Dreams, porque la cachimba es cool

 

¿Fumar y beber en el mismo sitio? En algunos lugares aún se puede. ¿Qué? ¿Cómo?

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Lo que leéis. ¿Quién no ha tenido la siguiente conversación?

− Tí­a, sácame de casa que me va a dar un parraque de este aburrimiento -dices tú, amargado en casa-.

− Ay sí­. Sí­. Sí POR FAVOR -dice ella, amargada en casa también-.

− Pues venga, que me pinto, me visto y pumba, ya estoy -que dirí­a Naty Abascal-.

− ¿Pero a dónde vamos? ¿De dónde venimos? ¿A qué huelen las nubes?

− Tú espérame arreglada a las 19:00 que yo me encargo.

Y acabas en McDonalds. ¿Un viernes? MAL. Pues yo te lo soluciono.

De un tiempo a esta parte venimos asistiendo a un valor en alza en España: fumar en shisha. Cachimba, para los amigos. Yo, personalmente, conozco a quien no fuma tabaco ni otras sustancias psicotrópicas. Ni siquiera sabe hacerlo. Yo, sin ir más lejos. Pero dadme un cóctel y una cachimba y me haréis feliz cual perdiz.

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Situado en pleno centro de la capital de España, en la calle Hileras, 9 (metros Sol y í“pera), el pub Dreams es uno de esos lugares en los que podemos echar la tarde de afterwork, de pre-party ‘juernesil’ o tan ricamente entre risas y amigos, muy cerca del bullicio de la Puerta del Sol, pero lo suficientemente apartado como para que no esté lleno hasta la bandera.

Como añadido, su ambiente: música guay, en su justa medida para no tener que gritarle a tu pobre amiga a cuarenta centí­metros de distancia, y una luz suave mezclada con algunos neones, que invitan a relajarse en los sofás copa en mano y shisha en la otra.

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La oferta de «Dreams» es lo suficientemente amplia como para quedarte hasta el cierre (ojo, los fines de semana es a las 3:30 de la mañana. Que tampoco es cualquier cosa): cócteles, refrescos, cervezas, cubatas… Pero su fuerte, cómo no, son las shishas de sabores frutales.

Pero… ¿esto es caro?

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Podéis tomaros un mojito por 4 euros, cócteles por 4,50, cubatas a partir de 3’50 y fumaros una cachimba por 10 euritos. Que si la pagáis entre varios sale más barato que pedir fuego.

Consejo de amigo: los repartidores de flyers suelen rondar la zona por la calle Arenal para captar clientes. Si los astros están alineados entráis con ellos al pub, la cachimba os puede salir gratis si vais en grupo (al menos los viernes). Y si no, pues os hacen otra oferta, que allí­ todos los dí­as hacen algo. Y a vivir.

¿Qué más queréis? Pedid por esa boquita que yo os lo traigo a BFace.

El cojo de Inishmaan: En las negras playas de Irlanda

Cuando en un mismo cartel se juntan los nombres de Terele Pávez y Marisa Paredes, la expectación no puede ser mayor. ‘El cojo de Inishmaan’ llega al teatro Infanta Isabel presentada como una comedia negrí­sima que se propone dar «una vuelta de tuerca a los estereotipos irlandeses». Sin embargo, el humor negro, más que provocar sonrisas, da lugar a la incomodez del público, pues asistimos a un recital de insultos hacia un personaje que nos despierta muchí­sima ternura y al que no terminamos de aceptar que todo el mundo (durante 130 minutos) esté machacando continuamente: él es Billy, el cojo que da nombre a esta obra, y que cuenta con una terrible enfermedad. El muchacho vive con sus dos tí­as porque sus padres se mataron cuando él era un bebé. Sin embargo, cuando un equipo de Hollywood llega a las playas de Inishmaan para rodar una pelí­cula, la ilusión de Billy por abandonar Irlanda alcanza cotas inimaginables.

Aunque los personajes están muy bien dibujados y está perfectamente ambientada, la obra se hace algo pesada y reiterativa, en parte, por esa constante y machacante forma de actuar de todos los personajes contra Billy, un Ferrán Villajosana enorme que roba el protagonismo a dos correctas veteranas como son Paredes y Pávez. Cabe señalar también el estupendo trabajo de Teresa Lozano con un personaje divertidí­simo, prácticamente un cartoon, que roba todas las miradas en cuanto aparece en escena.

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Dejando a un lado el humor negro, el texto cuenta una historia bella y triste, con algún giro bien posicionado que despierta la atención del espectador, emocionándolo. Dentro de su tradicionalidad, la obra incluye elementos innovadores, como la proyección de piezas audiovisuales, muy al estilo del ‘Ay, Carmela!’ que se pudo ver hace unos meses en el Reina Victoria, que hacen que la audiencia se sumerja aún más en esa época que se le presenta.

Con buenas interpretaciones pero con un texto irregular, ‘El cojo de Inishmaan’ se quedará en el Infanta Isabel hasta el 30 de marzo, con un precio por entrada que oscila entre los 16 y los 28 euros.  

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