‘Aniquilación’: Una constante alienígena

‘Aniquilación’ marca la vuelta de Alex Garland a la escena cinematográfica, y no es precisamente una noticia que debiese pasar desapercibida. Quien dirigiese su obra prima, ‘Ex-Machina’, levantó tanto a la crítica como al público en 2015 con su ópera prima y consiguió un sorprendente Oscar en la categoría de efectos especiales –quedando por encima de contendientes como ‘Mad Max: furia en la carretera’ o ‘Star Wars: El despertar de la fuerza’–. Esta vez, tras una fuerte lucha con las distribuidoras, debido al riesgo intelectual que podía suponer su nuevo filme, ha encontrado un soporte en streaming para su visionado.

Netflix estrenó recientemente esta nueva cinta de ciencia ficción que supone un punto de inflexión frente a todas las que han pasado con anterioridad. La premisa augura un nuevo escenario paranormal conocido como ‘The Shimmer’, una atmósfera que un grupo de exploradoras –encabezado por Natalie Portman y Jennifer Jason Leigh– visitarán para estudiar su fenomenología. Sin embargo, no será una expedición cualquiera: la mutación genética abunda por doquier dentro de dicho submundo y lucharán por conseguir pruebas y sobrevivir.

Si por algo rechazaron esta película fue por su trasfondo, difícil de atender para el espectador medio. No obstante, los elementos y subtramas que guarda ‘Aniquilación’ son bien claras. En primer lugar, Garland muestra a un grupo de mujeres con un pasado lleno de traumas y penurias. Entre ellas, una alcohólica, una madre que perdió a su hijo, una joven con tendencias suicidas y una esposa abandonada que espera la vuelta de su marido. Esta última, trama que protagonizan Portman junto a Oscar Isaac, marcan un turbio comienzo del filme y la razón por la que ella se marcha a la aventura de explorar un nuevo mundo. Y en segundo lugar, por una trama que se ha tratado en la historia del cine infinidad de veces –unas veces mejor y otras peor–: el asentamiento de la raza alienígena en el planeta Tierra.

Esta última funciona por el guion de Garland, solvente, naturista e inmediato, sin dejar lugar a dudas salvo un rastro de niebla en la noche. No pierde el tiempo siguiendo una linealidad temporal, y numerosas veces vuelve al pasado para recrear la degeneración de la relación entre estos dos personajes. Más notable es la introducción de los obstáculos en su desarrollo. No son precisamente pequeñas piedras en su camino, sino caballos de un tablero de ajedrez que les queda muy grande a las exploradoras. Juega con su destino sin sentir ni padecer, todo mediante una mecánica natural, inteligente. Ellas saben lo que hacer ante las circunstancias de peligro, y es de agradecer que en una película de ciencia ficción, en el que el papel de la mujer marcó momentos de verdadera reivindicación –solo hay que recordar a Sigourney Weaver en las cintas de ‘Alien’ de Ridley Scott– les permita el lujo de ser personas autosuficientes y resolutivas. Como la vida misma, vamos. A Garland no se le caen los anillos relegando la figura masculina en un segundo plano.

‘Aniquilación’ es una prometedora continuación a ‘Ex-Machina’. Ambas hablan sobre el destino de una sociedad que pronto se convertirá en esclava ciega de las amenazas externas: la robótica y los misterios del universo al acecho. Dos motivos que el cine ha filmado hasta convertirlo en un cliché, una realidad improbable. Solo que, al menos en este caso, los efectos visuales le otorga más credibilidad al proceso de mutación de los elementos. Y con ello, Garland construye con su segunda película como director un camino sinuoso de aguas profundas, con claros matices de tragedia y crispación, poniendo en peligro el origen de la naturaleza hasta mutarlo. Hasta convertirlo en un clon irreal en el que viviremos, sin acordarnos siquiera de nuestra naturaleza humana. Pues para entonces, formaremos parte de una constante alienígena.

 

 

‘Muchos hijos, un mono y un castillo’: retazos de Julita

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Decía Julita Salmerón al final de este documental que quería divertirse. Después de recibir el Goya a Mejor Documental, su figura se ha popularizado hasta tal nivel que la gente va al cine a ver esta muestra de su vida para verla a ella en persona. Sí, en efecto. Todas las tardes se pasa a dar un coloquio con varios de los miembros de su familia tan numerosa, loca de contenta por recibir tanto calor y apoyo por parte del público.

Y no es para menos. Julita es una mujer desnuda, expuesta y querida después de mostrarnos su forma tan jocosa de hablar de su propia vida. ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ representa el núcleo de una familia tradicional, numerosa y unida, que se reúnen a modo de fotografías para recordarnos la ternura de la infancia. Y también en la cinta, pero manchados por el devenir gris de la edad adulta. Cosas de mayores. Deudas, desahucios, mudanzas. Y Gustavo Salmerón, hijo y director de este documental, lo graba todo tiñendo la tristeza de momentos tan duros como estos con una capa colorida de diversión. Una muestra fehaciente de que la familia unida jamás será vencida. O al menos, nadie podrá arrebatarles la posibilidad de estar juntos.

Al principio de la cinta, Julita cuenta que tuvo hijos, un mono bastante malasombra llamado Óscar y un castillo ‘muy italiano’ –según ella– situado la provincia de Barcelona. Elementos pasajeros en su vida que causaron conmoción en la familia y, que en ella, no tanto. Siempre deseó ser más cariñosa y más allegada al resto de la gente y del entorno, pero a una edad es difícil. Y para ella, el paso del tiempo y la muerte es un ronroneo constante en sus pensamientos. Pero lo toma con humor. Hasta simulando su propia muerte, ataviada con un traje de monja y un crucifijo del tamaño de su esternón. ¿Qué familia se atreve a tomarse tan a broma algo tan natural como la muerte? Al fin y al cabo, habremos sido nosotros los que le hemos otorgado tanto miedo y preocupación sin razón alguna.

