Apps que te salvarán en Navidad

Apps para sobrevivir a Navidades.

¿Qué me pongo? ¿Qué le compro? ¿Qué menú les hago? ¿A qué juego? ¿Cuántos dí­as quedan? ¿Qué mensaje le enví­o? En Navidad surgen dudas especiales que, lejos de ser blancas y dulces, se pueden convertir en oscuras y amargas si no das con la respuesta correcta… Y en esta época en que se presupone de todos debemos ser más originales que el año anterior, las nuevas tecnologí­as salen al rescate. Más bien, las empresas agudizan su ingenio:

Ofertones para tu móvil

No está el horno para bollos y la cuesta de enero se repite cada mes. Así­ que es de interés popular aprovechar las ofertas de aplicaciones que llegan casi con Papá Noel, aunque necesariamente no tengan que ver con Navidad pero sí­ con darse un caprichito. Una gran opción es explorar App Santa, que vuelve en 2014 tras el éxito del año pasado. Encontraremos más de 40 aplicaciones para android y Apple con alrededor de un 60% de descuento en apps en la mayorí­a de los casos y no solo puedes adquirirlas de forma económica, también las puedes regalar.

Descuentos en regalos

Es importante también echar mano de todas esas páginas y/o aplicaciones que nos pueden salvar de algún apuro a la hora de hacer regalos. Solo hace falta un poco de tiempo, para navegar por las ofertas y para encargar y recibir paquetes. No dejéis de consultar Wallapop, Ofertia, Amazon, Wish, Fanzy, Privalia o Amazon. Moda, tecnologí­a, literatura y experiencias de todo tipo con descuentos de hasta el 70% en algunos casos.

Una opción más que rentable es visitar Idealo, una web que ha mejorado e incrementado sus servicios y posibilidades este año y tiene infinidad de ofertas en diferentes paí­ses.

Queridos Reyes Magos…

La tradicional carta a los Reyes Magos o la lista de deseos para Papá Noel sigue siendo un clásico. Hace años que la opción de escribir un mail dio el salto a app. Apostamos por utilizar iCarta Reyes Magos para tener lí­nea directa con los tres amigos de Oriente, aunque las opciones estos dí­as son infinitas.

 

Nicolás conoce a Baltasar.

 

Lista de compras especiales

Otra popularizada ocasión para quedar bien con los amigos es el amigo invisible y una útil práctica, utilizar una app que nos haga el dichoso sorteito. Especialmente para aquellas personas que tienen muchos grupos o para aquellos en que hay muchos miembros y coincidir para repartir papelitos al azar es un auténtico imposible. Hay que introducir estas dos palabras clave («amigo invisible») en la tienda según cada smartphone y encontraremos diversidad de opciones interesantes.

Para organizar estos y otros tantos regalos que están por venir podemos utilizar apps como Christmas Gift List, para no olvidar cualquier idea o ir tachando aquellas con las que vayamos cumpliendo. Muy muy práctico.

¿Dónde está Santa?

Si todaví­a creemos en la fantasí­a y no nos fiamos de que nuestros sueños sean cumplidos, podemos monitorizar los movimientos de Santa Claus gracias a los satélites intergalácticos… Y lo decimos así­, en ‘extranjero’ una vez más porque es como se apellida una aplicación que utiliza satélites para localizar al personaje, en su trineo y en sus viajes alrededor del mundo. Se llama Norad Santa, sirve para android y Apple, y nos avisa de cuándo estamos a punto de ser visitados.

Muy graciosa es la propuesta de Google, con su Santa Tracker, también en español. Puedes ver una cuenta atrás a la espera de Papá Noel y jugar con infinidad de juegos y tontunas que se van desbloqueando dí­a a dí­a en una especie de aldea con muñequitos adorables (confeccionar postales y mensajes para enviar por mail a amigos y familiares, jugar con la nieve y los renos…).

Felicitación ¿original?

¿Para qué seguir haciendo hablar a gatetes si Papá Noel tiene ganas de palique? Apostamos por la app Talking Santa. Es muy sencilla de usar y básica, grabamos la voz y nos la transforma y pone en boca del gordo barbudo vestido de rojo. Hay varias versiones de este ejemplo de aplicación que podemos probar.

