La Santísima Trinidad de Zahara en La Riviera

Delicadeza, sensualidad y naturalidad descarada. Estos podrían ser los vértices de la trinidad Zahara. La andaluza se coronó el pasado 24 de noviembre en la sala de La Riviera, a orillas del Manzanares. Era el último concierto de su gira La Santísima Trinidad Tour: 3 ciudades para 3 formatos distintos en los que homenajear a su último disco, «Santa«.  Alicante, Barcelona y Madrid fueron las afortunadas que albergaron un acustísimo, un trío y un eléctrico.

Lucía un híbrido entre diadema, corona y aureola y un vestido que combinaba el azul y el plateado con los brillantes que la cita merecía. Así, la de Jaén se hizo dueña y señora del lugar en cuanto salió al escenario y empezó a menear sus cascabeles al ritmo de Tú me llevas. Y corrió por las líneas de la mano de su público improvisando trayecto y bailes con algún que otro agraciado.

zahara-2Fueron casi dos horas alternando canciones de sus tres álbumes. Olor a mandarinas o Funeral nos llevaron siete años atrás, a la Zahara que empezaba a salir del cascarón. Camino a L.A., sin embargo, mostraba ese lado salvaje de la rubia-verdosa. Para General Sherman y cómo Sam Bell volvió de la luna, la banda cambió y los componentes de Mucho se hicieron con el escenario y los instrumentos. Allí se quedaron para deleitarnos, también a dúo, con Nuevas Ruinas, de los toledanos.

No fueron los únicos invitados. Unas pocas canciones después, ya con la banda inicial, sonó Hágase tu voluntad junto a Miguel Rivera, de Maga. El deshielo, Crash o Int. nochecon la que Zahara saca su lado monologuista, dejaron a «Santa» en lo más alto. La guinda del pastel vino con Caída libre y el elenco protagonista del videoclip. No faltaron las pelucas rubias ni la súper coreografía, acompañada de una lluvia de confetti; pero lo que no esperábamos, y sucedió para nuestro disfrute, fue la aparición estelar de uno de los personajes de la historia: Yola Berrocal y su melenaza.

Así y entre los synthes del Like a Virgin de Madonna, la santa del indie español despidió su cuarto álbum de estudio entre la ovación de sus fanes entregados en cuerpo y alma a la causa. Porque, Zahara, tú sí que molas mil.

10 razones para volver al Sonorama

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Viviríamos en el Sonorama los 365 días del año. Con esto, cualquier cosa que diga después es totalmente irrelevante, ya que una vez más, el festival patrio por excelencia se ha ganado los corazones tanto de veteranos, como de los que, como una servidora, era su primera vez en Aranda de Duero.

La tierra del Ribera ha conseguido, en su décimo noveno aniversario, el mayor éxito de convocatoria con 60.000 asistentes durante las seis jornadas de festival, el doble de la población de Aranda. Lo que es cierto es que la vida es eso que pasa entre Sonorama y Sonorama y como queremos que seas partícipe de su próxima edición, te damos las 10 razones para volver al festival:

1. La Plaza del Trigo, Escenario Principal

Qué recuerdos sólo al leer Plaza del Trigo, ¿eh? Y es que las sensaciones que llegas a tener en esta plaza son prácticamente indescriptibles. Que se suda a la gota gorda y terminas empapado, sí; que algún codazo que otro te llevas, pos también, ¡pero la de grupos que esta plaza ha visto nacer a grito de escenario principal! ¿No os pone los pelos de punta recordar cuando Carmen Boza o Siloé deslumbraron con su arte? Son momentos se quedan en tu mente ever.

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© Paloma Rockcorn. Plaza de la Sal (y el amor)

2. Aranda es un chupinazo constante

El mejor trío que se ha hecho jamás en la vida es el de Plaza de la Sal, Plaza del Trigo y Plaza del Rollo, y que alguien se atreva a contarme una experiencia sexual mejor que esta combinación. Aranda se convierte durante 4 días en un chupinazo constante y cualquier norteño sabe que este motivo es más que suficiente.

3. Las duchas del camping, ni tan mal

No os hagáis líos, el agua caliente son los padres, pero después del camping del BBK todo pasa a ser mejor vida.

4. Los vecinos del camping

Que levante la mano quien haya ligado con la tienda de al lado. Pues eso, hay que volver solteros míos.

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© Paloma Rockcorn. Primera fila durante el concierto del Dúo Dinámico.

5. Un festival por y para la música

Y aquí nos ponemos serios. Sonorama Ribera es un festival para todas las edades, nacionalidades, tribus y religiones porque aquí sólo predomina una cosa: el amor por la música, y eso se nota en cada ápice del festival.