 

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Gustavo Salmerón filma pequeños momentos de la vida de su madre y los convierte en golpes profundos de risa. Los desayunos, las comidas, las cenas. Y una vez más, las comidas. Su manera tan curiosa de dormir cuando no encuentra las pastillas o los recuerdos que ella misma guarda de sus abuelos. El director aprovecha, por supuesto, el actual rifirrafe político para levantar ampollas y frivolizar sobre ello a partir de momentos fundamentales de la historia de nuestro país como la abdicación al trono de Juan Carlos I. Su marido, harto de sus ‘disparates’, nos enseña la cara más arquetípica del hombre trabajador que ha caracterizado la historia de España y del mundo, mientras que Julita, atrevida y afilada, se atreve a cuestionar el devenir de los sucesos.

Digamos que ella es la contraposición a una Carmina Barrios que Paco León filma con la intención de enseñarnos la cara oculta y barriobajera de Sevilla. Esta historia, mucho más conservadora, muestra los llamados ‘problemas de primer mundo’ de la clase alta, que tras los estragos de la crisis económica se limitan a recordar lo bueno y a ignorar lo malo. Una forma de vida criticada por muchos y deseada por otros tantos si ahondamos en los anhelos más profundos. Pero nunca ahondando en ello, sino en las palabras de un nuevo icono femenino maternal y peleón. Julita no quiere parar. Quiere divertirse. Y tras ver ‘Muchos hijos, un mono y un castillo’ nos contagia su deseo de disfrutar de los ‘pocos años de vida’ que le quedan –como ella insiste una y otra vez– y echar la vista atrás. Sentirnos orgullosos y valorar lo que tenemos. Porque un día lo perderemos.

‘Yo, Tonya’: patinazo hacia el fracaso

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En la cinta de Craig Gillespie, la obra y logros de la patinadora de hielo Tonya Harding se ven tambaleados por una intensa e inmerecida violencia hacia su persona. Desde el principio de la cinta, a la hora de relatar su infancia a presión, se puede ver cómo es forzada a practicar un deporte que, a sabiendas de ser su pasión, no termina disfrutándolo. Aunque si por algo se le conoce a la patinadora es por haber sido acusada de golpear a su compañera de oficio Nancy Kerrigan. Un hito en la historia de la televisión americana que repudió a Harding hasta convertirla en polvo en el viento.

Gillespie pretende hacer justicia su historia con esta película dinámica y feroz, en la que critica tanto a su propia familia como a los medios de comunicación estadounidenses, quienes entre todos derribaron a un mito de la historia del deporte. Todo ello en una mezcla entre comedia negra y documental con la simulación de la entrevista llevada a cabo quince años después de la inhabilitación de Harding. Un encuentro en el que la disparidad de opiniones entre los personajes genera una situación de lo más absurda y sustancial para imaginar las escenas que el público ni el mismo director han visto jamás, como la de Harding golpeando a su contrincante.

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El resultado final es dinámico y todo elaborado bajo una confección técnica impecable, gracias al montaje de la cinta llevado a cabo por Tatiana S. Riegel. Las escenas en la pista de hielo son de lo más creíbles gracias al aglomerado de planos de Margot Robbie (quien aprendió a patinar para el rodaje de la película) y su doble, quien se encargó de las virguerías más sorprendentes de Harding. Triunfa a la hora de montar su infancia en secuencias que suceden con una banda sonora de lo más ochentera y una estética glam que mucha gente añora. Hortera, pero eficaz. Como Tonya, que interpretada magistralmente por Robbie, muestra la antítesis de lo que América buscaba reflejar en el resto del mundo: una joven rebelde y maleducada, fruto de un matrimonio acabado y el influjo de violencia engendrada por su madre, LaVona. Personaje soberbio y petulante encarnado por Allison Janney que, junto con Robbie, regalan los mejores momentos de la película.

Pero si hay un tema que está presente además de la manipulación de los medios de masas y la desestructuración familiar, es la violencia doméstica. Tonya Harding, bajo el punto de vista de las entrevistas que su guionista, Steven Rogers, llevó a cabo antes de elaborar el script, fue una persona vapuleada. Tanto por su madre como por su marido, Jeff Gillooly (interpretado por un irreconocible Sebastian Stan) aliaron fuerzas, cada uno por su lado, para consumar las energías de Harding, y que por poco le cuesta su propia vida. Y es que la intención es recalcar, una y otra vez, el sufrimiento que la va superando en el tiempo, desde la tierna edad de cuatro años hasta los veintitrés, cuando va a competir en los Juegos Olímpicos.

Nadie tiene en cuenta sus logros, ella misma lo dice en las escenas de la entrevista. Harding fue la primera mujer en hacer un triple axel, el salto más difícil hasta la fecha, y en cambio, será recordada a día de hoy como aquella tipeja que trató de deshacerse de la competencia, como lo era Kerrigan. Gillespie consigue que, más allá de parecer una película nigérrima, de humor estridente e hiriente sarcasmo, sea en términos generales cruel y despiadada. Una película que, tras la resaca de los Oscars, sería fácil decir que difícilmente pudiese haber optado a la nominación en Mejor Película. Porque, como la vida de Harding, esta cinta no puede, ni podrá, representar nunca el orgullo americano.

7 razones para amar «Thor Ragnarok»

Marvel está a punto de cerrar un año redondo. La tercera entrega de las aventuras del superhéroe nórdico es la encargada de poner el broche de oro a un año que estuvo capitaneado por dos grandes propuestas que no pasaron desapercibidas para el público: Guardianes de la Galaxia Vol. 2 y The Amazing Spiderman. Es cierto que cada vez se critica más la sobreexplotación que sufrimos de este tipo de productos y la poca originalidad que representan. Sin embargo, desde que la casa del ratón posee los derechos de la compañía de Stan Lee, han conseguido que en la mayoría de los casos nos vayamos a casa con una sonrisa de oreja a oreja y con la sensación de no haber malgastado el dinero.