Pero si al final queremos hacer algo gracioso, siempre podemos acudir a la tí­pica aplicación a la que le prestamos fotos de nuestras caras y hacemos que dancen en cuerpos gráciles. Es el caso de Elfyourself, que ya hace unos años que nos acompaña pero que siempre logra arrancarnos una sonrisa añadiendo nuevas músicas o lanzándonos a sumar al grupo de artistas a alguien nuevo.

También podemos acudir a la verbigracia de otros para buscar esa frase tí­pica que no se nos ocurre. Introduciendo las palabras «frases navideñas», por ejemplo, la store nos ofrece diversas opciones. Eso sí­, no esperéis a Neruda. Lo más probable es que después de un rápido vistazo os decidáis por acudir al tí­pico «Feliz año nuevo» o inventar algún chiste propio que, aunque no tenga gran chispa, siempre podéis decir que es vuestro…

Pasa el rato con los peques

Y no tan peques. Hay apps tan cuquis que apetece trastear con ellas aunque no tengamos a pequeños correteando alrededor de nuestros móviles o tablets. Un par de ejemplos divertidos son My Santa Claus Game o Avokiddo emotions (ví­deos).

La ropa ideal

Muchas veces -por no decir todas- no sabemos cómo vestir. No hemos renovado mucho el vestuario y siempre relacionamos los dí­as de Navidad con prendas que probablemente el resto del año, o el invierno, no vestirí­amos. Hay muchas aplicaciones y webs que, además de la infinidad de blogs existentes, pueden servirnos de inspiración y consejo. Por ejemplo, los hombres pueden probar con Cool Guy que, además de sugerir looks, colores, prendas y estilos según el interesado, ayuda a ordenar en el calendario las elecciones. Hay muchas parecidas también para mujeres. Un ejemplo es Stylish Girl.

Parece también que en estas fechas apetece ponerse pajarita o corbata para todo y podemos probar, da igual hombres que mujeres, con app para aprender a anudarlas o ir cambiando de nudo.

Dinerito sin lí­mites

Bueno, no es que vayamos a descubrir una fuente inagotable de dinero… Hablamos de apps que sirven para ahorrarnos llevar a todas partes monedas y billetes o poder salir del paso en caso de que nos hayamos quedados sin cash de fiesta o en cenas y cenas. Podemos contar con la buena voluntad de los amigos que quieran hacernos un préstamo rápido y seguro de móvil a móvil. Es el caso de Yaap money.

Por su parte, EysaMobile es otra app digna de conocer que sirve para pagar parkí­metros y cancelar o abonar multas. Es práctico si es que funciona en aquella ciudad donde te encuentres (son pocas las capitales en España que la han puesto en marcha) ya que son fechas de aparcar difí­cilmente y mal…

Respecto a los menús, hay infinidad de blogs, webs y app que podemos consultar. Al final, en este caso, la novedad no es tanto las aplicaciones que encontremos sino las recetas en sí­ mismas. Para eso, lo recomendable es navegar y buscar conforme a ingredientes compatibles con el paladar de los comensales para dar con la receta navideña ideal.

Jesusito o meditación

Y, finalmente, si queremos alejarnos de un perfil consumista, tenemos dos opciones: optar por el espí­ritu religiosos (dejando invadir belenes y jesusitos en nuestros fondos de pantalla) o descargando app como la que el Arzobispado de Valencia ha lanzado sobre el Adviento; o dejarnos de tanto villancico y buenas intenciones y lanzarnos al Yoga y los libros de autoayuda para superar estos dí­as de tintineos, luces y sonrisas por castigo en cada rincón, aunque sea acompañada de codazos para poder andar por la calle.

 

Santa Claus.

 

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Ventajas e inconvenientes de tenerla grande

Cuando eres el objetivo de todas las miradas.

Las grandes producen atracción. Como poco, a la vista y a las manos. Es un hecho y lo he comprobado empí­ricamente, con sus ventajas e inconvenientes. Llaman la atención marcadas en el pantalón y, cómo no, cuando alguien decide exhibir la suya en público. Lamento que llegados a este momento deba romper la magia: me refiero a las pantallas de móvil.

Yo me muevo por el mundo con un Samsung Galaxy Note 3 y por más que pasen los meses colgada de él, no hay un dí­a que no reciba un comentario. «¿Con eso te asas también la carne y te planchas la ropa, no? ¿Por qué te has dejado el móvil en casa, chica? ¿Dónde metes eso?». Pues pronto podremos cocinar con los móviles, no lo dudéis. Y sí­, hago tantas cosas con él que casi lo que tiene de teléfono es lo de menos. Y, bueno, caber me cabe, señora.

