Los 6 malditos grados de separación

La teorí­a de los seis grados de separación es una hipótesis que intenta probar que cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces), algo que se ve representado en la popular frase «el mundo es un pañuelo». ¿Cómo te quedas? Por esta teorí­a, si la llevamos a la vida real, solo tienes que tocar las 6 piezas adecuadas para quedar como un í­mbecil delante del chico que te gusta. Pongamos un ejemplo:  Tu conoces a tu madre ( digo yo), ella a la pescadera del Mercadona, que a su vez es amiga de Paqui la hija de Antonia, madre a su vez de Luis, amigo í­ntimo de Javier. Está claro: Javier es el amor de tu vida y le puedes conocer en cualquier momento. ¡Corre ya al Mercadona! Ahora en serio; ¿Estamos realmente tan conectados como nos hacen creer? Y si es así­ ¿Hasta que punto pueden llegar a controlar/ conocer ? ¿O quizás la culpa la tengamos nosotros, que nos abrimos y nos mostramos demasiado?

Una noche cualquiera no puedes dormir, y te da por contar novios dejando a Chenoa. Cuando acabas, abres Instagram, bajas,  bajas, bajas, pezón, calzoncillo, entrepierna, ¡Uy, me has pillado en una pose incómoda! ¿ Quién es este chico? Es una pena que ya no queden cosas con las que sorprendernos, sí­ antes de conocerle en persona ya conocemos todo de él. Y sí­, hasta su marca de calzoncillos. ¿Qué hacemos para saber ago más de él? O ¿Que hacemos para conocerle? Pues según esta teorí­a ese chico al que ves como inalcanzable porque vive en otra ciudad, quizás esté mas cerca de ti de lo que piensas. Solo tienes que poner en marcha el mecanismo de las redes sociales, unir, filtrar, clasificar, recordar y en pocos segundos: ¡ES í‰L!  Te sorprenderí­as lo cerca que has podido llegar a estar de esa persona sin que te hayas dado cuenta. De ahí­ que surjan lo que llamamos casualidad, suerte, o destino y hayamos coincidamos con él o ella en algún momento de nuestras vidas. Y sí­ no es con él, segurí­simo que tenéis alguién en común. ¡Seguro!

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Pero no todo es tan facil y bonito como lo pinto en el comienzo del artí­culo. En el dí­a a dí­a nos encontramos con experiencias prácticas de ‘La teorí­a de los 6 grados’ que pueden llegar a mosquearte, a querer aislarte del mundo que te rodea o simplemente dejarte sorprender por las ¿Casualidades? de la rutina de tu dí­a a dí­a.


  1. El grado sutil La sutileza en su justa medida: ¿Quí­en no tiene amigas que pecan en ambos extremos? La que enseñan a la primera de cambio  sus ‘armas de seducción’ (para sutil yo, ¿eh?) y las que no encuentran nunca el mejor momento para lanzarse. Pasan de los 6 grados a los 120. y es muy posible que acaben a esa temperatura en su casa. Si ya sabemos que cualquier chico está al alcance de nuestra mano, vamos a hacer las cosas bien, y que esos 6 grados de separación no se conviertan en 6 kilómetros de orden de alejamiento.
  2. El homogrado El ambiente en el que te muevas: La capacidad de reducir grados que tienen en determinados ambientes es de estudio. Es en el propio ‘ambiente’ de ciudad en el que pasas de 6 grados a 1 en cuestión de semanas. ¡Que digo semanas¡ !Dí­as! Claro que aquí­ todo es más facil porque se supone (según la teorí­a oficial de que 1 de cada 10 hombres es gay, según mis amigas 1 de cada 10 es heterosexual). Sí­ pensamos que Madrid recibe a gays de muchas provincias y que todos acaban viviendo en el centro, y saliendo por los mismos sitios, nos encontramos con un pequeño pueblo con diferentes tribus, pensamientos, gustos, ideologí­as. Es lo bonito de Madrid. La heterogeneidad homosexual llevada al único grado posible.
  3. El grado Lobatón La gente pierde el nombre de su DNI y pasa a llamarse como en su perfil de Instagram. Esto hace muy dificil reconocer a la persona en cuestion y buscarle por su nombre real. Es entonces cuando acudes a la teorí­a de los grados hecha aplicación: Facebook. Raro es que no le encuentres a la primera poniendo el nombre en el buscador. Enlazando con cualquier amigo, lugar de residencia, Universidad, podrás dar con él. Solo necesitas saber uno o como mucho dos datos. ¡Facebook te lo encuentra! Otra cosa es que él tenga facebook, y si lo tiene que esté abierto.
  4. El grado sucio. Esta teorí­a, la cogí­ prestada de mi trabajo de campo, y viene a decir algo así­ como: en la confianza te darás cuenta que quizás uno de esos  6 grados a los que hago referencia esa esa sucia amiga que tú sospechabas que iba detrás de él. Pues es un grado a tener en cuenta. Para ti será tu cuarto o tercer grado. Para él seguramente será el primer grado que utilizó de forma inconsciente para haber llegado a ti. ¿Que bonito, no? Si, ¡pero se lo ha tirado!
  5.  El grado tróspido (para heterosexuales): El claro ejemplo de sitios de referencia en Madrid en el que siempre hay por normal: Un cómico, un hipster (si es que ambas cosas no son lo mismo ya) y una chica delgada y guapa. Heterosexualidad en firme en la capital del reino. (En este análisis de grado he sido formado por féminas entendidas en la materia)

