Robin Food: «La televisión me ha salvado la vida»

Su nombre es David de Jorge, pero todos lo conocen como Robin Food. Desde septiembre, está cada mañana con su programa, Robin Food: atracón a mano armada, en Telecinco. Dicen que es irreverente, pero él prefiere pensar que es cercano. Le encanta el humor, ser positivo y animar a otros a que sigan adelante. Todos lo conocen como Robin Food, pero, ¿quién es David de Jorge?

 

Todo el mundo te conoce por ser la imagen de Robin Food, pero, realmente, pocos saben de dónde viene este nombre. ¿Cuál es la historia que hay detrás?

La verdad es que no hay mucha historia, pero yo hace muchos años escribí­a un blog que se llamaba Robin Food y, cuando empezamos con la aventura de la televisión tuvimos claro que el nombre ya estaba encontrado. Aquel blog se llamaba Robin Food: robando del puchero de los tontos y en la televisión ha derivado a Robin Food: atracón a mano armada.

Entonces tú, David de Jorge, cocinero de prestigio, comienzas hace cuatro años con tu propio programa en el canal vasco y, de pronto, pegas el salto a Telecinco el pasado mes de septiembre. ¿Por qué este cambio tras cuatro años?

Cuando uno cocina y tiene un programa en televisión, a lo que aspira es a llegar a lo máximo posible a los televidentes. Es verdad que arranqué en el canal vasco, al que le debo todo, pero, claro, de repente llega una televisión más grande y con esa oportunidad de poder llegar a más gente… Pues mejor, ¿no? Hemos dado ese salto y ahora jugamos en una categorí­a superior.

Dentro de lo que es el programa, hay quienes achacan que utilizas expresiones un poco inadecuadas a la hora de hablar, en el sentido de que estamos en un horario infantil, o utilizas expresiones propias del Paí­s Vasco que cualquier persona no puede llegar a entender. ¿Qué dices ante esto?

Yo dirí­a que has visto pocas veces el programa. Si no, te darí­as cuenta de que no utilizamos palabras malsonantes o inapropiadas, y mucho menos en el mundo que vivimos. Al final, yo lo que hago es cocinar y la actitud que tengo cuando cocino en el programa es la misma actitud que cuando cocino en casa. í‰se es el lenguaje: un lenguaje llano, irónico, divertido. De vez en cuando se me escapa algún taco, pero dentro de un tono de respeto y un tono divertido.

A lo mejor, no cualquiera está acostumbrado a un lenguaje que, bueno, resulta más cercano.

Siempre hay gente que se escandaliza. En fin, para gustos los colores. Pero, bueno, está bien, está bien que haya gente que discuta el programa. Pero son los menos, ¿eh? Yo creo que hay una mayorí­a de gente que se divierte y es gente que está encantada.


En los dos últimos años ,se ha visto un auge de programas gastronómicos en televisión, como puede ser el caso de Top Chef o Master Chef. ¿Por qué crees que, de repente, hay un auge tan importante de la gastronomí­a en televisión? 

Si hay muchos programas de cocina, es porque son programas que funcionan. Desde muy crí­o he visto programas en los canales franceses, ingleses, norteamericanos, etc. Aquí­, como siempre, las cosas llegan con mucho retraso, pero por fin ha llegado ese despliegue de programas de cocina y, además, me parece una bendición, porque, cuantos más programas haya en televisión, creo que seremos mucho más felices.

robin-food-david-de-jorge-1_32432_11Centrándonos ahora en asuntos más personales, en tu página web, en el reportaje que lanzaste del espejo, comentabas que habí­as llegado a pesar 267 kilos. La pregunta es: ¿cómo llega una persona a ese peso y, sobre todo, en qué momento dices: «Hasta aquí­ he llegado, ya no puedo seguir así­»?

Llegas por dejadez, pero llega un momento en que te das cuenta de que si no resuelves esa situación, no tienes mucho horizonte. Y yo me sentí­a con cuarenta años como un inválido y me costaba mucho grabar un programa de cocina, porque, a pesar de esa dejadez, yo seguí­a siendo muy activo. Pero le he podido dar la vuelta y estoy muy contento, porque en dos años me he quitado de encima 131 kilos y suelo decir que tengo la sensación de que, además, la televisión me ha salvado la vida, porque yo todo esto lo he contado en la tele y la gente ha sido un buen apoyo.


Y relacionado con esa decisión personal, de quererse uno mismo, hemos podido conocer tus 20 mandamientos, los que son para ti los más importantes. A modo de resumen, ¿qué consejo le darí­as al público?

Yo voy a dar un único consejo, y recalco que no me gusta darlos, pero si uno es obeso y quiere resolver ese problema, yo digo que de los problemas no se sale solo. Hay que echarle valor y, si te lo propones, vuelves a nacer, vuelves a respirar. Lo que hay que hacer es reaccionar y, sobre todo, muy importante, buscar la ayuda que necesitas, porque no se sale solo.