Probablemente Thor es uno de los vengadores que ha pasado más desapercibido, destacando más por su belleza y su tozudez que por sus verdaderas habilidades. La saga necesitaba una nueva estrategia para enganchar al público y una vez más han sabido aprender de sus errores. He aquí nuestras 7 razones por la que pensamos que deberías amar Thor Ragnarok:


1. Primer director NO caucásico de la historia Marvel:

El universo marvelita siempre ha destacado por indagar a la hora de buscar creadores que puedan dar vida a sus historietas preferidas. Apostando siempre por cineastas independientes que puedan ofrecer una marca diferente a cada nueva entrega. En esta ocasión Taika Waititi se coloca en la silla de director. Un artista reconocido por haber coqueteado con el cine realizando cuatro pequeñas producciones y por ser un genial comediante, que de hecho estuvo detrás de la desternillante serie Fly of the Conchords. En esta nueva cinta es palpable la mano que ha tenido el director para dar frescura a la franquicia, además de ser un ejemplo más de igualdad laboral para las grandes producciones de Hollywood.

2. Rompe con todo lo establecido:

Las comparaciones son odiosas. Es inevitable observar el parecido que guarda esta nueva secuela con la saga de Guardianes de la Galaxia (viaje interplanetario incluido). Pero la esencia funciona. Thor se aleja del sombrío aire shakesperiano que ofrecían sus anteriores entregas, para entregarse a un mundo mucho más desenfadado, repleto de colores psicodélicos. En primer lugar, la película funciona estupendamente pues cierra los cabos sueltos que dejaron abiertos, enlazándola con la nueva historia rápidamente. Todo en un tono más cómico (aunque no todas las bromas están al mismo nivel) y alardeando de un festín en el que se nota la mano de director para incluir nuevos personajes, cameos, referencias cinéfilas… factores que ayudan a crear una atmósfera más amena y disfrutable. Tal vez no es realmente original, pero es sumamente disfrutable.

3. Nuevo look. Nuevo Thork:

Chris Hemsworth pierde su dorada cabellera para volver a ponerse en la piel del dios del trueno. Transformando además su personalidad, alejándolo de su particular tono nihilista y volviéndolo más seguro de sí mismo. Realmente, el actor no ha conseguido destacar en el panorama cinematográfico, pocas de sus películas han conseguido resarcirle de su etiqueta de cara bonita. Al menos esta tercera entrega le ha permitido desarrollar su faceta cómica. Algo que cuesta digerir en un primer momento, pero a lo que acabas acostumbrándote y que nos permite ver una cara más humana del personaje. Consiguiendo sumar a este nuevo tono burlón, su compromiso con la ley, sus fuertes lazos familiares y el que siga manteniendo un cuerpo de infarto.

4. Una villana a la altura de las circunstancias:

Las películas de este tipo suelen fracasar a la hora de presentar un adversario con matices, con el que podamos empatizar en cierta forma y comprender sus verdaderos motivos para enfrentarse al protagonista. La evolución no es tan grande en esta ocasión, pero la elección de Cate Blanchett rompe los esquemas establecidos y abre la veda en los roles de los personajes femeninos en el cine comercial. Aunque nos desarrollan brevemente el origen del personaje, Hela, no deja de ser otro ególatra villano que lanza frases de superioridad y que no tiene tiempo para desmenuzar sus emociones (más allá de esa cansina ansia de poder que tienen todos).  Sin embargo, la actriz demuestra talante desde el lado oscuro. Cada gesto ejemplifica la personalidad de un personaje tan temible como hipnótico, a lo que se le suma un diseño perfecto para conseguir que Hela robe gran parte del atractivo de la cinta. Regalándonos batallas que parecen auténticos oleos.

5. Tessa Thompson:

Natalie Portman dijo adiós por la puerta de atrás a ese sosainas interés romántico que representó en las anteriores dos entregas de Thor. La introducción de este nuevo personaje femenino, nos hacía prever que era una inclusión con calzador para darle el imprescindible toque romántico al filme. Finalmente Valkyria me deja sin palabras. Un personaje independiente, fuerte y que huye de caer en el rol de señorita en apuros. Una misteriosa cazarecompensas, con un misterioso pasado al que iremos desmenuzando poco a poco. Esperemos que se mantenga viva el alma del personaje en futuras entregas.

6. Un equipo redondo:

Junto a la mencionada Valkyria (Tessa Thompson), a Thor se le unen, Hulk (Mark Ruffalo) y Loki (Tom Hiddleston). Es un placer volver a ver en pantalla al monstruo verde, esta vez dándolo todo sobre la arena. Un personaje que vuelve a estar al nivel equilibrado que funciona: tan inteligente cómico y coherente como Bruce y tan producto manporrero que nos da las escenas más brutales del filme como Hulk. Por otro lado Hiddleston vuelve a robar el protagonismo. Loki es probablemente uno de los personajes más deliciosos que ha ofrecido el universo de marvel. Su continua ambigüedad y su sonrisa de medio lado siguen conquistando al público. Dos equilibrios en los que puede apoyarse tranquilamente la cinta aportando cierta ligereza a la narración. Formando el grupo perfecto para enfrentarse a las posibles adversidades venideras. Ojito también a Idris Elba, que aunque no juegue en un rol tan importante, nos encanta volver a verlo en pantalla.

7. Su soundtrack y el aspecto visual:

La factoría suele cumplir cuando hablamos de estos puntos, volviendo a superarse una vez más. El tema central de la película (Immigrant Song – Led Zeppelin) tiene el tono apropiado que respira esta vuelta de tuerca del mundo del dios nórdico. Sus dos intervenciones ponen el vello de punta ante la grandiosidad de las más apabullantes secuencias de acción. Se le suma en el apartado sonoro una épica a la par que electrónica banda sonora, muy acorde al tono tan gamer que representa la película. Todo un mundo visual de colores vivos, donde hay espacio para desarrollar el aspecto artístico. El mundo de Sakaar introduce un interesante apartado visual (criaturas, escenarios, vestuario…) en el que apuestan por las batallas de gladiadores futuristas. Un frenético mundo que hará las delicias de los amantes de los videojuegos.

