No os engañéis: ¡el Nokia 8 es todo lo que necesitáis!

Quieres un móvil nuevo y no sabéis por qué opción decantaros. Hay muchas ofertas en el mercado. Hay demasiados conceptos tecnológicos que no terminas de dominar del todo. No sabes qué significan y, mucho menos, para qué se utilizan. Tranquilos, ¡que no estáis solos! Y vuestras dudas están a punto de terminar gracias a un nombre: Nokia 8.

¿Cuántas veces habéis pensado en lo incómodo que es tener una videollamada o realizar un streaming y tener que cambiar continuamente entre la cámara frontal y la interna? Seguramente, demasiadas. ¿Y si os dijésemos que eso se ha acabado? Sí, sí, ¡como oís! ¡Se ha acabado!

El Nokia 8 incorpora una novedad nunca antes vista en los smartphones: el modo de vídeo Dual-Sight. Con éste, podréis utilizar a la vez los dos tipos de cámara, por lo que tendréis a vuestra disposición una pantalla dividida en dos partes. Despedíos de los selfies y saludad a la actitud #Bothie.

¡Y no es la única novedad! El Nokia 8 es el primer smartphone en el mundo que cuenta con tecnología exclusiva de Hollywood, ¡y ahora llega a los usuarios! Se trata de Nokia OZO Audio, que permite escuchar audio en una dimensión de 360º.

Con todo, el Nokia 8 es un nuevo smartphone creado para los usuarios, para que puedan compartir momentos únicos como nunca antes lo habían hecho. En palabras de Juho Sarvikas, director de producto de HMD Global:

“Los usuarios nos han inspirado para fabricar un smartphone insignia que equilibre perfectamente el diseño premium, una experiencia excepcional y un rendimiento potente”

¡Así que no tengáis dudas! La única que os permitimos es la misma que tenemos nosotros: ¿en qué color queremos nuestro Nokia 8? ¿Azul pulido, azul templado o acero? ¡Quizás apostemos por todos!

 


Cómo (sobre)vivir sin móvil y poder contarlo

Paciente: María Vidal

Consulta: nº1

Fecha: 14/07/2016

(Transcripción confidencial de la sesión)

¿Cómo sucedieron los hechos?

No lo recuerdo exactamente, todo ocurrió muy rápido. Solo sé que los 5 segundos que esperé antes de darle la vuelta al móvil -una vez se suicidó desde mis manos- fueron los más largos de mi vida. Y fue en ese preciso momento cuando me di cuenta de que la cantidad y la dimensión de las grietas eran directamente proporcionales a las veces que se me había caído anteriormente pero sin ningún tipo de rasguño. Rápidamente me hice a la idea: se había ido, era joven (tan joven como para vivir un año más pero tan viejo como para no entrar en garantía) pero la vida debía continuar.

Supongo que fue un golpe muy duro. ¿En quién buscaste apoyo?

(Obviaré lo que dije respecto a ese comentario sin maldad, pero que en esos momentos sensibles dolió mucho) Traté de dar señales de vida a mi familia por mensaje privado de Facebook, lo juro. Hasta que me llegó una notificación de mi madre en mi tablón: “Hola cariño, ¿qué tal ha ido el día?”. Y ahí perdí todas las esperanzas. Por esa razón, básicamente me apoyé en mis amigos, que se molestaban en hacerme un resumen ejecutivo de todas las chorradas anécdotas que se habían hablado por el interesante grupo de “Noche de chicas”, creado el 6 de julio del 2011. Al final conseguí hacerme inmune a todos los chistes fáciles referentes a mi no-existente móvil. Empecé a jugar a “Cada vez que hagan una bromita fácil, chupito”. Y tema solucionado.

¿Qué has aprendido?

Idiomas. Sí, sí… como te lo cuento. Dicen que si tienes conexión a Internet puedes estar en el baño una media de 30-40 minutos. Pues yo he aprovechado todos mis momentos “All-Bran” para hacer lo de toda la vida, antes de que el wifi y los datos móviles aparecieran: leer los componentes, normas de uso y avisos importantes del champú. Y claro, al final una se va familiarizando con el inglés, el francés o el ruso. Y no quiero chulear, pero ya soy capaz de hacer los sudokus de nivel difícil casi con los ojos cerrados. ¡Chupaos esa, repartidores de WC-likes!

¿En qué momento te viniste más abajo? ¿Y cómo reaccionaste?

Cuando me di cuenta que lo que más echaba de menos era el despertador. ¿Cómo me iba a levantar sin las 5 alarmas que tenía programadas cada 10 minutos? Total, un drama. El primer día llegué tarde a trabajar; el segundo le pedí a mi compañera de piso que me diera un toque; y el tercero fui al chino a comprar un despertador, de esos con pilas, que se programan con una ruedecita que nunca sabes la hora exacta a la que va a sonar y que no puedes posponer. ¿Te puedes creer que a partir de ese día empecé a llegar la primera a la oficina? Qué locura de invento esto del despertador de mesilla.

