«Oro» o como desaprovechar una oportunidad dorada

Con el paso el tiempo las producciones nacionales han ido sabiendo cómo dar el Do de pecho a la hora de lanzar grandes superproducciones que hicieran frente a las propuestas internacionales que nos asfixian constantemente. Películas como Palmeras en la nieva, Lo Imposible o Ágora han demostrado que se pueden superar las fronteras lingüísticas para crear historias que puedan ser disfrutadas a un nivel internacional. Este mes llega a nuestras pantallas el esperado nuevo intento Sonny Pictures por intentar consagrar el cine español, de la mano de Agustín Díaz Yanes con el filme: Oro.

El cineasta vuelve a adaptar una de la historias de Arturo Pérez-Reverte y vuelve a caer en los mismos errores (en 2006 llevo al cine las aventuras del capitán Alatriste a la pantalla grande). Es precioso ver el dialogo de su fina prosa en directo, pero intenta abarcar demasiado creando una cinta visualmente atrayentes pero carentes de ningún tipo de alma. Oro, es la historia de un grupo de conquistadores españoles del siglo XV, que se adentraron en los parajes más ocultos de la selva en busca de encontrar una ciudad de oro que les saque de la pobreza que sufren. La tensión no tardará brotar cuando la obsesión por el poder y los peligrosos de la selva los acaben atrapando en un tormentoso viaje donde abunda la locura del ser humano.

Cumple en ese factor principal de intentar transmitir el constante peligro que sufren sus protagonistas. La angustia interior de cada personaje a pesar de que la mayoría parezcan serenos, muestra más con sus miradas y silencios que con sus diálogos. Destacando lo visiblemente desaprovechado que queda su reparto que esta capitaneado por cuatro de las grandes figuras de nuestro cine: Raúl Arévalo, José Coronado, Bárbara Lenni y Óscar Jaenada. Arévalo es el mejor parado de un reparto coral abrumador, no tanto por sus dotes interpretativas en la cinta, sino más bien la cantidad de intérpretes que pasan por la cinta sin dejar poso alguno en el espectador o en la historia. Prácticamente todos los personajes son intrascendentes para el desarrollo de la historia y no aportan más que algún gifs cómico momentáneo. Dejando un grupo de personajes comunes, carentes de una historia propia que les dé sentido y por tanto que no genera ningún tipo de empatía o emoción, en una batalla de ajedrez donde todos son peones.

Donde mejor parada sale la producción es a la hora de haber elegido el escenario de la cinta. El rodaje les llevo por los montes de Anaga en Tenerife. Creando la atmosfera perfecta para atrapar a los protagonistas y a los espectadores en ese bello paraíso salvaje. También cabe mencionar su maestría a la hora de retratar un característico vestuario a pesar del terreno de guerra y lineal que sigue, dotando a cada individuo de una personalidad diferente. Aunque estos aspectos quedan desmerecidos  por un pobre trabajo técnico. Innumerables batallas poco creíbles, con un montaje rápido que no deja apreciar lo que ocurre y que carece de una visión real del cuerpo a cuerpo tan rudo y propio de la época. La palma se la llevan su constante gusto a la hora de presentar muertes con un tono tan a lo spoof movie que no hay quien se crea.

No puede evitar pecar de pretenciosa, ya que no es más que un olvidable entretenimiento para los espectadores menos exigentes. Fracasando notablemente a la hora de trasladar unas creíbles escenas de acción y que vagamente menciona la crítica primordial que debería denunciar la cinta. El traslado de un momento que refleja una época injusta con una sociedad de futuro incierto bajo el régimen de gobernantes deplorables. Por tanto, no puedo evitar denunciar la necesidad exigir historias que vayan más allá de los espectáculos pirotécnicos y sepan abordar verdaderamente los sentimientos de nuestra nación. Una innecesaria propuesta de la que es mejor mantenerse alejado. Aquellos que prefieran ir hacía el dorado mejor que vean cintas con la reciente Z: La ciudad perdida o incluso la animada La ruta hacia el dorado, estas al menos les ofrecerán algo más que un banal envoltorio.