En definitiva, Thor Ragnarok no es la película de superhéroes definitiva (ni plantea serlo). Se limita a ofrecer un entretenimiento atractivo, un factor que incluso, a veces, echamos de menos en este tipo de producciones. Y de paso, permite sutilmente incluir valores tolerantes, donde se demuestra que las mujeres pueden aspirar a roles con mucha fuerza. Una de las apuesta más disfrutables del año.

 

5 Razones para amar ‘Colossal’, la nueva película de Vigalondo

La carrera de Nacho Vigalondo quedo marcada en el firmamento del famoseo español desde que recibió su nominación al Óscar por el cortometraje “7:35 de la mañana”. Un creador irreverente que suele sorprender o desquiciar con sus excentricidades al público. Alcanzo su cima con Los Cronocrímenes (2007) y dio el salto al extranjero trabajando con Elijah Wood (eterno Frodo de la saga El Señor de los anillos) en Open Windows (2014). En su segundo largometraje fuera de territorio patrio, Anne Hathaway se pone a las órdenes del cineasta español en una nueva obra, que obviamente, no dejará indiferente a nadie.  En Bface somos privilegiados y ya hemos disfrutado de esta nueva experiencia y te damos 5 razones por las que amarás Colossal:

1. Una historia original:

El punto de partida nos traslada hasta la ruptura de la relación amorosa que mantiene Gloria (Anne Hathaway). Una joven que se siente desubicada de su vida actual y que decide volver a su ciudad natal con el fin de recuperar su estabilidad emocional. Durante el transcurso de estos acontecimientos un monstruo gigante está atacando diariamente la ciudad de Seul (Corea del Sur). Una criatura que increíblemente tendrá una sorprendente conexión con la protagonista. He aquí una breve premisa, pero sin duda es mejor no saber gran cosa y dejarse sorprender por los alocados e imprevisibles giros de guión que nos presenta el director. Una idea genial en una comedia ácida que destaca dentro de un panorama comercial donde las nuevas historias brillan por su ausencia.

2. El gran regreso de Anne Hathaway:

Interstellar (2014) fue el último gran título donde vimos a la actriz. Tras ganar el Óscar Anne se dedicó a establecer su vida amorosa, casándose y siendo madre de un niño desde hace poco más de un año. Con Colossal vuelve a la primera linea de juego con un rol principal alejado de la niña buena de Disney con la que todos crecimos. Pudiendo presumir de haber sabido evolucionar en sus registros interpretativos a los largo de los últimos 20 años. En el elenco artístico la acompañan Dans Stevens (La Bella y la Bestia, Legión) y un destacable Jason Sudeikis (Saturday Night Live) en un rol que se aleja de su tono cómico al que nos tiene tan acostumbrados y nos brinda un papel realmente inesperado que podría marcar un antes y un después en su carrera.

 3. Cine independiente sobresaliente:

La cinta puede presumir de ser una de esas pequeñas producciones que han sabido salir adelante y que nos brindan grandes productos de calidad a pesar de sus limitaciones (algunos ejemplos de recientes de esto película como Déjame Salir o Crudo). Y es que para ser una producción modesta es necesario destacar el buen uso de unos convincentes efectos especiales. Un monstruo a la altura de los acontecimientos al que compaña una fotografía cuidada y delimitada por unos patrones que ayudan a expresar visualmente. Al que se suman un conjunto de analogías para los más avispados, que si bien no abusan de ser sobrexplicativas, dan pie a que uno mismo cree su camino en la narración.

4. Es imprevisible:

La narración se marca por dos historias: el camino de vuelta a casa y la conexión entre la protagonista y el monstruo. Ambas historia por separado funcionan, de hecho son tan creativas que para sorpresa del espectador no son nada previsibles. El director sabe manejar perfectamente las emociones y tiene el control de lo que quiere narrar en cada segundo. Tan adulta como irreverente en un conjunto de ideas cronológicas que tienen su culmen en la relación y las escenas que comparten Hathaway y Sudeikis. Un trabajo de dirección muy cuidado, palpable a simple vista y que le permite un mejor acercamiento con el publico.

5. Moraleja sobre la independencia:

Aunque esta marcianada no sea del agrado de todo el mundo, su premisa extraña, su autenticidad y su combinación de géneros la convierten en una propuesta fresca dentro del panorama cinematográfico actual. Además nos brinda una necesaria historia sobre el amor propio teniendo como protagonista un personaje femenino y es que cuesta no ver relegados en un papel secundario papeles principales protagonizados por mujeres. Es probable que su tardía distribución le juegue una mala pasada en taquilla, pero el conjunto no deja de ser uno de los caramelos más dulces que vamos a probar este año en el mundo audiovisual. Colossal es una buena opción para evadirse y revisar la filmografía del director cántabro.

Puedes disfrutar de la película desde este viernes en los cines y en un pase especial que realizará Movistar Plus en el canal Movistar Estrenos (dial 31) el día 29 a las 22:30. 

5 Razones para amar Okja

El último festival de Cannes quedo marcado por la polémica decisión de admitir a Okja una película creada por Netflix, la plataforma de pago a la que se le ha quedado pequeño el mundo de la series y ha decidido probar un trozo de pastel más grande. Tal ha sido el revuelo que la normativa del certamen ha cambiado la normativa actualmente, prohibiendo la participación de este tipo de productos en próximas ceremonias, ya que parte del jurado cree que no juega en el mismo terreno que el de una película que se exhibe en salas. Fuera de polémicas, esta semana se estrena en todo el mundo este nuevo trabajo del director Boon Joon Ho, un cineasta que ya dejó boquiabierto a mediomundo con películas como The Host y Snowpiecer. Descubre porque Okja se va convertir en tu próxima razón para afianzar tu relación con Netflix con las siguientes razones:

1. Su prologo:

Una música vibrante acompaña el discurso de una enérgica Tilda Swinton, poniéndose en la piel de la tirana Nancy Mirando, lider de una organización burocrática que decide crear un experimento genético con el que poder acabar con el hambre en el mundo: los supercerdos. Un proyecto que une naturaleza y ciencia y que durante 10 años, 26 ganaderos de todo el mundo criaran a estos animales en condiciones naturales, con el fin de ver cómo evolucionan y crear así un concurso en el que se elegirá al producto estrella. Un plan vendido de forma ecológica pero muy alejado de la realidad, una realidad en la que no tuvieron que cuenta a Mija. Una joven de Corea del Sur que no esta dispuesta a vivir separada de Okja, su supercerdo, el cual le será devuelto a la autoridades a la mayoría de edad.

