Crí­tica | Negociador

En España no somos muy dados a retratar nuestra historia en el cine. Mientras que hubo una época en la que las miniseries históricas dominaban la parrilla televisiva, el traslado de estos sucesos a la gran pantalla se ha sucedido con un severo cuentagotas. Mientras que en otros lugares como Estados Unidos producen una pelí­cula basada en el último lí­o de faldas de algún congresista, aquí­ somos muy reacios a crear films que retraten algo más reciente que los dimes y diretes de la Guerra Civil. Sin embargo, pese a que esa «herencia del pasado» todaví­a sigue haciendo mella en nuestro presente, han sucedido muchas cosas en estas últimas décadas que bien merecen tener su adaptación cinematográfica.

De entre todos los sucesos recientes de la historia española contemporánea, Borja Cobeaga ha decidido escoger para su nueva pelí­cula uno de los más misteriosos y polémicos: la negociación entre el gobierno español y los altos mandos de ETA para poner fin al conflicto terrorista. Y es este misterio público que rodea todo este suceso el que le ha servido al director para tener libertad casi absoluta a la hora de crear la historia de «˜Negociador’.

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Si el espectador asiste a la sala creyendo que va a ver la versión patria de «˜Homeland’ o «˜House of Cards’, se llevará una gran decepción. «˜Negociador’ es en su gran conjunto una pelí­cula que podrí­amos calificar como comedia histórica. La intención de Cobeaga no es quitarle hierro a un asunto importante, sino hacerlo ameno y abogar por la importancia de las relaciones personales de los interlocutores a la hora de tratar asuntos de estado. Con este apunte, no es de extrañar que la mayorí­a de su reparto sean actores conocidos mayoritariamente por su vis cómica, como el caso de Carlos Areces o Secun de la Rosa, o que se adentren en ella con sorprendente facilidad, como ocurre con Ramón Barea. Sin embargo, parece que el propio director no se sentí­a suficientemente cómodo con adoptar este tono para la historia que quiere contar, puesto que a medida que transcurre la pelí­cula el tono de ésta va deambulando de un lado a otro hasta terminar en un desenlace que deja al espectador mucho más descolocado que al principio. Y eso resulta de lo más extraño cuando estamos hablando de una historia cuyo final todos conocemos.

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«˜Negociador’ es una pelí­cula que arriesga con timidez, de las que quiere dar un carpetazo contra la mesa pero lo hace a medio gas. Es entretenida y está bien ejecutada, pero tiene pequeños fallos que deslucen el conjunto y la deja en tierra de nadie. Una pelí­cula disfrutable a la que un poco más de garra y desparpajo no le habrí­a ido nada mal. Esperemos que el futuro cine histórico español siga por este camino y termine de perfeccionarlo, puesto que entonces tendremos cintas absolutamente brillantes e innovadoras.

10 series que se quedaron sin su protagonista

¿Ha desaparecido tu personaje favorito de tu serie preferida? ¿Lo han matado? ¿Se ha fugado? ¿Ha sido sustituido por otro actor? Tranqui, cari, este es tu artí­culo. Con la noticia de la desaparición de las tramas familiares en ‘ByB’ y el consecuente despido de los actores implicados más fresca que nunca, en Bface magazine, nos disponemos a recorrer esas series que se quedaron sin sus pilares centrales y que consiguieron (o no) levantar el vuelo.


6ced62b01c1949d7c9d7f7458e20b067‘Homeland’, la guerra no es lo mismo sin ti.

Empezamos fuerte el repaso con uno de los mayores WTF! que hemos vivido este año: el de la muerte de Brody en la season finale de la tercera temporada de Homeland. Tras morir ejecutado, la serie perdí­a a uno de sus grandes pilares y se obligaba a resetearse en esta sorprendente cuarta temporada en la que él ya no forma parte, aunque sí­ que tuvo su pequeño cameo para deleite de los fans.


1923082_640px‘Aí­da’ y ‘Sin tetas no hay paraí­so’, dos casos españoles.

En primer lugar, Carmen Machí­ abandonó la serie que protagonizaba, dejándola huérfana, al terminar la sexta temporada; sin embargo, ‘Aí­da’ continuó llamándose ‘Aí­da’ y manteniendo a la audiencia más que contenta. No fue así­ en ‘Sin tetas no hay paraí­so’, ya que, tras perder al Duque al término de la segunda temporada, la serie -y las audiencias- se desplomaron porque, evidentemente, nadie tení­a el mí­nimo interés por el futuro de Catalina (lo sentimos, esto es así­).


goodbye-finn‘Glee’ y ‘Spartacus’, dos casos trágicos.

Dos series que tuvieron que perder a sus protagonistas de manera forzada fueron ‘Glee’ y ‘Spartacus’. Si bien la segunda sustituyó al actor Andy Whitfield tras éste fallecer de cáncer, en el caso de la serie teen musical, la pérdida de Cory Monteith era irreparable por lo que se reescribieron los guiones y se pasó a «matar» también a Finn en la serie -y a homenajearlo hasta el tedio-.


ShaxPruePiper‘Sensación de vivir’ y ‘Embrujadas’, dos casos de Shannen Doherty.

Recordada tanto por su Brenda Walsh -en la primera- como por su Prue Halliwell -en la segunda-, la actriz también es odiada por los fans de ambas series por abandonarlas antes de tiempo. En el caso de ‘Sensación de vivir’ se marchó tras rodar las cuatro primeras temporadas mientras que, en ‘Embrujadas’, abandonó tras la tercera. Shannen, ¿por qué esta afición de dejar al personal a medias?


tumblr_lt6wytH8j31qhmioxo1_500‘Anatomí­a de Grey’, masacres de protagonistas.

‘Drama, drama, que es lo que les gusta’ debieron pensar los guionistas de esta serie cuando decidieron que acabar con la vida de ciertos protagonistas serí­a buena idea. Es casi un modus operandi de la serie: season finale = ojocuidao, igual mato a tu personaje favorito. Para recordar, la muerte de George -drama- y el accidente de avión en el que fallecieron Lexie y Mark -drama, drama-.


pepaysilvia19_large‘Los hombres de Paco’ y ‘Los serrano’, dos casos traumáticos.

¿Quién no ha visto el famoso tiroteo musical de ‘Los hombres de Paco’? La televisión patria nunca volvió a ser la misma tras ese capí­tulo. Entre la vergí¼enza y la genialidad, la serie dio salida al personaje de Silvia -aunque éste volviera en forma de espectro en un capí­tulo posterior-. También causo un daño irreparable -casi más que ese «final oní­rico- la muerte de Lucí­a y esa despedida espectral en la habitación que, sinceramente, aún me sigue poniendo los pelos de punta.


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