Las mejores actuaciones masculinas del cine español reciente

Quedan solo tres meses para acabar el 2015 y dejar atrás quince años de este milenio que estamos viviendo. Por ello, hemos querido hacer balance y seleccionar las 20 mejores actuaciones masculinas del cine español de este periodo. ¡Allá vamos!


20. Quim Gutiérrez – AzulOscuroCasiNegro

j9lbiqDirector: Daniel Sánchez Arévalo.

Año: 2006.

Personaje: «Jorge, un chaval cargado de responsabilidades que verá el mundo de otra manera cuando conozca a Paula.» Por esta película, Quim consiguió su primer y único Goya, el de Mejor actor revelación, de la mano del que se convertiría en su director fetiche. La película le encumbró como joven promesa y, ahora, es un habitual de nuestro cine. En cartelera, tiene ‘Anacleto, agente secreto’, dirigida por Ruiz Caldera, con el que repite tras ‘Tres bodas de más’.


19. David Verdaguer – 10.000 km

10000-3Director: Carlos Marques-Marcet.

Año: 2014.

Personaje: «Sergi, quien vive una relación a distancia con Álex, una joven que se ha tenido que mudar por trabajo a Los Angeles». Curtido en televisión, pegó el pelotazo con su primer protagónico en el cine y consiguió la nominación al Goya a Mejor actor revelación, aunque, finalmente, el premio fuera a parar a manos de Dani Rovira. Le vimos por última vez en el cine con ‘Requisitos para ser una persona normal’, la maravillosa ópera prima de Leticia Dolera.


18. Imanol Arias – Pájaros de papel

pajaros-papel_03Director: Emilio Aragón.

Año: 2010.

Personaje: «Jorge del Pino, un cómico que intenta hacer reír en la España de la posguerra». Ni nominación al Goya ni nada: su interpretación pasó desapercibida para los premios pero no para nosotros. Imanol se marca un papelón de los gordos y nos arranca la lágrima como el solo sabe en muchos tramos de la película. Imprescindible.


17. Carmelo Gómez – El método

carmelo_gomez_3Director: Marcelo Piñeyro

Año: 2005

Personaje: «Julio, uno de los aspirantes al ansiado puesto de trabajo para el que entrevistan a siete personas». El gran mérito de Carmelo Gómez en ‘El método’ es brillar en medio de un reparto sensacional, dónde su personaje tiene mucho menos recorrido que los de actores tan relevantes como Eduard Fernández o Najwa Nimri. Salir airoso de un reto como éste requiere no sólo talento, sino también presencia, y Gómez la tiene. Es uno de los grandes intérpretes del cine español de las últimas décadas.


16. Daniel Giménez Cacho – La mala educación

la_mala_educacion_15Director: Pedro Almodóvar.

Año: 2004.

Personaje: «Padre Manolo, el director de un colegio de curas a comienzos de los años 60». Un personaje muy, muy complicado en una película que causó mucha controversia y que tan solo consiguió cuatro nominaciones a los Goya en el año de ‘Mar adentro’. Tiene en su haber cinco premios Ariel y una nominación al Goya por el padre de la ‘Blancanieves’ de Berger.


15. Juan José Ballesta – Planta cuarta

planta_4_4Director: Antonio Mercero.

Año: 2003.

Personaje: «Miguel Ángel, un niño que lucha contra el cáncer junto a sus amigos, ‘Los pelones'». Tras ganar el Goya Revelación por ‘El bola’, volvió, tres años más tarde, con una interpretación por la que no consiguió ningún premio pero que se nos quedó grabada a todos en la retina. Ballesta ahora está perdido pero tiene en su haber la Concha de plata por ‘Siete vírgenes’ y eso ya no se lo quita nadie.