2. Un Reparto de 10:

En el lado opuesto de la protagonista se aprovecha para introducir a un reparto internacional de renombre capitaneado por la camaleónica Tilda Swinton (Las Crónicas de Narnia, Michael Clayton), un excéntrico y divertido Jake Gyllenhaal (Donnie Darko, Brokebat Mountain) como nunca antes lo habíamos visto en la piel de un reportero televisivo en busca de animales salvajes. O un misterioso Paul Dano (Pequeña Miss Sunshine, Prisioneros) como el líder de una asociación a favor de los derechos de los animales y que ayudará a Mija a reencontrarse con Okja. Tres grandes estrellas que crean nuevos e irreverentes personajes en su filmografía y que dotan de estilo a la cinta. Los acompañan entre otros Lily Colins (Mirror, Mirror), Streven Yeun (The Walking Dead), Giancarlo Esposito (Once Upon a Time, Breaking Bad) y la nueva promesa del cine coreano Seo-Hyeon Ahn.

3. Los Supercerdos:

Con un comportamiento canino, apariencia de hipopótamo y una serie de peculiares características este experimento genético se mete enseguida al espectador en el bolsillo. A pesar de ser una criatura digital, la ternura y la forma de empatizar que generan le encogen el corazón a cualquiera. Un elemento fantástico pero que no deja de ser una metáfora de cómo miles de animales sufren un maltrato terrible constantemente en nuestro universo para poder alimentarnos con su tierna carne. ¿Quién sería capaz de matar a un corderito con esa cara?

4. Su Denuncia Social

La película no pretende adoctrinar al espectador, simplemente nos acercan a una postura realista de cómo la sobreproducción de las empresas capitalistas son muy nocivas para el medio ambiente y no cuida a los animales, su único objetivo es lucrarse económicamente. Una versión de cómo los humanos a veces perdemos las formas y somos más animales que las propias bestias y no se corta a la hora de mostrarnos visualmente lo degradante que este “paraíso fantástico”. Tampoco hay que exagerar como afirmaban algunos medios alegando que el filme podía volverte vegano, en mi caso sigo siendo un carnívoro de primera, eso no quita que no sea consciente de las decisiones insanas que se toman en el gran número de alimentos que consumimos diariamente. Un relato muy real sobre como los niveles sobrepoblación mundial nos están llevando sutilmente a la locura.

5. Abarca más de un género:

Estamos ante un producto para todos los gustos. Desde el más familiar hasta el más mordaz, Okja nos propone un viaje de revolución emocional. Hay tiempo para establecer una fuerte relación sentimental. Tiempo para la violencia, que sigue vigente en una de las marcas estrellas de su director empeñado en mostrar claramente la realidad más atroz con las imágenes más bellas y duras que es capaz de crear. A eso se le suman unas espectaculares escenas de acción que aunque podrían ser pocas no puede evitar dejar boquiabierto a cualquiera. El cual da por complemento un filme adulto, diferente y que hará las delicias de muchos de los espectadores.

Okja demuestra que las producciones de esta plataforma de pago no tienen nada que desmerecer a los productos estrenados en salas. Con una película para todos esos amantes de los animales donde se refleja que la diferencia entre especies no va arraigada a los sentimientos y que los verdaderos monstruos muchas veces están entre esas personas que nos cruzamos día a día en la calle. Reflexiones para un gran filme de entretemiento y calidad para disfrutar cómodamente en casa.

7 razones por las que amarás «Guardianes de la Galaxia Vol. 2»

Guardianes de la Galaxia llego a las salas en el año 2014 de la mano de James Gunn, una nueva propuesta de Disney por intentar seguir lucrándose de los derechos que posee de marca de comics, Marvel. El experimento fue todo un éxito y por ese motivo esta semana nos llega su secuela. Protagonizada por una desconocida y atípica familia de antiheroes espaciales que acabarán uniendo sus habilidades ante las posibles amenazas que puedan alterar el universo. En esta ocasión se dará respuesta al origen paterno de su protagonista: Star Lord (Chris Pratt) una de la mayores incógnitas que nos dejó la primera cinta. En Bface volvemos a adelantarnos y os relatamos nuestras impresiones sobre la cinta:

1. Típica pero NO tópica:

Las secuelas son carne de las críticas más duras. Mantener el nivel de su antecesora suele ser todo un reto. Para variar, aquí no se rompe con la esencia que respiraba su opera prima, el hecho de que Gunn repita como director sin duda ayuda a mantener ese equilibrio. Una estructura inicial que sumando nuevas tramas y personajes aportan un conjunto que prácticamente no tiene nada que envidiar a su primer volumen (algo que pocas secuelas de Marvel han conseguido igualar). Es cierto, que puede pecar de ser argumentalmente poco sorprendente pero a grandes rasgos consigue repetir con aquellos elementos que nos enamoraron la primera vez.


2. ¡¡ YO SOY BABY GROOT!!

Desde los títulos de créditos iniciales Groot vuelve a robarnos el corazón. Infantilizar al personaje se ha convertido en una decisión arriesgada pues aleja a una parte del público que ansía ver acción a raudales y que no está interesada en esos gags que aportan un extra de adorabilidad sobre dicho personaje. A nivel personal creo que aporta un factor realmente beneficioso, al ser un efecto temporal, el jugar con algunos tópicos en este volumen acordes con la edad de Groot nos muestra situaciones que tal vez ya hemos visto pero que dan geniales respiros cómicos a la cinta. Un auténtico angelito que nos encantaría llevarnos a casa.