Por otro lado, algo que llama mucho la atención y que, incluso, la gente te lo dice por la calle, es la expresión «¡Viva Prusia!». ¿A qué se debe esta seña de identidad?

Esa seña de identidad es, otra vez, una seña de irreverencia y es una actitud vital. Al igual que digo en el programa «hasta la victoria venceremos», el «¡Viva Prusia!» era algo que se decí­a mucho en mi tierra y, al final, los tiempos cambiaron y dejaron de tener un contenido polí­tico. Con ella, lo que quiero es mostrar es mi entusiasmo, mis ganas de seguir adelante, mis ganas de vivir, mis ganas de disfrutar e intentar contagiar esa actitud a la gente que está sentada en casa.

Ya para terminar, al igual que tus expresiones, también se han hecho famosas tus «guarrindongadas». ¿Cuál dirí­as que es tu «guarrindongada» favorita? 

Hay muchas, algunas confesables y otras no. A mí­, por ejemplo, me gusta mucho la sobrasada con chocolate. Con la «guarrindongada» ocurre mucho algo, y es que le tiene que gustar a uno, porque yo me he encontrado con miles de ellas en el transcurso de los últimos años y me he dado cuenta de que no hay comida rara, sino gente rara en el mundo.

Yo soy más de pizza…

Si eres más de pizza, seguro que sobre ella habrás puesto alimentos imposibles; estoy seguro. La pizza es un buen soporte para hacer «guarrindongadas».

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«Robin food», descalabro a mano armada

Hoy la mesa la pongo yo. De menú, el pinchazo de Telecinco con su nueva apuesta culinaria capitaneada por el «˜guarrindongo’ David de Jorge. Mal telonero para unos Informativos a la baja y un vocabulario puesto en cuarentena por la cúpula de Telecinco.

Posiblemente «Robin food» no sea un cocinero televisivo al uso. Para refrescar memorias, o más bien para presentaros por primera vez al chef norteño, sepan que De Jorge baja de la autonómica EiTB a Telecinco para expandir sus «˜guarrindongadas’ a toda España. Un cocinero cuyos platos fuertes son lo polí­ticamente incorrecto frente a la pantalla y un vocabulario exclusivo para vascos, era de esperar que ya tuviese que pasar por el despacho del director con tan solo un mes de emisiones.

El morbo de perder kilos brutalmente en vivo directo o cocinar descalzo y en pantalón corto fue lo que logró mantenerse en su televisión durante 4 años, siendo inmune además a cambios de partidos polí­ticos como PSOE y PNV, donde tan solo «Robin food» salí­a ileso en la tele vasca.

Su evidente volumen obligó al programa de Gourmandia a restaurar un decorado en el que literalmente no entraba; con su salida nacional en Telecinco (actual decorado), el chef querí­a dejar atrás los sofocos y sudores que le acompañaban desde antaño frente a los fogones.

Pero quizá el declive y debilidad de seguimiento esté justificado por las innumerables crí­ticas que llegan a la cadena de Mediaset España, y las que se evidencian dí­a tras dí­a durante la emisión del programa. Palabrotas espontáneas mezcladas con refranes inapropiados o salidos de tono dentro de un horario de protección infantil empieza a incomodar al público del mediodí­a. Y es que la dirección de Telecinco se encuentra en plenas negociaciones con el chef vasco para que modere su oratoria, que por otro lado es agotadora, además de incorporar mejoras al programa a partir de las próximas semanas con el fin de enmendar la evidente caí­da de público.

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Público que se ha desenganchado a mano armada del espacio culinario que David de Jorge presenta en plena localización compartida con el prestigioso Martí­n Berasategui. Y es que desde que su debut ensalzase a un 12% y 1.4 millones de telespectadores, «Robin food» ha descargado casi 4 puntos de audiencia tras un mes en antena. La cocina de Telecinco anotó su peor dato el pasado 14 de octubre con un agónico 8,8% de cuota de pantalla, mientras que el mí­nimo de telespectadores lo marcó el pasado viernes 24 de octubre con 956.000, sin apenas rozar el millón de fieles.

Con un mes de vida, el espacio de «˜guarrindongadas’ y cocina de andar por casa tan solo ha podido engatusar al 10,1% de media, y con apenas 1 millón de telespectadores. Unos datos que si los enfrentamos a «De buena ley», programa que durante 5 años ha mantenido una media de entre el 11% y 13% de share superando ampliamente los 1.5 millones de fieles, se ve claramente el pinchazo de Telecinco en dicha franja.

Lo preocupante ya no es que el cocinero no consiga ser más visto que su competencia, Karlos Arguiñano (datos de entre el 14% y 15% en Antena 3), sino que se confirma como devastador telonero de Informativos Telecinco, principal objetivo de la cadena privada y que actualmente es la tercera opción del público por detrás de Antena 3 y TVE.

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