14. Alberto Ammann – Celda 211

celda-211-022Director: Daniel Monzón.

Año: 2009.

Personaje: «Juan Oliver, un guarda en su primer día en la cárcel que queda encerrado mientras sucede un motín». Ammann consiguió en esta película una de las cosas, creo yo, más difíciles de nuestro cine: no ser devorado por el monstruo interpretativo que es Tosar. En su primera película como actor, consigue estar a la altura y sufrimos con él tanto como si estuviéramos en la propia cárcel. Esta vez sí, el Goya Revelación fue para él.


13. José Coronado – La vida de nadie

JOSÉ-CORONADO-EN-LA-VIDA-DE-NADIE-EFE-PACO-TORRENTEDirector: Eduard Cortés.

Año: 2002.

Personaje: «Emilio Barrero, economista en el Banco de España que lleva una doble vida a espaldas de su familia». Un papel de tremenda actualidad que, sin necesidad de aspavientos ni sobreactuaciones, te atrapa y consigue que le odies, que todo le salga mal y que sufra. No ganaría el Goya hasta ‘No habrá paz para los malvados’ pero aquí estuvo magnífico.


12. Juan Diego – El séptimo día

Le septième jour El 7° dia 2005 Real : Carlos Saura Collection ChristophelDirector: Carlos Saura.

Año: 2004.

Personaje: «Antonio, uno de los protagonistas de la conocida como ‘matanza de Puerto Hurraco'». Juan Diego ya debe dar miedo un día cualquiera con esa mirada que hiela la sangre y esa voz que te eriza el vello pero, en esta película, aunque sólo sea secundario, te deja absolutamente embobado por lo magistral de su transformación. Estuvo nominado al Goya pero no se alzó con él.


11. Javier Cámara – Hable con ella

Javier Cámara - Hable Con EllaDirector: Pedro Almodóvar.

Año: 2002.

Personaje: «Benigno es un enfermero que cuida de los pacientes en coma, entre ellas, Lydia, la novia de su amigo Marco». Fue su primera nominación a los Goya como Actor protagonista con un papel potentísimo, lleno de matices y muy complicado. Ganó el Goya, finalmente, hace dos años pero nos quedamos con esta locura de interpretación.


10. Raúl Arévalo – Los girasoles ciegos

los-girasoles-ciegos-critica-raul-arevaloDirector: José Luis Cuerda.

Año: 2008.

Personaje: «Salvador, un cura que descubre la tentación carnal en los muslos de Elena». Hay que reconocer que es un personaje bombón y, con su talento, era innegable que iba a bordarlo. Podríamos haber elegido cualquier otro papel de su carrera porque tiene una de las más sólidas de nuestro cine pero, en ésta, tiene varios momentos espectaculares.


9. Juan Diego Botto – Todo lo que tú quieras

3274Director: Achero Mañas.

Año: 2010.

Personaje: «Leo, quien decide adoptar la identidad de su difunta esposa para que su hija tenga una madre». De nuevo, un papel bombón que Botto lleva magníficamente de principio a fin: te enamora y te preocupa como si lo conocieras de toda la vida. Injustamente, no le nominaron a los Goya (pero sí lo hicieron por ‘Ismael’…).


8. Eduard Fernández – En la ciudad

descargaDirector: Cesc Gay

Año: 2003.

Personaje: «Mario, un hombre de mediana edad perdido en si mismo y en la ciudad y rodeado de amigos igual de perdidos que él.» Hay muy pocos cineastas españoles que tengan la capacidad de escribir personajes tan humanos y reales como Cesc Gay, que combina sus fabulosos retratos humanos con una fabulosa dirección de actores. En manos de un director así, Eduard Fernández, un titán de nuestro cine, tenía que brillar sí o sí. Y en esta fresco de la ciudad y de la mediana edad lo hace. Es un trabajo poderoso.