¿Qué aspectos positivos sacas de esta experiencia traumática?

La verdad es que cuando realmente piensas en todo lo que te libras por no tener móvil, por un momento, te alegras de esa caída que lo dejó K.O. Nada de whatsapps de tu madre en los que se pasa media hora “Escribiendo…” para luego mandarte un simple “Hola”, ni rastro de las fotos posturetis dándote envidia (corazón que no ve, corazón que no siente) ni de la tensión constante por quedarte sin batería.

¡Ah! Y caminar con la cabeza bien alta, no por estar orgulloso de haber sobrevivido sin móvil, sino porque ya no andas cual zombie mientras actualizas tu estado por la calle.

Pues va a ser que lo llevo bastante bien, ¿no le parece, Doctor? Creo que estoy curada. Le mandaré una paloma mensajera si necesito otra sesión.

8 evidencias de que tu móvil te ha poseído

¿Hay vida sin móvil? Este es -obvia y rotundamente- uno de los grandes enigmas de nuestros tiempos. Tanto tanto que es casi más sencillo y da menos miedo tratar temas como el de padecer una posesión demoníaca ‘smartphónica’. Hemos recopilado una serie de evidencias que te ayudaran a comprenderte, que no a sanar…

1. Si te olvidas el móvil, no te enfadas, sufres espasmos

Sí, nuestra cabeza y costumbre nos hacen creer que pasamos por un episodio transitorio de enfado e ira y que responde a razones coherentes. Pero no. Son espasmos de posesión: aumenta la sudoración y la salivación, baja la tensión, se agolpan las palabras -en lenguas muertas incluso- y se apodera de nuestro ser síntomas del mono más feroz.

2. Consultas tu smartphone tres veces por minuto

¡Como mínimo! ¿Sabéis lo que esto supone? Que, imaginemos que estamos despiertos unas 15 horas al día, se pueden llegar a mirar el móvil unas 2.880 veces… Giramos tantas veces la cabeza que, aunque no lo sepáis, estamos preparando el cuello para despertar cualquier noche haciendo rotar la cabeza a la voz de «mira lo que hace el guarro de tu móvil» sin rompernos una uña.

3. Nunca apagas el móvil y de noche carga a tu lado…

¿A que hace mucho que no recuerdas lo que has soñado? Es el móvil. Chupa tus sueños y estos alimentan tus aplicaciones más adictivas. Pero no temas, te desvelamos lo que ocurre en tu fase REM: los temas centrales de tus conversaciones de Whatsapp se vinculan a las fotografías a las que has dado like en Facebook e Instagram y acabas volando junto a cientos de pajarillos azules tuiteros sorteando joyas y caramelos del Candy Crush. No hay más. Y así todos los días.

4. Vistes y tratas a tu móvil como a un perrete de Paris Hilton

Le tratas como a un ser vivo. Eso sí, indefenso y muy kitchs. Eres capaz de combinar carcasas con color de calcetín o plantarle brillos y gomas de tamaños inhumanos que te obligan a llevarlos en la mano porque no hay bolso que los resista. ¡Un objeto que decide por ti y no te das ni cuenta!

5. Has intentado pasar un fin de semana sin él y te ha convencido de que vuelvas

No le hace falta hablar. Al menos con palabras en voz alta. Pero ha entrado (sueño a sueño, noche a noche) en tu cabeza y dirige tus pasos. Se hace indispensable y siempre tiene una excusa para su uso: consultar el clima, ver alguna dirección, localizar el restaurante de moda… ¡Pero si cuenta hasta tus latidos, alma de cántaro! ¡Inconsciente!

6. Te despierta, te alerta de tus citas y las horas de la pastilla

Vale. Estamos perdidos. Es autosuficiente, se alimenta de la información que le damos a diestro y siniestro, lo sincroniza todo, hasta los pensamientos con los calendarios y alarmas… Cualquier día hace que te retrases, te cambia la hora de la cita con el hombre o la mujer de tu vida para que nunca le abandones o te confunde hasta que dejas de tomarte la píldora y das al mundo un nuevo humano que, por cierto, recibirá ya en la babyboom en su honor un móvil… ¡Nuestra perpetuación es la suya!

7. Estar a solas ya no es a solas

Si esperas, si estudias, si viajas, si discutes, si te ausentas, si respiras, si buscas, si encuentras, si vas, si vuelves, si corres, si compras, si vendes, si fotografías, si escuchas música… Hagas lo que hagas ahí está él.

8. Piensas que pones cara de emoticono

Te identificas con los emoticonos. Crees realmente que tú pones esas caras cuando hablas con alguien. Estás realmente fatal.

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