SHOPAHOLIC: cuando la adicción a comprar te controla a ti

En estos últimos años se está empezando a hablar de un término denominado ‘shopaholic’, es decir, gente que sufre una adicción real a comprar compulsivamente.

Entras a una tienda que te gusta porque acaban de comenzar las rebajas. Pasas al probador y te pones ese modelito que tanto te gusta; te queda genial y lo sabes, y decides comprarlo. De una forma u otra, tu estado de ánimo ha cambiado a consecuencia de esa compra. Te gustas a ti mismo pero principalmente sabes que vas a gustar a los demás.

De repente, llega un día en el que no te sientes bien, notas un gran vacío en tu interior, y decides volver a comprar. Pero esta vez todo es diferente: pasas al probador y coges como diez conjuntos distintos, te empiezas a probar todo y, te terminen de convencer o no, te los llevas.

Llegas a casa y te lo vuelves a probar todo, te encanta el olor a ropa nueva, la sensación de poder que te da gastar más y más. Tu estado de ánimo vuelve a mejorar.

El problema aparece cuando a la mañana siguiente se repite el mismo proceso, y así sucesivamente. Cuando comprar pasa de ser un simple hobbie a convertirse en un proceso de dependencia debemos preocuparnos y poner solución lo antes posible.

Nos guste o no, tanto Internet como las nuevas tecnologías han hecho mucho daño para este tipo de personas. Actualmente, realizar una compra online sin poner un pie en la calle no nos lleva ni 5 escasos minutos.

shopaholic

Existen una serie de tiendas, como por ejemplo Aliexpress, el gigante online chino que se ha hecho excesivamente popular en los últimos años, que permite adquirir una gran cantidad de productos haciendo un simple click, dejando ya guardada automáticamente tu tarjeta y permitiendo adquirir todo lo que tienes en tu wish list sin mover un dedo.

Por supuesto, si notáis este tipo de sensaciones debéis poneros en manos de un profesional para que os ayude;  desde Bface Magazine simplemente queremos daros algunos consejos que os pueden servir para parar ese proceso de autoengaño de felicidad:

  • Es lógico y natural entrar a una tienda que nos gusta y querer llevarnos prácticamente toda la colección, somos humanos y nos gusta comprar por naturaleza, pero intentad llevaros solo lo que realmente necesitáis.
  • Antes de salir de casa, realizad un presupuesto de lo máximo que os podéis gastar, y por nada del mundo lo superéis.
  • Jamás os vayáis de compras sin ánimo. Comprar tiene que ser un hobbie, una experiencia, algo que realmente nos guste. El «comprar por comprar» no nos va a llevar a nada bueno.
  • Si os notáis con cierta adicción a las compras, intentad evitar en la medida de lo posible las compras online. Éstas son demasiado cómodas y al final acabaréis comprando sin filtro, de forma desmesurada.

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Repetimos una vez más que la adicción a las compras no es ninguna tontería, por lo que si realmente sentís que podéis padecerlo poneos en manos de un profesional y cortadlo de raíz. Nos guste o no, los problemas se superan haciéndoles frente. 

Los 7 males de convivir con el móvil

Adicción al móvil.

¡Ahora sí­ que tiene sentido decir aquello de «me entran los siete males»! Y más que deberí­a de entrarte (entrarnos), como mí­nimo algo de vergí¼enza… Porque la cosa tiene delito. Ahí­ van algunas de las enfermedades o dolencias que vienen aparejadas con nuestra dependencia, en una u otra medida, de vivir pegados a nuestros móviles:

1. FOMO

Siglas de Fear of Missing Out, o lo que es lo mismo, el miedo atroz a perderte algo. «¿Qué estará pasando? ¿Me habrán llamado? ¿Me habrán escrito?». Seguro que todos habéis sentido el vértigo que se ha transformado inmediatamente en mala leche por haber despistado el móvil. Y no se trata tanto de la sensación de haber perdido un bien preciado o necesario (como tantas otras cosas, como el monedero, el DNI, las llaves…). No, se trata de ese matiz añadido, de miedo real porque se rompa el hilo invisible que nos une a nuestros dispositivos móviles y nos mantienen en contacto con el mundo a través de nuestras identidades virtuales, como si el mundo real no existiera sin ellos y no estuviera precisamente allá donde vamos con o sin móvil. Esta es una cuestión preocupante llevada al extremo y que ya tiene nombre entre los psicoterapeutas.