Mi truco está en que soy de bolso grande pero, como también suelo decir, uno escoge el móvil en función del tamaño de su bolsillo trasero. Y los mí­os son casi modelo Kardashian  -soy muy fina cuando quiero, como comprobaréis-. En este grupo podrí­amos incluir muchos otros smartphones, como el Hisense X2, el Galaxy Mega 6.3, el Sony Xperia Z Ultra o el CoolPad Halo, por ejemplo. Es decir, lo que se viene llamando phablets, entre teléfonos y tablets, con más de 6 pulgadas de pantalla.

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Pero esta tendencia de comercializar teléfonos cada vez más grande crece junto a la vuelta a lo minimalista de algunas marcas como HTC, Samsung, LG, Nokia y propiamente Apple. Y esta dualidad lleva a cierto debate interno cuando uno se ve obligado a cambiar de terminal. Al fin y al cabo el modelo de móvil que escogemos nos describe (y las carcasas y las fundas y los accesorios y…), como lo hacen los zapatos, como ya decí­a la madre de Forrest Gump. De este modo, el tamaño no puede serlo menos y sí­, importa.

Ventajas e inconvenientes de las medidas son múltiples e iguales al mismo tiempo:

Gran resolución, pura indiscreción

Si al gran tamaño le sumas la alta resolución, sacar tu phablet en el trabajo, casa, trasporte público o la calle es como el agua con azúcar para las moscas. Y aunque los viandantes, pasajeros, familiares o compañeros pretendan en algún lugar recóndito de su ser no invadir tu intimidad, lo cierto es que la inercia les puede. Esconderse al escribir un whatsapp, ver fotos, leer o escribir mails, utilizar aplicaciones diversas… es imposible.

Pero también es cierto que gracias a estas caracterí­sticas poder trabajar on the road y no dejarte la vista es un privilegio. Puedes escribir o dibujar sin grandes esfuerzos, leer sin dolor de cabeza y mostrar el contenido a quien sí­ procede con total tranquilidad de una visualización aceptable y útil.

Hay quien, obsesionado, compra y coloca esos protectores de pantalla opacos para ojos ajenos. Solo si los miras de frente y en el ángulo adecuado ves y lees correctamente. Es una rayada que marea y genera tendencia a quedarse bizco, incluso si no eres un curioso. Resulta que con este tipo de inventos solo puede ver bien la pantalla una persona o dos a lo sumo colocados estratégicamente. Una protección y un contrasentido.

En tu fiesta me colé

A gran parte de las mujeres nos encanta llevar bolsos grandes. Pero por el dí­a. Un móvil grande es un buen compañero en un habitáculo acorde pero para ir de cena, de fiesta o a una boda llega a ser un estorbo. Solemos reducir al máximo el bolso en este tipo de eventos y normalmente nos vemos obligadas a aceptar que nunca cerrarán y aprender a disimularlo o bien a llevar los móviles fuera. ¿Tiene sentido? Ninguno, pero es lo que hay.

En el caso de los hombres, o cualquier persona que acostumbre a usar los bolsillos para transportar sus móviles de gran cilindrada, el tema de los looks y outfits según eventos pueden afectar también. Pero el principal inconveniente es la capacidad de maniobra fí­sica, además de las marcas que sea acaban produciendo de forma sistemática. Uno ha de saber manejarse a la hora de sentarse, levantarse, sacarlo o introducirlo. No resulta cómodo en primera instancia. Luego, como con tantas otras cosas, te acostumbras.

¡Róbame!

Usar un móvil grande en plena oscuridad y soledad en la ví­a pública, para iluminar el camino, llamar, consultar mensajes o redes sociales, como entretenimiento o necesidad, puede ser un revulsivo para cacos. «Está enviando su localización o llamando a la poli». Pero también es como quedarse desnudo. «Tengo un móvil que mola, se ve un montón, no hay nadie más aquí­, ¿te lo llevas?». He vivido estas dos situaciones en varias ocasiones casi al uní­sono y -lo confieso- me puede el miedo.