6. No celebráis la Asunción y lo sabéis

Es puente, no hay excusa para no ir porque sabemos que sois más ateos que Judas Iscariote.

7. Los torreznos en cachi, esa gran bomba 

Todavía no puedo olvidar la grasa en mis dedos, un lujo.

8. El McDonalds 

Esto sólo lo entenderán los del campings, pero eh, no hay nada mejor para la resaca del día anterior que el combo alitas + deluxe, comprobado.

9. El baño del Lupa

Esto también sólo lo entenderán los del camping 🙂

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© Paloma Rockcorn. Cuando Izal lo petó nivel máximo.

10. Sonorama Ribera es el mejor festival al que irás en tu puta vida

No tenemos palabras para expresarlo, Sonorama hay que vivirlo, desde dentro, desde primera hora del día, con su gente, con sus bares, con su ambiente, con sus maravillosos organizadores y sobre todo, con sus más de 140 conciertos.

PD: YA TENÉIS ENTRADAS PARA SONORAMA 2017 AQUÍ.

10 canciones para adorar a Muse

«Ir a un concierto de Muse» debería ser un must en vuestra lista de «cosas que hacer antes de morir». Os pueden gustar más o menos, ahí no me meto, pero os aseguro que no saldréis indiferentes tras casi dos horas de su directo arrollador. Se han convertido en los dueños indiscutibles de la palabra espectáculo. Si no me creéis, basta con que preguntéis a alguna de las 15.000 personas que llenaron el Barclaycard Center la noche del jueves o la del viernes.

Con siete discos a sus espaldas, es posible que los británicos estén empezando a autoplagiarse en lo que a composiciones se refiere, pero en los directos siempre van un paso más allá. Esta vez se les quedaba corto un escenario rectangular de los de toda la vida, con sus 180º, así que como hicieron en 2009 los irlandeses U2, han duplicado grados y al centro giratorio y circular le han añadido dos pasarelas a los lados, ocho pies de micro para que Matt Bellamy despliegue todo su potencial vocal, unos paneles móviles, unas proyecciones y unos drones en forma de burbujas. Todo esto acompañado de un juego de luces, confetti en forma de hombrecillos y un sonido apabullante fruto del virtuosismo de la banda que hace que sea algo épico.

Drones World Tour es el nombre de la gira que comenzó en 2015 tras lanzar su séptimo álbum de estudio «Drones« y que continuará por toda Europa hasta agosto. Yo les seguiría, la verdad, pero mi sueldo no da pa tanto y mis vacaciones tampoco, así que me doy por satisfecha después de lo vivido el pasado jueves. El resultado es la lista de esta semana, 100% dedicada a los inglesitos. Un recorrido por toda su carrera resumida en 10 temazos de los de volverse loco.


Plug in Baby

Mítico tema de su segundo disco, allá por 2001, con ese inconfundible riff de guitarra al principio que te va preparando para que no dejes de saltar hasta el final.

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Psycho

Canción del último álbum y elegida para abrir el espectáculo y dejar claro quién manda porque our asses belong to them now.

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Time Is Running Out

Otra de las inconfundibles del trío británico, de su disco «Absolution«, que cuenta ya 12 añitos y que tantas y tantas veces hemos coreado.

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Uprising

Ésta fue la encargada de abrir «The Resistance«, quinto largo, sentando las bases de lo que significaba este trabajo. Resistencia, levantamiento y reivindicación.

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Starlight

Con una intro de teclado más que reconocible, dejando al descubierto entre sus versos el nombre del álbum al que pertenece, nos baja un poco las pulsaciones.

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Knights of Cydonia

También incluida en «Black Holes and Revelations«, este tema te pone a cabalgar desde el principio creyéndote uno más de Game of Thrones coreando «you and I must fight for our rights, you and I must fight to survive«.

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Madness

Un poquito de calma con este canto a la locura que conlleva el amor. Uno de los temas más Queenianos con ese solo de guitarra que nos recuerda a Freddie con su aspiradora.

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Supermassive Black Hole

Como un súper agujero negro que crece y traga todo lo que hay a su alrededor, así se comporta un amor perdido cuanto más lo quieres olvidar.

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Mercy

Sigue a Psycho en su último álbum y habla de fuerzas oscuras, de las máquinas asesinas de su predecesora, de perderse a uno mismo.

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Follow Me

Ponemos la guinda al pastel con estas bonitas palabras que Matt dedica a su primogénito. Habla de valentía, confianza, protección y amor, mucho amor.

