción de Mary Poppins y las diferencias entre Walt Disney (Hanks) y su autora (Emma Thompson). Después de su paso por el London Film Festival nunca Disney se habí­a visto tan bien posicionada en el Oscar a Mejor Pelí­cula. Lo que desmuestra una vez más que los premios te pueden dar mucha ilusion en la vida, pero también quitártela de una hostia.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=NruWYK-KA6w[/youtube]

TOP6 SPOILER:

1. Tom Hanks es el héroe, aunque la tripulación del buque esté formada por 20 hombres.

2. Esos 20 hombres son los responsables de asustar a los piratas secuestradores.

3. Pero el héroe sigue siendo Tom Hanks.

4. Los piratas somalí­es aprenden inglés porque su máxima aspiración en la vida es el sueño americano.

5. El sueño americano no entiende de globalización.

6. Tom Hanks sufre mucho en la última escena y grita: ¡QUIERO MI OSCAR!. Fin.

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Miss Gravity Bullock

¿QUí‰ PASA CON GRAVITY?

Año tras año, los pocos que todaví­a consideramos el cine como un bien de primera necesidad, asistimos a una feria ambulante de atracciones. Atracciones, en su mayorí­a, con una fórmula ya caducada. Lo que se nos ofrece no es nuevo, espectáculos reinventados con campañas de marketing hinchadas de dinero y un objetivo único: triplicar el dinero invertido. La primera parada es la taquilla de cine. O la cuarta. Hasta hace pocos años el marketing previo a las salas se limitaba a revistas de cine mensuales y trailers. Nada comparado con la actualidad, las redes sociales nos han hecho primeros protagonistas sedientos de información diaria. Lo que empezó como algo revolucionario, lo sigue siendo, pero el más avispado debe saber lo importante que es medir esa información que consume. Es aquí­ donde entra el HYPE, la bomba de relojerí­a que puede estallar en las manos sin que te des cuenta, y viene causado directamente por ese consumo tan bestial de noticias que conforman una campaña viral: web, poster, teaser, trailer, entrevistas, redes sociales, y el propio público consumidor. Con un protagonista esencial: el festival de cine. ¿Qué está pasando para que los grandes estudios decidan pasear sus pelí­culas, que aparentemente no tienen necesidad, por los festivales de cine clave?. Cannes, Toronto, Telluride, Venecia, San Sebastián. Precisamente, crear ese hype en el público. Si antes la información que llegaba desde los festivales se limitaba al crí­tico de cine de un periódico por una única ví­a, ahora el boom mediático que suponen las redes sociales agiliza toda esa información que no podrí­a ser posible de otra manera. Estamos ante una nueva forma de vivir el cine. Pero cuidado, puede ser peligrosa.

¡Odio el espacio!

 

Por eso, Gravity es la pelí­cula acontecimiento del año. Con un tour que incluye Venecia, Telluride, Toronto y San Sebastián,  el film de Alfonso Cuarón es ya historia del cine, y un fenómeno de masas. En su primer fin de semana, la recaudación USA superó los 55 millones de dólares, cuando la propia Warner no confiaba en las posibilidades. En dos semanas los millones amasados en todo el mundo llegaban a 200. Entonces, ¿qué tiene Gravity de especial?. Estamos ante la atracción que devuelve y consigue renacer la magia de ver cine en el cine. La atracción estrella, con un 3D sobrecogedor que te convierte en los ojos y sufrimiento de Sandra Bullock. No has leí­do mal, si vas al cine y ves Gravity en 3D te conviertes en Sandra Bullock, y sufres, sufres mucho. Dos astronautas tienen un accidente en un viaje espacial. El argumento podrí­a haber salido de un curso de verano de escritura creativa, o de un paseo por Tumblr. Con un George Clooney irónico convertido en Buzz Lightyear, acompañado de su mariliendre, Sandra Bullock. Pero el guión tan convencional es esencial para el conjunto de toda la pelí­cula, forma parte de la experiencia. El espacio te atrapa y el espectador, desde su butaca bien agarrada, se convierte en astronauta durante 90 minutos de auténtica locura. Una locura que hace que Gravity consiga ser un punto y a parte en el cine. Pero cuidado, esto no es el relevo de 2001: Una Odisea del Espacio (Stanley Kubrick – 1968). Que nadie caiga en esa trampa del falso cinéfilo. Gravity es la atracción estrella de la feria, 2001 es la feria. Y esa atracción es manejada por una bestia parda que lo da todo: Sandra Bullock.

