Las abuelas de la tele también deberían ser inmortales

Las dejamos siempre en un segundo plano, con un frasco de colonia barata cuando llega el Día de la Madre y se merecen un rincón especial, porque tienen lo mejor de una madre con ese punto gracioso que nos da la vida. En la tele hemos visto a muchos tipos de abuela y cada una nos ha aportado algo que nos ha acabado enamorando de ellas. ‘El Súper’ se queda con famosas y anónimas y con ficción y realidad a partes iguales, así que muy atentos.

Mariví Bilbao y cómo ser genio y figura hasta la sepultura

Algunos tenemos la suerte de tener una abuela muy parecida: moderna, auténtica y desatada. Mariví Bilbao fue todo un descubrimiento en ‘Aquí no hay quien viva’ y lo que más nos llamó la atención fue descubrir que fuera de platós no cambiaba demasiado.

Cigarro en mano constantemente, era la más gamberra del vecindario, no tenía miedo a enamorarse y se saltaba la Ley sin ningún tipo de problema. Para educar ya están las madres.

Cuandofalleció vivimos uno de los momentos más trágicos de la tele, pero como ella hubiera querido, nos quedamos con su humor y celebramos todos sus éxitos para recordarlos siempre.

Las hay buenas y breves, así que son dos veces buenas

La abuela de Roberto en ‘Aquí no hay quien viva’ no hizo mucho acto de presencia, sin embargo se convirtió en otra jefa con años de más disfrutando de una segunda juventud en el vecindario.

De momento nos quedamos con la gamba, pero recomiendo a los fieles seguidores de esta sección un paseo por sus lindezas con el whisky y sus manías a la hora de dormir.

Cuéntanos, Herminia, a qué sabían esas galletas

Hay abuelas que dan la propina, otras que propinan galletas y algunas, como Herminia, aunque están más chapadas a la antigua por el papel que interpretan y la época en la que vive su personaje, también molan mucho en estado de embriaguez.

A qué abuela no habéis visto un poco ‘chispilla’ cuando llega la Navidad. Que nadie se preocupe si se pasan con el alcohol o se equivocan de galletas, que es un desliz sin importancia y nos pueden alegrar la cena familiar.

María Teresa Campos es la abuela de las abuelas

Nuestras mayores han crecido con ella y se han aficionado al cotilleo colectivo gracias a madrugar y desayunar con ella y sus corrillos en televisión.

Su programa las mantiene pegadas al sofá y al ganchillo el fin de semana y ha sido un ejemplo a seguir para muchas que se han subido a los tacones a pesar de la edad.

No le tiene miedo al amor y ha roto los esquemas de ser fiel a un solo hombre hasta el final de los días, así que ¡Qué viva la Campos!

Éramos pocos y parió la abuela

Rosa María Sardá representa a todas aquellas abuelas que se enfrentan cada verano a una multitud de mocosos correteando por la finca y haciendo