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Captar tanta profundidad y tanta amplitud con cámaras cada vez más potentes insertas en nuestros teléfonos móviles XXL hacen que no tengamos punto de retorno. Nos sentimos -y podemos serlos, de hecho- auténticos profesionales de la imagen. Cortamos, enderezamos, retocamos, escribimos, dibujamos, adornamos, limpiamos, subimos a la red, enviamos y mostramos escenas desde nuestro terminal. Son álbumes móviles a todo color que llevamos con nosotros y una vez nos atrapa no podemos ni queremos perder ni una foto o rebajar ni en un pixel. ¿Ir a menos? Ya imposible. A más tamaño queremos más capacidad, más calidad, más espectacularidad, más profesionalidad.

Tamaño mental

Hay que educar la mente y el espacio para dejar entrar en nuestra vida un móvil de este tipo y volver a hacerlo si hemos de cambiar de modelo. Esto también entra en las ventajas e inconvenientes del tamaño. Nos pasó con la aparición misma de los teléfonos móviles, después de los smartphones, del botón al mundo táctil, y así­, suma y sigue con cada extra y aplicación que llega. Llegará el momento en que resulte conveniente reducir espacio pero quien entra en el mundo maxi lo tiene crudo para aceptar un nuevo mini. Será cuestión de atender a las modas y exigencias del futuro.

A mí­ me pueden los pro de las grandes… ¿Y a ti?

 

Julio Iglesias te recomienda cambiar de móvil.
Julio Iglesias te recomienda cambiar de móvil.

 

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7 apps que deberí­an existir

App que nos harí­an la vida más fácil. Foto de Jonathan Velasquez

Infinidad de personas se comen cada dí­a la cabeza para dar con ideas viables que convertir en apps móvil para hacernos la vida más fácil y, obvio, hacer negocio. Pero tantas otras nos echamos las manos a la cabeza porque pese a tanta tecnologí­a hay cosas que parece que jamás tendrán solución ni respuesta.

Como pedir es gratis y criticar, también, sobre todo cuando uno -como yo- no tiene ni medios ni luces para desarrollar las ideas, ahí­ va una retahí­la de necesidades eternas que me persiguen y que sueño solucionar con apps:

1. Medidor de emociones. Pero de verdad.

Ansí­o hacerme con unas Google glass y lo que ellas y su evolución pueden prometer y prometen, lo reconozco. Pero voy más lejos. Con unas gafas que no serán exclusivas para unos pocos en su dí­a, el interlocutor será consciente de que puedes estudiar cada uno de sus gestos y tú estarás en igualdad de condiciones. Aunque podrí­amos comenzar un debate sobre la idoneidad o el trasfondo ético de quedarnos desnudos emocionalmente, con la posibilidad de escudriñar entre cada ángulo de ceja, movimiento de labios o número de pestañeos, hoy no entraremos en materia…

Hablo de un tabú para el consciente mucho más básico: ¿cuándo nos están mintiendo? Estarí­a bien que WhatsApp desarrollara un nuevo tipo de doble check, color rojo si te la están clavando, amarillo si tuvieras que ponerlo en cuarentena y con destellos glitter en caso de que fueran completamente sinceros con nosotros. Vamos, un plus en la app que funcione de verdad, no como el azul con el que nos pretenden hacer creer no solo que nos han leí­do, sino que nos han entendido.

También me  interesarí­a que las app de mensajerí­a, incluso en la vertiente de grabación y enví­o de notas de voz, midieran el grado de ironí­a y la capacidad de comprensión del remite. No sé, que vibrara el móvil y la intensidad fuera directamente proporcional a la asimilación del mensaje y también te permitiera saber cuándo están siendo sarcásticos contigo.

Y cómo no, serí­a muy interesante saber cuándo esas personas que te pinzan el corazón cada vez que invaden tu móvil con una foto en Instagram están subiendo una imagen ficticia. Es decir, que no corresponden al tiempo real en que se produjo la estampa y que esa o esas personas que salen no son más que una estrategia para hacerte perder la cabeza.

2. «¿Eso ha sido un orgasmo?»

Esto es un arma de doble filo, lo sé. Puede que quieras disimular y pasar palabra. Pero, ¿qué hay de esas veces que no atinas o no te atinan? Serí­a una gran guí­a, ¿no? Estoy pensando en una app que mida gemidos, calores y sudores e ilumine la habitación o la pared a la que cada implicado esté mirando. Claro, la cosa se complica si la pareja es muy movida e intrépida o si acaso no está rodeada de paredes precisamente o, simplemente, no sea una pareja (de dos). En este caso la aplicación podrí­a iluminar el móvil o vibrar, obligando a tener al alcance el móvil de la piel y el cuerpo… ¡Serí­a cuestión de acostumbrarse! Quizá con esto, además, nos fijáramos menos en los calcetines.