7. Julián Villagrán – Grupo 7

JULIAN-VILLAGRANDirector: Alberto Rodríguez.

Año: 2012.

Personaje: «Joaquín, un drogadicto que será clave en la investigación policial que mantienen los protagonistas». Es de esos secundarios que, cada vez que entra en cuadro, roba la escena. Es una mimetización con el personaje perfecta: no hay Julián, solo Joaquín en cada plano. Ganó, merecidamente, el Goya a Mejor actor secundario.


6. Antonio de la Torre – Balada triste de trompeta

sergioDirector: Álex de la Iglesia.

Año: 2010

Personaje: «Sergio, un payaso loco y torturado que se ve sumido en una espiral de violencia.» Tiene un mérito enorme que un actor se atreva a salir de su zona de confort. Enorme. Y eso es lo que hace Antonio de la Torre en la brutal, excesiva e impresionante ‘Balada triste de trompeta’. No nos encontraremos en su filmografía nada similar. Es un salto al vacío. Su payaso sumido en una espiral de violencia da miedo y pena. Es desagradable y entrañable. Se te clava en la memoria.


5. Javier Bardem –  Mar adentro

bardem--644x362Director: Alejandro Amenábar.

Año: 2004

Personaje: «Ramón Sampedro, marino y escritor español que quedó tetrapléjico a los 25 años. Treinta años después del accidente, su único deseo es morir dignamente». Es el primero de la lista que interpreta a una persona que ya existió en un biopic que arrasó llevándose catorce de los quince Goyas a los que optaba. Javier ganó el de Mejor protagonista en una de sus interpretaciones más impresionantes y esquivando lo más difícil en estos papeles: no caer en la caricatura. Él lo consiguió en todo momento.


4. Javier Gutiérrez – La isla mínima

30 (2)Director: Alberto Rodríguez.

Año: 2014.

Personaje: «Juan, un policía de comienzos de los 80 encargado del asesinato de dos muchachas en un pueblo de las marismas del Guadalquivir». Es el último Goya a Mejor actor protagonista y, ¡qué maravilla! No sé si es por el absoluto cambio de registro al que se somete Gutiérrez pero es una interpretación soberbia. No quieres que desaparezca de la pantalla nunca. Tiene tantos matices que nunca sabes por dónde va a salir o en qué bando juega. Insisto: soberbia.


3. Óscar Jaenada – Camarón

camaronDirector: Jaime Chávarri.

Año: 2005

Personaje: «José Monge Cruz, más conocido como Camarón de la Isla, mítico cantante de flamenco». El papel de una vida. Jaenada nació para ser el cantaor en esta película que cuenta su vida. Te hace reír, te hace llorar,… En definitiva, te emociona desde el primer segundo que aparece. No me cansaré nunca de ver la escena en la que canta ‘La cigarra’. Pelos de punta.


2. Sergi López – El laberinto del fauno

sergi-lopezDirector: Guillermo del Toro.

Año: 2006.

Personaje: «Capitán Vidal de la Guardia Civil, amante de la madre de la protagonista y encarnación del mal y la crueldad». Una de las interpretaciones más sobrecogedoras que he visto y no solo a nivel nacional. Sergi López da mucho miedo en esta brillante fábula en la que un par de momentos se quedarán en tu mente para siempre (la botella y la cuchilla, para no hacer spoilers). Podría estar en el número uno de no ser por…


1.Luis Tosar –  Te doy mis ojos

1192492_640pxDirector: Icíar Bollaín.

Año: 2003

Personaje: «Antonio, marido de Pilar, a quien maltrata desde hace 9 años». Para mi, no hay duda de que Luis Tosar es el mejor actor que tiene el cine español; entonces, partiendo de ese punto, elegir una de sus actuaciones ha sido muy, muy difícil porque recordemos que él fue Malamadre, el padre de ‘Musarañas’ y el portero de ‘Mientras duermes’. Pero yo esta película la vi con doce o trece años y, desde entonces, tengo a Tosar como la bestia parda de la interpretación que es. En ‘Te doy mis ojos’, representa al monstruo que se esconde en muchas casas y lo hace de una manera tan cruda, tan realista que todos queremos huir al verle cruzar el umbral de la puerta.