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Más allá de los grados y su estudio. Vamos a saber buscar lo positivo de todo esto. Hace años los grados eran los mismos pero la forma de llegar al sexto grado era muy complicada. Ahora todo es mas cómodo y fácil. Solo hay que estar dispuesto a dejarse analizar e irte sorprendiendo por el hecho de que ni somos tantos, ni somos tan distintos y sobretodo ¡no estamos tan lejos!

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Tú a Boston y yo a comerme la cabeza

En los planes sentimentales que desde pequeños nos montamos en la cabeza se encuentra el tí­pico ‘Guión de pelí­cula Disney’ en el que al final siempre acaba triunfando el amor. Lo que no cuentan esas pelí­culas es que hay ocasiones en las que consigues atrapar  ese prí­ncipe azul, pero tienes que plantearte la relación con él a kilómetros de distancia.  A tu mente llegan pensamientos muy traidores. ¿Será temporal? ¿Me echará de menos lo suficiente? ¿Estaré siendo muy pesado? ¿Se enamorará allí­ de otro? ¿La distancia es el olvido? Establecer un patrón claro sobre las relaciones a distancia es inútil. Cada persona vive sus sentimientos de una forma, condicionado por muchos factores. Unos están dispuestos a aguantar más. Otros en cambio deciden poner unas reglas en ese juego que pueden resultar peligrosas si no se tiene la mente lo suficientemente abierta.

Las reglas del juego para entender las relaciones a distancia

  1. Entendamos distancia como relación entre ciudades, paí­ses o continentes.
  2. Los que no tienen problemas econcómicos para pasarse la vida en un avión yendo a echar un polvo visitar a tu pareja
  3. Hablamos de relaciones consolidadas. Las de Chenoa.
  4. Distancia por asuntos claramente justificables. El atardecer en las Seychelles es precioso pero no es motivo para dejar a tu pareja viviendo sola en Madrid.

Acabo de conocer a mi marido

Definir una relación es complicado. Al empezar una relación parece que todo se vive más intensamente, cosa lógica pues  empiezas a vivir algo nuevo y entras en un estado de ‘Tonteria de los primeros meses’. Desde este momento descartamos todo futuro en una relación, si esta comienza tras conocer a un chico en la discoteca y que al dí­a siguiente se marche a su paí­s (Hola Erasmus). Vamos a ver alma de cántaro: ¡Ya son ganas de complicarse la vida!. Todo lo bien que puedas conocer a una persona en una noche o una semana, es a todas luces insuficiente para mantener una relación a distancia. No todos tenemos la capacidad de Terelu para compaginar relaciones, conocer gente y estrechar lazos tan pronto, pero aún así­, y sí­ eres de los que te emocionas y tu corazón en vez de puertas, tiene cortinas : !Cuidado¡. Emocionarse está bien. Pero vamos poco a poco.

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Una relación de pocos meses

¿Cuánto tiempo dura el ‘enchochamiento’? Ese periodo de tiempo en el que conoces a tu pareja, formalizáis la relación, y ya estás dispuesto a pasar esa prueba de fuego que es la distancia. Pues como todo lo relacionado con los sentimientos,  no hay reglas. El tiempo lo marcas tú, pero ya sois dos personas e ir a la par es complicado.  Los motivos de la distancia generalmente suelen ser laborales. Si nos ponemos en el caso de la persona que se queda: ¡Mal asunto! Por muy fuerte que tú seas, es muy posible que acabes comiéndote la cabeza con temas absurdos y con el autoestima por los suelos. Para la  otra persona, evidentemente, y en una relación que se supone como ‘sana‘ tampoco es plato de buen gusto. En la mayorí­a de los casos, y dejando atrás el mito de que las relaciones abiertas fortalecen la relación, (Fortalecen otras cosas ‘guiño, guiño’ ) comienza una etapa de soledad, abstinencia, y facturas muy caras de telefono.

