Anne Igartiburu is the new red

¡Feliz año nuevo! es quizá una de las frases preferidas de Anne Igartiburu. La presentadora inició en 2005 una bonita historia de amor con las doce campanadas en un sitio tan emblemático como lo es la Puerta del Sol, dándole una patada a Ramón García en este romance. Desde entonces, Anne se esfuerza (sin resultados) en seducirnos con lo que teóricamente son sus mejores galas. Pero bueno, que lo importante es participar.

La vasca se estrenó de la peor de las maneras: sin dejar rienda libre a la imaginación. Quiso marcarse una pedrochada con un vestido de encaje y transparencias, pero todo quedó en intento. Eso, o que llevaba ropa interior nueva y nos la quería enseñar. Una de dos. Así no Anne, así-no.

1 Anne Igartiburu
Ni ella misma se veía con esos trapos. Ramón… Se limitaba a disimular. Pobre.

Para entrar en 2008, Anne se tiró a la piscina vacía y decidió ir a por todas con un vestido dorado muy atrevido con aberturas tipo trikini. Lástima que las burbujas Freixenet no se llevaran demasiado bien con las uvas de Nochevieja y la audiencia bajara en picado. Normal, si es que la mujer asusta. Demasiado top para TVE.

2 Anne Igartiburu

A partir de ese momento, Anne hizo un pacto con el diablo: si quería que su alma viviese en el reino de los cielos y liberarse de las garras del infierno, debía vestir siempre de rojo en Nochevieja honorando a Satanás. Lo mejor de todo es que, como buena vasca, se lo tomó a pecho y ya nos dejó mensajes subliminales en Corazón, Corazón. Solo de pensar que su armario parece una lata de pimientos del piquillo se me pone la piel de gallina. Iug.

3 Anne Igartiburu
Con todos ustedes, la metamorfosis de un bogavante que quería ser princesa.

Transparencias, aberturas, cuello cerrado, capas largas… Anne ha pegado a todos los palos con tal de jurar fidelidad eterna al color rojo. Y a su mismo paso, su peinado. Aunque… analizándolo bien… tanto rubio pollo y tanto atuendo rojizo… ¿Quizá representa los colores de la patria española? Si es que ya os he dicho yo que lo subliminal va mucho con ella (como su condición de hermafrodita, qué gran misterio Iker Jiménez).

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Lo más curioso de todo es que los otros canales de televisión han ido imitando su devoción por el color de la pasión, como Isabel Pantoja o, sin ir más lejos, los estilistas de Cámbiame con su ropa interior. Pero oye, que se mantienen como líderes de audiencia. Anne, no siempre patinas: a veces aciertas, y por eso creas tendencia (solo a veces, no te me subas).

ToAnne Igartiburudos estos elementos de brujería pura nos han llevado a una conclusión muy clara: Anne Igartiburu esconde una faceta de villana que no se la aguanta. Contamos con dos candidatas idóneas: una sería Gothel de Rapunzel, que le robaría el pelo a la muchacha para lidiar con su sueño de ser rubia de por vida; pero la que encajaría a la perfección sería Scarlett Overkill de Minions.

Esa bruja que quiere ser amiga de todos pero que después… puñalada, puñalada. Su mayor aspiración en la vida es morir atragantada por una uva en Nochevieja y, a este paso, todo apunta a que conseguirá hacerse con ello.

Que tiemblen los Minions, porque se va a armar gorda.

5 canciones de anuncios que superaron al anuncio (Vol. II)

Los 4 pasos básicos para que una campaña publicitaria alcance el éxito pueden resumirse en: primero, llamar la atención, después despertar el interés, seguidamente el deseo de adquisición y, finalmente, la posibilidad de compra. Básicamente lo que todos hemos hecho alguna vez todos los sábados en la vida arrastrándonos por Badoo.

Y si después de que se produce ese feed-back pensabas que lo difí­cil era marcharse, prueba a quedarte. He ahí­ el arte publicitario. Por ello, en BFace, te traemos la segunda tanda de anuncios que gracias a sus canciones pasaron a la Historia. Querido lunes: háznoslo suavecito.

Las Tapitas (ONCE)

Verano de 2003. En concreto, agosto. Era la época en la que sólo existí­an cinco cadenas de televisión (ni siquiera Cuatro). Entre que nos tomábamos de postre el melón para refrescarnos un poquito mientras veí­amos a Anne Igartiburu en Corazón de verano y esperábamos a que empezara la Gata salvaje, la ONCE nos amenizaba con su musiquita el rato. No sólo estaban Las tapitas, hubo otros 2 spots hermanos: Medusa del amor y Cremita. Yo siempre he sido muy de la ONCE, especialmente cuando son las 5 de la mañana en una discoteca. Fueron sin duda hit del verano.

Despedido (Coca-cola)

Uno de tantos mí­ticos anuncios que nos ha regalado Coca-cola. Tres formas distintas de afrontar la vida: alegrí­a, tristeza e ira, con su equivalente musical en góspel, ópera y rap. Y una sola persona: Jim Carrey. El hombre de las mil caras (a BFace le gusta esto –ahora es cuando me despiden a mí­-). Aparte, esta compañí­a nos ha dado otros hits musicales como el Pita del o el mí­tico del obrero de Coca-cola light en los 90 con I just want to make love to you de Etta James.

Forever young (Seat Ibiza)

Y si por algo se caracterizan las empresas automovilí­sticas es por su buen gusto musical. Seat Ibiza lanzó este spot en 2010 con una versión del mí­tico Forever young de Alphaville, una de las joyas de los 80. Perfecta para cuando estás un poco decaí­do y quieres retomar con fuerza tus metas como cada domingo. Aunque la banda sigue existiendo, sus miembros han ido cambiando y en la actualidad sólo editan temas. Lo malo de lo bueno es saber que existe.

En el salón no se juega (IKEA)

Spot dirigido por Nicolás Caicoya (Lee Films) y canción compuesta por Toni M. Mir y Joaquim Molins de Trafalgar 13 consiguió alcanzar el éxito en 2007. El objetivo era hacer llegar la idea de cercaní­a: el salón de la casa es el nuevo centro de ocio familiar, de juegos, de reunión, en contra de lo que habí­a sido tradicionalmente. El éxito, seguramente, en hacernos recordar esa dichosa, pero entrañable, tradición.

La gazza ladra (SONY Bravia)

Y es que no toda la música utilizada en los anuncios iba a tener que ser pop o mamarracheo. Jonathan Glazer (agencia Fallon) para SONY, rompió moldes apostando por la clásica, en concreto la obertura de esta ópera de Rossini, conocida por sus redobles. Con esta obra de arte, sólo necesitas intimidad, un limpia-muebles y un trapo, y conviertes tu casa en La Scala de Milán.

La canción del Cola Cao (Cola Cao)

Y aunque ya llevamos 5 anuncios, este va de regalo. Porque es el anuncio por antonomasia. Es el alfa de la historia publicitaria en cuanto a spots musicales. Compuesta en los años 50 para retransmitirla por la radio, con ella, Cola cao pasó de un diecisiete a centenares de empleados. Fue versionada por el grupo de Eurojunior 3+2 y por mí­ cada vez que me trago una cucharada de Cola Cao a palo seco.

Se nos queda muchas otras en el tintero, pero es que no nos dejaban pasarlas del walkman al ordenador. Al menos, esperamos haberte dejado un bonito recuerdo y lleno de grumitos.

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