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Vintage Trouble rompen el Barceló

Cuando pecas de ingenuo y piensas que, a punto de acabar el año, pocos directos tienen papeletas para sorprenderte, van los Vintage Trouble y TOCAN. Tocan la guitarra, el bajo, la batería, el micrófono, tu flow y tus caderas. Boquiabiertos, por decirlo de una forma correcta, nos dejaron la noche del pasado día 9 en el Barceló.

Desde Los Ángeles, teloneros de Bryan May, Bon Jovi o AC/DC y con 3 discos de estudio, estos 4 rockeros no hacen nada nuevo, pero lo que hacen, lo hacen muy bien. Estupendamente bien. Suenan al blues, soul y rock and roll de los 50s y 60s. Nos recuerdan a bandas como The Rolling Stone, The Beatles, Ray Charles, Otis Redding, etc. y su calidad es exquisita. Luego se suben al escenario y lo único que puedes hacer es rendirte a ellos.

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Cuidan su estética y hasta su grupo invitado al que presentan antes de empezar. Los jóvenes Slydigs, desde Manchester sorprenden. Sonaron francamente bien y caldearon el ambiente dejándolo listo para que los estadounidenses terminaran de cocinarnos a su gusto.

La sala madrileña vibró a ritmo de temazos como Blues hand me down, Strike your light y Angel city, California. En los que Ty Tylor, también conocido como el showman del momento, destacó por una impecable técnica vocal que te hace repetir una y otra vez un cariñoso qué cabrón. Encima de las tablas se convierte en una especie de torbellino al que sólo le calman un poco baladas como Another man’s words o Nobody told me, con la que cerraron tremendo espectáculo. Nalle Colt, Rick Barrio Dill y Richard Danielson tampoco se quedan cortos y hacen maravillas ahí arriba.

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Con Run like a river, Ty terminó de venirse arriba, o abajo según se mire, protagonizando uno de los momentazos de la noche. Sin pensarlo se lanzó a nuestros brazos que, muy amablemente, le condujeron de vuelta al tablao en un recorrido de punta a punta del Barceló entre gritos y expectación.

Sin duda, el directo de Vintage Trouble fue la mejor manera de poner la guinda al pastel musical de este caduco 2015.

Fotografía: Paloma de la Fuente@prockcorn

Rufus T. Firefly: es imposible parar su luz

Rufus T. Firefly Ochoymedio

¿Sabéis ese momento en que todo comienza a funcionar, y no hay marcha atrás? ¿Conocéis esa sensación de vértigo cuando consigues todo lo siempre peleaste? Es una mezcla de miedo, satisfacción y alegría brutal. Duelen hasta los huesos, y una vez llegados a este punto, no podemos correr hacia atrás. La carrera de Rufus T. Firefly ha sido un carrera de fondo. Hace díez años que persiguen el sueño de ser reconocidos dentro del panorama independiente nacional, y no fue hasta la publicación de «Nueve» (2014), su tercer álbum de estudio, que han logrado estar en boca de todos. 

Hace algo más de una semana, en la Sala Ochoymedio ponían el broche a un año de éxito. Con unos audiovisuales acordes a la psicodelia del grupo y un cuidado setilist que repasaba toda su carrera. No se olvidaron de rescatar un considerable número de temas de su anterior LP, Ø (Conjunto Vacío, 2012), e incluso algunos amigos se subieron al escenario, como Charlie Bautista en Somos el enemigo, corte de temática social que define muy bien el sonido del grupo.

Nueve se ha convertido en un número mágico para todos los componentes de Rufus T. Firefly. «Todo empezó por hacer un pequeño homenaje a John Lennon. Él pensaba que el nueve era un número mágico y que todas las cosas importantes de su vida estaban relacionadas con ese número. Al final la broma se nos fue de las manos, el disco acabó teniendo nueve canciones, durando la última nueve minutos exactos (Canción infinita) y nos dimos cuenta de que cumplíamos nueve años como banda«, nos contaba Víctor Cabezuelo, vocalista y guitarrista de la banda.

La carrera que les llevó a una abarrotada OchoyMedio ha tenido varias paradas significativas. Momentos que marcan el éxito actual en el que se encuentran. La primera fue el veintiocho de febrero en la Sala Caracol, presentación oficial del disco en Madrid, y donde colgaron un ‘Sold Out’ merecido. «Fue precioso, lloré en el escenario. Nos costó muchísimo dinero, esfuerzo y energía vital poder sacar adelante este disco, y al ver lo que pasó en esa presentación me derrumbé. Era como si de repente el karma nos diera lo que no nos había dado durante tantos años«.

Al final, nos ha enseñado que todo esto es una cuestión de esfuerzo honesto. Si peleas de verdad, algún día, llega.