3. «¿Tiene los pies feos? No, pero sí­ lleva relleno»

Cada uno tiene sus maní­as. Pongamos por caso que una amiga de una amiga de una amiga no soporta que le pongan los pies encima y mucho menos si son feos -no hablo de mí­…-. Y si tu época estrella del año es la temporada otoño-invierno, lo tienes complicado para descubrir a priori detalles como estos. Puede cuadrar el exterior y también la conversación pero… ¡Ay unos pinrreles chungos!

Pues bien, serí­a maravilloso que hubiera apps que nos permitieran hacer un pequeño escaner para detectar esas cosas que los ojos no ven. ¿Lleva cuñas ocultas en los zapatos, relleno en el sujetador o el calzoncillo, se ha depilado, lleva la ropa interior conjuntada, usa peluquí­n, ese es su color de pelo real, lleva lentillas o tiene tatuajes?

4. Lo que esperan oí­r

Aplicable en miles de casos posibles, pero yo pienso ahora en una entrevista de trabajo, por ejemplo. ¡Cuántas ocasiones hemos salido de una reunión pensando que hemos metido la pata o teniendo una genial idea para haber convencido! Parto de que seamos aptos para un empleo y confí­o en una app que neutralice nuestros nervios. Abrirla y dejar que unas ondas mágicas detecten en el aire el ambiente que se respira en la oficina, que lea en las voces lejanas, que analice la pose del entrevistador y nos vibre cuándo nos suelten una pregunta trampa.

5. De gracioso a desgraciado

Todos conocemos a alguien que empezó siendo una persona muy maja, con la que te reí­as mucho en esas reuniones de vez en cuando y que un dí­a se convirtió en una pesadilla, sin gracia y que no calla ni debajo del agua. Esta serí­a una aplicación que sirviera a esa gente que se cree con chispa y le preocupe no perder a las personas que un dí­a se echaban unas risas con sus comentarios. ¡Un medidor de oportunidad! 

Podrí­a grabar una conversación y medir tanto la intensidad como la sinceridad de las risas y enviar un informe con los resultados, personalizados, a ser posible.

6. Involución sentimental

En la mayor parte de casos cuando rompemos una relación nos hacemos muchas preguntas. ¿Qué hice mal? ¿Y si no hubiera hecho o dicho tal o cual? ¿Qué me falta y qué me sobra?

Imagino una app que nos dibuje un timeline con nuestros momentos álgidos y nuestros graves errores, incluso que sea capaz de rescatar ví­deos y conversaciones tipo Hermano Mayor

7. Cerebro off

Y molarí­a que pudiéramos conectar nuestro coco por bluetooth con otras apps (hasta que no nos instalen un chip en el cerebro y alguien apriete el interruptor en la distancia) que nos obligara a parar de pensar. A falta de ello, simplemente, apagad el móvil. Es posible que si tenemos menos, menos esperemos. Y a más tranquilidad, menos quebraderos de cabeza.

Voy a intentarlo. Ya os cuento.

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Hora de desconectar.
Hora de desconectar.

Cuando el móvil no te deja cortar

Cuando el móvil no te ayuda a cortar una relación. Foto de VolkanOlmez

Móviles de última generación, conexión a todas horas y en todas partes para ver, decir y saber, capacidad superlativa de almacenaje de recuerdos, apps que cada dí­a hilan más fino y cubren toda carencia… ¿Pero qué podemos hacer cuando simplemente queremos que ese aparato, cada vez más grande y cada vez más plano, tan sólo sea un teléfono o una cámara o una radio? Nadie nos dio a leer la letra pequeña…

¿Qué hacer cuando cada gesto te recuerda a quien no te queda otro remedio que olvidar? La clave de desbloqueo es vuestra fecha de aniversarioel fondo de pantalla la última sonrisa juntos, la galerí­a de imágenes es un saco de momentos que ahora queman, la aplicación donde quizá le conociste parece palpitar entre el resto, las redes sociales en que todaví­a sois amigos son enemigas voraces… ¿Qué hacer cuando tus sentimientos se prolongan en el móvil y te da tirones en el alma? ¿Cuando sabes que has de cortar con todo y no puedes apagar el teléfono porque trabajas con él o hay más personas a las que no puedes hacer callar? ¿Dónde hay que reclamar cuando tu móvil no te deja cortar?