¡Solo sabemos según Cuarón que vais a flipar!
¡Solo sabemos según Cuarón que vais a flipar!

 

¿Cí“MO HA LLEGADO SANDRA BULLOCK HASTA AQUí?

Gravity es la pelí­cula por la que Natalie Portman y Angelina Jolie rascan con las uñas las paredes de su casa. Un tropiezo no para ellas, sino para sus agentes. A Natalie alguien le dijo que ganar un Oscar te daba carta libre para ser madre y no salir de casa. Angelina considera eso un despropósito y vive en una tribu. Pero cuidado, juego arriesgado. La panadera de Renée Zellweger os podrí­a contar una historia muy triste de una clienta fracasada.

Hollywood se inventa sobre la marcha muchos cuentos de hadas, pero así­ como los inventa, los destruye, y esas alas de hada se transforman en cadenas para actrices que se creen estrellas más rápido de lo que merecen. Porque 10 años y un Oscar no perdonan una retirada temporal, o eso creí­a Julia Roberts, America’s Sweetheart y rival directa de Sandra en los 90′, que desde que se bañó en oro en el 2000 no levanta cabeza. En 2009 fue testigo de como la propia Bullock relanzaba su carrera de estrella, y su IMDb, con pelí­culas que ella misma habí­a rechazado: The Proposal y The Blind Side. Un drama, Julia.

Fue precisamente con The Blind Side cuando llegó la revolución: el Oscar de Sandra.  Por si fuera poco, a veces una peluca y un Oscar no son suficientes para conseguir el respeto de todos. El mundo esperaba todaví­a algo más de Miss New Jersey, y el sufrimiento siempre es una buena moneda de cambio para ser aceptada en esta sociedad. El público al fin consigue empatizar con Sandy. De todas maneras, Sandra Bullock lleva desde 1995 siendo la responsable de que las taquilleras de metro crean en el amor, y eso ya vale más que cualquier premio.

Primera prueba de vestuario: descartado

 

¿CUíLES SON SUS POSIBILIDADES?

Como maldita masterpiece y revolucionaria, Gravity está muy presente en la carrera, segunda frontrunner potente después de 12 Years a Slave de Steve McQueen, pero NO va a ganar el Oscar a Mejor Pelí­cula. Su género, aunque no es la ciencia-ficción como se quiere hacer creer (tiene más de terror que de ciencia-ficción), thriller dramático espacial, no coincide con el gusto general de la Academia. Si hacemos historia, ninguna pelí­cula comparable a Gravity ha ganado el Oscar a Mejor Pelí­cula. En cambio, si son altas las posibilidades de Director y, por razones obvias, arrasar en todas las categorí­as técnicas. Sandra Bullock ya es una nominada segura por Actriz Protagonista, aunque su polémico primer Oscar es muy reciente, y su rival directa Cate Blanchett, por Blue Jasmine de Woody Allen, pisa fuerte. De todas maneras, la gran baza de Gravity es su ya asegurada perdurabilidad en el tiempo y en la memoria de todos. El mayor premio para cualquier pelí­cula.

 

 

TOP6 SPOILER:

1. Sandra Bullock lleva peluca. El pelo en el espacio flota, el suyo no, es especial.

2. Lo que significa que habí­a presupuesto para mucha laca, o era de los chinos.

3. Chinos que no ayudan a Sandra en la estación espacial.

4. Además, Sandra Bullock no habla chino (ironí­a reservada exclusivamente en la V.O.)

5. Sandra no muere.

6. George Clooney sí­.

 

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