Algo parecido sucedió en la Plaza del Trigo, durante el Festival Sonorama Ribera. Un momento que marcó no sólo el empuje necesario que les faltaba para aparecer, esperemos, el próximo año en todos los carteles de festivales; sino que fue un momento muy emotivo para todos los que les seguimos y apoyamos desde hace años. Me voy a reservar el derecho de hablar en primera persona, y reconocer que, lejos de mi faceta de periodiodista, en ese concierto, fui fan. Y lloré a grito de «¡Escenario principal!», en una masa de gente rendida ante el espectáculo que ofrecen en directo.

«Cuando publicamos Ø escribí a todos los festivales del país ofreciéndonos a tocar gratis, a la hora y en las condiciones que fueran. Nadie me contestó. De repente, estar en aquella plaza del Trigo abarrotada, con miles de personas cantando y pidiendo el escenario principal nos emocionó muchísimo. Teníamos muchas emociones contenidas que ese día pudieron salir. Es difícil de explicar con palabras…«.

Pero es que el talento de la banda no sólo ha sido reconocido por seguidores y promotores. Compañeros de carretera con innegable éxito como son Vetusta Morla, los invitaron para abrir varios de los conciertos más importantes de su última gira.

«Una mañana me llamaron por teléfono para preguntarme qué nos parecería tocar con ellos en tres conciertos. Les dije muy tranquilo que sería un placer y en cuanto colgué me puse a gritar y a correr por toda la casa. Estamos muy agradecidos«.

Ha sido increíble poder ver todo lo que significa una gira de Vetusta. Son todo un ejemplo de profesionalidad y trabajo bien hecho.

Rufus T. Firefly @ Ochoymedio Club
Rufus T. Firefly @ Ochoymedio Club

Volviendo al Ochoymedio, todos los presentes asistieron con notable cariño a la banda. Hubo sonrisas de complicidad, despedidas (cuánto vamos a echar de menos a Alberto, el ya ex-teclista de la banda), alguna lágrima cuánto me duele esa Canción Infinita y agradecimiento por todo lo vivido. Ahora es tiempo de frenar, salir a flote y respirar. Como si hubiera llegado a la meta de una larga maratón, Víctor Cabezuelo cayó rendido sobre los teclados al final del recital.

«Lo que vamos a hacer los próximos 6 meses es trabajar a saco en el nuevo disco. Hay ideas y mucho trabajo por hacer. Estamos probando cosas nuevas, experimentando con sonidos y con formas diferentes de hacer las canciones. Nos lo estamos pasando muy bien. A ver qué queda al final«.

Aún les quedan muchas carreras, esperamos que no de obstáculos, sino más bien de velocidad, y que en cada una de ellas ganen las canciones. Y la magia, porque si hay que morir, preferimos morir de magia.

Fotografías: Desirée Fina

Rayden llena La Riviera sin complejos

En una de sus letras, Rayden afirma «que no hay imposibles, solo improbables». Con tal declaración de intenciones, cualquiera le para los pies a este madrileño que la pasada noche de sábado colgaba el sold out en la mítica sala La Riviera de Madrid. Algo que sólo llegan a conseguir unos pocos.

A veces nos empeñamos en poner etiquetas, los periodistas los primeros, y qué bonito es cuando vienen a desmontártelas de un plumazo. Ya nos lo contaba la semana pasada, Rayden no hace rap, él hace Música, en mayúscula y sin complejos.

Apenas a la media hora de recital, nuestra querida Carmen Boza salía al escenario para acompañar al artista sobre el escenario. Anunciaron que tienen algo entre manos, y cambiaron las bases por la guitarra acústica. Tranquilos lo haters de las guitarras, como se reía David sobre las tablas, tan sólo se trataba de la versión acústica del tema que han compuesto juntos, Veneno. Una delicia.

Rayden La Riviera
Rayden La Riviera junto Diego Ojeda

Boza no fue la única invitada que pasaba por allí. También lo hicieron Swan, que acompañaba al rapero en Mi primera palabra. Mäbu (qué bonita voz tiene esta chica) lo hacía en Viviendo en gerundio; y, por último, un dúo de poetas: Diego Ojeda primero, con Cosquilleo, y Marwan se unía después en una magnífica En mi cabeza, que anunciaba el desenlace de una noche de emociones, reivindicación y cariño. Porque si algo no faltó, fue el cariño de un público entregado.

El rap es un medio de reivindicación, y Rayden aprovechó la ocasión para defender el derecho de los menores a disfrutar de los conciertos, algo que una absurda Ley les prohíbe (Ley que esta misma semana ha sido derogada en la Comunidad de Madrid). También agradeció que el público estuviera más pendiente de lo que ocurría en el escenario que en la pantalla de sus móviles.  Pero no sólo de reivinidcación iba la cosa, y es que para el final de la noche guardaba una de sus mejores composiciones.