3. Mantiene los valores originales

Una de las principales características que guardan las familias de superhéroes de Marvel es que todas cumplen el concepto de ser una familia. En esta película es vital para cada personaje hacernos sentir esa unión que les hace combatir, ya sea mediante lazos de sangre o no. Abriendo la posibilidad a la idea de que nosotros somos libres de elegir a nuestra propia familia. Permitiendo el desarrollo de algunos de estos personajes inadaptados e irreverentes de los que casi no podíamos haber explorado su faceta sentimental. Generando por tanto una línea argumental más fuerte y de la que suelen prescindir este tipo de blockbuster palomiteros haciéndola más orgánica.


4. Su diseño de producción

Esta saga puede alardear de gozar de tener un potente universo imaginario dispuesto a ser explotado. Algo que suele ser más unidimensional en el resto de productos de la compañía (Thor o Doctor Extraño son de las pocas que ofrecen algo visualmente nuevo). Claramente esta segunda parte se aprovecha para ofrecer un mayor derroche visual. Desde la creación del planeta Ego hasta la introducción de los Sovereign (una especie de humanos dorados espaciales). Todo ello acompañado por los necesarios y apabullantes efectos visuales que dan credibilidad a esas ansiadas escenas de acción. Creando su propio universo, con un delicado trabajo creativo que consigue dejarnos totalmente anonadados.


5. El palpable aire ochentero

A pesar de su extensa duración (2 horas y 15 minutos) sus humor ameniza la acción de los acontecimientos. Tal vez en esta ocasión se abusa de este recurso pero las referencias a la cultura pop de los años 80 nos regala algunos de los momentos más bizarros e inesperados de la película.  Una referencia temporal que vuelve a estar palpable también desde punto de vista visual y musical. Cotando con una banda sonora que no llega a la grandilocuencia de su antecesora, pero que nos vuelve a brindar grandes escenas.


6. Mantis

No es nada fácil introducir nuevos personajes a una franquicia. Interpretada por la actriz Pom Klementieff la llegada de Mantis aporta un perfecto equilibrio en el equipo. Un nuevo ser inadaptado que destaca por su capacidad de transmitir y modificar sentimientos emocionales. Característica que la convierte en todo un blanco para las bromas de la cinta gracias en parte, a su dulce ingenuidad. Una inesperada incorporación a la que suman otros personajes como los de Ego (Kurt Russell) el desaparecido padre de Star Lord o la alta sacerdotisa Ayesha (Elizabeth Debicki). Dos interesantes personajes a los que no se les debe perder vistazo.


7. Su Villano/a

Una de las marcas de la casa más opacas de las películas de Marvel suelen ser sus villanos. Pocos han logrado trascender quedando como meras caricaturas que hacen la vida imposible a nuestros protagonistas, sin suponer un gran reto a fin de cuentas y que no aportan interpretaciones memorables. En esta segunda parte el villano/a es casi una gran incógnita (excepto para los fans de los comics) y sin duda es un acierto. No era nada fácil abordar en acción real el concepto que han tratado, pero han sabido darle un creíble y cuidado toque personal. Un villano realista y con motivaciones que probablemente no pase a la historia pero que nos deja un trabajo más cuidado que con anteriores contrincantes. El secreto sigue bajo llave y si quieres saber a qué se enfrentarán nuestros guardianes tendrás que visitar las salas de cine.


Guardianes de la Galaxia consiguió aportar un nuevo código en las cada día más anodinas franquicias de superhéroes. Con su volumen dos nos traen justo lo que necesitábamos más y mejor. Descubre desde este viernes que nos depara esta nueva película. ¿Crees que superará las expectativas?

Crítica | Órbita 9

Tras una larga carrera como guionista, Hatem Khraiche estrena su primer largometraje como director Órbita 9. Una producción española rodada durante 7 semanas en Medellín, Bogotá y diferentes localizaciones del País Vasco. Protagonizada por Clara Lago, interpretando a Helena, una mujer que ha vivido durante toda su vida en una nave en el espacio, preparándose para una misteriosa misión. Sin embargo, no es consciente de que en realidad es la cobaya de un ensayo científico. Cuando uno de los trabajadores de la fábrica científica, Álex (Álex González), conoce a Helena, decidirá poner en riesgo su trabajo para poder rescatarla de su prisión y mostrarle el mundo que hay fuera de su burbuja. Mientras, son perseguidos por la comunidad científica en un carrera que podría marcar el futuro del humanidad y de los seres humanos en el espacio.

En Bface Magazine hemos podido adelantarnos a su estreno y esta ha sido nuestra impresión sobre la película:


Realmente, la campaña publicitaria de la cinta ha tendido a explotar ese aspecto espacial del que nace la historia. De hecho, muchos pensábamos que nos encontrábamos ante la nueva Eva, una nueva obra patria de la ciencia ficción. Nada más lejos de la realidad, lo del espacio solo es el punto de partida para contar la historia que de verdad «importa». Y es que toda esa trama disfrazada de viaje espacial vuelve a caer en otra indiferente historia romántica. El amor siempre puede estar justificado, pero la conexión de ambos individuos ocurre de una forma tan instantánea que no da tiempo expresar los sentimientos de cada personaje y hace que carezca de realidad y nos saque de la narración. Aunque tratan conceptos muy diferentes, su corte de historia romántica espacial me recuerda levemente a aquel reciente y simple entretenimiento que supuse Passengers (la cual al menos transcurría en el espacio). Aquí el peso está en una relación de amor express, en la adaptación de una protagonista en el mundo real y un carrera contrarreloj para que no ser capturados. ¿No puedes ofrecerme nada más?. Realmente para atraparme no necesitas crear algo nuevo. El cine está constantemente plagado de referencias y temas vistos anteriormente pero es mucho más importante cómo me cuentas tu historia que lo que realmente me estás contando. En definitiva, Órbita 9 no aporta prácticamente nada útil. El cineasta repite el patrón que ya logró con La Cara Oculta (fue su guionista). Parte de una historia interesante para acabar en un laberinto de personajes desdibujados, dando la sensación de que no sigue una estructura. Sin esa estructura, ninguna buena idea puede venderse.