Guapifeos de cine, valores en alza

La semana pasada tuvo lugar en Los Angeles la premiere de la nueva película protagonizada por Jesse Eisenberg y Kristen Stewart, American Ultra. Para la cita, la inglesa posó en la alfombra roja con su amigo y excompañero de fatigas, Taylor Lautner, quien sorprendió a los miembros de la redacción de BFace por su nueva imagen facial, algo más hinchada de lo habitual. Y obviamente, la oficina se convirtió en un patio de vecinas y los comentarios no se hicieron esperar: ‘¿pero qué le ha pasado en la cara?’ ‘se ha hecho un Channing Tatum’, ‘este chico es solo músculos. El sexy era Pattinson’, ‘a mí Pattinson siempre me ha parecido un soso’…

Y es que, aunque en gustos no hay nada escrito, con los intérpretes salidos de la escuela Crepúsculo nunca ha habido unanimidad en lo que a belleza se refiere, y ambos forman parte de ese cada vez más nutrido colectivo de actores de guapura dudosa, pero que por algún rasgo físico o por pura erótica del poder, son auténticos placeres visuales ante los que caeríamos babeando a sus pies.

Guapifeos made in Spain, británicos de estilo impecable, o hollywoodienses de Oscar, la lista de bellezones imperfectos es cada vez más grande, variada y más suculenta. ¡Están en todas partes! Portadas de revistas, protagonizando los blockbusters del año, dando vidilla a las marquesinas de nuestras ciudades, anunciando perfumes…  Y es que ya lo cantaban los Sirex en los años 60, ‘que se mueran los feos, que no quede ninguno, ninguno, ninguno, […] nadie sabe que tienen un arte especial para las conquistas’.

He aquí el reparto de notas a mis guapifeos favoritos de este 2015.

Aprobado justito: Benedict Cumberbatch

Se hizo popular gracias a su interpretación en la serie Sherlock y poco a poco fue escalando peldaños hasta convertirse en uno de los galanes de la industria del cine. De belleza clásica y refinadísimos modales, con The Imitation Game consiguió su primera nominación al Oscar este 2015, y también ha estado presente en títulos tan destacados como Agosto, o 12 años de esclavitud. El actractivo físico de este caballero inglés ha crecido tan rápido como sus legiones de fans en el mundo entero, las autodenominadas ‘cumberbitches’. Pero seamos sinceros, si Benedicto fuera nuestro vecino de arriba y trabajase en el ultramarinos de abajo, no le haríamos ojitos cada vez que fuéramos a comprar.

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Bien: James Franco

El actor de 127 horas o Spring Breakers es un tipo bastante corriente tirando a ‘del montón’, pero siempre ha tenido una sonrisita traviesa irresistible a la que solo se le puede responder con una sonrisita nerviosa (eso mientras nos subimos la ropa interior que seguro se nos habrá caído por la emoción). Su talento como intérprete es indiscutible, aunque su madurez como pivón está llena de sustos y muertes. Cuando no se rapa la cabeza, se deja bigotes imposibles, y su sex-appeal cae en picado.

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Notable: Raúl Arévalo

El bautizado como ‘el Sean Penn español’ (otro guapifeo tirando más a feo que a guapi), no solo es un actorazo como la copa de un pino, si no que además tiene un noséqué que quéséyo al que es imposible resistirse. Sea en cine o televisión, sus interpretaciones nunca pasan desapercibidas. Puede ir de tipo duro, o hacernos reir sin casi esforzarse. La cámara lo adora. Yo también.

