Todos queremos a Ali

Imaginemos entrar en el dormitorio de Alicia Vikander. En la mesita de noche, donde el resto de los mortales tenemos los condones, «El Secreto» y el vibrador la dormidina, ella tiene un Oscar. Y sobre las sábanas, donde nosotros tenemos la nada, ella tiene a Michael Fasspene Fassbender. Tal cual, para ella solita. Sólo por eso, Vikander siempre tendrá nuestro odio eterno respeto, así que cuidadito con la mujer que quiso ser Bella en los Oscar (un besito para Emma Watson).

Alicia Bella

¿Y qué hace una actriz después de ganar un Oscar? Pues, según la elevada condición moral de gran parte de los cinéfilos, hacer cine serio. Claro, claro… Porque todos, todos, sabemos que La Chica Danesa, y todo su almíbar y pomposidad, era mejor que, por ejemplo, Cincuenta sombras de Grey y su descacharrente poco sentido del ridículo, ¿verdad? Pues no, amigas, una actriz seria después de ganar un Oscar… quiere dinero y fama. Y a Michael Fasspene Fassbender en la cama…. pero ya sabemos que eso Alicia ya lo tiene.

Así que Vikander se va a enfundar en breve las botas camperas, los shorts cortitos y las mamellas de todo un icono de la cultura pop de los últimos veinte años…

belen-bikini

No, ELLA no…

Alicia ha sido la elegida para ser ELLA:

Ali, porque para nosotros ya es nuestra Ali, sigue los pasos de Angelina, que, tras ganar el Oscar a mejor actriz secundaria por una película de prestigio, Inocencia Interrumpida, se convirtió en Lara Croft. Y le llovieron hostias como panes críticas por todos lados, acusándola de ramera de Babilonia vendida y estupideces similares. Porque aquí todo el mundo opina muy fácil, pero habría que ver qué haríamos todos si se nos presentan en la puerta de casa con un cheque millonario para protagonizar una superproducción donde tendrás caravana propia, asistentes propios, peluqueros propios, becarios esclavos auxiliares de producción propios y chófer propio. Y no han sido ellas las primeras que tomaron decisiones así, vamos a pensar un poco…

Penélope. Nuestra Pe. Ella. Esa mujer que grew up in a place called Alcobendas. Aunque a la pobre le llueven críticas haga lo que haga, nosotros siempre la defenderemos a muerte por ser una bestia parda de actriz, por cantar Los piconeros en alemán, por rodar en español en cuanto puede y por enseñarnos lo que hay que hacer cuando una se olvida los lexatines en casa…

… pues Pe le dio plantón a Lars Von Trier, que había escrito Melancolía para ella, por irse a rodar Piratas del Caribe 4, un poco después de ganar el Oscar a mejor actriz secundaria por Vicky Cristina Barcelona. Pero intentemos ponernos en su piel morena y pensar qué haríamos nosotros: ¿irnos a rodar con un director que volvió más loca a Bjork, hasta el punto de que ésta se comió un vestido en el rodaje de Bailar en la oscuridad? ¿Pasarnos meses con Lars al borde del colapso mental y del suicidio o irnos a Hollywood a rodar con un cheque millonario y mucha parafernalia, incluyendo un cheque con el que luego Pe produjo una película en Españistán España? Pues eso, no id de divinas porque todos haríamos lo mismo…

Charlize Theron cambió el prestigio y el Oscar de Monster por irse a rodar Aeon Flux, a la que pusieron fina y que se la pegó en taquilla, pero que le dio uno de los looks más espectaculares de su carrera. Cate Blanchett se llevó la estatuilla por su desquiciada y maravillosa Blue Jasmine y luego se fue a contar el dineral que le pagaron por hacer de madrastra malvada y fashion victim en la muy gay friendly Cenicienta. A Julianne Moore se lo perdonamos todo, hasta pasar del Oscar de Still Alice a la parte final de Los juegos del hambre. Y es bastante probable que Brie Larson cambie el bajo presupuesto de Room, perfecta ganadora a mejor actriz este año, por la lluvia de billetes que le caerá por ser Captain Marvel. Jennifer Lawrence, Sandra Bullock, Catherine Zeta Jones… o hasta nuestra idolatrada Marion Cotillard han cambiado el Oscar por los millones. Incluso en el caso de Marion, hasta esa decisión se volvió imagen icónica:

Y Halle Berry o Hillary Swank… bueno, ellas deberían despedir a su representante directamente.