Quizás su único punto salvable sea ese aspecto visual con el que arranca. La creación de ese recinto espacial, el diseño de la nave donde transcurre la vida de Helena, la voz del sistema operativo, la alimentación de la protagonista… detalles que dan credibilidad a lo que acontece. Sin embargo, los escenarios exteriores no me parecen del todo justificables. Sí que es palpable que el hecho de rodar en lugares áridos y de altas temperaturas. Probablemente sea una idea para aumentar ese efecto de adrenalina y desesperación que rezuma la cinta, pero no deja de ser un mero efecto que realmente no llega a ser imprescindible para la misma (aunque no deja de ser vistoso).

La mejor parada de su elenco de actores es Clara Lago. Aunque parte de un interesante instinto de dureza, viendo a una especie de heroina de acción cuya única meta en la vida ha sido prepararse para esa misión especial. Sus escenas de entrenamiento son visualmente buenas pero poco creíbles en comparación con el resultado físico. La protagonista enseguida cae en el papel de una indefensa dama en apuros ante la estupefacción que le produce Álex González. Desaprovechando todo el potencial con el que partía, para dejarnos otro personaje incomprendido, al que se debe amar por el hecho de haber tenido una vida diferente. Asociación que no se llega a lograr.

Si lo sumamos a un González en piloto automático, nos deja una historia «bonita». Algo realmente insuficiente cuando el peso de la película recae sobre su historia de amor. Una relación que acontece de una manera tan instantánea que la hace totalmente irreal. Al salir de la nave, la acción empieza a subir de forma atropellada sin dar tiempo a narrar lo que ocurre. Les acompañan un detestable Andrés Parra como el tópico villano y unas anecdóticas Belén Rueda y Kristina Lilley (sí, la que estáis pensado, la misma Gabriela de Pasión de Gavilanes), que parecen perdidas en semejante paranoia cinematográfica.

Me entristece no poder ser más optimista a la hora de dejar mi opinión, pero no puedo evitar ser honesto. Órbita 9 es un thriller romántico que se se centra más en llegar a una acción final desenfrenada que en desarrollar la personalidad y las necesidades de cada personaje. Quizás sea una obra realizada más para gusto personal que para agradar al espectador, pues estamos ante un filme que lamentablemente dejará frío a buena parte de la audiencia. Caerá rápidamente en el olvido.

 

Crítica | ‘Solo el fin del mundo’ de Xavier Dolan

A pesar de llegar con retraso a nuestras carteleras, este año los reyes magos nos traen a los fans de Xavier Dolan su nueva película. El polifacético director (además de actor, guionista, montador, diseñador… y estar más bueno que el pan) ha encandilado con tan solo 27 años a público y crítica, obteniendo en dos ocasiones el premio del jurado del Festival de Cannes. Ha creado un cine diferente al comercial, lleno de sentimentalismo y temas reales, donde la homosexualidad está muy presente. Estamos de suerte ya que este año tenemos doble cita con el director. Tiene previsto el estreno de “The Death and Life of John F.Donovan” para este año, su primera película rodada en América y protagonizada por Jessica Chastain. He tenido la suerte de poder ver su nuevo trabajo antes de tiempo y aquí os dejo mi opinión:

Tras la que posiblemente sea la película más completa de su corta carrera (6 películas a sus espaldas), no era nada fácil ponerse tras la cámara. Sin embargo, Dolan encontró la inspiración en la obra de teatro “Just la fin du monde”. Adaptando el guión de Jean-Luc Lagarce, en la que un joven escritor vuelve a casa tras 12 años sin saber de su familia con la finalidad de contarles el gran cambio que va a haber en su vida. El problema es que ahora su familia ya no es la que él conocía, todos han evolucionado. Un viaje lleno de nostalgia, tensión y un humor satírico que rodea esta “idílica” reunión familiar, enfrentando al personaje a una serie de desconocidos a los que una vez guardó cariño.

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Estamos ante un filme controvertido, algo recurrente en su cine (o lo amas o lo odias). Una historia que cae en el histrionismo que tanto gusta al director, pero que puede llevar en ocasiones a lo anodino. Personajes anclados en el sufrimiento y el pasado, lo que para algunos espectadores puede llegar a ser irritante. Pero a fin de cuentas, parece ser que es el efecto que pretende conseguir Dolan. Repitiendo patrones típicos de su obra con familias disfuncionales, el uso del slow motion y los planos cerrados, o la exaltación de la soledad en cada personaje.

Cada personaje es diferente y plantea un conflicto interesante: la alocada y cariñosa madre (Natalie Baye, probablemente, la mejor del reparto por detrás de su hijo y con la que comparte la mejor escena de la película), una hermana deprimida que idolatra a un hermano que apenas conoce (Léa Seydoux), un hermano infeliz y egoísta (Vincent Cassel) y una cuñada intimidada (Marion Cotillard), que a pesar de no tener vínculo de sangre con el protagonista parece que es la que mejor lo conoce.

El estar basado en una obra de teatro no puede evitar ser un lastre a la hora de adaptar monólogos intensos y detalles gramaticales que personifican a cada personaje, generando un tono repetitivo, dando la sensación de que la historia no avanza (probablemente funciona mejor en un tono teatral), lo que acaba siendo un defecto, donde parte de la información que ofrece, solo será captada por los más perspicaces. Ya que el lenguaje corporal y las expresiones impriman un mensaje sentimental que está por encima de la historia principal. Normalmente no debería importar que al final del recorrido no nos den la respuesta de todo, pero a mi parecer me resulta molesto, porque resta importancia al sentido de la historia, dando la sensación de que no se cumple el objetivo principal y quedando una mera montaña rusa de emociones alocadas.

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Personalmente destaco dos aspectos que realmente me encandilan del filme. Por un lado su protagonista, un comedido Gaspar Ulliel, que no necesita palabras para expresar sus sentimientos. Sus ojos atrapan, y consiguen hablar por él. Por otro lado como viene siendo habitual, el uso de flashback acompañados por la música pop, creando un efecto videoclip dentro de la película. Esa personal y genial marca de autor que da información y a la vez consigue dejarnos estupefactos ante la belleza visual que transmite.