Te comería a versos pero me tragaría mis palabras, por eso mejor dejarnos sin habla

Matemática de la carne cerraba la noche en que el rap hacía historia en España, dando el salto a los grandes recintos. 

BIME Live!, el festival que me hizo creer en la magia

Hace poco leía a David Byrne en su libro Cómo funciona la música, que ésta ha ido evolucionando a medida que han cambiado los espacios de escucha. Que hay canciones compuestas -aunque de manera, muchas veces, inconsciente- teniendo en cuenta el lugar donde van a ser interpretadas. No me podía sacar esto de la cabeza en el momento en que Benjamin Clementine se presentaba sobre el escenario y comenzaba a golpear las teclas de su piano de cola en un recogido teatro improvisado por la organización del BIME Live! dentro de la vorágine de pabellones que es el BEC! (Bilbao Exibition Center). Qué jodida suerte poder verle en un espacio así, donde las canciones son capaces de transformarse en trucos de magia.

Y me sentí afortunada, de estar ahí y creer que la música va más allá de una grabación. Que cuando hablamos de música, hablamos de sentimientos, y que un concierto es un momento único espacio-temporal. Como para no creer en la magia después de la interpretación del inglés (mitad francés) que más que un concierto ofreció una show, mitad música, mitad teatro. Una sucesión de temas, con un delicado juego de luces, y una estudiada coordinación con el batería. Esto sucedía momentos después de que un joven Darwin Deez, con una sorprendente frescura, nos diera la bienvenida al último festival de la temporada; el BIME Live!

Bendito BIME, y bendito teatro. Ganas no me faltaron de montar una tienda de campaña y quedarme a vivir en ese escenario. Siempre con las suficientes escapadas a la zona #LiveAccessBIME que Heineken® se montó entre los dos escenarios principales, y que me permitieron ver a Richard Ashcroft desde lo más alto. Pero no adelantemos acontecimientos.

BIME LIVE!
Benjamin Clementine BIME Live!

Con un nudo en las entrañas, aprovechamos para llenar los estómagos al ritmo de Los Planetas y su largo repertorio lleno de himnos. Una pena abandonar a los de Granada sin escuchar una de mis canciones favoritas: Qué puedo hacer. Pero la app móvil empezó a vibrar para recordarme que en 15 minutos comenzaba uno de mis imperdibles del festival: Iron&Wine.

Nos acomodamos de nuevo en el teatro y disfrutamos de un recital Solo&Acoustic de Sam Beam, quien, aprovechando la intimidad de ese pequeño escenario, accedió a (casi) todas las peticiones del público, brindando así la oportunidad a los fans de configurar el repertorio. Y, joder, otra vez la magia. De verdad. Cuando salimos de ese pequeño trance de poco más de una hora en la que a cada rasgueo de guitarra, Sam me arañaba más y más dentro; Stereophonics ya llevaban algo más de media hora tocando en el escenario principal. Una pena.

Stereophonics siempre me ha parecido una banda que hace música de estadio, pero que no llena estadios, y es algo que no me puedo explicar. El sonido del que disfrutaron en el BIME Live! fue de excepción, y a pesar del frío público que no nos habíamos estudiado el último álbum de la banda, «Keep The Village Alive«, salieron airosos reservando para el final Maybe Tomorrow y su archiconocida Dakota.

Crystal Fighters BIME Live!
Crystal Fighters BIME Live!

No sé cómo lo hice, pero tras un intento fallido de abandonar el recinto e irme a dormir -demasiadas horas de carretera en el cuerpo, y una semana de muerte en el trabajo-, saqué fuerzas de no-sé-dónde y acabé dándolo todo con los bonitos de Crystal Fighters. Es precioso cómo, cuando apenas ha pasado un año de la muerte de su batería, han resurgido con más fuerza que nunca.

Villagers BIME Live!
Villagers BIME Live!

El sábado, tras una jornada intensa de turismo por la ciudad, y muchos pintxos, alargamos algo más nuestra llegada al recinto. Una pena porque de verdad que me moría de ganas de ver a Nodozurdo. Sabiendo lo bonito que fue la jornada del viernes en el escenario Teatro, no pude resistirme a la tentación de pasarme a escuchar a Villagers, con la esperanza de que me diera tiempo ver -aunque poco- a mis queridos Supersubmarina. Pero mira, que no, que el maldito teatro me pudo, y la voz de Conor O’Brien me atrapó. Una vez más sentí estar en el momento y lugar adecuados, y BUM! volvió a suceder la magia y me quedé atrapada por la apuesta minimalista y delicada de la banda de Dublín.