Así que ojito con Alicia. Todos somos Alicia. Alicia ha hecho lo que todos haríamos. Alicia va a ser Lara Croft después de ganar un Oscar. Y Alicia tiene esto todos los días en su casa:

… así que TODOS QUEREMOS A ALICIA VIKANDER.

Duelo de estilo: Alicia Vikander vs. Brie Larson

Son jóvenes, guapas y toda una revelación en el mundo del cine. Está claro que Alicia Vikander y Brie Larson se han convertido en las estrellas de la temporada. No sólo por ser las últimas ganadoras del Oscar (Alicia por La Chica Danesa y Brie por La Habitación), sino por entrar de lleno en el paraíso de las it girls.

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Alicia Vikander es una de las niñas bonitas de Hollywood. Dota sus papeles de una emoción y expresividad difíciles de conseguir. Sin duda, es una persona a la que le gusta la naturalidad y es algo que sabe aplicar a la hora de elegir su vestuario. Encontramos que en sus looks elige tonos como el negro, gris y blanco, para incorporar de vez en cuando algún que otro estampado sencillo como flores o rayas. Sabe aportar a cada uno de estos conjuntos un toque dulce que logra también con un maquillaje muy natural y un uso comedido de los complementos. Gusta porque, para ella, en la sencillez está el gusto, y eso transmite seguridad y estilo. Entre sus diseñadores preferidos, la hemos visto en varias ocasiones de Louis Vuitton.

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Por otro lado tenemos a Brie Larson. Su imagen también es la de una chica dulce y enigmática, con carisma y personalidad. En la misma línea que Alicia Vikander, elige un maquillaje natural al que le aporta protagonismo a los ojos y a los labios. Aunque a la hora de elegir modelito suele arriesgar más, incluso podemos considerar que es un poco camaleónica. No duda en tirar de aperturas, transparencias, vestidos cortos, lentejuelas o estampados. Sin duda, algo que tampoco pasamos por alto es su pelo, con el que también le gusta jugar: la hemos visto con ondas, moños altos, tupés, coletas… A la hora de elegir accesorios, suele decantarse por realizar combinaciones entorno al look en cuestión, y muchas de ellas, coincide con el tono de los zapatos por ejemplo. De sus firmas favoritas tenenemos a Dolce&Gabanna e Yves Saint Laurent.

Así, encontramos dos chicas dispuestas a comerse el mundo que han llamado la atención de los fashionistas por sus estilos. Si bien es cierto que Brie “mete más la pata”, se debe a que arriesga más en su vestimenta, aunque luego lo compensa con unas combinaciones perfectas. También entendemos por qué Alicia ha conquistado al bombón de Michael Fasbender.

¿Con cuál de estas dos chicas de moda os quedáis? Sólo esperamos que su éxito no sea pasajero.

Oscar 2016: las 5 virtudes ignoradas sobre La chica danesa

La crítica ha sido tajante. La cinta de Tom Hooper que narra la experiencia del primer transexual de la historia parecía buscar tan desesperadamente el favor de los académicos de Hollywood que, finalmente, ha conseguido el efecto contrario. La chica danesa no optará el próximo 28 de febrero al Oscar a la mejor película. Una decisión cuestionable desde el momento en que se basa en un prejuicio, ser un filme oscarizable, que en anteriores ocasiones no ha supuesto un problema para obtener la nominación. A continuación, repasamos los principales motivos por los que esta historia basada en hechos reales merecía su puesto en la categoría madre.