[Tweet «Las relaciones abiertas no fortalecen la relacion, solo tu suelo pélvico»]

Una relación consolidada

Entendamos consolidada como una relación de años, con hipotecas, hijos o animales. Bueno, o sin estas cosas, pero una relación en las que os habéis convertido en uno solo (con el tiempo acaba pasando). La rutina la entiendes con tu pareja, y llega el dí­a que tiene que mudarse a otro paí­s. ¿Qué hacemos? Es por trabajo, y ante eso solo puedes patalear y llorar los primeros dí­as pero después acabar aceptándolo. Aunque estás en todo tu derecho de no entenderlo y plantear tus condiciones qué la otra persona si de verdad te conoce deberí­a conocer de antemano.

[Tweet «Luego está el tema de las relaciones a distancia de tu pareja»]

La clave de todo:

El tiempo de espera: No es lo mismo mudarse por un tiempo indefinido, que por unos meses o algo en concreto que incluso, en algunas parejas puede hacer fortalecer la relación. La sensación de no saber cuando vas a volver a vivir en pareja con él o ellá puede hacerse inaguantable. Y no nos engañemos, el sentido de una relación es vivir juntos con el tiempo, crear más y más lazos y si funciona, formar una familia. Una relación tal y como la entiende la mayorí­a. Para todo lo demás existen otro tipo de relaciones, que no se basan únicamente en el cariño ni el amor, sino en el sexo, la pasión y en el no dejar de conocer gente (sí­ eres de los que puede llevar este tipo de relacion, dinos cómo lo haces). Antes de que esto parezca un texto escrito por Carmen Polo, he de decir que no todo el mundo entiende las relaciones de la misma forma. Y con los años, podemos evolucionar y entender como normal que una pareja se distancie, y no haya tanto sufrimiento, pero quizás ese necesidad de vivir con esa persona o de tener pareja no sea tan fuerte como en otras. En definitiva es necesario saber a lo que nos enfrentamos: ¿Meses?  ¿1 año? ¿2 años?. Si la relación es fuerte, y a nivel individual sois fuertes quizás sea más fácil y llevadero.

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La pasta de la que estéis hechos: Mirad, aquí­ hay personas muy fuertes que soportan todo tipo de tempestades (esa gente no entiende mis artí­culos). Pero la gente común que ‘sufre a distintos niveles, pero sufre’, y tiene que vivir un episodio así­, se encuentra en ese tiempo con momentos de entusiasmo, de angustia, ansiedad, tristeza. ¡Lógico! (¡Hasta cierto punto eh!) Lo natural es que ambos lo paséis mal, y echéis de menos todo lo que supone estar en pareja. ¡joder, si hasta la misma palabra lo dice!

Echar ‘bien’ de menos: Echar de menos puede convertirse en algo muy positivo para muchas relaciones. Puede hacer que resurgan sentimientos que creí­as olvidados, que brote de nuevo la pasión y que incluso ese tiempo de soledad te ayude a volver a conocerte haciendo cosas nuevas. Pero echar de menos es complicado, por eso hay que echar ‘bien’ de menos, convirtiendo la distancia en una posibilidad muy buena de hacer cosas nuevas, concoer gente y retomar aficiones Las visitas sorpresa, el cibersexo, conocer la ciudad donde vive tu chico, pero siempre manteniendo la esperanza de que esa persona va a volver, o ¿Quién sabe? Lo mismo acabas tú viviendo allí­, aprendiendo un nuevo idioma, nuevas costumbres, y feliz con tu pareja.

Gracias R.A.E: Esta opción a modo de apunte y en contra de lo que yo siento (arriba el romanticismo) pasa por convertir la relación en lo que ‘ahora oficialmente’ podemos llamar Amigovio: Un hí­brido entre amigo y novio. Con todos los beneficios de tener un amigo especial pero sin las ataduras de estar ennoviado ¡Si está todo inventado!  ¡Y yo comiéndome la cabeza con tonterí­as! Pero la pregunta clave aquí­ es: ¿Soportarí­as que tú pareja pudiera hacer su vida plena en otra ciudad o paí­s?  Que ‘Del dicho al hecho, hay muchos Kleenex que tirar a la basura’.

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