No sé si aún por el temblor que te provoca conocer a un artista en directo y que te vuele la cabeza, por el cansancio acumulado, o porque mira, allí la bebida era más barata, decidimos ver a Richard Ashcroft desde la zona VIP, y disfrutar desde lo alto del que fuera vocalista de la mítica banda The Verve. Aún se me ponen los pelos de punta al recordar la masa de gente que arropó al artista, que se presentó sin banda y tan sólo acompañado de una guitarra, con el himno Bitter Sweet Symphony.

Pero para baño de masas el que disfrutaron los cabeza de cartel de la noche: Imagine Dragons. Os prometo que desde arriba se escuchaba más al público que a Dan, así que, al final, decidimos bajar y disfrutar de los de Las Vegas desde donde mejor se vive un concierto. Entre la gente. La verdad es que la energía que tienen en el escenario es apabullante. Y a ver quién es capaz de quitarse después de la cabeza la Radioactive y el confettti maldito.

Imagine Dragons BIME Live!
Imagine Dragons BIME Live!

A pesar de que la gente apenas se movió del escenario principal, yo corrí como buena frikifan para ganarme una bonita segunda fila para ver a L.A. Quien me conoce bienbien sabe mi amor por esta banda, pero es que difícil no empatizar con un grupo que tiene una canción para cada momento de tu vida. Que sus canciones hablan de mi, vamos. Sin embargo, no vimos el concierto terminar y a la mitad huímos de nuevo al escenario Teatro, donde las chicas de Sallie Ford parecía que se habían propuesto tirar las gradas abajo. Qué energía y qué voz. Para que luego digan que el rock es sólo cosa de hombres.

Llega un momento en todo festival en el que ya no hay dolor. Dolor fue cuando a la mañana siguiente mi compañero de habitación abrió la ventana a las 8 AM y mira, que yo ya no podía más, pero con Kakkmaddafakka o bailas o luego se te aparecen muchos fantasmas rubios en el espejo, o algo así. Vamos, que los noruegos pusieron el festival patas arriba, y a pesar de los continuos problemas de sonido, disfrutamos tanto nosotros como ellos.

Aún quedaban !!! (chck,chck,chck) en el cartel. Pero mis pies pedían tregua, y al día siguiente unas cuantas horas de carretera de vuelta a la realidad. Gracias, Heineken®, una vez más, por la experiencia #LiveAccessBIME. ¿Nos vemos el año que viene?

Fotografías: BIME Live!
© MusicSnapper

Leon Bridges deslumbra en La Riviera

Este sábado, pasadas las 21:30 con una Riviera casi repleta, Leon Bridges y su corista Brittni Jessie abrían con River el que sería el concierto presentación en España de este veinteañero que está revolucionando el soul actual.  Arropado por su espectacular banda y su inconfundible traje de chaqueta, Leon nos encandiló.

Como ya os contamos, ha publicado en este 2015 su primer álbum y damos gracias por incluir a nuestro país en una de las paradas de su gira. Ayer esas ganas se palpaban en el ambiente y se transformaban en efusivos aplausos y gritos por parte del público. Pero la admiración y expectación fueron recíprocas, pues el de Texas se reiteró en su agradecimiento durante toda la velada.

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Destapó su Coming Home con delicadeza, ofreciendo a cada canción el espacio merecido, relatando cada historia que las respalda. Twistin’ & Groovin, Better Man, Shine,… todas tienen algo único. Nos confesó que el single homónimo es también el tema preferido de su madre y dedicó el tiempo necesario para presentar como merecen a cada uno de sus acompañantes, llevándose el saxofonista la mayor ovación.

Derrochó ritmo por cada parte de su cuerpo, con unos movimientos únicos que ya le pertenecen; pero sin duda fue su voz la que nos acarició de una forma sensual y enérgica, haciéndonos mover las caderas en un intento fallido de imitarle, como en Smooth Sailin, y poniéndonos cariñosos en otras tantas.

Todd, que así es como realmente se llama, y su banda conquistaron al público madrileño y no cabe duda que a los de Fort Worth les queda un largo camino que recorrer encima de los escenarios.