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Notable alto: Quim Gutiérrez

¡Y con él llegó la polémica! Hay quienes mojan bragas nada más verlo, y hay quienes sufren de sequedad vaginal por culpa de esas orejas enormes y esos dientes separados que no han conocido braquets en la vida. Pero lo cierto es que el catalán es un auténtico it boy, y a parte de marcar tendencia, resulta de lo más adorable y atractivo por esa imagen tierna, sensible e inocente que desprendre.

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Matrícula de Honor: Adam Driver

La cara de Adam Driver parece un retrato de Picasso, pero oye, ¡a mí me vuelve loca la pintura del artista malagueño! Cuando a Lena Dunham le dio por el sexo y el destape en la primera temporada de Girls, nos regaló desnudos a cascoporro de este pedazo de actor de cuerpo sabrosón, pero una vez asentada en la madurez como creadora y actriz, nos cerró el grifo en las temporadas dos y tres, y le puso pantalones al gallo del corral. A finales de este año lo veremos en Star Wars: Episodio VII, pero antes lo hemos podido disfrutar en Frances Ha, Amigos de más o El viaje de tu vida.

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Excelente: Miles Teller

De mis seis guapifeos seleccionados, Miles Teller no es ni de lejos el más guapo, pero sí mi preferido. Y es que este bombón de 27 esplendorosos años es tan atractivo y magnético que me lo llevaría a mi recién estrenado piso y lo cuidaría hasta el infinito y más allá. ¡Ay Miles, mi Miles! Lo mismo hace blockbusters como Divergente o Los Cuatro Fantásticos, como que se pone a romper corazones en Aquí y ahora, o a tocar la batería en Whiplash. Tiene un punto tierno y a la vez rebelde que me tiene enganchada cual droga de nueva generación. Sin duda, es uno de los actores más prometedores de Hollywood.

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Fight Club I: Arévalo vs De la Torre

Comenzamos una nueva minisección, y le he pedido a la buena gente de la redaccion que se acerquen a esta inauguración y, de paso, nos cuenten como funciona este Fight Club.  ¡Adelante, chicos!

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La primera regla del Club de la Lucha es: Nadie habla sobre el Club de la Lucha.

Vale, pues empezamos bien… Porque puede que necesitemos saber de qué va esto. Bueno, medio en secreto, os comento que hemos decidido enfrentar a profesionales del cine, que destacan por sus carreras impecables (o por todo lo contrario), sus buenas elecciones de proyectos (o todo lo contrario) o, simple y llanamente, son las estrellas del momento. Para empezar, vamos a mirar al cine español.

La segunda regla del Club de la Lucha es: Ningún miembro habla sobre el club de la Lucha.

Sí­, pero es que si no hablo de ello, no tenemos artí­culo. Además, tenemos que dejar constancia de la pelea, que promete ser cruenta.

La tercera regla del Club de la Lucha es: La pelea termina cuando uno de los contendientes grita «basta», desfallece o hace una señal.

¡Pues esto va a ser difí­cil! Para este primer combate hemos elegido dos de los actores que más trabajo han tenido en los últimos años. Ninguno de los dos presenta (ni hace) señales de debilidad, o de querer gritar «basta». Lo que os planteamos es un duelo cinéfilo por todo lo alto: enfrentar a Antonio de la Torre y a Raúl Arévalo. O mejor dicho, enfrentar sus filmografí­as que, variadas y consolidadas, les situan como dos de los actores imprescindibles en el cine español.

La cuarta regla del Club de la Lucha es: Solo dos hombres por pelea.

No resulta difí­cil enfrentarles, ya que les hemos visto en muchas pelí­culas juntos. Recordemos, por ejemplo, que fueron miembros de la tripulación con la que Almodóvar hací­a viajar a sus Amantes Pasajeros; son»fijos» en los proyectos de Daniel Sánchez Arévalo; o más recientemente, compartiendo cartel en una de las mejores pelí­culas de este 2014, La isla mí­nima.