En general un filme menor pero bastante disfrutable.  No estropea o sobra en la filmografía del director ya que comparte el mismo nexo de unión de sus anteriores trabajos y a la vez aporta algo diferente. Y es que su cine, es como un suspiro. Algo necesario, que brinda de oxígeno al trillado mundo audiovisual.

Si aún no conoces quien es Xavier Dolan te invito a que veas el siguiente vídeo. Hecho por un servidor en el que relato su carrera:

Crítica | ‘Vaiana’: Pura magia Disney

Disney Animation Studios nos deja un año más su plato estrella para estas navidades: ‘Vaiana’. Trayendo un soplo de aire fresco al cine de animación y cerrando un fantástico 2016 con películas como ‘Zootrópolis’, ‘Kubo y las dos cuerdas mágicas’, o ‘Buscando a Dory’ (a pesar de las inevitables comparaciones con la original).

Una vez más el viaje del héroe vuelve a dar el patrón que guía a la historia. Vaiana es una joven (bad ass) atraída por el mar que tiene la “suerte” de sumergirse en él para encontrar una cura para su pueblo que está comenzando a desaparecer. Moraleja sobre la esperanza y el recurrente tema ecologista intentando que el espectador saque algo más que entretenimiento tras ver la película.

Repiten eso sí los tópicos de sus últimas películas (MINISPOILER: Frozen, Big Hero 6, The Good Dinosaur (en el caso de Pixar)) : el amor que ya no tiene forma de príncipe sino que recae en la familia y amigos, convirtiéndolos en una pieza fundamental, y la muerte de un personaje secundario que ayuda a ser más fuerte al protagonista. A pesar de ello, no molesta porque el mensaje, aunque tiene la misma función, deja una nueva versión, algo que se agradece.

vaiana pua heihei

En mi opinión, su principal punto débil está en los secundarios. Y es que se nota que Disney ya no apuesta por personajes lucidos con historias interesantes que llegaban a ser casi tan imprescindibles en la historia como el propio protagonista. Ejemplo claros de películas de los mismos directores son el genio de Aladdin, Sebastián o Pegaso… Pero lo importante ahora es crear productos de merchandasing con ojos. El personaje tonto y adorable y el personaje “cute” (Olaf y Sven son prueba de ello). Y no niego que estoy deseando comprarme un peluche de Pua (el cerdito de Vaina) para ponerlo sobre mi cama; sin embargo, creo que es necesario reivindicar que en la variedad esta lo bueno y lo recurrente cansa. Aún asi, el gallo Hei Hei no puede evitar robarnos gran parte de las risas. El cual, sorprendentemente, ha sido doblado por el actor Alan Tudyk.

En esta ocasión, destaca el hecho de que no se haya creado un villano como tal en la película. Los directores decidieron eliminar esa idea del antagonista que se había creado para el proyecto inicialmente. La propia naturaleza de la historia ya presentaba el peso suficiente como para tener que crear un personaje innecesario. Dando una vuelta de tuerca, potenciando el pecado del personaje de Maui y la historia ecológica que hay tras la película. Y el resultado en este aspecto es para levantarse y aplaudir (ya lo comprobaréis).

La compañía  se ha caracterizado por dotar a sus películas de pequeños regalos para el espectador: divertidas escenas post-creditos, fantásticos cortos iniciales (sin palabras con la historia de ‘Inner Workings’), y los cameos y referencias a otros títulos de la compañía (atentos porque, al menos, hay 3 seguros). Además, los directores han afirmado que se basaron en la estética de “Mad Max: Fury Road” para crear a los Kakamora, uno de los mejores puntos de la película.


VainaSus directores, John Musker y Ron Clements (responsables de Aladdin, La Sirenita o Tiana y el Sapo), llevan trabajando para Disney desde los años 70 y creen que, si siguen en Disney, se debe a dos reglas imprescindibles: por un lado, porque en Disney se valora la tradición de animación original, un proceso evolutivo pero que bebe siempre del pasado, sin una cultura previa no hay futuro; por otro lado, porque creen que la música marca a la gente y a sus películas. Prueba de ello es ‘Vaiana’, al menos su banda sonora original  es impecable (ya veremos en su doblaje al castellano). Temas pegadizos y preciosos para cada momento. Personalmente destaco “How far I´ll go” que nos acompaña durante toda la película.

“Crear cine es aprender” Ron Clements.

Con cada película intentan crear con la animación algo que sería imposible de rodar de forma real. Un nuevo reto animado que, esta vez, fue el turno de animar el agua, como un personaje propio. Y en el aspecto general hay que quitarse el sombrero porque tras 5 años de documentación previa el resultado nos deja atónitos. Los personajes que rodean el mundo de Vaiana y, sobre todo la ambientación, consiguen que te enamores de cada detalle de un mundo digital y ficticio que parece estar muy vivo.


disney Vaina

A riesgo de crear unas altas expectativas (si lo prefieres no leas este párrafo, que caiga sobre tu conciencia), he de confesar que durante los primeros minutos de la cinta comencé a llorar desconsoladamente embriagado por una emoción de felicidad que encogía mi corazón y que no dejó de acompañarme durante todo el trayecto. La mejor manera de definirlo es poniendo en mi boca palabras que ha mencionado John Musker eludiendo a un tweet sobre uno de sus colegas de profesión en Disney que al revisionar Aladdin twitteaba. “He vuelto al yo de 8 años y me he meado encima de la emoción”. Sentir la pureza de la representación de la vida, a través de la naturaleza y de esa música envolvente, no pueden evitar tocarte el alma.

Esperemos que Disney no se corrompa con la moda de las secuelas. Las de ‘Frozen’ y ‘Rompe Ralph’ ya están en camino. ‘Vaina’ puede convertirse el escalón definitivo de la vuelta del Disney (que para muchos fue Frozen) con esa esencia de historias originales que nos recuerda su dorada época de los 90. Para ver el próximo filme original de Disney tendremos que esperar hasta 2018. Será con ‘Gigantic’, basada en el libro de Jack y la judías mágicas. Nada mejor para amenizar la espera que ir corriendo a los cines esta navidad y disfrutar de ‘Vaiana’.

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