 


15 cosas que hemos aprendido en nuestro primer Sonorama

Volver a casa después de un festival siempre conlleva una resaca emocional y la que no es emocional puede que también. Volver a casa después del Sonorama supone empezar a descontar 365 días de calendario hasta la próxima edición. Algo mágico sucede en Aranda de Duero: quizás sea el trabajo de tantas personas que llevan sacando adelante (contra vientos y mareas) un festival independiente durante dieciocho años (que se dice pronto), y quizás también es algo de culpa de ese público que a grito de «¡Escenario Principal!» marcan los tiempos y las carreras de tantos músicos nacionales que pasan por los escenarios que, cada año, llenan la ciudad burgalesa de música non stop durante cuatro días. Tenemos que reconocer que nuestra voz se quedó en la plaza del Trigo, y que reímos, lloramos y bailamos tanto que aún tenemos agujetas.

Nosotros que somos muy de listas, muy de observar y vivir las cosas de primera mano, os dejamos las quince cosas que aprendimos de nuestro primer Sonorama Ribera:

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1. No hay edad para ir de festival 

Una de las cosas que más nos sorprendió estos días fue ver la cantidad de familias que se acercan a los conciertos de la Plaza del Trigo, incluso al Recinto Ferial, donde se celebran los conciertos de noche. Pero sin duda la anécdota que vivimos fue compartir el concierto de Vetusta Morla en la noche del sábado junto con un grupo de mujeres que superaban los sesenta años de edad. Hemos visto en repetidas ocasiones a los de Tres Cantos, pero nunca habíamos visto gente tan mayor en su séquito de fans. Llegaron «para ver por qué ese grupo gustaba tanto a los jóvenes« y acabaron coreando con nosotros el «lalala, lololo». Y no nos extraña nada porque «qué bien lo hacen, cómo lo viven«.


2. Nunca son suficientes las veces que veas a Vetusta Morla

Siguiendo con el hilo anterior llegamos a la conclusión de que nunca nos cansaremos del directo de los madrileños.  Y mira que no brillaron lo suficiente por problemas técnicos que nublaron la primera mitad del concierto.


3. Si hay que acampar, mejor con fresco

Hacía tiempo que habíamos dicho eso de «no vuelvo a un camping de un festival». Pero claro, el planear todo a última hora, y lo bien que nos habían hablado del camping del Sonorama (hasta algún músico planta su tienda de campaña por allí), nos hicieron decidirnos por la opción más fácil y barata (se puede acampar sin coste adicional con entrada/acreditación). Y qué acierto. La gran arboleda está al lado del recinto, y a sólo un paseo del centro. Ni aglomeración como en otros festivales, ni largas horas de sol que no te dejan dormir. Eso sí, id bien equipados: linternas, colchón, y fuerza para las duchas de agua fría.


4. Las croquetas saben mejor en cachi

Ay, qué mítico. Sales de Madrid, y la gente te mira rarito si dices mini al cachi. Pero meter las raciones en esos vasos de plástico parece que es normal. El caso es que alimentarte a base de kalimotxo (con Ribera de Duero, claro) y croquetas te convierte en inmortal durante cuatro días. Palabrita de BFace.


5. La música genera música

Una de las iniciativas que más nos gustó de esta edición fue el apoyo al proyecto solidario Leãozinho. La organización impulsada por el periodista musical Ángel Carmona lucha por acercar la música a las favelas de Brasil. Y lo hace a través de la música, claro. Con el apoyo de artistas como Pucho (Vetusta Morla), Xoel López o Marc (Sidonie), se marcaron el concierto del Sonorama. Atacaron por sorpresa el escenario de la Plaza del Trigo y repasaron la historia del indie español en poco más de media hora.

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6. El Sonorama no es un festival indie, es un festival de Música

Es de agradecer la variedad de estilos que ofrece cada año el festival. Este año, contra todo lo que se pueda esperar de un festival de música indie, el jueves abría como cabeza de cartel de la primera jornada un homenaje al cantaor Enrique Morente. Una ola de flamenco que se dio la mano con el rock más crudo de grupos como Arizona Baby, los canallas Sexy Zebras, o Ángel Stanich. Bailamos cumbia con Calexico, y el toque más folk lo pusieron La Maravillosa Orquesta Del Alcohol (La M.O.D.A), quienes salieron triunfantes en su tierra.


7. Jero Romero de noche suena mejor

Ya lo dejamos caer cuando fuimos al Festival de Les Arts: Jero Romero se merece horarios mejores que tocar a plena luz del día. Y es que vaya bandaza, y menudo sonido. A nosotros ya nos tenía enamorados, pero es que el viernes lo remató.


8. Las mujeres en la música tienen mucho que decir

Ya hemos hablado por aquí mucho de Zahara y su nuevo disc(azo)o: Santa. Pero qué energía en directo. Bailamos con ella (literalmente) y rompió con ese concepto de que las chicas no están hechas para el rock. Hasta incendió un altavoz. Algo parecido hizo Tulsa, en el recién estrenado escenario Burgos: Origen y destino. Una ola de energía delicada y apabullante acompañada de músicos de excepción. El contraste lo marcaron Lucía Scansetti y Marlango: sutiles, cautivadoras y mágicas.