2. NOMOFOBIA

Ahora sí­, de esta forma se denomina a la ansiedad provocada por la ausencia del móvil en sí­ mismo por los trastornos que provoca a nivel personal o laboral y que repercute en el estado de ánimo generalizado. Esta rareza con vinculaciones psicológicas, como en el caso anterior, proviene de la expresión inglesa No mobile phone phobia.

 

3. PHUBBING

Permitir que el móvil sea un comensal más, parte de una pareja, uno más en el grupo de amigos… Es decir, la inercia cada vez más incontrolable de hacer partí­cipe de cualquier situación social de nuestros móviles, en cualquier tipo de reunión que no tenga su presencia justificada. Sí­ la tendrí­a en una comida de trabajo, pero no deberí­a tenerla en una tarde de café con amigos.

El problema, derivado de las ventajas que aportan la evolución de la tecnologí­a -curiosa ironí­a-, es que en el móvil lo llevamos todo: teléfono, agenda, correo electrónico, juegos, cámara de fotos, alarmas, bloc de notas, reloj… Con todos estos elementos que nos facilitan la vida en tan pequeño espacio y peso, mirar cada pocos minutos la pantalla es una constante, haya o no más personas delante, con o sin la certeza de estar siendo maleducados.

De hecho, cuando no existe una necesidad por cuestiones laborales, familiares o de mantenerse informado de algo de real importancia, se recomienda espaciar la consulta del móvil. Y no sólo por una cuestión social y psicológica, también fí­sica (para evitar sequedad ocular, visión doble, irritación, dolores de cuello y cabeza…).

4. VIBRANXIETY O RINGXIETY

¿Te ha parecido alguna vez que sonaba el teléfono, vibraba o tení­as alguna notificación en forma de luz? Pues estos son los nombres que se le da a esa invención de nuestros cerebros que suele acabar en una sensación de desconcierto y también de nerviosismo. Y no tanto porque uno no comprenda cómo ha podido ver o sentir lo que no ha ocurrido, sino porque le despierta la necesidad de que aquello que espera ocurra y puede que nunca llegue.

5. WHATSAPPITIS O SíNDROME DEL TíšNEL CARPIANO

Tirones, rampas, dedos dormidos, agarrotamiento de las falanges, insensibilidad y propiamente el sí­ndrome del túnel carpiano. Son efectos de estar todo el dí­a dándole a la tecla, más bien ya a la pantalla. Dominar los gestos asociados a escribir en nuestros móviles no significa estar a salvo de dolores que en según que casos pueden llegar a traducirse en verdaderas dolencias que requieren tratamiento, como ingesta de medicamentos e inmovilización de los dedos. Ojocuidao a pasarnos de activos.

6. PORTALITIS

Lo necesites o no, allá vas con tu móvil, tu tablet, tu portátil… Nunca se sabe, ¿verdad? Pues esto también tiene una denominación, portalitis. Y no sólo esto, sino todo lo que lo complementa: cargadores, el dichoso palo de selfie, fundas, cables y un sinfí­n de posibilidades que convierten bolsillos y bolsos en moles. Muy buenas para la espalda, por cierto.

7. CIBERADICCIí“N

La necesidad de conectarse a internet constantemente, a un paso de poder abrir el cerebro a las redes wifi y conectarnos directamente a las redes sociales, la información que circula en ellas y medios de comunicación a tiempo real. También si está relacionado con actividades de ocio, como puede ser el uso de videojuegos, visualización de series o ví­deos o escuchar música dependientes de la conexión a la red. ¿Eres capaz de pasar más de tres dí­as sin hacer algo de esto o si te falta te pones como estos tres?

¿De verdad os creéis aquello que nos decimos tanto de «cuando quiera lo dejo»? ¿Que podéis controlar la magnitud de la incursión de las nuevas tecnologí­as en nuestras vidas? Es un contrasentido que los avances en un terreno nos generen retrocesos en otros, pero así­ está resultando. ¿Sufres de algunos de estos males? Yo creo que de todos.

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