Como muestra del nivel del combate, una de las mejores escenas de Primos:

[youtube]https://www.youtube.com/watch?v=kSy2A-NjqWc[/youtube]

La quinta regla del Club de la Lucha es: Solo una pelea cada vez.

Sí­, es más que suficiente, porque estamos ante dos pesos pesados.

– Antonio de la Torre ha trabajado con directores como Alex de la Iglesia, Daniel Sánchez Arévalo, Almodóvar, Alberto Rodrí­guez, Manuel Martí­n Cuenca, Dunia Ayaso y Féliz Sabroso, íngeles González-Sinde, Gracia Querejeta, Icí­ar Bollaí­n o Juan Cavestany. Entre otros. Tiene un Goya (Mejor actor de reparto, por AzulOscuroCasiNegro) y un total de siete nominaciones. Ha ganado varios premios de la Unión de Actores, del Cí­rculo de Escritores Cinematográficos, el Sant Jordi, el Feroz… Etc, etc, etc.

– Raúl Arévalo, por su parte, también ha trabajado con Alex de la Iglesia, Daniel Sánchez Arévalo, Almodóvar, Alberto Rodrí­guez, Gracia Querejeta, Icí­ar Bollaí­n o Juan Cavestany. Y con Jorge Torregrosa, Javier Ruiz Caldera, José Luis Cuerda y Antonio Banderas. Tiene un Goya (Mejor actor de reparto, por Gordos) y suma cuatro nominaciones. También tiene varios premios de la Unión de Actores y un Fotograma de Plata (por su trabajo en Con el culo al aire).

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Si nos guiamos por los premios, el primer asalto parece que se lo lleva De la Torre. Curiosamente, aunque la quinta regla diga que solo pelean dos hombres, quien parece que gana aquí­ es Sánchez Arévalo, o al menos lo hacen quienes aparecen en sus pelí­culas.

Y al tiempo que De la Torre se centra en la actuación, Arévalo está preparando su primer largometraje como director (ya ha dirigido un corto, Un amor). Derecha ganadora y polifacética de Arévalo.

La sexta regla del Club de la Lucha es: Se peleará sin camisa y sin zapatos.

Sin camisa, sin zapatos, vestidos de payaso, o de cura, de profe pringado, de camarero, de policí­a… A este Club cada uno viene como quiere, o como puede. Pero lo cierto es que helar la sangre del espectador yendo vestido de payaso tiene mucho mérito, casi tanto como ir vestido de osito de peluche, armado y con cara de estar cruzando el Far West.

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La séptima regla del Club de la Lucha es: Cada pelea durará el tiempo que sea necesario.

Ambos son actores apreciados por la crí­tica en general. Aunque nadie queda libre de una constructiva crí­tica negativa.  En el caso de De la Torre, por ejemplo, con el Goya recién ganado, recibió algunas de las crí­ticas más duras de su carrera por su interpretación en Gordos. Papel que juega con una transformación fí­sica y emocional, que en su momento dividió a la crí­tica. En el caso de Arévalo, las opiniones negativas le han llegado más por su elección de papeles que por la resolución de los mismos. Algo injusto, pero que aparece de forma más o menos implí­cita. Está claro que es imposible gustar a todos, pero la pelea parece alargarse indefinidamente, en cuanto ambos parecen no aflojar en la búsqueda de papeles que les suponen retos artí­sticos.

La octava regla del Club de la Lucha es: Si esta es tu primera noche en El Club de la Lucha… TIENES que pelear.

En resumen, en el cine o en la apreación del cine, cada uno tiene un crí­tico interior (en ocasiones también forofo) que más allá de razones se mueve por emociones. El resultado de la pelea queda en manos de ese crí­tico interior que puede preferir la frescura de Raúl Arévalo a la intensidad de Antonio De la Torre, o viceversa.

 

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