Nos habrá pasado a todos en mayor o menor medida y, doy fe, es una auténtica pesadilla. Quien dijo que la tecnologí­a anularí­a los sentimientos se equivocaba de lleno. Cuando el corazón se te desgarra, es cuando de verdad desearí­as que ese listillo agorero tuviera razón y fuéramos máquinas sin emoción para empezar de cero.

Consejos infalibles de ‘wikiabuelas’

Tengo una buena noticia, la solución no estaba muy lejos. Cuando estás perdido, por mucho que nos rodee e invada la tecnologí­a, las respuestas están en la versión antigua de la sabidurí­a, la wikipedia de nuestras abuelas con traducción actualizada:

  • «Respira hondo»

Esto no lo puede hacer un móvil por ti, es universal y mecánico.

  • «¡Aléjate!»

O sea, no llames, no mires, no busques. Necesitamos distancia y si en el plano fí­sico hay que desaparecer, en el plano virtual, también. No puedes anular su existencia pero sí­ intentar saber llevarla. En un futuro, aunque tarde, tendrás que poder ver que sonrí­e, que comparte un selfie con su nuevo amor o le dedica un estado en clave como hizo contigo.

  • «No es tu amigo, cariño». No es tu friend, no te follow más

Si para ti no es tu amigo/a, permitir que siga formando parte de tu cí­rculo o permanecer tú en el suyo no es sano. El dí­a que por fin sientas que ya no sientes, ya hablaremos. Así­ que sal, borra, cancela, elimina, deja de ser visible y entiende de una vez que el desamor es parte de lo que ha de pasarte y hace años, no tantos, habí­a quien simplemente desaparecí­a y la desesperación radicaba en la desinformación. Ahora morir de amor es todo lo contrario, el exceso de información. Pero podemos caparla. Aunque cueste dar el paso, cuando sabes que no puedes esperar un mensaje o ser etiquetado en una foto, algo se apacigua por dentro. Y no, no es la pena, es la ansiedad.

  • «No te engañes» 

Dejáos de cábalas, de creer que si le bloqueas o desapareces, esa persona lo notará, lo pasará mal, te echará de menos. No pensemos más en hacer las cosas para provocar reacciones. Sólo debe importarnos avanzar. No busques más excusas ni planees más estrategias. Lo demás es ficción tecnológica y autoengaño mental. Ayer y hoy, en la calle y en un móvil, con o sin novedosas tecnologí­as eso tiene un nombre y es despecho.

  • «Ya vendrá, ya». O no.

Pero un dí­a dejará de importarte. Es tan posible encontrar a esa persona al girar la esquina un dí­a, quién sabe si lejano, como mencionado en un tuit o en una foto de un contacto común. De alguna manera aparecerá, puede que hasta como un recuerdo amable y sin hacer nada.

  • «¿De qué te sirve que fulanita sepa?»

Las redes sociales nos lo ponen difí­cil para decir adiós, de acuerdo, pero el masoquismo de cada quien viene de fábrica. Quien hoy stalkea ayer sólo espiaba, quien guarda fotos en un pen maldito antaño las guardaba impresas en cajas en un altillo y quien las borra, las quemaba.Pedir que te cuenten o te enseñen lo que otros sí­ ven antes era cotillear sin más.

  • «Hay más peces»

Te obligas a pensar cuando no tienes ni ganas de oí­r hablar de pescar. Pero es sabidurí­a popular y verdad verdadera.

  • «Todos somos iguales»

En realidad nada ha cambiado, tan sólo nos hemos permitido creernos más fuertes con máquinas en los bolsillos. Pero la verdad es que si alguien quiere recuperarte sabrá llegar a tu portal y si acepta caer en el olvido, es que no estamos tan lejos de la máquina de escribir de Benedetti o siquiera la pluma a la luz de la vela de Bécquer, quienes, por cierto, nunca imaginaron que llegarí­amos a derramar lágrimas por wifi.

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Scentee pone olor a tus notificaciones móviles

¿Sabí­as que la nariz del ser humano puede distinguir cerca de 10.000 olores? Yo no tení­a idea y tampoco creí­a mucho en el marketing olfativo hasta que descubrí­ Scentee. Un accesorio procedente de Japón que emite una fragancia cada vez que recibes una notificación en el móvil. ¡Llegan las notificaciones olfativas!

Leer másScentee pone olor a tus notificaciones móviles

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