9. La Habitación Roja son eternos

Veinte años de carrera avalan una carrera de fondo de uno de los grupos nacionales más importantes del panorama independiente español. Cerraron la noche del jueves y el viernes nos sorprendieron con un concierto sorpresa en la Plaza del Trigo donde versionaron a grupos como R.E.M. o David Bowie; artistas eternos, como ellos.


10. Chup-Chup es un temazo que no pasa de moda

Hablando de eternidades: Australian Blonde saben lo que es tener un tema eterno. Chup-Chup ha unido a varias generaciones, y no pudimos evitar dejar de bailar cuando sonó.

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11. La Plaza del Trigo debería ser nombrada Patrimonio de la Humanidad

O al menos Patrimonio Cultural de la música nacional, o algo así.


12. Rufus T Firefly: ¡Escenario Principal!

Aranda ardió con el directo del grupo de Aranjuez. Y es que la carrera de Rufus T. Firefly avanza a pasos agigantados. Y no nos extraña nada. Nueve, su último álbum, sonó con la rabia de quien lleva años peleándose un hueco entre los grandes. Su concierto fue para no dejar de sudar, menos mal que Antonio y su manguera no penséis mal, marranos nos salvaron.


13. El Sonorama es el mejor lugar para descubrir grupos

Entre nuestros descubrimientos entran Jacobo Serra, que es para morir de amor muchas veces; Correos, que nos dieron una bonita sorpresa en la fiesta de bienvenida del miércoles; y Señores (a pesar de que casicasi nos matan a vinilazo limpio).


14. Bigott se llama Francisco de Borja

Bigott, junto con Los Toreros Muertos ay, Pablo Carbonell, qué malita la droga, se marcaron los conciertos más divertidos del festival. Uno, por sus conversaciones con el público, los otros por su extravagancia ochentera. Lo gracioso fue cuando Bigott confesó llamarse (no sabemos si cierto o no) Francisco de Borja.


15. Quien va al Sonorama, repite

Y nosotros nos morimos de ganas de que sea ya 10 de agosto de 2016.


El BBK Live arranca en Madrid de la mano de Heineken

El BBK Live arrancaba el pasado jueves en la capital, y como a mi este calor sólo se me pasa con una cerveza muy fría en las manos decidí acercarme al evento #BBKLiveAccess.

Hace apenas una semana que he aterrizado en Madrid después de tres meses viviendo a los pies de los Alpes (casi como Heidi) y como que salir a la calle con 43º a la sombra no me resulta un plan muy atractivo. El caso es que el jueves pasado, sin embargo, el calor era lo de menos; el BBK Live por primera vez salía de Bilbao y llegaba a la capital de la mano de Heineken y con los directos de Belako y Delorean. Un aperitivo de gastronomía vasca a una semana de que arranque uno de los festivales más importantes y longevos de la Península que este año celebra su décimo aniversario y cuenta con la presencia de Mumford&Sons, Muse, Ben Harper & The Innocents Criminals, Alt-J, Of Monster and Men… entre otros muchos nombres.

BBK Live BelakoLa gente de Heineken me esperaba con cerveza muy fría y unos daditos de queso con pesto que bien podían haberlos traído desde mi querida Italia en un escenario de excepción: La Casa de Velázquez, un espacio muy cuqui escondido en Ciudad Universitaria. Por allí andaban también caras conocidas de la escena independiente como Guille Mostaza, Sexy Zebras, Neuman, o Annie B Sweet y sus botas altas nada acertadas.  Hasta el pequeño de los Alcántara, Ricardo Gómez (Carlitos en la ficción) no quiso perderse la fiesta.

Y es que el directo de las dos bandas merecía especial atención. Por un lado, Belako, bajo el atardecer madrileño, aprovecharon la ocasión para presentar algunos temas de su inminente próximo disco. Canciones que siguen la línea de rock crudo que tanto caracteriza a la banda revelación del 2014. Por otro, Delorean estrenaban por primera vez en directo su reciente single Crystal. La próxima vez lo harán en Kobetamendi.

BBK Live DELOREAN

El festival vasco, que ya ha hecho sold out de abonos, tendrá lugar entre los días 9 y 11 de julio en la localidad de Bilbao. Aunque desde este lunes habrá conciertos en distintos puntos de la capital vizcína. Podéis consultar la programación aquí y los horarios aquí. Nosotros ya os contamos nuestras razones para no perdernos el décimo cumpleaños del Bilbao BBK Live.


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