Los dos protagonistas están de lujo

La chica danesa

Mientras la actriz del momento Alicia Vikander se lleva la gran mayoría de halagos por encarnar a la sufrida esposa de Einar Wegener, el trabajo de Eddie Redmayne ha quedado un poco ensombrecido por su compañera de reparto y por las críticas hacia su hipotética sobreactuación. El ganador del Oscar el año pasado por La teoría del todo, en cambio, realiza en La chica danesa una interpretación ejemplar, que destila perfectamente la impotencia y la indefensión de todo aquél que debe enfrentarse al rechazo social. Un papel de Oscar que Redmayne ganaría de calle si no fuera por su anterior galardón y porque Leonardo DiCaprio aguarda con uñas afiladas su merecido reconocimiento.


Tom Hooper supera a El discurso del rey

La chica danesa

El director británico ha roto su racha de nominaciones a mejor película con ‘La chica danesa’. Si con su anterior propuesta, Los miserables, obtuvo ocho nominaciones, incluida la de mejor filme, con El discurso del rey alcanzó la gloria en 2010 agenciándose el máximo galardón y el de mejor dirección. Sorprende que una película que sigue a rajatabla la particular visión estética de Hooper, que incluso la supera, no haya entrado esta vez en la lista de hasta diez nominadas a mejor película. ¿Será quizá que esta vez ha roto las normas de toda historia de superación que exige el academicismo? El director no ha visto recompensado su esfuerzo por romper los moldes del cine más convencional, como por ejemplo mostrando sin tapujos y frente a un espejo el cuerpo desnudo de un hombre que se siente mujer.


Contiene todos los elementos para optar al premio gordo

La chica danesa

Esta es quizá su virtud más cuestionada. ¿Hasta qué punto debe ser evidente la búsqueda insaciable del mayor número de nominaciones posible? Es bastante palpable que Hooper ha buscado ir tachando de su lista todas las categorías de los Oscar a las que podía optar. Salvo algunos apartados técnicos, La chica danesa está confeccionada para abarcar el máximo de galardones, desde la banda sonora, a cargo del infalible Alexandre Desplat, hasta el vestuario de Paco Delgado, que ya obtuvo otra nominación gracias a Los miserables, también de Hooper. Lo que en principio podría ser un hándicap, la pérdida absoluta de autoría en favor de los gustos encorsetados de los académicos, no es más que una suma cuasi perfecta de los elementos que convierten a un filme de temática prácticamente marginal en una obra para todos los públicos.


Normaliza un tema que sigue siendo objeto de mofa

La chica danesa

Hablamos mucho de la marginación de los Oscar hacia la comunidad negra pero lo cierto es que si hay un colectivo que todavía sigue sin superar la barrera del premio a la mejor película es el que se esconde, al menos cinematográficamente, bajo las siglas LGTB (enseguida nos vendrá a la mente Brokeback mountain). Grandes interpretaciones, como la de Tom Hanks en Philadelphia o la de Sean Penn en Milk, han logrado su estatuilla. La máxima concesión que ha otorgado la Academia de Hollywood a las personas transgénero fue la nominación de Felicity Huffmann por su insuperable papel en Transamerica. Ahora que La chica danesa ha sido prohibida en varios países de Oriente Medio, Hollywood tenía una excelente ocasión para dar visibilidad a un filme que consigue normalizar una opción vital que todavía sigue siendo objeto de burla en los países supuestamente desarrollados.


Algunas de las nominadas son mucho peores

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Muchos todavía se rasgan las vestiduras con la inclusión de Brooklyn entre las finalistas. Algunos dudan de los méritos de Marte. Las múltiples opciones de El puente de los espías (otra que también podría recibir acusaciones de buscar desesperadamente su hueco en los Oscar) se antojan bastante desproporcionadas para otros. En un año claramente falto de obras maestras, no hubiera estado de más incluir a La chica danesa. Una cinta que en ediciones anteriores, y mucho más competitivas, habría entrado sin duda en esa lista de hasta diez seleccionadas que, más que para optar al gran premio, sirven para dar visibilidad a otro tipo de cine. La historia de Lili Elbe merecía, sin duda, ese reconocimiento.

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